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Viaje a Corea - Alternativas a Google Maps, que no funciona en Corea del Sur




Ni Google Maps, ni Apple Maps funcionan bien en Corea del Sur. Google Maps, al menos, sí que carga los mapas y puede servir de algo de ayuda cuando busques información sobre autobuses y metros. Pero no, cuando quieras buscar la ruta para ir andando a algún sitio.

Mi recomendación es que te descargues Naver. Es una de las aplicaciones de este tipo más usadas en el país y funciona muy bien. A mí es la que aplicación que más me ha servido para moverme por Seúl, Busan, Gyeongju, Jeju y Suwon.

Aunque no sepas coreano, hay una versión en inglés. Está disponible en App Store y Google Play.

Otras apps útiles durante tu viaje a Corea:

📲 Kakao Map: si no te convence Naver, prueba esta aplicación. Funciona más o menos igual que Google Maps. Metes el destino, triangula tu ubicación y te muestra el camino andando, en bici, en coche o en transporte público. En este caso, incluso incluye información sobre cuánto te va a costar ese viaje. App Store / Google Play


📲 Subway: sirve para informarte sobre las rutas, los horarios y las frecuencias de los metros en Seúl, Busan, Daegu, Daejeon y Gwangju. App Store/ Google Play

📲 Kakao Bus: muchísimas paradas de autobús coreanas tienen pantallas en las que se muestra el tiempo que tardará el autobús en llegar y el orden en el que va a aparecer un autobús en concreto en relación con los demás autobuses que llegan a esa parada. Kakao Bus lleva esta información también a tu móvil. Funciona bien en más de 50 ciudades coreanas y, además, permite poner alarmas en los autobuses que coges con frecuencia para que te digan cuándo se están acercando y, así, puedas planificar mejor tu tiempo saliendo de casa / hotel a la hora adecuada.  App Store / Google Play





➤ Conducir en Corea - Cómo usar un GPS coreano

Códigos para el GPS de Gyeongju


Como sabrás, en Corea del Sur los GPS no funcionan como en otras partes del mundo. Aquí se necesita tener los números de teléfono asociados a esos lugares para poder meterlos en el GPS y que nos lleve directamente a ellos. Si no, no funcionan. 

Aquí te dejo los Códigos de los lugares más turísticos de Gyeongju: 


  • Gyeongju Yangdong Village – 762-6263, 779-6123
  • Daereungwon Tombs: 750 – 8650, 743-1925
  • Anapji Pond: 750 – 8655
  • Bomun Lake: 54-745-7601
📞 Gyeongju Area code: +54


Cosas raras y curiosas que me encontré en Corea II - Gyeongju y Yangdong



Gente que come agachada en los conbini (como si no tuvieran barra...)


Camitas coreanas súper mulliditas.


Camita coreana un poco más mullidita que la anterior.


El helado por el que todos suspiran en Gyeongju.


Cuando el gobierno coreano te manda estos mensajes y no tienes ni puta idea de coreano.


Pedir una bebida refrescante y que te den esto... 


Puestos de souvenirs donde venden tejas. Un éxito.


Churros rellenos de helado.


Barreño en el que te refresca los pies la dueña del Hanok Sodamjeong Hotel a sus huéspedes.


Paisajes que parecen postales.



Especie de robots ratón que pasean a tus hijos mientras tú hablas por el móvil...


Tiendas que no se ven...



➤ Cosas raras y curiosas que me encontré en Corea I - Seúl y la DMZ
➤ Cosas raras y curiosas que me encontré en Corea III - Busan



Conducir en Corea - Cómo usar un GPS coreano

Como sabes, en Corea del Sur los GPS no funcionan como en otras partes del mundo. Aquí se necesitan tener los números de teléfono asociados a esos lugares para poder meterlos en el GPS y que nos lleve directamente a ellos. Si no, no funcionan. 


Cómo usar el GPS en Corea

1. En la pantalla principal, pulsa  길찾기 (Introducir dirección)

2. Pulsa en el icono del teléfono 전화번호검색  (Buscar número de teléfono).

3. Marca el número de teléfono de tu destino: aquí tienes algunos números de los lugares más turísticos de Gyeongju, Busan y Jeju. Es muy importante que introduzcas primero el código de área.

4. Confirma los datos 바로탐색 (Navegación rápida)

5. Espera a que se cargue la ruta y pulsa 안내시작 (Start)



Ten cuidado con los GPS de los coches de alquiler coreanos. Muchas veces escucharás una voz estridente, que habla muy rápido, y que dividirá la pantalla en dos: una en la que sigue apareciendo tu mapa, y otra para anunciarte establecimientos que están cerca del lugar por donde estás pasando. Están obsesionados con la publicidad



Mapas y planos de Gyeongju

english.visitkorea.or.kr


MoreKorea.net

                                               
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www.crowncity.kr


www.cntravelre.com

Cómo llegar desde Gyeongju a Busán



Desde el centro de Gyeongju hay dos buenas opciones para llegar a Busan:

1. En tren

Desde la estación de Singyeongju salen muchos trenes rápidos KTX, que van directos hasta Busan Station. El trayecto dura unos 40 minutos y su precio ronda los 11.000 W. Puedes ver los horarios y los precios en la página de Korail

La estación donde para el KTX está a unos 40 minutos en autobús desde el centro de Gyeongju. Desde de la estación de autobuses (Express Bus Terminal - (고속터미널, Gosok Terminal) puedes coger los autobuses 50, 51, 60, 70 y 700. Muchos de ellos llevan puesto un cartel anunciando que van a KTX.  Su precio es de unos 1.500 W. En los autobuses de Gyeongju también es posible usar la tarjeta T-Money

En taxi, el mismo trayecto hasta la estación, te saldrá por 12.000 W.

▪ Precio: Tren + autobús: 12.500 W. Duranción: 1h 20
▪ Precio: Tren + taxi: 23.000 W.

2. En autobús

Con mucha frecuencia salen autobuses desde la estación de autobuses hasta Busan (Central Bus Terminal). El precio ronda los 5.000 W y el trayecto dura menos de una hora.

▪ Precio: 5.000 W
▪ Duración: 50 minutos. 

Opinión del Hanok Sodamjeong en Gyeongju



Este alojamiento está ubicado en un barrio muy tranquilo dentro del centro histórico de Gyeongju, en el que la mayoría de las casas que lo rodean tienen arquitectura tradicional. A tan sólo 10 minutos andando, se encuentra la zona turística del observatorio de Cheomseongdae. A la estación de autobuses se puede llegar en 5 minutos en taxi, pero también es fácil hacerlo andando.

El hotel tiene la estructura tradicional de un hanok coreano. Las habitaciones se organizan en torno a un patio común. Éste está lleno de plantas y tiene mesas para sentarse a disfrutar del fresquito de la noche veraniega.



Mi habitación era pequeñita. Contaba con tele, una cama tradicional coreana (parecida al futón japonés, pero mucho más dura), cuarto de baño y aire acondicionado. Suficiente para pasar la noche.



El suelo era de madera y estaba equipada con Ondol, un sistema ancestral coreano de calefacción, parecido a la tarima flotante. Las paredes estaban decoradas con papel coreano hanji.

Me llamó la atención que en la pared había un papel con las normas de la casa que también avisaba del Hwangto. El Hwangto es un tipo de tierra coreana que dicen que purifica y que emite rayos infrarrojos. El cartel avisaba de que este componente podía caer del suelo y de las paredes, pero que no era dañino. No me hacía nada de gracia estar durmiendo en el suelo y levantarme porque me estaba cayendo el Hwangto ése…


Una de las habitaciones del hanok albergaba la cocina común. Estaba muy limpia, había muchos cacharros para usar y podías coger té, botes de noodles y pan mientras estuviera abierta. El problema es que una de sus puertas daba a una habitación de huéspedes. Pensé que a quien le tocara dormir en ella… pues sería una putada, con tanto movimiento de gente. Una de las veces vi salir de allí a un señor mayor, todo despeinado y con cara de estar hasta las narices, que se fue a la terraza a fumar mientras farfullaba.

El personal fue muy amable. Por la noche, cuando llegué cansada de pasar todo el día recorriendo Gyeongju, la dueña se empeñó en darme un barreño y empezar a bombear agua manualmente para que me refrescara los pies. Fue curioso, porque no nos entendíamos para nada, pero ella no dejaba de sonreír y su voz sonaba muy amable.


En general fue una buena experiencia y aprendí cómo se duerme en un hanok más tradicional que en el que previamente había estado. 

A través de Booking.es su precio para una noche fue de KRW 85.000, unos 67€.


   HANOK SODAMJEONG (한옥 소담정)   
17, Cheomseong-ro 49beongil, Gyeongju, 38167, Corea del Sur
첨성로49번길 17, 경주시
Teléfono: +82 10 3540 7171
https://hanok-sodamjeong-kr.book.direct/es-es

Día 6: Corea – Visitando el Templo Bulguksa y la Gruta Seokguram



Después de desayunar fui a la estación de autobuses de Gyeongju para coger el autobús 700 hasta Bulguksa. Está muy bien anunciado en el autobús, por lo que no tiene pérdida. Bulguksa es uno de los templos más impresionantes del país y Patrimonio de la Humanidad. Se encuentra a unos 16 km al este de Gyeongju.  En él se encuentran siete tesoros nacionales de Corea, incluidas las pagodas de Dabotap y Seokgatap, el Cheongun-gyo (puente de la Nube Azul) y dos estatuas de buda de bronce bañado en oro. El templo es considerado como una obra maestra de la edad de oro del arte budista en el reino de Silla.


En el parking hay una oficina de turismo en la que dan información sobre el templo, sobre el autobús que lleva a Seokguram y sobre el camino que atraviesa la colina y lleva también a la gruta. Si no hubiera hecho tanto calor, hubiera optado por este último para pasear tranquilamente entre tanta naturaleza.


Bulguksa está construido en la ladea de Tohamsan. Para acceder a él hay que atravesar varias escaleras y un puente. En total, se tienen que subir 33 escalones que representan los 33 pasos que llevan a la iluminación. Estos escalones están divididos en dos secciones: el puente de la Nube Azul y el de la Nube Blanca.


En el interior hay dos pagodas, una de ellas aparece en la moneda coreana de 10 wones.


El edificio más importante es el Daeungjeon, la Sala de la Gran Iluminación. Justo detrás de ésta, se encuentra la Sala de las No Palabras, que ensalza la creencia de que las enseñanzas de Buda no se enseñan tan sólo con palabras. Es uno de los edificios más antiguo del complejo.


Lo que más me llamó la atención es que en las tiendas que había a lo largo del templo, lo que más se anunciaba para vender eran tejas.


Una vez fuera del templo, justo al lado de la parada de autobús en la que para el número 12, que lleva a Seokguram, hay un lugar lleno de restaurantes y tiendas de recuerdos. Sus precios no son muy caros para estar donde están. Sin embargo, si quieres comprar recuerdos coreanos, déjalo para Seúl. Allí encontrarás muchos de los que se venden aquí y a un precio de risa, en comparación.


Después de unos 15 minutos de viaje en autobús, llegué a la Gruta de Seokguram.  Junto a las escaleras que llevan al parking, hay una gran campana budista que puedes tocar tras pagar un donativo.


Esta cueva artificial se excavó en el siglo VIII para albergar una monumental estatua de Buda y también está considerada Patrimonio de la Humanidad. El entorno es excepcional y muy místico.


Su construcción comenzó en el año 742 y su tamaño, tan pequeño, hace creer a los estudiosos que probablemente sólo fuera utilizada por la realiza de Silla.

Seokguram representa el viaje espiritual hacia el Nirvana. Se supone que los peregrinos tenían que empezar su andadura aquí. Para que se pudieran refrescar, se construyó también una fuente a la entrada del templo. Dentro de la gruta, la antecámara y el pasillo representan la Tierra, mientras que la parte redonda representa el Cielo.


La visita comienza en el arco de entrada, sigue por la antecámara y por el pasillo y se llega a una zona circular desde la que se puede ver la imagen de un Buda sentado a través de un cristal. El techo está decorado con medias lunas y la parte alta con una flor de loto. En la cueva hay cuarenta figuras que representan los principios y enseñanzas budistas.

A pesar de tanta belleza, muchos quedan decepcionados al no poder ver la imagen bien, pues además de aparecer protegida por un cristal y se debe ver rápido. Tampoco dejan hacer fotos del interior de la cueva.

De vuelta a Gyeongju, la tarde la pasé visitando las Tumbas Cheonmachong y Daereungwon. En esta área hay 23 tumbas reales. Muchas de las reliquias incluidas en el catálogo de los Tesoros Nacionales Coreanos han salido de este territorio. Algunas de ellas y el interior de la Tumba de Chunmachong se pueden ver para conocer más los estilos y costumbres funerarias de la dinastía Silla.


Para acabar el día, paseé un poco por Gyeongju pueblo, que no tiene nada que ver con el centro histórico. Grandes edificios, barullo, mercadillos por doquier, centros comerciales… Y volví para dormir en el nuevo hotel de estilo hanok que había elegido para esa noche.




Día 5: Corea – Visitando el pueblo tradicional de Yangdong


Por la mañana temprano, fui andando desde el hotel hasta la estación de autobuses para coger el número 203, que era el que me llevaba directo a Yangdong. Pero, por más que esperé, no apareció. Así que me monté en otro que también ponía que tenía parada allí. Pero, no fue así exactamente. El autobús me paró en mitad de la carretera. El conductor me insistió en que era allí, pero yo no vi el pueblo por ningún lado.



Caminé un buen rato por un camino que salía paralelo a la rotonda en la que me había dejado y llegué al parking de Yangdong. Allí había una parada de autobuses, que era donde me tenía que haber dejado el autobús, pero resulta que sólo el autobús 203 es el que lo hace.  Los demás paran en la carretera. Tenlo en cuenta.

Mientras caminaba hacia el Centro de Visitantes, recibí un aviso en mi móvil.



Me acojoné. Lo único que entendía era que era un aviso del Gobierno coreano. ¿Qué habría ocurrido? Como era época de inundaciones, temí por eso y porque hubiera algún problema con mi pasaporte. Escribiendo palito a palito en el traductor, al final resultó que el gobierno me avisaba de que tuviera cuidado con el calor. Si esos avisos son para los extranjeros que visitan el país, deberían, al menos, poner en inglés algo más...

En el Centro de Visitantes de Yangdong hay una cafetería, baños y un pequeño museo de dos plantas en el que explican la cultura y costumbres del pueblo. Es bastante interesante.

Desde allí parte un camino que lleva al pueblo. Antes de llega,r pasé por una taquilla que estaba abandonada. Yo creía que se tenía que pagar entrada, y antiguamente era así. Pero ya no.

Yangdong es un poblado tradicional coreano considerado Patrimonio de la Humanidad. El pueblo parece sacado de una postal, con sus casas de piedra y tejados de paja, todas bien colocadas a lo largo de una especie de terrazas en la ladera y base de una pequeña colina. En el pueblo quedan en pie unas 180 de estas casas pertenecientes a los yangban, una clase social hereditaria fuertemente ligada al mundo académico, a la aristocracia y a las autoridades de la zona. 



Este enclave se fundó en el siglo XV bajo el mando de Son So y allí mandó construir las casas donde viviría el clan Wonseong Son, dando lugar a una las 18 sagas de Corea, Yi Unjeok.

Se preservan 54 hogares históricos y aún siguen manteniendo sus costumbres, así como algunas edificaciones de la dinastía Joseon. Otros edificios importantes son sus pabellones y su escuela. También custodia el Tonggamsokpyeon, un libro considerado Tesoro Nacional.

Los hogares de los clanes  Wolseong Son y Yeogang Yu se localizan en la parte superior de la colina. A las clases más bajas pertenecen las casas con los tejados de paja que hay en las partes más bajas. La organización del poblado es un claro ejemplo de la severa estratificación social que existía durante la dinastía Joseon.

Yangdong sigue siendo un lugar habitado y el río lo atraviesa, dejando a un lado los huertos de las familias. Normalmente las mansiones están rodeadas por un muro, dentro hay un patio y, detrás, la casa. Las estancias más cercanas al patio eran las que pertenecían a los hombres, mientras que las más alejadas eran las de las mujeres.




Estos patios cuentan con un pequeño templo familiar, que tiene su propia puerta de acceso y que se encuentra a un nivel superior al de la casa. En sus puertas siempre aparece pintado un ying yang. Muchos patios se pueden visitar, pero las casas no, porque están habitada. Una de las excepciones es la de Gwangajeong, cuyo acceso sí que es libre.

A pesar de todos los turistas que había, que no eran muchos en comparación con otros lugares, el pueblo es tan tranquilo, inmerso entre tanta naturaleza, que te contagia. Al final, hasta acabas hablando bajito para no romper la armonía.




En una de las casas vendían una especie de bebida de arroz. Tenía mucha sed y había pocos sitios allí para comprar algo. Finalmente me acerqué de nuevo la casa y acabé comprando una botella de aspecto sospechoso. Estaba buena, salvo el final, donde estaba el arroz, que sabía muy amarga. Pero me hizo el apaño.



A la salida del pueblo, me dirigí a la parada de autobús para volver a Gyeongju. Allí había una pantalla que informaba del servicio, pero no funcionaba en inglés y era ininteligible. Estuve esperando allí un montón de tiempo al sol y acabé montándome en el primer autobús que vi que ponía Gyeongju en sus carteles.



No había nadie más en el autobús. Y éste prosiguió su marcha, pero en sentido contrario al que yo iba. Atravesó pueblos, campo, hasta llegó a un templo… Yo cada vez estaba más mosqueada. Y más cuando llegamos a un pueblecito y vi que el conductor apagaba el motor y se bajaba. En el autobús seguía sin haber nadie más. Al rato volvió, dio media vuelta y… volvió a la parada de autobús en la que yo me había montado. Me quedé a cuadros. Paró allí, se montó más gente y, por fin, pusimos rumbo a Gyeongju. Después de tanto trayecto, tardé más de una hora en llegar a la estación de autobuses. Por lo menos ese rato que me llevé al fresquito del aire acondicionado…

De regreso a la zona en la que se encontraba mi hotel, comí en uno de los sitios donde mejor he comido curry de toda Corea. El restaurante parecía bastante nuevo. Estaba en la segunda planta de una casita y se llamaba Snail Tail. Parecía muy kawaii, muy estilo japonés, al igual que sus camareras. Su especialidad es el curry y los vasos vienen acompañados de un bonito muñeco de un caracol. Lamentablemente no aparece en Google Maps.


Por la tarde me di un paseo por el centro de Gyeongju y llegué hasta el famoso puente Wolkeonggyo, una construcción del año 760 que se hizo para unir la montaña de Namsan con el Palacio Real, salvando el arroyo Namcheon.



De vuelta a la avenida principal, cené en los puestos del mercadillo que se monta frente al parque y me compré una especie de churros rellenos de helado, que era lo más vendido en la zona.