Día 4 – Rusia: San Petersburgo - Visitando la Fortaleza de San Pedro y San Pablo


Por la mañana temprano emprendí mi camino hacia la isla Zayachy, en pleno río Neva, para llegar a la zona más antigua de San Petersburgo. Aquí, en el siglo XVI, Pedro el Grande arrebató este terreno a los suecos, y puso la primera piedra de la ciudad. Para defenderla, la dotó de la Fortaleza de San Pedro y San Pablo, que funcionó como cárcel hasta 1917.

Desde la Avenida Nevski, se puede llegar andando perfectamente cruzando el puente que sale justo detrás del Almirantazgo.

La fortaleza guarda en su interior varios edificios y museos:

1. La Catedral de San Pablo: os recomiendo que después de comprar la entrada, os dirijáis directamente aquí porque es lo más visitado y lo que más cola tiene. Es la catedral más antigua de la ciudad y en su interior se pueden ver los sarcófagos de todos los gobernantes del país anteriores a la Revolución (menos Pedro II e Iván VI). Si queréis subir a la torre, tenéis que pagar la entrada aparte.


2. La casa del comandante: acoge una pequeña exposición sobre la historia de la ciudad.


3. Museo de la Historia de la fortaleza (Neva Curtain Wall): La exposición está representada por más de 500 de las piezas de museo: hallazgos arqueológicos, gráficos arquitectónicos, mapas… Es muy pequeñita y se ve rápido.


4. La Prisión (Bastión de Trubetskoy): en ella se pueden ver las celdas de la prisión política, por la que pasaron más de 1500 prisioneros: miembros del movimiento populista como Kropotkin(1870 – 1884); socialdemócratas en la década de 1890, como Bauman; revolucionarios como el escritor Gorky o Trotsky (1905 – 1907)… Después de la revolución de febrero de 1917, los ministros del gobierno zarista también fueron llevados a esta prisión.


5. Museo de la Exploración Espacial (Ioannovsky Ravelin): abierto desde 1973, muestra la historia del desarrollo espacial soviético. En él podréis ver motores, trajes espaciales, fotografías… Es pequeño y muy interesante.


La fortaleza alberga muchas más exposiciones, pero éstas se tienen que pagar a parte, una a una. Merece la pena que os deis una vuelta por el exterior del muro para ver la zona de las playas, donde muchos rusos aprovechan para tomar el sol.

En mi camino de vuelta, aproveché la ocasión para ver la mezquita, que data de 1910.


Y acabé mi visita a la isla viendo el Crucero Aurora. Es un ala más del Museo Naval Ruso. Este gran barco ha participado en tres guerras (Guerra Ruso-japonesa, Segunda Guerra Mundial y en la Revolución Rusa). Hoy es símbolo de la ciudad y muchas parejas van a hacerse fotos con él de fondo. Su interior, si no sois unos apasionados de lo naval, no merecerá mucho la pena. Pero por su importancia histórica, debéis acercaos por lo menos a verlo por fuera. Horario: de 11’00 a 18’00, de miércoles a domingo. Precio: 600 rublos. Las entradas sólo se pueden comprar en la taquilla.

Después de cenar hice hora para coger un crucero por el Neva y ver los puentes levadizos. Y compré algunos dulces típicos:




Precios de la Fortaleza de San Pedro y San Pablo – San Petersburgo

Los tickets sólo se pueden comprar en las taquillas.

El acceso al recinto de la Fortaleza es gratuito. Podéis pasear por su patio interior.

Lo más interesante es comprar una entrada conjunta para visitar la catedral, la casa del comandante, el museo de historia de la fortaleza, la prisión y el museo espacial. Cuesta 600 Rublos.

Precios individuales:
  • Catedral: 450 Rublos.
  • Prisión: 200 Rublos.
  • Casa del comandante: 200 Rublos.
  • Museo Historia de la Fortaleza: 100 Rublos.
  • Museo de la Exploración Espacial: 100 Rublos.
Más información sobre horarios y precios: 
http://www.spbmuseum.ru/themuseum/visitors/cost.php




Opinión del Art House Hotel – San Petersburgo


Debido a los problemas que tuve con la expedición del visado, cuando tuve que alargar mi estancia en San Petersburgo no pude hacerlo en el hotel en el que estaba alojada porque estaba completo (Akyan Hotel) y tuve que buscar otro que también fuera céntrico. Al final, me decanté por el Art House Hotel.

Más que un hotel, es una mezcla entre hostel y bed&breakfast, mezclado con hotel familiar.

Localización

El hotel está en una calle que sale de la Avenida Nevsky por la esquina de Calzedonia. A unos cuantos metros de la entrada hay un pequeño supermercado 24 horas, bastante barato y que está en un sótano. A 2 minutos está la estación de metro de Mayakovskaya y a 10 minutos está la estación de tren Moskovskiy.

La entrada al alojamiento puede que os mosquee un poco. Es una puerta enorme, blindada. Hay que llamar al portero para que os abran. Una vez dentro os daréis cuenta de cómo son muchos alojamientos y pisos rusos. Como éste fue el primero que vi así, me asusté muchísimo. ¿Dónde me había metido? Escalones sucios, paredes sin pintar, claves por todos lados… Algo común parece ser que es que tengas el piso hecho un desastre, menos tu parte. Llega a tal punto esta obsesión por el individualismo y la propiedad privada, que se puede ver un suelo del rellano en el que sólo hay embaldosado la entrada a una casa en concreto, o la pared que pega a una puerta pintada y las demás no. En fin, a las otras, que les den…


No os dejéis llevar por el exterior. El interior es increíble. No te esperas que todo esté tan limpio, tan nuevo, con una decoración tan bonita. En la recepción me ofrecieron café y té y me dieron información sobre la ciudad. Todos muy amables. También me guardaron el equipaje gratis cuando hice el check out.


Las habitaciones

El hotel es temático. Tiene 5 habitaciones standard con decoraciones acorde a su nombre (1001 noches, Nefertiti, Sparta, Dali y Retro). Y 5 habitaciones superiores (Bourgeois, Camelot, Sakura, Mexicana y Origami).

La que yo elegí a través de su web fue la Camelot. Costó 4160 R por noche, con el desayuno incluido y wifi gratis. Aparte hay que pagar en efectivo el Registro de Extranjeros para llevarlo siempre junto con vuestro visado.

La habitación era muy grande y la cama también. Tenía TV LCD, DVD, aire acondicionado, frigorífico y una zona que servía como salón, con unos cómodos sillones. Todo limpísimo, que contrastaba con lo que habíamos visto a la entrada.




El desayuno se sirve en la cocina. Hay varias opciones a elegir. El día anterior hay que apuntarse en recepción con la opción que has elegido y la hora a la que quieres que esté preparado entre las disponibles, porque hay varios turnos para que todo el mundo quepa en la cocina. Independientemente de lo que hayáis elegido, hay muchas cosas que te puedes servir tú mismo también. Embutido, queso, tostadas, yogures…



A mí me encantó el sitio, el personal y la decoración.


   ART HOUSE HOTEL – ST PETERSBURG   
Marata Ulitsa 10-6, San Petersburgo, Rusia
mail@arthousehotel.ru,
info@arthousehotel.ru


San Petersburgo - Cómo llegar a Peterhof


La visita a Peterhof es una de las más realizadas a un destino cercano a San Petersburgo. La ciudad se encuentra a 30 km y hay varias opciones para realizar este trayecto:

1. En Metro: no hay un acceso directo en metro hasta Peterhof, por lo que para la distancia final tendréis también que coger un autobús o una martshrutka.
  • En la estación de Avtovo, buscad los autobuses 200 ó 210. También os llevan las martshrutkas 224, 300, 424 y 424-A.
  • En la estación de Prospekt Veteranov, buscad las martshrutkas 343 y 639-6.
  • En la estación de Leninskiy Prospkt, buscad las martshrutkas 103, K224 y 420.

De todas formas, es muy sencillo. Cuando lleguéis a cualquiera de esas estaciones, salid al exterior y mirad los autobuses que hay. Normalmente hay un montón con el cartel de Peterhof bien grande en la furgoneta o en el crital.

Los autobuses os dejarán en el Parque Superior.

Tiempo que se tarda: unos 40 minutos en metro, más otros 20 o así en autobús.

Precio del autobús: entre 100 y 200 rublos.


2. En tren: desde la estación de tren Baltiyskiy, coged el cercanías hasta la estación de Nuevo Peterhof y, desde allí coged los autobuses 344, 348, 350, 351, 352, 355 y 356. Estos autobuses os dejarán en el Parque Superior en diez minutos.



3. En barco: la manera más rápida de llegar a Peterhof es utilizando el Hydrofoil. Este barco tarda 45 minutos en llegar a los jardines inferiores y sale desde el embarcadero que hay en frente del Hermitage. 
  • El barco sale cada 15 minutos, desde las 10’00 hasta las 18’00.
  • La vuelta se realiza desde las 11’00 hasta las 19’00.
  • El precio de cada billete es de 700 rublos en un sentido. Se puede comprar allí mismo u online

Salidas:

Desde San Petersburgo: Muelle central (el de los leones). Admiralteyskaya emb., 2, ticket office №1 y №2.
Desde Peterhof: Muelle número 5 (Lower Park), ticket office 5 – 6. 


Día 3 – Rusia: San Petersburgo - Una mañana en Peterhof


Por la mañana temprano, cogí el metro hasta la estación de Avtovo, una de las más bonitas y famosas del metro de San Petersburgo. Cuando salí de la estación había un montón de marshrutkas esperando aparcadas en ambos sentidos de la carretera. Todas ellas ponían el cartel de Peterhof, en nuestro alfabeto o en el suyo, pero se entendía perfectamente. Me monté en la primera que vi y en unos 40 minutos llegamos a nuestro destino. El viaje me costó 200 rublos.

El autobús me dejó en el parque superior. Aproveché que era muy temprano y le eché un vistazo al parque, que estaba lleno de parejas haciéndose las fotos de boda. El acceso a esta zona es totalmente gratuito. Tiene cinco espectaculares fuentes.



Más tarde, me dirigí a las taquillas del parque inferior, cuya entrada cuesta 700 rublos. Yo las había sacado por internet, así que sólo tuve que hacer una pequeña cola para canjearlas. El ticket da acceso al complejo de fuentes más grande del mundo, con más de cien hectáreas. El agua de todas las fuentes proviene de manantiales naturales.

Mi primera parada fue para la Gran Cascada para coger sitio. Allí se agolpaban ya cientos de personas esperando que llegasen las 11’00. A esa hora, en verano, empieza a funcionar esta fuente, que se extiende desde el Palacio Grande hasta el canal de marina, y que cuenta con 64 fuentes y más de 200 estatuas de bronce. Los zares, cuando se cansaban de andar, cogían su barca y se iban en ella por el canal, hasta el palacio.



Después de ver el gran espectáculo, que dura muy poquito, empecé a visitar el recinto conocido como el Versalles Ruso. El parque está lleno de fuentes, estanques y atracciones. Hay varias fuentes para niños, un laberinto e incluso un estanque donde pescar esturiones por más de 3000 rublos el pez (justo debajo del Palacete de Marly).



Mis pasos me llevaron hasta el embarcadero, para ver llegar al hidrofoil, y a la orilla, para ver el Golfo de Finlandia, con San Petersburgo de fondo. Todo el camino estaba lleno de simpáticas ardillas.




En el parque hay varios puestecillos de helados y dulces, como éste que vendía gofres con palo; ricos, pero un poco difíciles de comer.




El Palacio Grande lo vi sólo por fuera. La entrada se pagaba a parte y sólo se pueden comprar online entre octubre y abril. De mayo a septiembre sólo se pueden comprar en las taquillas. Yo vi la cola para entrar y me asusté, así que como ya había visto el Palacio de Catalina, éste lo tuve que dejar pasar.



El conjunto es enorme. Se compone de varios apartados: El Parque Inferior, el Palacio Grande, el Tesoro (un museo dentro del palacio con objetos pertenecientes a los Romanovs), Monplaisir (el palacete donde se originó Peterhof), el Museo Menshikov, el Muse “Picture House”, el Palacio Cottage, el Palacio Chino, la Capilla gótica, el Pabellón “Stone Halle”, el Museo de la Estación Telegráfica, el Palacio de Pedro III, el Pabellón Tsaritsyn… Y un montón de rincones escondidos más. Os podéis perder durante toda la mañana. Aquí tenéis un mapa de Peterhof:

waitamoment.co.uk

Emprendí el viaje de vuelta, yendo a la misma zona donde me había dejado el autobús y cogiendo uno que llevaba hasta la estación de metro.

Después de descansar un poco, terminé el día comiendo en un restaurante en la Avenida Nesvki, cocina típica rusa.


Precios de la entrada a Peterhof:

No todas las entradas se pueden comprar por internet. Visitad su página web para obtener información actualizada sobre las entradas disponibles. http://tickets.peterhofmuseum.ru Los precios son:
  • Palacio Grande: 700 rublos.
  • Bathouse: 500 rublos.
  • Monplaisir: 500 rublos.
  • Ala de Catalina: 500 rublos.
  • Church Corps: 500 rublos.
  • Parque inferior: 500 rublos.
  • Parque superior: gratis.


Día 2 – Rusia: Visitando el Hermitage



Mi siguiente día en San Petersburgo lo reservé para visitar uno de los museos más importantes de Europa: el Hermitage. Aunque llevaba la entrada comprada por internet e imprimida, me levanté muy, muy temprano para hacer cola. Con la entrada de internet también se hace cola, pero no es tan larga como las de las taquillas.

La entrada online cuesta 17'95$. Mucho más cara que si la compramos allí mismo, pero así te aseguras que vas a entrar y que no te vas a quedar fuera. Mirad las colas que se forman en la plaza, a pesar de estar lloviendo a cántaros:



Nada más entrar, dejamos nuestras cosas en el guardarropa. Luego hay que acordarse muy bien de por dónde habéis entrado y de en qué guardarropa las habéis dejado, porque el museo es un caos. Es enorme y no está bien señalizado. Además, cuando fui algunas salas estaban cerradas sin previo aviso y ni los que trabajaban allí me pudieron indicar cómo se llegaba a donde yo quería ir…

El complejo principal del Hermitage consta de cinco edificios conectados entre sí: el Palacio de Invierno, el Pequeño Hermitage, el Nuevo Hermitage, el gran Hermitage y el Teatro Hermitage. Durante vuestra visita es muy probable que paséis de uno a otro sin daros ni cuenta.

En la planta baja están las exposiciones de arte primitivo, arte y cultura oriental y antigüedades egipcias, griegas y romanas. También encontraréis la Treasure Gallery, pero para pasar tenéis que comprar una entrada especial aparte.



En el primer piso está el Palacio de Invierno, una de las alas que más me gustó. Nada más que las escaleras ya merecen la pena.






En las salas dedicadas a pinturas hay obras italianas de DaVinci, Miguel Ángel, Raphael, Caravaggio…; arte flamenco, con Van Dyck o Rubens…

Y mi sala favorita:  la de arte español, con Murillo, Goya y Velázquez, entre otros. Siempre hace ilusión ver cómo se reconoce la labor de artistas españoles cuando estás fuera y lo ves desde otra perspectiva.








La segunda planta estaba mucho más vacía. Las visitas guiadas ni suelen pasar por aquí, así que se pueden ver con mucha tranquilidad. Estas salas están dedicadas a la numismática (con muchas monedas antiguas españolas) y al arte asiático.




Mi consejo es que seleccionéis muy bien las salas que queréis visitar y os centréis más en ellas. Hay más de tres millones de obras de arte. Yo estuve dentro del museo desde que abrieron hasta las 16’00, viendo sala tras sala, algunas más interesantes que otras, pero aprovechando el día. 

En todo el museo hay wifi gratis.

General Staff Building

Cuando salí del Hermitage, me dijeron que con la entrada también tenía acceso a este edificio que está en frente del complejo principal. No es tan famoso, pero me sorprendió la colección que allí había. Como seguía lloviendo a cántaros, me refugié allí y mereció la pena: Picasso, Kandinsky, Monet… una inmensa muestra de arte contemporáneo.








Además, tuve la suerte de ver una curiosa exposición de otro artista español al que estaban homenajeando en Rusia: nuestro querido Manolo Blahnik y sus famosos “manolos”.




Al final, entre museo y museo me dieron las tantas. Y tuve que darme prisa para hacer mi última parada de la tarde: la iglesia de la Sangre Derramada, porque ya tenía la entradas comprada. 


Las entradas al Hermitage online se pueden comprar en su web: https://www.hermitagemuseum.org/wps/portal/hermitage/tickets