Visitando el Parque Temático del Mudéjar de Olmedo


En la localidad vallisoletana de Olmedo, se encuentra este original parque que se situado en las afueras del pueblo, cerca de la muralla.

Este singular espacio cuenta con más de 15.000 metros cuadrados en los que podemos ver réplicas en miniatura de 21 construcciones representativas del mudéjar de Castilla y León.





Las réplicas están hechas a escala y con los materiales reales usados en el mudéjar: ladrillo, cal y piedra. Algunas de ellas, como la del Castillo de la Mota de Medina del Campo, son tan grandes que puedes pasear por ellas, recorrer parte de sus murallas y subir a las torres más altas. Sin duda, un plan tremendo para los amantes de las maquetas - y de los castillos, como es mi caso :) -.

Si, además, todo esto los mezclamos con trenes en miniatura que van atravesando todo el parque, con sus estaciones, túneles, puentes… ¡ya tengo el plan perfecto para pasar la mañana!



Existen cinco trenes que realizan dos recorridos distintos por las vías de este museo: la locomotora de vapor tipo Mallet, un tren de cremallera, uno de viajeros con una locomotora diésel, un automotor térmico y un tren frontal tender. Las máquinas parten de estaciones genialmente representadas: la estación de Olmedo y la de Villalón de Campos. Asimismo, a mitad de camino, hay un apeadero en la ermita de San Saturio de Soria.

El parque se puede visitar realizando un tranquilo paseo parándonos, de vez en cuando, a contemplar alguna maqueta, ponernos a su lado para asombrarnos con sus detalles y aprender de los carteles que explican sus características. Entre maqueta y maqueta, también se puede disfrutar de la naturaleza, y es que este lugar cuenta con 300 especies de plantas distintas, como bonsáis, olmos, arces, robles y hayas.


El conjunto, además, se combina con dos riachuelos que simulan los ríos Eresma y Adaja, que incluso forman cascadas hasta llegar a un gran lago central. En el parque también hay un estanque grande, del que sale otro arroyo, y otro pequeño, que ya existía en el lugar previamente y que se utilizaba para regar los huertos que existían en la zona.

Hay muchos sitios donde pararse a descansar y a relajarse, un bar, amplias zonas de sombra, una tienda de souvenirs, columpios y un gran aparcamiento.


Maquetas de diversos monumentos (castillos incluidos), trenes que recorren el parque, ríos, estanques, cascadas y plantas. Una parada perfecta en nuestro finde por tierras castellanas.

A la salida del parque, hay que darse una vuelta por este pueblo y así poder ver los restos de sus murallas, el Museo de las Villas Romanas y el Palacio del Caballero de Olmedo, situado en una casona solariega del siglo XVII, que tendremos que dejar para otra visita por falta de tiempo.



En este paseo de sábado por tres provincias (Segovia, Valladolid y Ávila), aún nos falta nuestra última parada en Arévalo.


Precio:

▪  Adultos: 4’5€
▪  Niños de 6 a 15 años y jubilados: 3’75€
▪  Niños de 0 a 5 años: Gratis.
▪  Hay ofertas para los que quieran visitar más monumentos de Olmedo. Preguntad en la entrada.

Horarios del Parque Temático del Mudéjar de Olmedo

▪  Desde Jueves Santo hasta el último domingo de septiembre: de lunes a domingo: de 10’00 a 14’00 y de 16’00 a 21’00.
▪  Desde octubre a Miércoles Santo: de martes a domingo: de 10’00 a 14’00 y de 16’00 a 17’00.
▪  24 y 31 de diciembre: sólo por la mañana.
▪  25 de diciembre y 1 de enero: cerrado.


   PARQUE TEMÁTICO DEL MUDÉJAR   
c/ Arco de San Francisco s/n.  Olmedo (Valladolid)
Teléfono: 983 623 222
info@pasionmudejar.com

Visitando el Castillo de Coca, maravilloso ejemplo del gótico-mudéjar


Coca es un pequeño pueblo segoviano de tan sólo 1896 habitantes, pero que alberga uno de los castillos más importantes del gótico-mudéjar de Castilla y León.

La fortificación se encuentra a la entrada del pueblo, junto al meandro del río Voltoya. Allí hay un amplio aparcamiento desde el que se pueden hacer maravillosas fotos de su entrada.

Un poco de historia

El castillo se empezó a construir en 1473, en la época de Juan II de Castilla, a instancias del tercer señor de Coca, don Alonso de Fonseca, sobrino del Arzobispo de Sevilla que llevaba el mismo nombre. El encargo se le dio al alarife Ali Caro, quien construyó el cuerpo central.

Tras pasar de mano en mano y volver a la casa de los Fonseca, lo adquirió la Casa de Alba por casamientos. En 1954, en estado ruinoso, los duques lo cedieron al Ministerio de Agricultura durante 100 años para que lo restaurara y desde 1956 alberga una Escuela de Capacitación Forestal.

Sus estancias han sido ocupadas por personalidades tan famosas como el duque de Medina-Sidonia (Gaspar Pérez de Guzmán) quien estuvo preso aquí tras autoproclamarse rey de Andalucía o el cardenal francés Jean Jouffroi. Además, durante la Guerra de la Independencia, los franceses lo ocuparon desde el 1808 hasta el 1812, dejándolo completamente en ruinas. Ruinas que siguieron acentuándose gracias a un administrador de la Casa de Alba que, en 1928, se dedicó a vender de extranjis materiales del castillo, como sus famosas columnas de mármol del patio interior.

La visita al Castillo de Coca

Lo primero que llama la atención, antes incluso de entrar a la fortaleza, es el enorme foso que la rodea y que se sortea gracias a un puente defensivo. Su sistema defensivo consta del foso y de dos recintos amurallados con torreones.



Tras recorrer el primer recinto amurallado, accedemos al interior del castillo a través de una señorial puerta. Dejamos atrás la taquilla y comenzamos la visita por el interior de la Torre del Homenaje.


En la primera planta hay una pequeña capilla con un Cristo del siglo XIV. A continuación, subimos por una escalera de caracol para acceder a una sala con pinturas originales del siglo XV, entre las que aparece el escudo de los Fonseca, armas de los siglos XVI y XVII y un bargueño.



Antes de llegar al mirador de la torre, pasamos por una sala con cinco pilastras de mármol de Carraca y una galería llena de armaduras, armas y fotos del castillo (antes y después de su restauración).

Los últimos escalones nos llevan al mirador de la torre, con sus 25 metros de altura. La visita continúa rodeando el patio de armas hasta llegar a la galería norte, que atravesamos para llegar a la sala de los jarros, ya en la llamada Torre de Pedro Mata. Esta sala está decorada con pinturas de jarros, flores y arcos entrelazados.




A continuación, nos asomamos por la única entrada a la mazmorra del castillo, un pequeño agujero situado en el piso de arriba desde donde arrojaban a los presos.

Finalmente, nuestra visita acaba en el patio de armas, donde están las dependencias de la Escuela de Capacitación Forestal. Allí se encuentran los servicios y una máquina de café.

Una vez visto el castillo, merece la pena completar nuestra visita dando un paseo por el pueblo para conocer otros monumentos dignos de mención:

▪  Las murallas con su puerta medieval, de las que quedan 200 metros.


▪  La iglesia gótica de Santa María la Mayor, donde descansan los sepulcros de la Familia Fonseca.


▪  Los Verracos prerromanos de la Edad de Hierro.

www.casasruralessegovia.com

▪  La Torre de San Nicolás, del siglo XII, que es todo lo que queda de una antigua iglesia románica.


Nuestra siguiente parada de nuestro sábado mudéjar nos lleva por tierras vallisoletanas: nos espera Olmedo.


Horario del Castillo de Coca
- Mañanas: de 10’30 a 13’00
- Tardes: de 16’30 a 18’00 (en verano cierra a las 19’00)
- Cerrado: el primer martes de cada mes.

Precio
- Individual: 3€


   CASTILLO DE COCA   
Teléfono: 617 573 554


10 cosas que ver y hacer en El Pardo


Con sus poco más de 3500 habitantes, El Pardo nos ofrece una oportunidad excepcional para una escapada tranquila, rodeados de naturaleza, sin tener que alejarnos mucho del barullo de la capital madrileña.

A tan sólo 20 minutos del centro de Madrid podemos disfrutar de animales salvajes, paisajes bonitos, palacios y gastronomía. Su encanto cautivó hasta al mismísimo Goya, quien vivió en la antigua Casa de Postas durante muchos años. Un planazo para una escapada de fin de semana.

¿Qué podemos hacer en El Pardo? 

1. Apuntarse a una visita guiada para recorrer El Palacio de El Pardo: Sin duda, es lo más reconocido de esta localidad. Construido en 1405 por Enrique III de Castilla, originalmente fue una Casa Real para descansar durante sus cacerías en la zona. Sobre casa, Enrique IV mandaría edificar su castillo, y Carlos I lo acabaría transformando en palacio.

Tras varias modificaciones, ha servido de residencia a diversas personalidades a lo largo de los años, como la Familia Imperial Austriaca durante su destierro o Francisco Franco. Hoy se sigue utilizando para actos oficiales y para alojar a los jefes de estado, diplomáticos y otras personalidades importantes, que visitan nuestro país.

Durante la visita, siempre guiada, el personal que trabaja para Patrimonio Real nos explica una muestra de las salas que tiene el palacio (200 estancias). El estado de conservación es exquisito, ya que está todo elegantemente restaurado. Está lleno de obras importantes, como varios tapices de Goya, lámparas de La Granja, lienzos de Ribera…


La visita comienza en el patio de Carlos I, que hoy se encuentra cubierto para celebrar en él banquetes y ceremonias. A continuación, subimos a la primera planta (el palacio tiene 4 niveles) y allí se pueden ver varias estancias decoradas en época de Carlos III, todas llenas de tapices de la Real Fábrica con motivos de Goya. Después se pasa a la zona de los invitados, el despacho, un comedor oficial y una de las salas donde se alojan los visitantes de Palacio (se ve desde una barrera, muy moderna, tipo pequeño chalet). La visita acaba con las estancias de Franco: su despacho, su horroroso dormitorio, un salón con sus trajes y condecoraciones, su televisión, y su cuarto de baño. Todas estas zonas estuvieron cerradas en 2010 por la Ley de Memoria Histórica. Por suerte, ya no. Y podemos ver esta parte de la que es, aunque no nos guste, nuestra historia. Antes de irnos, visitamos la Capilla Real con su lienzo de Ribera.



Son interesantes los datos curiosos y algunos chismes que cuenta el personal, como que para los banquetes y demás comidas que se realizan aquí, cuentan con los servicios de catering del Hotel Ritz de Madrid.

Es una pena que no se puedan visitar más salas, o ver otras secciones del palacio, como su pista de tenis. Aun así, podremos disfrutar del paseo durante una hora más o menos. Tampoco se pueden hacer fotos.  
http://www.patrimonionacional.es/real-sitio/palacios/6102

2. Adentrarse en La Casita del Príncipe: hay mucha gente que por despiste se queda sin verla. La misma entrada que adquirimos en el Palacio, nos sirve para visitar este bonito lugar (aunque no los avisen por ningún lado). A escasos metros, siguiendo las indicaciones de la carretera, accedemos a esta Casita. Se visita rápido, acompañada de una guía. Aunque por fuera no impresione mucho, por dentro es una delicia. Juan de Villanueva lo construyó en 1784 como pabellón de caza para Carlos IV y Mª Luisa de Parma (quien acabaría odiando este lugar gracias a la fatal convivencia con su suegro), inspirándose en las Casitas de Arriba y Debajo de El Escorial. El frío y la humedad se aprecian durante toda la visita.


Dentro hay nueve estancias: El vestíbulo principal está decorado a base de estucos. La Sala de Terciopelo está recubierta de sedas francesas de la época y rematada con un fresco de Maella que representa La protección de la Monarquía a las Bellas Artes. La Sala Pompeyana está decorada con sedas de color ocre con motivos pompeyanos, al igual que las sillas. La Sala de Sedas Lionesas muestra decoraciones con aves y ramas. El Comedor contiene un impresionante fresco de Bayeu y consolas con sus patas talladas con forma de cabeza de carnero. El Gabinete de Fábulas muestra una decoración inspirada en las fábulas de Esopo. Por último, se visita la Sala Amarilla, en la que Vicente López pintó un enorme fresco con motivos en tonos amarillos y ocres para que concordase con el tapizado de las paredes y sillas.

En frente del palacio, cruzando la carretera, están sus antiguos jardines neoclásicos.



3. Dar un paseo recorriendo el pueblo: formado principalmente por descendientes del personal al servicio del Palacio, trabajadores de Patrimonio Nacional y militares, hoy constituye el distrito de Fuencarral-El Pardo, el más extenso de Madrid y el de menos densidad de población. Durante nuestro paseo, podremos descubrir la Casa Infantes, el Convento de las Monjas, la Iglesia del Pardo, la Plaza llena de restaurantes…


4. Visitar la Sala Histórica de la Guardia Real: en este museo podemos hacer un recorrido histórico que comienza en la fundación de la Guardia Real en 1504 y llega hasta la actualidad. Está lleno de uniformes, fotos, armas, condecoraciones y vehículos históricos. Aquí está el único modelo que se conserva en el mundo del Mercedes Benz 540-G-4 W31, de tres ejes, fabricado en 1934 y que Hitler regaló a Franco. 


5. Subir al Cristo del Pardo: tras la empinada cuesta, que podemos hacer andando o en coche, subimos al Convento de los Padres Capuchinos. Construido en el siglo XVII hoy se encarga de la formación de más de doscientos seminaristas en sus dependencias. Dentro guarda el Cristo del Pardo, una escultura del siglo XVII realizada por Gregorio Fernández, que se encuentra en el interior de una urna costeada por Franco. Delante del edificio hay un amplio aparcamiento.


6. Dar en paseo por la Ribera del Manzanares hasta llegar al bosque del Monte del Pardo. Allí hay aparcamientos y una gran variedad de animales, como cisnes, jabalíes y ciervos. Especialmente importante es la berrea, durante los meses de octubre y noviembre. 



7. Solicitar una visita al CEHIPAR, el Canal de Experiencias Hidrodinámicas de El Pardo: fundado por la Armada Española en 1928, aquí se investigan los aspectos hidrodinámicos de la construcción naval militar, pesquera y deportiva. Cuenta con la piscina más larga de España en la que se prueban los cascos de los barcos.


8. Pasear por los jardines de Quinta de El Pardo: cedida a Felipe V por su Montero Mayor, el Duque de Arco, fue residencia de Manuel Azaña cuando se dio el Golpe de Estado de 1936. Hoy está en restauración y tan sólo podemos pasear por sus jardines aledaños.


9. Disfrutar de su gastronomía: en este lugar hay un montón de bares y restaurantes donde poder comer los platos típicos de la zona basados en la caza (carne de gamo, jabalí, conejo, perdiz…).


10. Tomarnos un dulce en un lugar con historia: La Marquesita es la pastelería más famosa de El Pardo. Cafés y excelentes dulces y bombones se sirven en este lugar desde 1926. El local se encuentra ubicado cerca de la Casa de las Postas, lugar en el que se alojaba Goya. 



Cómo llegar a El Pardo

Cómo llegar a El Pardo en metro
El Metro de Madrid no da servicio al barrio. Se consideran estaciones de acercamiento:
▪  Moncloa (líneas 3 y 6, barrio de Argüelles, distrito de Moncloa-Aravaca) a la que se llega directamente mediante el autobús 601.
▪  Peñagrande (línea 7, barrio de Peñagrande) a la que se llega directamente mediante el autobús 602.
▪  Barrio del Pilar (línea 9, barrio del Pilar) a la que se llega directamente mediante el autobús 602.
▪  Begoña (línea 10, barrio de La Paz) a la que se llega directamente mediante el autobús 602.

Cómo llegar a El Pardo en autobús
▪  El barrio sólo posee dos líneas de autobuses de la empresa Alacuber:
LíneaTerminales
601Moncloa - El Pardo - Mingorrubio
602Hospital La Paz - El Pardo - Mingorrubio

Si queréis ver más fotos como éstaspodéis encontrarlas en mi tablero de Pinterest.

Visitando el Invernadero de Arganzuela


Muy cerca del Centro Cultural Matadero Madrid tenemos este gran invernadero de más de 7.100 m2. El edificio ya merece la pena por sí solo y es que está ubicado en el Palacio de Cristal de Arganzuela, en lo que antiguamente se llamaba la Nave de Patatas.

Su historia como invernadero es bastante reciente pues, aunque el edificio se construyó a principios del siglo XX, no tuvo su nueva función hasta 1992, cuando lo rehabilitaron tomando como referencia otros invernaderos decimonónicos europeos (como el de Londres o el de Viena).

La visita

El palacio dispone de cuatro puertas que dan acceso a los pasillos principales, con fuentes y bancos para relajarse.


El espacio se divide en cuatro espacios bien diferenciados, en los que podemos ver más de 9.000 especies de plantas:

- Zona de Clima Desértico: con una temperatura que oscila entre los 6ºC y los 11ªC en invierno, y entre los 27ºC y 34ºC en verano, esta área está llena de cactus procedentes de América, Australia, África y del Mediterráneo. Como en todas las demás zonas, es posible subir las escaleras (todas ellas llenas también de plantas y terrarios) para que podamos disfrutar de las vistas desde arriba.






- Zona de Clima Tropical I: aquí podemos ver especies originarias de la zona comprendida entre el Trópico de Cáncer y el de Capricornio. Para albergar tales especies, el recinto mantiene una humedad bastante alta (70% - 80%), aunque mucha gente no cierra las puertas bien cuando salen y se nota.  Justo al lado de una de las puertas hay un acuario lleno de peces.



- Zona de Clima Tropical II: esta fue mi zona favorita por su decoración, llena de estanques, tortugas, peces y orquídeas de Madagascar.



- Zona Subtropical: paseando por sus pasillos, podemos encontrar plantas que nos resulten familiares porque provienen de nuestro país, como el Drago Canario. Pero también hay plantas de otros continentes. En uno de sus extremos también hay acuarios llenos de peces.



Ya sabéis, un plan perfecto para pasar un día de invierno disfrutando de la agradable temperatura de su interior y de la cantidad de plantas que hay dentro.

Y si os sobra tiempo, no sudéis que visitar Matadero o daros un paseíto por Madrid Río a la orilla del Manzanares.

Si queréis ver más fotos como éstaspodéis encontrarlas en mi tablero de Pinterest.

Cómo llegar al Invernadero de Arganzuela
- Metro: Legazpi (L3 y L6)
- Autobús: 6, 18, 19, 45, 47, 59, 62, 76, 78, 86, 148, 247
- Cercanías: Delicias

Horario
- De martes a viernes: de 9’00 a 15’00
- Sábados, domingos y festivos: de 10’00 a 14’00

Precio: gratuito


   INVERNADERO DE ARGANZUELA   
Paseo de la Chopera, 10 Madrid
Teléfono: 91 588 61 37