Fin de semana por Ávila rural


Cansada del trajín de las vacaciones, dediqué un fin de semana de septiembre a buscar tranquilidad por el entorno rural de Ávila más próximo a Madrid. Durante mi estancia, me alojé en el hotel La Posada del Agua, que cuenta con una playa propia. 

Día 1 - Visitando El Barraco

Este pequeño pueblecito de poco más de 2000 habitantes se hizo famoso por el ciclismo. De la localidad han salido varios ciclistas famosos, como Ángel Arroyo, El Chava o Carlos Sastre.

Dándonos una vuelta por el pueblo podemos ver varias cosas interesantes:


▪  La iglesia parroquial, Nuestra Señora de la Asunción, que data de principios del siglo XVI y está construida en granito.




▪  El Ayuntamiento: un bonito edificio del siglo XVI que, en su parte superior, tiene una inscripción del reinado de Carlos III. Tras varias restauraciones, la que podemos ver hoy fue realizada en 1987. Delante, hay una fuente de piedra y un toro, parecido a los de Guisando.




▪  Museo de la Naturaleza del Valle del Alberche: cuesta 2’50€ y está situado a la salida del pueblo, junto a la ruta micológica.





▪ Plaza del Ayuntamiento: Esta plazoleta está llena de bares y ambiente. El pueblo realiza su propio vino, así que… ¡no dudéis en probarlo! Tampoco dejéis de probar los dulces de la confitería de la plaza. Los barecillos de la plaza ponen tapa con la consumición y el vaso de tinto cuesta 1 euro. Las raciones, generosas, son también bastante baratas. 


El Barraco también tiene dos ermitas, de la Piedad y de la Soledad, y varios yacimientos arqueológicos en los alrededores. 

Día 2 - Visitando Burgohondo, Navaluenga, Mombeltrán y Guisando

Como no tengo remedio, al final mi fin de semana de relajación se convirtió en una oportunidad más para hacer turismo. Cerca de mi  había varias opciones. 

▪  La Abadía de Burgohondo: Justo en medio el pueblo podéis disfrutar de la Abadía de Burgohondo, que lleva en pie, al menos, desde 1179. El poblado fue villa independiente en el siglo XVI, cuando el Concejo del Burgo tenía poder sobre la comarca. Con el tiempo, la abadía llega a la extrema relajación e indisciplina y el rey procede a suprimirla en 1819. En el complejo podemos ver la iglesia y el monasterio, con su torre y su claustro, lleno de elementos románicos y mudéjares.


▪  Las Piscinas naturales de Navaluenga: Este pueblo es famoso en toda la zona por sus piscinas. No hay pérdida pues, desde el momento en el que entramos al pueblo, hay señalizaciones por todos lados. Las piscinas consisten en la habilitación que han hecho del río Alberche cuando éste cruza de oeste a este el municipio. Os aconsejo ir bien tempranito porque desde primera hora de la mañana ya están cogidos los mejores sitios. Las piscinas tienen césped y duchas y en los meses de verano llenan de vida el pueblo. Eso parece una feria. Hay hasta animadores y monitores. El ambiente es muy bueno. Cruzando el puente románico, en La Chopera, hay zonas habilitadas para comer en la orilla del río y para ir con las mascotas.



▪  El castillo de Mombeltrán: El castillo de los duques de Alburquerque se encuentra situado en Mombeltrán, justo encima del parque municipal. Se construyó en el siglo XV y se le atribuye a Juan Guas. El interior está muy deteriorado, aun así es bonito y tiene una excepcional portada renacentista del siglo XVIII con sus garitas, que se alza frente al puente. Su enclave privilegiado, en lo alto de un cerro, le hace dominar todo el valle del Barranco de las Cinco Villas. Su actual propietario es Juan Miguel Osorio y Bertrán de Lis, el actual XIX Duque de Alburquerque y tres veces Grande de España, aunque se puede visitar en un horario muy limitado.

Debajo del castillo, hay un parque muy bonito, con terracitas muy baratas. Son típicos los refresquitos, granizados de un montón de sabores a 2€ en terraza.



▪  Los Toros de Guisando: Aunque pertenezcan al pueblo de El Tiemblo, los toros se encuentran a unos 9km de éste, junto a la Cañada Real. Son una de las mejores manifestaciones artísticas de la España pre-romana. Datan de los siglos II y I a.C. Su origen es vetón.

Hay una zona de aparcamiento y, tras atravesar una puerta, vemos los cuatro toros sin vigilancia ninguna. Es una visita muy rápida. Se trata de cuatro esculturas realizadas en granito, que parecen toros y que tienen oquedades donde, supuestamente, tenían los cuernos. Las figuras están en línea, todas mirando hacia el oeste, hacia la loma del cerro de Guisando. Algunos dicen que tenían una función religiosa (para favorecer la fertilidad y protección del ganado), otros dicen que se usaban como hitos para marcar las zonas de pasto.


En época romana, se unieron todos en este sitio para formar un monumento conmemorativo, como parece indicar la inscripción en uno de ellos: “Longino lo hizo a su padre Prisco, de la tribu de los Calaetios”.

En 1468 volvió a ser noticia. El rey Enrique IV y su hermana Isabel la Católica se reunieron aquí para proclamarla heredera del Reino de Castilla. Por ello el lugar también se conoce por Venta Juradera, de la que se conserva sólo un muro. 



Día 3 – De embalse en embalse

▪  Valle de Iruelas: Para comenzar el día, hice una excursión rodeando el Embalse del Burguillo para disfrutar un poquito del campo. Toda esta zona se encuentra ubicada en el Valle de Iruelas, al extremo oriental de la Sierra de Gredos y con una superficie de 8.829 ha. Una Reserva Natural que pertenece a los términos municipales de El Barraco, El Tiemblo, Navaluenga y San Juan de la Nava. Sus laderas aparecen cubiertas por bosques formados principalmente por pinos, algunos milenarios, y con la colonia más numerosa de buitres negros de toda Europa.

En el poblado de Las Cruceras, que pertenece a El Barraco, junto a la Casa del Parque Valle de Iruelas, está esta ermita dedicada a la Virgen del Carmen, que es la patrona de esta pedanía. No se puede visitar por dentro, pues sólo abre durante la misa del día del Carmen. Esta festividad se viene realizando desde 1936, cuando se empezó a explotar la resina y la madera del monte.



Delante de la ermita hay una amplia zona de aparcamiento y varios bares y alojamientos rurales. Por detrás, sale un camino que lleva a una playa para disfrutar del embalse del Burguillo.


Si continuamos la carretera, hay otra zona donde podemos aparcar justo cuando ésta se bifurca y aparece el camino para ir al camping. Siguiendo el camino andando podremos ver uno de los elementos naturales más llamativos del Valle: la Garganta de los tres arroyos que descienden desde las cumbres, el castañarejo, el de Candeleda y el de Helechadores; conformando el río Iruelas que desemboca en el embalse.


Además, podéis aprovechar en temporada para hincharos a coger moras. Todo el camino está lleno a ambos lados. 

▪  San Martín de Valdeiglesias: Para terminar nuestro día, nos cambiamos de embalse y volvemos a la playa de San Martín de Valdeiglesias. La conocida como Playa de Madrid se encuentra en el Embalse de Juan, el único de Madrid donde está autorizado el baño. Por su cercanía con la capital, 67 km, en verano se llena desde bien temprano.


Su costa es de 53 km y en sus aguas está permitida la navegación a motor, por lo que las vistas son de una auténtica playa rodeada de bosque. Es precioso.

La arena de playa facilita el baño. Está muy vigilado, con un servicio de atención sanitaria y hay varios chiringuitos con precios razonables. Eso sí, pese a haber aparcamiento, es fácil quedarse fuera y tener que sudar para poder encontrar un sitio para aparcar. 


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