Cómo es ir de público a Late Motiv



Durante la grabación de La Resistencia conocí a varia gente que hablaba muy bien de la experiencia de asistir a Late Motiv y me lo recomendaron. Así que, unos meses después me decidí a escribir al programa para ir de público. Es una gran oportunidad de pasar un buen rato, divertido, sin parar de reír y gratis.

Para Late Motiv es bastante fácil que os seleccionen porque el estudio es enorme y cabe mucha gente. El programa se hace en Tres Cantos. Como está lejos del centro de Madrid, ponen dos autobuses gratuitos que salen desde el Santiago Bernabeu, os dejan en la misma puerta y os traen de vuelta cuando se acabe el show. También os dan la oportunidad de ir en vuestro propio coche.

Aunque el programa se emita de noche, la grabación se hace por la tarde. Es un falso directo. A mí me citaron a las 17:00 para coger el bus y llegamos en una media hora o así. Nos dejaron en una sala con bocadillos y refrescos y un señor hizo una especie de pre-show con todos nosotros allí de pie.


En mi caso tuve bastante mala suerte porque lo que debería haber durado unos minutos, llegó a ser mucho mas de una hora porque uno de los invitados del programa (el rapero Arcano), no llegaba y no podía grabar sin él. Luego nos esteramos de que llegó, pero tenía que probarse un traje. Luego nos dijeron que ya se lo había probado, pero que tenía que ensayar… Me pareció bastante falso, la verdad, pues durante el programa se dio a entender que era todo pura improvisación y que nunca había visto las palabras que había en unas tarjetas con las que tenía que rapear.

Lo peor de todo era que no había ningún asiento y la gente ya acabó sentada en el suelo y súper aburrida. Allí no había nada que hacer.

Después de aguantar allí bastante tiempo, por fin pudieron empezar. Nos fueron llamando poco a poco. Los asientos estaban previamente asignados y nos fuimos sentando en las gradas. Entró Buenafuente y se disculpó por todo lo que habíamos tenido que esperar. La banda tocó un poco y empezó el programa.



La espera mereció la pena. Fue todo genial y nos dejaron hacer fotos durante los descansos. Cuando acabó, salimos a la puerta y allí esperamos a los autobuses para volver al Santiago Bernabéu ya bastante de noche. Se descuidan un poco más y acaban haciendo un directo de verdad.


Para asistir de público a Late Motiv tan sólo tenéis que apuntaros en esta página web y seleccionar el día que queréis ir. Al poco recibiréis un email de confirmación y listo.




Souvernirs y productos típicos del Baikal - Qué comprar de recuerdo


Las tiendas de Irkutsk, y sobre todo Kuzhir, están llenas de ideas originales que podemos comprar y convertir en un bonito recuerdo de nuestro paso por el Baikal. Aquí os dejo algunos ejemplos de los productos que más me han llamado la atención:

1. Bolsas de nueces: en el  Mercado Central de Irkutsk, en la parte de afuera, hay puestos que venden las nueces en unas bolsas especiales preciosas. Las nueces están buenísimas, las bolsa se compran aparte a un precio irrisorio y así os podéis llevar un bonito recuerdo a casa.  



2. Omul en lata: el famoso pez omul sólo se puede encontrar en las aguas del Lago Baikal, por eso es una compra ideal para poder saborear esta delicia. Antes era un problema poder llevárnoslo a casa, pero ahora se puede comprar en latas o al vacío. En las estanterías de las tiendas hay muchas variedades entre las que escoger: ahumado, seco, con especias, en conserva...  No sale para nada caro.  

3. Figuritas de focas con piedras: uno de mis souvenirs favorito (y sencillo a la vez) es esta piedra del Baikal. Y es que aquí hasta aprovechan las piedras para estamparle la foca. 100 rublos que me costó. 



4. Talismanes y amuletos budistas: la zona del Baikal es el centro del budismo en Rusia, incluso en Irkutsk podéis encontrar un bonito templo. No podemos olvidar que en la Isla de Olkhon se encuentra uno de los nueve lugares sagrados de Asia (el Cabo Burkhan). Por ello, en todas las tiendas abundan los amuletos budistas, figuritas, talismanes, inciensos...




5. Muñecos de la etnia buriata: unos souvenirs que también me llamaron la atención fueron los muñequitos vestidos con ropas tradicionales. Realmente parecen esquimales. Seguramente los esquimales de Alaska y los buriata estén más relacionados de lo que os pensáis ;) 




6. Colgantes y pulseras hechas con piedras locales: alrededor del lago hay muchos yacimientos de piedras preciosas y semipreciosas. Lapis lazuli, turquesas, jade, malaquita... con todas ellas se elaboran las mejores joyas que podemos comprar en las tiendas especializadas. 



7. Té de las orillas del Baikal: en esta zona hay un montón de hierbas y plantas que se pueden usar para hacer té. Hasta en los supermercados más comunes venden bolsas de té preciosas que se pueden convertir en un exótico recuerdo.Su composición es a base de plantas, raíces, flores y hierbas. Totalmente natural. 




8. Peluches y cualquier otro objeto y ropa con imágenes de focas: hay de todo y por todos lados. Las focas del Baikal, las únicas de agua dulce, son una verdadera rareza de ver y sólo unos pocos afortunados están ahí en el momento oportuno. Pero los locales aprovechan su fama para vender todo tipo de peluches, muñecos, camisetas, jarras... de todo, con el dibujo de la foca. Para algunos nos sirve de consuelo. Será lo único que veremos parecido a la foca real del Baikal. 




9. Ropa hecha con piel de camello y lana de oveja: calcetines,  mantas, cinturones...



10. Chocolates de Angara (Región de Irkutsk) y Amta (República Buriata):  las dos son las industrias más famosas de la zona dedicadas al arte del chocolate. Las cajas para regalo suelen llevar impresas  paisajes del Baikal y, si aguantan el viaje, pueden ser también un buen souvenir. 


11. Cuero y souvenirs hechos con madera: existen gran cantidad de artículos hechos con madera y cuero del Baikal, como figuras, vasos, carteras, marcos de fotos, cajas... 



12. Chicles de azufre: en el Baikal esta palabra nombra a un tipo de chicle local que lleva consumiéndose en la región desde hace un montón de años. Los locales masticaban sulfuro, que resulta ser un buen aliado para prevenir las caries y tiene muchas propiedades terapéuticas. Es muy raro fuera de aquí, así que si queréis probarlo, no perdáis la oportunidad. 
Para terminar, también podéis comprar alguna botella de agua. Son muy bonitas:






8 sitios imprescindibles que ver en Olkhon Island (Baikal)


Olkhon es considerada el corazón del Baikal y está llena de leyendas. Las frías aguas del lago la han preservado de los intrusos durante siglos y, por eso, ha mantenido intactas sus tradiciones durante mucho tiempo. Según cuentan, el primer chamán buriata (la etnia que habita la isla) consiguió sus poderes aquí. En tiempos de Genghis Khan, los chamanes mongoles que huían de los lamas se refugiaban en ella.


1. Cabo Burkhan: también se le conoce como Shamanka. Es uno de los nueve lugares sagrados de Asia. Está situado a las afueras de Khuzhir. Según las creencias buriatas, el espíritu guardián de la isla vive en la cueva de este cabo. Por eso, los primeros chamanes eran quemados o enterrados cerca de él. También existe la creencia de que las mujeres deben estar por lo menos a dos millas de distancia del cabo porque éstas podrían tener un mal parto o, incluso, dejarlas estériles.



2. Museo de historia local de Khuzhir: es un pequeño lugar lleno de recuerdos y de antiguas posesiones de su fundador, Revyakin, el profesor de Khuzhir. La entrada cuesta 100 rublos.



3. Cabo Khoboy: es el punto más al norte de la isla. Desde él se puede ver una roca cuya forma sugiere la de una mujer. Los buriatas dicen que pertenece a una chica a la que los dioses transformaron en piedra por su naturaleza envidiosa. De ser un centro de meditación ha pasado a convertirse en una hilera tras otra de turistas ávidos de sacarse fotos. No es un lugar tranquilo.



4. Cabo Sagan Khushun: se le conoce como Cabo Blanco, porque el agua refleja una masa rocosa que parece de mármol blanco. Desde allí se pueden ver Los Tres Hermanos: según la leyenda allí vivían tres hermanos que fueron convertidos en águilas por su padre. Éste les dijo que lo único que tenían que hacer para mantener su poder era no comer carne de animales muertos. Sin embargo, cuando el hambre apretó, rompieron su promesa. El padre, furioso por ello, los convirtió en estas tres rocas que miran al Baikal. 



5. Lago salado Shara-Nur: el llamado Lago Amarillo, está en medio de la isla, a una altura de 750 metros sobre el nivel del mar. Es famoso por sus barros curativos.



6. Playa de Saraisky Bay: mide 3 millas y está flanqueada por inmensos pinos.



7. Iglesia de la Madre de Dios en Khuzir: la única iglesia que tiene Khuzhir, un pueblo de 1200 habitantes que hoy vive principalmente del turismo.



8. Pueblo abandonado de Peschanaya: a una hora de Khuzhir se encuentran los restos de este asentamiento habitado en la época soviética por prisioneros que trabajaban en la industria pesquera. Ahora sólo queda un puente y dos casas, el resto está cubierto por la arena. Aunque, como aquí paran todos los circuitos turísticos, ahora hay un bar, un servicio y una tienda de recuerdos.



8 cosas que hacer en Olkhon Island – Lago Baikal


Olkhon es la isla más grande del Baikal y la más grande en estar dentro de un lago. Tiene un área de 730 m2 y se encuentra 250 km de Irkutsk. En ella hay algunos asentamientos y 5 pueblos (Yalga, Malomorets, Khuzir, Kharantsi y Ulan-Khushin), habitados principalmente por buriatos. El centro geográfico y administrativo es Kuzhir. 

Por ser un lugar tan remoto, el teléfono, la radio e internet llegó todo al mismo tiempo: en 2005. Antes de ese año, no había electricidad durante las 24 horas del día. Los hoteles se abastecen por medio de autogeneradores y la mayoría tiene WC secos. 

Aquí os muestro un listado de las cosas más interesantes que podéis hacer en la isla:

1. Darse un paseo por el polvoriento Khuzhir: su nombre en ruso nos aparece como un conjunto de consonantes en los autobuses (XYXNP), pero su importancia en la isla es enorme, porque es el único centro importante habitado. Probablemente nos sirva como centro de operaciones para las excursiones que hagamos por Olkhon y por el Baikal. Más allá de esta utilidad, el pueblo no tiene mucho que ver. Calles polvorientas, curiosas construcciones y muchos negocios dedicados al turismo: restaurantes, cafés, bares de sishas, tiendas de souvenirs y dos grandes supermercados. Pese a estar tan aislado, no deja de estar vigilado en verano por coches de policía que recorren los destartalados caminos parando a todo el mundo y pidiendo visados. No dan mucha tranquilidad, la verdad. 



2. Hacerse una foto con el Cabo Burkhan: la estampa más famosa del Lago Baikal es, sin duda, el Cabo Burkhan. Es uno de los nueve lugares sagrados de Asia y en su cueva vive el Dios de Olkhon. Las fotos desde allí son maravillosas, sobre todo al amanecer y al atardecer. El acceso desde Khuzhir es muy sencillo, por un senderito corto que también os llevará a ver los lazos chamánicos. 


3. Probar el Omul, o pescarlo: este pez endémico del Lago Baikal  es una delicia para los turistas y para los autóctonos. Se puede comer en muchos restaurantes y también podéis contratar una excursión si vuestra pasión es la pesca. Se puede cocinar o ahumar. 



4. Contratar una excursión por la isla: Olkhon tiene un área de 730 metros cuadrados y está habitada por unos 1500 buriatas. Es uno centro de chamanismo local y tiene muchos sitios sagrados. Tanto si buscáis espiritualidad, como si sólo estáis interesado en disfrutar de increíbles paisajes, la isla no deja indiferente a nadie. Tiene una carretera de unos 70 km que la atraviesa por el noreste. Quitando ésta, todo lo demás son caminos imposibles que se adentran en los bosques. No os recomiendo alquilar un coche, salvo que seáis unos expertos en 4x4 y os conozcáis muy bien el terreno. Pero sí que podéis contratar una excursión con conductores buriatas expertos, alquilaros una bici o practicar senderismo acompañados de agua y un buen plano. 


5. Comer cheburek y pozi: el cheburek es una empanadilla hecha con harina, agua y sal, rellena de carne picada y frita (aunque a veces tiene otros rellenos).Los pozi son dumpling rellenos de carne procedente de la cocina buriata (los habitantes autóctonos de zonas como Olkhon Island). Hay muchos cafés y restaurante en Khuzir. Uno de los que más me gustó fue el Café Dalai, en el que hablaban inglés perfectamente. También tenían una carta en inglés. Sus platos eran enormes y baratísimos, y es el que más gente tenía siempre.


6. Entrar en una banya: estas saunas rusas  son muy populares en todo el país. En la playa que parte del Cabo Burkhan, sin embargo, hay unos curiosos remolques en medio de la arena de los que sale una chimenea. Son también unas curiosas saunas a las que la gente entra por un módico precio. La gracia está en entrar en ellas un rato y luego salir e ir corriendo a bañarse en las frías aguas del Baikal.


7. Asistir a un concierto de música buriata: el pueblo buriato son la minoría étnica más extendida de Sibera.  Sus rasgos confirman que son de ascendencia proveniente de Mongolia. Su terreno y población fueron anexionados en el Imperio Ruso mediante tratados en 1689 y en 1728, cuando las tierras en ambas márgenes del Baikal fueron separadas de Mongolia.  Desde la mitad del siglo XVII hasta finales del siglo XX, la población ha pasado de 27.700 a 300.000 individuos. Entre los famosos de orígen buriato, destaca el actor ruso Yul Brynner. Por las noches, en la misma calle del gran supermercado, un poco más adelante, hay un café en el que se ponen a tocar y cantar canciones tradicionales en la terraza. La gente se arremolina para escucharlos desde la calle y no hace falta que consumáis nada para disfrutar del concierto.


8. Comprar souvenirs en Khuzhir: entre restaurante y restaurante, Khuzhir está lleno de puestecillos y tiendas de souvenirs. Algunas de ellas son muy bonitas y tienen forma de yurta mongol. Lo más común son las figuritas de focas y la ropa típica para pasar el invierno. Si buscáis té, comida o bebida más barata, podéis ir al gran supermercado de la ciudad, donde encontraréis de todo y se puede pagar con tarjeta. En muchos blogs y guías de viaje avisaban de que había que ir preparados a Khuzhir porque en ningún lado aceptaban tarjeta de crédito, ni había cajeros, ni bancos. Cuando yo fui, me aceptaron la tarjeta en el supermercado, en varios restaurantes y en todas las tiendas de souvenirs en las que entré .



Cómo llegar a Olkhon Island desde Irkutsk


A) En autobús

Sólo en verano sale un autobús desde la estación de autobuses de Irkutsk a las 9’00 y a las 11’00. El viaje dura unas 8 – 9 horas y cuesta 500 rublos. El único problema es que tenéis que comprar los tickets con varios días de antelación. Si no estáis en Irkutsk antes, pedídselo a vuestro hotel. Suelen ofrecer este servicio por una escasa comisión.

B) En minibús

1. Sale un minibús desde la estación de autobuses. Hay que buscar los que lleven un cartel que ponga “Olkhon, Khuzhir”, en ruso y en inglés. Suelen parar en la parada de autobús que está a la izquierda del sentido del tráfico en la calle Timiryazev, cerca del café Master Grill. El viaje dura unas 5 – 7 horas y cuesta entre 800 y 1000 rublos.

En verano, hay cinco minibuses que salen cada 2 – 3 horas. En invierno, sólo salen dos (a las 10’00 y a las 15’00). Teléfono: +7 (3952) 67-20-20.

2. Desde Tsentralnyii rynok (el Mercado Central), sale otro minibús en el lado de la calle Timiryazev. Cuesta 900 rublos. Teléfono: +7 (3952) 720-007.

C) En barco

Sólo en verano, sale un ferry desde el embarcadero Raketa, en Solnechniy Microdistrict. Tarda en llegar a la isla entre 6 y 8 horas y cuesta entre 3.200 y 4.000 rublos. En su web aparecen los horarios. www.vsrp.ru

D) En coche privado

En los hostales, hoteles y apartamentos os pueden reservar un coche con conductor que os lleve a Olkhon. Tenéis que dejar muy claro que no queréis ir al ferry, sino a vuestro hotel en Khuzhir. Muchos son unos jetas y os dejarán tirados en el ferry porque no quieren esperar a hacer la cola. ¿Problema? Que luego os tenéis que buscar la vida para llegar desde el ferry a Khuzhir y a mí no me resultó nada fácil. Me cobraron 5000 rublos en total por el coche y 1000 más cuando, por fin, conseguí coger un autobús que me llevara desde la terminal de ferry hasta Khuzhir


Día 10: Rusia - Mi primer día visitando Irkutsk


Al principio, mi primer día en Irkutsk me dejó bastante mal sabor de boca. El jet lag, la falta de sueño y la mala suerte al elegir las calles por donde paseaba me hacía preguntarme una y otra vez el porqué de ser llamada la París de Siberia


A poco que te desvíes un poquito del centro histórico, ya tienes calles y casas hechas polvo y jaurías de perros abandonados peleándose en los callejones. Seguía sin entender cómo esto era Patrimonio de la Humanidad.


Mi paseo me llevó al Boulevard Gagarin, un remanso de calma en comparación con lo que había visto hasta entonces. Allí hay un gran paseo junto al río que tiene su centro en la estatua de Alejandro III. Había buen ambiente, gente paseando, niños jugando, quioscos de helados haciendo su agosto con muchísimos chinos comprando y agotando sus productos...



En la otra orilla vi pasar un tren. ¿Sería el mítico Transiberiano?


Seguí andando por el paseo hasta llegar a un gran puente que atravesé para visitar Konny Island. Allí había una bonita estatua de las focas del Baikal. Me recordó cuánto ansiaba verlas, pero nunca lo conseguí.


En Konny Island había una zona de playa salvaje, donde  algunos atrevidos se pegaban un remojón en el río, varios quioscos, un restaurante, una ginkana para niños y, al final de paseo, un trenecito que recorría una parte de la isla. No había mucha gente paseando por allí, pero era bonito. Aunque luego me dijeron que era un sitio bastante peligroso para andar cuando oscurecía. 




Mi siguiente camino me llevó a la Avenida Lenin y, como teníaya bastante hambre, entré a Pizza Domino, un sitio que venía recomendado en mi Lonely Planet. La verdad es que fue un fracaso. Se trataba de una pizzería en la que no entendían ni papa de inglés y en la que todo estaba en el mostrador y, cuando pedías, lo recalentaban en el microondas. Hasta las patatas fritas. Comí lo justo y me fui.


Siguiendo la Avenida Lenin hacia arriba, llegué al Arbat. Me llamó mucho la atención el gentío que salía de allí, así que entré en el llamado Distrito 130, unas callecillas peatonales con edificios que imitan la arquitectura tradicional siberiana de madera pero que, en realidad, tienen muy pocos años. Las calles están llenas de restaurantes, pubs, tiendas de souvenirs, puestos de helados, músicos callejeros, un planetario... Cuando se acerca la hora de la comida, sale un dragón del restaurante chino animando a la gente. A la entrada, da la bienvenida un Babr, la figura mitológica (mitad tigre de Siberia, mitad castor) que aparece en el escudo de la ciudad. 





Al final de todo hay un enorme centro comercial de varias plantas. Con servicios gratuitos y aire acondicionado que me vinieron muy bien para los 40º que hacía en Irkutsk a las 15'00 h. En la planta baja había un gran supermercado en el que encontré un montón de productos típicos de Siberia a muy buen precio. En la primera planta había tiendas de ropa y algún restaurante y, en la última planta, sólo había restaurantes. Estaba prohibido beber alcohol en esa planta. Lo más llamativo que vi fue un bocadillo-gofre.


Después de descansar, crucé el paso de peatones que hay al principio del distrito para visitar la Iglesia de la Santa Cruz (Krestovozdvizhensky). Ésta es una magnífica muestra de barroco siberiano y tenía un bonito jardín fuera. La entrada era gratuita.


Toda esa calle hacia adelante, encontré un gran parque con un cartel a la entrada que ponía Cementerio de Jerusalén. El parque estaba hecho polvo: el suelo estaba agrietado, los setos y los árboles hacía siglos que no se podaban, y los borrachos campaban a sus anchas. De vez en cuando, un coche de policía hacía su ronda apareciendo por los caminos de tierra. No tranquilizaba mucho que un parque no muy grande tuviera que estar tan vigilado por los agentes rusos. Parque arriba, parque abajo. En uno de los laterales, vimos la Iglesia de Jerusalén. También estaba bastante deteriorada y no se podía ni cruzar la verja. Con lo bonita que salía en las fotos publicitarias que había visto de Irkutsk, no se parecía en nada...




Conforme me fui acercando a la salida del parque, empecé a sentir un olor intenso y asqueroso. Al principio no supe de dónde venía, luego me di cuenta de que salía de un pequeño edificio que decía ser zoo. Daba un aspecto tan triste, que no me quité de la cabeza la imagen de los pobres animales que habría allí enjaulados. 

Justo al lado del zoo estaba el Teatro de Marionetas, con espectáculos para niños y también para mayores. Parece ser que a los rusos les encantan las obras de marionetas, porque vi muchos teatros con obras para mayores de edad en muchos sitios. No me paré mucho allí. Un "pintas" no paraba de rondarme y decidí dejar el parque a un lado e ir en busca de los siguientes dos edificios que tenía en mente visitar: la mezquita y la sinagoga. 


Como ya estaba anocheciendo y, con lo poco que había comido, ya tenía hambre de nuevo. Volví sobre mis pasos para comer en la esquina que daba a la entrada al Distrito 130. Allí había visto un restaurante tranquilo, barato y que contaba con todas las delicias rusas que quería degustar. Fue un éxito y mi sitio de referencia desde entonces para comer en Irkutsk. 



Andar por las calles de esta ciudad por la noche de vuelta al hotel no es muy placentero, os lo aseguro. Los perros callejeros no paraban de aparecer cuando dejaba a un lado algún descampado y, otras veces, eran gente borracha de dudosa pinta la que me seguía. 


Sana y salva llegué a mi hotel con una impresión de Irkutsk un poco mejor que la que tenía al principio, pero tampoco mucho mejor. El espejismo de Distrito 130 no se correspondía con lo demás que había visto hasta ahora. Tendría que esperar hasta mi vuelta a la ciudad desde Olkhon Island, para descubrir la belleza de la Línea Verde.