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Opinión del Restaurante Santa Fe 1234 – Buenos Aires



Encontré este restaurante por casualidad, cuando iba paseando a medio camino entre la Plaza San Martín y Recoleta. Me gustó su fachada y su precio me pareció más que razonable. Era la segunda vez que comía en Buenos Aires y quería probar unos buenos platos argentinos caseros.

El restaurante tiene dos plantas. A mí me ofrecieron una mesa en la parte de arriba y mereció mucho la pena, porque así disfrutaba de las vistas a una calle concurrida del Barrio Norte, en pleno centro de la ciudad.

Era un poco tarde y estaba preocupada porque no tuvieran la cocina abierta, pero su horario es sorprendentemente amplio. Los viernes y los sábados abre 24 horas, y el resto de días abre de 6’00 a 3’00.

La carta era bien extensa. Pedí unos sorrentinos (320 $) y una milanesa napolitana de ternera (280 $).



Para beber me sorprendió que tuvieran Mirinda, tan rara de encontrar en España (90$).


La atención fue excepcional y el servicio muy rápido. Si volviera a Buenos Aires, repetiría.

   SANTA FE 1234   
Av. Santa Fe 1234,
C1059 ABT, C.A.B.A.
Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 48112356 / 48132769

Día 2: Argentina – Visitando los barrios de Retiro, Recoleta, y Palermo



Desde Puerto Madero me dirigí al Barrio de Retiro, el que una vez fuera el barrio más exclusivo de Buenos Aires. Prueba de ello son los bonitos edificios art-decó de principios del siglo XX que lo pueblan. El centro de su vida gira en torno a la Plaza San Martín, en la que se encuentran la estación de tren y la de autobuses, el Palacio Paz, y un parque en una hermosa colina. La estatua más famosa se halla en su cima: la estatua ecuestre de José de San Martín.



En la parte baja de la colina está el Monumento a lo Caídos de Malvinas, un memorial en recuerdo de los jóvenes que murieron en la guerra contra los ingleses.


En frente de este monumento, cruzando la calle, se alza la Torre Monumental, de 76 metros de altura, donada por la comunidad británica en 1916 y construida con materiales traídos en barco desde Inglaterra. Su nombre inicial fue Torre de los Ingleses, pero tras la Guerra de las Malvinas de 1982, fue rebautizada como Torre Monumental. Hoy puedes subir hasta su sexto piso en el que hay una pequeña exposición y un mirador.


A diez minutos de la Plaza San Martín, encontré un buen restaurante para comer: Santa Fé 1234. Un sitio espectacular, barato y con unos platos más que generosos.


Desde allí, para bajar la comida, inicié un paseo de menos de 20 minutos entre los bonitos edificios de embajadas que conforman el Barrio Norte, hasta llegar a Recoleta. Elegantes cafeterías y restaurantes, lujosos edificios de estilo francés y galerías de arte llenan sus calles. Pero, sin duda, lo más famoso de este barrio es su Cementerio.

El Cementerio de La Recoleta es uno de los lugares más visitados de Buenos Aires. Su origen se remonta a 1732, cuando los frailes recoletos descalzos construyeron en estos terrenos un convento y una iglesia, la actual Basílica del Pilar. En 1822 se iniciaron las obras en el huerto anexo a la iglesia para situar allí un cementerio, el primer cementerio público de la ciudad.


Sus pasillos están llenos de imponentes mausoleos que muestran los tiempos en los que Argentina era una potencia emergente a finales del XIX, cuando las familias más adineradas empezaron a mudarse a este barrio y a construirse sus preciosos mausoleos. Más de 90 de ellos han sido declarados Monumento Histórico Nacional, por lo que el cementerio tiene la categoría de Museo Histórico Nacional desde 1946.


Está organizado en manzanas, con amplias avenidas arboladas que dan a callejones laterales donde se alinean los mausoleos y bóvedas. Desde su rotonda central parten las avenidas principales, con una escultura de Cristo realizada por el escultor Pedro Zonza Briano, en 1914.

Cada mausoleo presenta el nombre de la familia labrado en la fachada; generalmente se agregan al frente placas de bronce para los miembros individuales. Algunos están cayéndose y dan verdaderos escalofríos.


En el cementerio no había mucha gente. Paseé entre los mausoleos buscando la famosa tumba de Evita. De repente, vi una multitud de personas haciendo cola en uno de los pasillos más estrechitos. Pensé que eran turistas y que estaban esperando para ver la tumba de Eva Perón. Pero cuando me estaba acercando al final de la cola, vi que me había equivocado completamente y que se trataba de un entierro. La fila aquella era para darle el pésame a la familia. Con respeto, me salí de allí y continué con mi paseo hasta que di con ella.

A unos 200 metros a la izquierda del portón principal del cementerio, se encuentran las tumbas de la familia Duarte. La de Evita está cinco metros bajo tierra, en el segundo sótano. Su última morada se construyó como la cámara acorazada de un banco, bajo dos planchas de acero, a fin de disuadir a cualquiera que tratase de apoderarse del cadáver.


Sus restos llegaron a este lugar en los setenta, cuando fueron repatriados desde España, después de dar vueltas por Buenos Aires (incluyendo la central sindical CGT), la ciudad italiana de Milán y Madrid, escapando de las fuerzas antiperonistas que habían derrocado a su marido. En un primer momento, fue enterrada junto a su marido en la residencia presidencial de Olivos. Un poco después, ambos cadáveres fueron separados por la dictadura y entregados a sus familias. Desde entonces, los restos de Evita reposan aquí, bajo una bóveda art decó de la década de 1930, con puerta de bronce y siempre con flores frescas.

El 7 de mayo (día de su cumpleaños) y el 26 de julio (día de su muerte) suele haber mucha gente que viene a orar por ella delante de su tumba. 


Saliendo del cementerio, visité la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, me tomé un submarino y puse rumbo a mi última parada del día: un bonito paseo por las zonas verdes del Barrio de Palermo.


El edificio de la Facultad de Derecho UBA, bien merece una foto. Justo detrás de él aparece la rara escultura Floralis Genérica, situada en la Plaza de las Naciones Unidas. Está dotada de un sistema eléctrico que hace que abra y cierre automáticamente los pétalos.



Siguiendo la avenida, terminé mi camino en Parque 3 de Febrero, atravesando los llamados Bosques de Palermo y con el planetario al fondo.


De vuelta al hotel, me quedé asombrada de lo que marcaba el reloj. Buenos Aires es tan bonita, que ni me había dado cuenta de todo lo que había caminado ese día. 




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Día 2: Argentina – Senderismo por la Reserva Ecológica Costanera Sur de Buenos Aires y Puerto Madero




La Reserva Ecológica Costanera Sur es un remanso de calma a escasa distancia del centro de Buenos Aires. 350 hectáreas de reserva natural, donde podrás ver más de 300 especies de aves si cuentas con unos buenos prismáticos (y suerte), además de iguanas, tortugas y nutrias. A lo largo de sus 350 hectáreas reúne la mayor cantidad de biodiversidad dentro de la capital porteña, siendo el mayor espacio verde de la ciudad.

Para llegar a ella, dejé atrás el Paseo de la Historieta y me dirigí a Puerto Madero. Sus rascacielos al fondo, y el extraño Puente de la Mujer, nada hacen pensar que justo en frente va a haber una de las reservas urbanas más importantes de toda Latinoamérica.


Antes de adentrarte en la reserva, paseé un poco por sus alrededores. Desde uno de los puentes observé la Corbeta Uruguay, un barco militar de 46 metros de largo que sirvió para vigilar las costas del país y llevar suministros a las bases de la Antártida hasta que, en 1926, la jubilaron después de 52 años de servicio. Hoy alberga un pequeño museo.



También me encontré con una bonita estatua dedicada a Anna Frank.


Después de pasear un poco por allí, me dirigí hacia la Avenida Tristán Achával Rodríguez 1550, en la bocacalle con la Avenida Costanera Intendente Carlos Noel. Justo allí se encuentra el acceso oficial al público, en el extremo suroeste de la Reserva. Allí hay un centro de interpretación y uno aseos gratuitos.


La reserva se ubica en los terrenos de un antiguo Balneario Municipal, muy popular en su época, pero que tuvo que cerrar en 1960 por la contaminación de sus aguas. En los años setenta, se demolieron la mayoría de sus edificios y se pensó en urbanizar la zona, aunque el proyecto nunca se realizó por lo inestable e inundable que era la zona. Todo quedó abandonado, dejando que la naturaleza se abriera camino e hiciera su trabajo. Se creo allí una gran riqueza en cuanto a flora y fauna, cambiando totalmente el paisaje desolado que allí había.



En 1986, se declaró Parque Natural y Zona de Reserva Ecológica. Y en 2005, se la nombró Sitio RAMSAR, por ser considerado un Humedal de Importancia Internacional.

El entorno es inmejorable para pasear y deleitarte con la naturaleza. Existen cuatro recorridos distintos con una duración de entre 45 minutos y 2h 40’, a lo largo de una red de más de 10 km de caminos. Yo elegí para hacer el recorrido número 1, el más sencillito de todos y que se desarrolla en línea recta, desde el acceso sur, hasta el norte.  


La reserva posee cuatro lagunas principales que se divisan desde los miradores:

🌀 Laguna de los Coipos
🌀 Laguna de las Gaviotas
🌀 Laguna de los Patos
🌀 Laguna de los Macáes

A través del Circuito de los Humedales pude ver las lagunas desde los numeroso miradores y bancos para sentarte a disfrutar del paisaje. Este es el único camino desde el que se ven los tres humedales más importantes de la Reserva. Pese a ser el recorrido más cercano a la ciudad, es ideal para el avistamiento de aves, mamíferos y reptiles.




En la Reserva conviven:

🌸  Más de 600 especies de plantas, entre las que destaca el ceibo (la flor nacional)
🐤  343 especies de aves
🐞  850 especies de artrópodos
🐸  14 especies de anfibios
🐭  19 especies de mamíferos
🐊  23 especies de reptiles
🍄  44 especies de hongos

Una vez completado mi recorrido, tomé un choripán en uno de los puestos que hay en la parte de fuera de la Reserva y me dirigí hacia los rascacielos y el barrio de Retiro.



Cómo llegar a la Reserva Ecológica Costanera Sur de Buenos Aires

La reserva se ubica en Puerto Madero. Tiene dos accesos:

🌾 Acceso Sur - Entrada Brasil:  Avenida Tristán Achával Rodríguez 1550, en la bocacalle con la Avenida Costanera Intendente Carlos Noel.

🌾 Acceso Norte - Entrada Viamonte: Mariquita Sánchez de Thompson y Avenida Giralt


Horarios de la Reserva Ecológica Costanera Sur de Buenos Aires

⬥ Verano: de 8’00 a 19’00
⬥ Invierno: de 8’00 a 18’00
⬥ Cerrado: los lunes y los días de lluvia. 



Día 2: Argentina – Visitando San Telmo y el Paseo de la Historieta de Buenos Aires



Después de desayunar en el hotel, muy temprano, me di una vuelta por el barrio de San Telmo. Aún no había mucho movimiento y estaba todo muy tranquilo. Atravesando la Plaza Dorrego, uno de los paseos más famosos de la capital porteña y en la que se colocan los tenderetes del mercado, continué por la calle Defensa hasta la zona de El Zanjón de Granados y La Casa Mínima, dos de los monumentos más representativos del barrio.

Y, un poquito más arriba del Zanjón, me encontré con la estatua de Mafalda. Allí, sentada en un banco y acompañada por dos de sus simpáticos amigos, Susanita y Manolito. Justo en la esquina en el cruce de la calle Defensa con la calle Chile. La escultura es obra del artista Pablo Irgang.


En la calle Defensa, 371, en pleno barrio de San Telmo, hay una placa en homenaje a Mafalda, justo delante de un portal que inspiró a Quino para dibujar su casa. Él vivía a escasos metros de este edificio.


Desde allí se inicia el Paseo de la Historieta y que recorre un poquito de los barrios de Monserrat, San Telmo y Puerto Madero. Debido al éxito obtenido con la escultura de Mafalda, que es visitada por miles de turistas al año, surgió la idea de rendir homenaje a los dibujantes de historietas más famosos de Argentina. Así, en 2012, se diseñó este recorrido que parte de la calle Defensa y acaba en la Avenida de los Italianos. Si lo completas, llegarás al Museo del Humor de Buenos Aires (un buen final de camino).


A lo largo del itinerario, se pueden ver 16 esculturas famosas:

1. Estatua de Mafalda, Susanita y Manolito (Quino): Esquina entre las calles Defensa y Chile.

2. Isidoro Cañones (Dante Quinterno): siguiendo por la calle Chile hasta Balcarce.


3. Larguirucho y Super Hijitus (Manuel García Ferré): Balcarce y México.

4. Matías (Sendra): siguiendo por Balcarce hacia la Avenida Belgrano

5. Don Fulgencio (Lino Palacio): siguiendo por Balcarce.

6. Clemente (Caloi): sentado en la misma calle.

7. Las Chicas de Divito: en la esquina de Balcarce y la Avenida Belgrano.

8. Patoruzú (Quinterno): en el cruce entre la Avenida Belgrano y la Avenida del Paseo Colón.

9. Patoruzito e Isidorito (Quinterno): en la Avenida Belgrano, entre la Avenida del Paseo Colón y Azopardo.

10. Gaturro (Nik): siguiendo por la Avenida Belgrano.


11. Don Nicola (Torino): llegando a Puerto Madero.

12. Negrazón y Chaveta (Cognigni): a la altura de Juana Manso.

13. Diógenes y el Linyera (Tabaré): siguiendo por la Avenida Marta Lynch.


14. Langostino y Corina (Eduardo Ferro): en la misma avenida, un poco más adelante.


15. Inodoro Pereyra y su perro Mendieta (Fontanarrosa): siguiendo por la misma avenida.


16. La Jirafa (Mordillo): en la Avenida de los Italianos, justo antes del llegar al Museo del Humor.

Al acabar el recorrido, di un pequeño rodeo para visitar la Plaza General Agustín Pedro Justo, en la que se encuentra el polémico Monumento a Juan Domingo Perón, una estatua que poco se le parece. Obra del escultor Carlos Benavídez, completamente realizada en bronce y piedra, mide 5 metros, se encuentra sobre un pedestal de 3,5 metros y pesa dos toneladas y media. Justo detrás, aparece el precioso Edificio de la Aduana.


Había llegado ya a Puerto Madero, donde empezaría mi camino por la Reserva Ecológica Costanera Sur. Un espacio natural privilegiado en plena capital para escapar un poco de la agobiante contaminación.

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Dónde está la Estatua de Mafalda en Buenos Aires


Justo en la esquina en el cruce de la calle Defensa con la calle Chile te puedes encontrar con la estatua de Mafalda. Allí, sentada en un banco y acompañada por dos de sus simpáticos amigos, Susanita y Manolito.  La escultura es obra del artista Pablo Irgang.

En la calle Defensa, 371, en pleno barrio de San Telmo, hay una placa en homenaje a Mafalda, justo delante de un portal que inspiró a Quino para dibujar su casa. Él vivía a escasos metros de este edificio.

Desde allí se inicia el Paseo de la Historieta y que recorre un poquito de los barrios de Monserrat, San Telmo y Puerto Madero. Debido al éxito obtenido con la escultura de Mafalda, que es visitada por miles de turistas al año, surgió la idea de rendir homenaje a los dibujantes de historietas más famosos de Argentina. Así, en 2012, se diseñó este recorrido que parte de la calle Defensa y acaba en la Avenida de los Italianos. Si lo completas, llegarás al Museo del Humor de Buenos Aires (un buen final de camino).

A lo largo del itinerario, podrás ver 16 figuras más dedicadas al cómic argentino.  

En Google Maps aparece como Monumento a Mafalda:



Día 1: Argentina – Mi primer día visitando Buenos Aires



Después de descansar en el hotel, comencé mi primer día por Buenos Aires. Anduve un poco por el tradicional Barrio de San Telmo, cogí la Avenida de Entre Ríos y me dirigí hacia la Plaza del Congreso. El Palacio del Congreso se construyó siguiendo el modelo del Capitolio de Washington en 1906. Delante hay una gran plaza en la que se alza el Monumento a los Dos Congresos, que se levantó en honor a la Asamblea de 1813 y al Congreso de Tucumán de 1816, año en el que se declaró la independencia.

Atravesé la Avenida de Mayo porque mi idea era tomarme algo en el mítico Café Tortoni, el café más famoso de Buenos Aires. Me fue imposible. Había una fila enorme tan sólo para entrar. Así que, decidí dejarlo para el día siguiente. En plena Avenida de Mayo me encontré con el palacio más dantesco de la ciudad: el Palacio Barolo. Cuando se construyó en 1923 fue el edificio mas alto de la capital. Diseñado por el arquitecto Mario Palanti, su interior está fuertemente ligado a la Divina Comedia de Dante. Su altura (100 metros) es una referencia a cada uno de los cantos que componen la obra. El número de sus pisos (22) recuerda al número de versos que componen cada canto. Además, su estructura también está dividida en Infierno, Purgatorio y Cielo, como las partes de la famosa obra de Dante. Hoy se puede acceder a su interior contratando uno sus tours guiados, en los que viene incluida la visita a la terraza para disfrutar de las vistas de la ciudad.


Al final decidí comer en el Restaurante Plaza Asturias, un excelente lugar para disfrutar de alguna comida típica del lugar. Vamos, que me hinché a empanadas antes de seguir andando. Los camareros fueron muy amables y se interesaron mucho al ver que era de España, hablando de lo bonitos que eran los Lagos de Covadonga. El precio, barato, y la comida, buenísima. 


Siguiendo la avenida, pronto llegué a la famosa Plaza de Mayo, donde más turistas juntos vi de todo Buenos Aires. Aquí fue donde nació la ciudad, a manos de Juan de Garay, el 11 de junio de 1580. Los jueves, a las 15’30, aun puedes ver a las famosas Madres de la Plaza de Mayo pidiendo justicia por sus familiares desaparecidos durante la dictadura (1976-1983).


En su centro hay una gran escultura, llamada Pirámide de Mayo, que cuenta con una placa de bronce en la que se lee la historia de la plaza y con el monumento ecuestre al General Manuel Belgrano.

Alrededor de la plaza hay varios lugares representativos porteños:

1. La Casa Rosada: la sede del Gobierno argentino desde 1862 está ubicada sobre los cimientos del antiguo Fuerte de Buenos Aires. Se hizo mundialmente famosa por los discursos que Evita daba desde su balconada.


2. La Catedral Metropolitana: sobre la antigua Iglesia Mayor que Juan de Garay levantó en 1593, la Catedral de Buenos Aires no tiene la estructura que esperamos cuando vamos buscando una catedral. Su fachada neoclásica despista, aunque su interior tiene el aspecto de una iglesia colonial española normal. Dentro alberga el sepulcro del general José de San Martín.


3. El edificio del Gobierno de la Ciudad: sede del Poder Ejecutivo de la Ciudad de Buenos Aires. Fue construido entre 1891 y 1902, con base en un proyecto del arquitecto Juan Antonio Buschiazzo, combinando elementos de la arquitectura francesa, italiana y alemana.

4. La casa central del Banco Nación: la sede del banco más importante de Argentina está cubierta con una bóveda que es de las mayores del mundo, ya que sus dimensiones son de 50 metros de diámetro por 36 de altura.


5. El Cabildo: En el interior del Cabildo se encuentra el Museo Nacional del Cabildo y la Revolución de Mayo, donde se exhiben cuadros, retratos, piezas y joyas del siglo XVIII, el arca fiscal de Caudales, la imprenta que fuese instalada por el virrey Vértiz en la Casa de Niños Expósitos y la lámina de Oruro obsequiada al Cabildo en ocasión de la victoria de 1807 frente a los ingleses.


Por detrás del Cabildo, siguiendo un poquito por la Avenida Julio Roca, está en una esquina la Manzana de las Luces, que llegó a ser el centro cultural más importante de Buenos Aires en tiempos coloniales. Aún se pueden ver dos de sus edificios originales y túneles defensivos creados por los jesuitas de la época. Justo al lado, está la parroquia San Ignacio de Loyola, que también formaba parte del complejo y que está considerada como la iglesia más antigua de la ciudad. Y, en frente, puedes admirar la Librería del Colegio, hoy renombrada como La Librería de Ávila, la primera librería de Buenos Aires, inaugurada en 1785.



Volví mis pasos hacia la Plaza de Mayo y seguí andando por los jardines que hay junto a la Casa Rosada, hasta llegar al Centro Cultural Kirchner. ubicado en el edificio que fuera anteriormente sede del Correo Central de Buenos Aires. Es el más importante en tamaño de América Latina y el tercero a nivel mundial. El centro, conocido como CCK, es la mayor inversión en un proyecto cultural hecha en la Argentina en toda su historia. Una lástima que, al ser lunes, estuviera cerrado. Su entrada es gratuita.


Tras descansar un poco sentada en los jardines, fue hacia la Calle Florida, una de las más comerciales de la ciudad. Me paré en una cafetería a tomarme un submarino calentito y me di una vuelta por las Galerías Pacífico. Inspirado en el edificio Le Bon Marché de París, estas galerías comerciales tienen su origen en 1889. Su interior está lleno de tiendas y restaurantes, y cuenta con el Centro Cultural Borges en el piso superior.


Desde la calle Florida, atravesé la famosa Avenida Corrientes, llena de teatros y gente, hasta llegar a la Plaza de la República. La plaza se encuentra en la concurrida Avenida 9 de Julio. Hay muchísimo tráfico siempre y hay que tener cuidado al cruzar.

En medio de la plaza, está el gran Obelisco. Conseguí hacerme un hueco entre tanto turista para sacar una de las fotos más representativas de la ciudad, con el nombre de Buenos Aires y el Obelisco de fondo. Erigido en 1936 para conmemorar el 400º aniversario del primer asentamiento español en el Río de la Plata, hoy es el lugar elegido por los forofos para celebrar las victorias futboleras.


Desde esta Avenida también observé el famoso Teatro Colón, el cartel de Evita en la fachada del Edificio del Ministerio de Obras Públicas, el Monumento a las Cataratas de Iguazú y un Museo del Jamón, que nada tiene que ver con los madrileños.



Después de cenar en un restaurante de la Avenida 9 de Julio, mi última parada fue para visitar el Ateneo. La librería más famosa de la capital se sitúa en el interior del antiguo Teatro Grand Splendid, donde actuó también el famoso Carlos Gardel. Situada en el famoso barrio de Recoleta, en 2008 The Guardian la eligió como la segunda librería más hermosa del mundo y en 2019, National Geographic la nombró la librería comercial más bella del mundo. La librería El Ateneo es una marca tradicional, creada en 1912, que actualmente se halla asociada a la firma Yenny, y posee más de 34 locales repartidos en la Argentina, principalmente en Buenos Aires.



Y coger en esa misma calle el metro para volver al hotel. Un día bastante aprovechado. 

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