Ruta de Senderismo - Cómo llegar al Pozo de las Nieves, a las Cascadas de las Guarramillas y al Tejo Milenario

Aunque mucha gente piensa que esta singular poza cercana al Puerto de Cotos está dedicada al filósofo, en realidad, nada tiene que ver con él. Su nombre se debe a Sócrates Quintana, jugador del Atlético de Madrid y miembro del Club Alpino Español, quien en 1914 adaptó este lugar con unos muretes para que se bañaran sus compañeros del club. El muro se retiró posteriormente, pero la zona fue dedicada al futbolista cuando falleció en 1983. Antiguamente había una placa conmemorativa que le recordaba, aunque ésta ya no existe. 

El coche lo puedes dejar en el aparcamiento del Puerto de Cotos. Desde allí hay que llegar andando hasta el cruce, en el que tienes que seguir la carretera que sale a la izquierda, en frente del restaurante. 

Continúa por esta carretera hasta que aparezca a la izquierda la barrera que da acceso a una preciosa pradera que tendrás que atravesar hasta llegar al Refugio del Pingarrón. La pradera es preciosa y desde el refugio hay unas preciosas vistas de todo el valle. A lo largo del sendero podrás ver los dos cordales que ciñen el valle del Lozoya: Peñalara y los montes Carpetanos a la izquierda; Cuesta Larga, el pinar de los Belgas y un filo del embalse de Pinilla a la derecha. La vegetación es muy abundante, con majuelos, álamos, abedules, pinos y helechos. 



Visto el refugio, continúa bajando por una senda en zigzag que está señalizada y que lleva hasta el Arroyo de las Guarramillas. Tienes que llegar hasta un puente de madera que no hay que cruzar



En la orilla izquierda del arroyo hay un pequeño sendero que lleva en unos pocos metros a la Poza de Sócrates, donde podrás ver también una pequeña cascada


Después de contemplar la belleza de la poza, el sendero continúa siguiendo el curso del río. La mayoría de la gente llega a la Poza de Sócrates y se da media vuelta. Yo te recomiendo que realices la ruta entera, pues hay muchas más cascadas y saltos de agua más adelante, que incluso merecen más la pena que ésta. Además, es una ruta poco concurrida. De hecho, en plena pandemia y con todo el parking a rebosar de excursionistas, no me encontré absolutamente a nadie durante mi camino. Todos se quedaban en esta poza. 

En cierto modo es comprensible, pues la senda a partir de aquí se vuelve más confusa, no hay señalización y se pierde detrás de numerosas piedras gigantes. Pero con ganas y un buen GPS si no te fías, se puede seguir. 




Justo después de este salto de agua, la senda queda interrumpida por una sucesión de rocas lisas. Parece que se pierde, pero si caminas un rato sobre ellas, en cuanto se acaben las rocas, aparece de nuevo el sendero, entre helechos y más saltos de agua preciosos.  





Bajando por el mismo camino, sin desviarte, asoma a la derecha unos grandes bloques de piedra y escucharás un gran borbotón de agua. Acércate un poco al río para ver esta magnífica cascada escondida, mucho más majestuosa que todos los saltos anteriores. 

A partir de aquí el camino se volvió más complicado. Yo tenía claro que había que descender y cruzar a la margen derecha del arroyo, pero el sendero estaba totalmente destruido, había muchos árboles caídos que interrumpían la bajada y la tierra se escurría mucho. No obstante, gracias a las ramas de estos árboles, pude iniciar la cuesta abajo agarrándome a ellas, pero no fue muy fácil que digamos. 


Justo abajo, aparecen dos cascadas más y un tejo milenario en la otra orilla. Tienes que cruzar el río (es fácil) y seguir por su vertiente derecha siguiendo su curso. 



Dejando atrás el tejo, la vereda se vuelve mucho más sencilla y ancha. Este terreno ha sido desmantelado para hacer una especie de cortafuegos. 



Siguiendo siempre junto al río, en cuanto encuentres el primer puente crúzalo para volver a la margen contraria y empezar el camino de vuelta


La vuelta continúa con un ascenso con gran desnivel por un sendero pedregoso, muy bien marcado entre los pinos. Se hace algo cansado, la verdad. 



Cuando se suavice un poco la senda, dejarás a un lado un puente más abandonado (no lo cruces) y empezarás a escuchar el ruido de los coches. Eso quiere decir que, aunque te queda aún un trecho de subida más ligera, la carretera y el aparcamiento están cerca.



Pronto llegarás a la pradera y al Parking de Cotos. La subida ha merecido la pena. 

Al no estar muy señalizada, la ruta puede parecer algo engorrosa por la cantidad de desvíos y caminos que salen por todos lados. Si tienes GPS, puedes descargarte alguna en Wikiloc. La que yo realicé fue ésta. 

                            🏃  Llévate agua, crema solar y un buen calzado. 
                            🏃  Longitud: 5,11 km (Circular)
                            🏃  Dificultad:  moderada
                            🏃  Duración: unas 4 horas.

                            🏃  Hay zonas con bastante desnivel.



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