Fin de semana por Ávila rural - Opinión Hotel La Posada del Agua

Después de tanto vuelos y tanto frío, tan sólo teníamos ganas de relajarnos un poquito en algún sitio tranquilo para disfrutar de la playita y el sol. ¡Que ya está bien de pasar tanto frío en agosto!

Como no teníamos muchas ganas de hacer un viaje largo para ir a cualquier playa, fuimos a un sitio cercano: La Playa de Madrid. Y fue un gran acierto.


ALOJAMIENTO: LA POSADA DEL AGUA

Buscando por internet, encontramos un sitio barato donde prima el descanso y el relax. Este hotelito está situado en plena orilla del Embalse del Burguillo. Es bastante pequeñito, pero muy acogedor.



Lo mejor, sin duda, son las vistas desde la ventana de la habitación. Aunque cuesten un poquito más caras, es mucho mejor contratar una habitación con vistas, porque si no se pierde el encanto.



La habitación era pequeñita. Muy bien decorada. Tenía una televisión con pantalla plana y el WC y la ducha estaban en una habitación separada del lavabo y el espejo. Al otro lado de la cama había un escritorio y un gran ventanal con vistas al embalse.

El salón del hotel también es muy acogedor y, a través de unas escaleras, se llega a la terraza chillo out. Un poco desaprovechada porque sólo está abierta para los clientes del hotel. No dejan entrar a nadie de fuera para que no molesten a los alojados, pero esto también limita el negocio del dueño porque al tener tan pocas habitaciones, casi no se le da uso. De hecho, durante las dos noches que estuvimos vi muy poco ambiente allí.


Debajo del mirador de la terraza, donde te puedes relajar leyendo un libro o simplemente mirando el paisaje, hay unas escaleritas que llevan a la playa del hotel. Una zona de arena fina, entre grandes rocas, que te permiten bañarte en el pantano sin tener que desplazarte del hotel. Te dan toallas y tumbonas gratis para que puedas disfrutar del baño mejor.



En general el hotel está bastante bien, pero le falta un poco de mantenimiento y detallillos. Sinceramente, parece que han querido hacer un sitio pijo, pero sin tener mucha idea.

Lo peor de todo es el tema de la puerta principal. Al ser un sitio tan exclusivo para clientes, hay un gran portalón en la entrada al que tienes que llamar a través de un portero para que te abran. La puerta, tras unos minutos, se cierra de manera automática, y esto es un coñazo a la hora de meter las maletas pues tienes que estar todo el rato llamando. Y no siempre están allí. Nosotros tuvimos que esperar 50 minutos para hacer el check out porque no había nadie en recepción. Nadie se enteraba del timbre. Perdimos un montón de tiempo que, desgraciadamente, tuvimos que quitar de ver más cosas por la zona. Todo esto se arreglaría simplemente proporcionando a los clientes unas llaves o un mando, previa fianza, que luego devolverían al hacer el check out.

Por otro lado, deberían aprovecharse de la gran repostería de la zona y llegar a un acuerdo con algún comercio del propio pueblo de El Barraco. El desayuno es caro para ser tan limitado en cuanto a productos y calidad. Todo industrial y de supermercado.

No obstante, para un finde romántico o de relax es una buena opción. www.posadadelagua.com

DÍA 1 - EL BARRACO

Este día lo aprovechamos para relajarnos en el hotel y dar una pequeña vuelta por el pueblo. El hotel está apartado de todo y lo más cercano es El Barraco.

Este pequeño pueblecito de poco más de 2000 habitantes se hizo famoso por el ciclismo. De la localidad han salido varios ciclistas famosos, como Ángel Arroyo, El Chava o Carlos Sastre.

Dándonos una vuelta por el pueblo podemos ver varias cosas interesantes:
  • La iglesia parroquial, Nuestra Señora de la Asunción, que data de principios del siglo XVI y está construida en granito.

  • El Ayuntamiento: un bonito edificio del siglo XVI que, en su parte superior, tiene una inscripción del reinado de Carlos III. Tras varias restauraciones, la que podemos ver hoy fue realizada en 1987. Delante, hay una fuente de piedra y un toro, parecido a los de Guisando.

  • Museo de la Naturaleza del Valle del Alberche: cuesta 2’50€ y está situado a la salida del pueblo, junto a la ruta micológica.

  • Plaza del Ayuntamiento: Esta plazoleta está llena de bares y ambiente. El pueblo realiza su propio vino, así que… ¡no dudéis en probarlo! Tampoco dejéis de probar los dulces de la confitería de la plaza. Los barecillos de la plaza ponen tapa con la consumición y el vaso de tinto cuesta 1 euro. Las raciones, generosas, son también bastante baratas. 

El Barraco también tiene dos ermitas, de la Piedad y de la Soledad, y varios yacimientos arqueológicos en los alrededores. 

DÍA 2 – ÁVILA RURAL

Como no tenemos remedio, al final nuestro fin de semana de relajación se convirtió en una oportunidad más para hacer turismo. Cerca del Hotel La Posada el Agua hay varias opciones. Nosotros nos dimos una vuelta rápida por estos lugares:

La Abadía de Burgohondo: Justo en medio el pueblo podéis disfrutar de la Abadía de Burgohondo, que lleva en pie, al menos, desde 1179. El poblado fue villa independiente en el siglo XVI, cuando el Concejo del Burgo tenía poder sobre la comarca. Con el tiempo, la abadía llega a la extrema relajación e indisciplina y el rey procede a suprimirla en 1819. En el complejo podemos ver la iglesia y el monasterio, con su torre y su claustro, lleno de elementos románicos y mudéjares.


Piscinas naturales de Navaluenga: Este pueblo es famoso en toda la zona por sus piscinas. No hay pérdida pues, desde el momento en el que entramos al pueblo, hay señalizaciones por todos lados. Las piscinas consisten en la habilitación que han hecho del río Alberche cuando éste cruza de oeste a este el municipio. Os aconsejo ir bien tempranito porque desde primera hora de la mañana ya están cogidos los mejores sitios. Las piscinas tienen césped y duchas y en los meses de verano llenan de vida el pueblo. Eso parece una feria. Hay hasta animadores y monitores. El ambiente es muy bueno. Cruzando el puente románico, en La Chopera, hay zonas habilitadas para comer en la orilla del río y para ir con las mascotas.




El castillo de Mombeltrán: El castillo de los duques de Alburquerque se encuentra situado en Mombeltrán, justo encima del parque municipal. Se construyó en el siglo XV y se le atribuye a Juan Guas. El interior está muy deteriorado, aun así es bonito y tiene una excepcional portada renacentista del siglo XVIII con sus garitas, que se alza frente al puente. Su enclave privilegiado, en lo alto de un cerro, le hace dominar todo el valle del Barranco de las Cinco Villas. Su actual propietario es Juan Miguel Osorio y Bertrán de Lis, el actual XIX Duque de Alburquerque y tres veces Grande de España, aunque se puede visitar en un horario muy limitado.

Debajo del castillo, hay un parque muy bonito, con terracitas muy baratas. Son típicos los refresquitos, granizados de un montón de sabores a 2€ en terraza.



Toros de Guisando: Aunque pertenezcan al pueblo de El Tiemblo, los toros se encuentran a unos 9km de éste, junto a la Cañada Real. Son una de las mejores manifestaciones artísticas de la España pre-romana. Datan de los siglos II y I a.C. Su origen es vetón.

Hay una zona de aparcamiento y, tras atravesar una puerta, vemos los cuatro toros sin vigilancia ninguna. Es una visita muy rápida. Se trata de cuatro esculturas realizadas en granito, que parecen toros y que tienen oquedades donde, supuestamente, tenían los cuernos. Las figuras están en línea, todas mirando hacia el oeste, hacia la loma del cerro de Guisando. Algunos dicen que tenían una función religiosa (para favorecer la fertilidad y protección del ganado), otros dicen que se usaban como hitos para marcar las zonas de pasto.


En época romana, se unieron todos en este sitio para formar un monumento conmemorativo, como parece indicar la inscripción en uno de ellos: “Longino lo hizo a su padre Prisco, de la tribu de los Calaetios”.

En 1468 volvió a ser noticia. El rey Enrique IV y su hermana Isabel la Católica se reunieron aquí para proclamarla heredera del Reino de Castilla. Por ello el lugar también se conoce por Venta Juradera, de la que se conserva sólo un muro. 



DÍA 3 – DE EMBALSE EN EMBALSE

Valle de Iruelas: Para comenzar el día, decidimos hacer una excursión rodeando el Embalse del Burguillo para disfrutar un poquito del campo. Toda esta zona se encuentra ubicada en el Valle de Iruelas, al extremo oriental de la Sierra de Gredos y con una superficie de 8.829 ha. Una Reserva Natural que pertenece a los términos municipales de El Barraco, El Tiemblo, Navaluenga y San Juan de la Nava. Sus laderas aparecen cubiertas por bosques formados principalmente por pinos, algunos milenarios, y con la colonia más numerosa de buitres negros de toda Europa.

En el poblado de Las Cruceras, que pertenece a El Barraco, junto a la Casa del Parque Valle de Iruelas, está esta ermita dedicada a la Virgen del Carmen, que es la patrona de esta pedanía. No se puede visitar por dentro, pues sólo abre durante la misa del día del Carmen. Esta festividad se viene realizando desde 1936, cuando se empezó a explotar la resina y la madera del monte.



Delante de la ermita hay una amplia zona de aparcamiento y varios bares y alojamientos rurales. Por detrás, sale un camino que lleva a una playa para disfrutar del embalse del Burguillo.


Si continuamos la carretera, hay otra zona donde podemos aparcar justo cuando ésta se bifurca y aparece el camino para ir al camping. Si continuamos el camino andando podremos ver uno de los elementos naturales más llamativos del Valle: la garganta de los tres arroyos que descienden desde las cumbres, el castañarejo, el de Candeleda y el de Helechadores; conformando el río Iruelas que desemboca en el embalse.


Además, podéis aprovechar en temporada para hincharos a coger moras. Todo el camino está lleno a ambos lados. 

San Martín de Valdeiglesias: Para terminar nuestro día, nos cambiamos de embalse y volvemos a la playa de San Martín de Valdeiglesias. La conocida como Playa de Madrid se encuentra en el Embalse de Juan, el único de Madrid donde está autorizado el baño. Por su cercanía con la capital, 67km, en verano se llena desde bien temprano.



Su costa es de 53km y en sus aguas está permitida la navegación a motor, por lo que las vistas son de una auténtica playa rodeada de bosque. Es precioso.

La arena de playa facilita el baño. Está muy vigilado, con un servicio de atención sanitaria y hay varios chiringuitos con precios razonables. Eso sí, pese a haber aparcamiento, es fácil quedarse fuera y tener que sudar para poder encontrar un sitio para aparcar. 


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