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Opinión Pensión Portomiño – Portomarín



A mitad de camino reservamos en esta pensión, sin muchas pretensiones, para descansar un poco de tanto albergue, al menos por un día.

No pretendíamos los lujos de un hotelazo, sino algo humilde, cómodo, que estuviera limpio y que tuviera baño privado.

Su cometido lo cumplió esta pensión que, por el precio que tiene y viniendo de albergues, está bastante bien.

El alojamiento se divide en dos edificios. El primero que se ve, y donde está la cafetería, es el del hotel. En otro edificio en la calle de al lado, se encuentra la pensión.

No está en el centro del pueblo, pero tampoco está lejos. Caminando unos escasos 100 metros ya estamos en el Ayuntamiento.



Nuestra habitación estaba en la planta de abajo, al lado de la puerta de entrada, por lo que el ruido del trajín de los peregrinos entrando y saliendo nos molestó un poco. El cuarto era amplio, con tele, wifi, y un baño con ducha de hidromasaje. Las camas eran cómodas y estaba todo limpísimo. La mujer encargada de la cafetería fue la que nos lo enseñó todo, nos puso el sello en la Credencial y nos dio hielo para cuidarnos las rodillas maltrechas.

Lo único más desagradable fue el ruido que escuchábamos del pasillo y de las demás habitaciones, pero con los tapones de los albergues nos apañamos. Por lo demás, un sitio que cumplió nuestras exigencias para pasar una noche algo más cómoda.


   PENSION PORTOMIÑO   
C/ Sánchez Carro, 23
27170 Portomarín (Lugo)
Teléfono: 982 547 575

Qué ver en Portomarín, la ciudad que casi quedó sumergida



Cruzando el enorme puente de más de 350 metros de largo acabamos la etapa del Camino de Santiago Sarria-Portomarín. La entrada a Portomarín se hace por uno de los arcos del puente romano-medieval. Subiendo la escalinata, llegamos al centro del pueblo. Allí, bajo los soportales, Portomarín aparece lleno de restaurantes, albergues y pensiones, que rodean la zona de la iglesia de San Nicolás. 

En 1962 se construyó el embalse de Belesar, en el río Miño, justo donde estaba ubicada la localidad de Portomarín, por lo que ésta se reubicó en el Monte do Cristo. En él se empezaron a reconstruir sus monumentos más destacados. Su iglesia fue trasladada piedra a piedra y muchos palacetes se colocaron en la nueva plaza principal. Cuando baja el nivel del pantano, aún se pueden ver los restos de los edificios originales.

El pueblo es famoso por su producción de aguardiente. Cada Domingo de Pascua se celebra la tradicional fiesta de este licor. 

Qué ver en Portomarín

1. La iglesia de San Nicolás: trasladada piedra a piedra a su enclave actual por los propios vecinos, su origen se remonta al siglo XIII, cuando perteneció a la Orden de San Juan de Jerusalén, y en su tímpano están representados los veinticuatro ancianos del Apocalípsis. Hoy todavía se puede ver la numeración de cada piedra.


2. La Escalinata y la Capilla de las Nieves: aprovechando el antiguo puente medieval que se encontraba originalmente al lado de la villa, han construido una escalera de granito que lleva a la Capilla de Nuestra Señora de las Nieves, protectora del paso del río.


El antiguo puente medieval fue destruido en 1126 por Doña Urraca para evitar el avance de las tropas enemigas, pero, más tarde, le encargó su reconstrucción a Pedro Peregrino. No hay muchas referencias históricas sobre este arquitecto de la época, aunque se rumoreó que pudo ser el padre del Maestro Mateo, creador del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago.

3. El Ayuntamiento: se ubica sobre un antiguo pazo.


4. El Pazo del Conde da Maza: construido en la época medieval.

5. La iglesia de San Pedro: construcción románica de los siglos X-XI.


6. La fachada del palacio del General Paredes: originaria del siglo XVI, detrás oculta el polideportivo.



Camino de Santiago - Etapa 3: de Sarria a Portomarín (22.75 km)


La etapa hasta Portomarín discurre desde la vega sarriana, hasta el embalsado río Miño. El firme es bastante variado: caminos de tierra, pistas asfaltadas y tramos empedrados. 

Según el Códice Calixtino, hasta Barbadelo se deplazaban falsos agentes de los hosteleros compostelanos para engañar a los peregrinos. 

El Camino comienza desde el Convento de la Magdalena en Sarria. Salimos del pueblo bajando hasta el medieval ponte da Aspera y cruzamos la vía del tren para acercarnos al Castro de Paredes.

1. As Paredes: 501 m (13 habitantes) ➨  Tras cruzar un arroyo por una pasarela de madera, seguimos por un repecho, caminando entre castaños, y subimos hasta esta aldea en la que se asienta un castro prerromano.

2. Vilei:  521 m (51 habitantes) ➨ Por una pista llegamos hasta Vilei, en la que hay una escultura en honor a Germán Arias y un área de descanso en el km 108, con varios negocios.

3. Barbadelo: 570 m (13 habitantes) ➨  En Barbadelo merece la pena descansar un rato para disfrutar de las vistas de la iglesia románica de Santiago y de su cementerio anexo. Ésta data del año 1009 y perteneció a un cenobio agregado a Samos.  Nueva subida y buenas vistas sobre el lejano pico Oribio.


4. Rente:  600 m (19 habitantes) ➨ Dejando a la derecha el albergue de Barbadelo, continuamos por una pista asfaltada hasta Rente. 


5. Mercado da Serra: 626 m (19 habitantes) ➨ Cuenta con una taberna en el cruce de la LU-5709. Al cruzar la carretera, seguimos de frente por un corredor arbolado. A pocos minutos aparece una fuente decorada con la mascota Pelegrín y, un poco más adelante, vemos el Molino de Marzán, de 1920. Atravesamos el pasal de invierno para no meter las botas en el agua y cruzamos la LU-633 para pasar Leiman.


6. Peruscallo:  638 m (37 habitantes) ➨ Aquí hay un bar y algunos hórreos pintorescos. Se sale de la aldea, junto a un monumental roble, por una senda con pasadoiros bajo una gran arboleda.



7. Cortiñas: 640 m (16 habitantes) ➨  Un castaño centenario saluda al peregrino. Conviene estar atento a los carteles e indicaciones para no desviarse del Camino. 

8. Lavandeira:  644 m (13 habitantes) ➨ Tramo de calzada irregular.


9. O Casal: 640 m (6 habitantes) ➨  Al otro lado del arroyo de Chelo ya se ve A Brea.

10. A Brea:  661 m (7 habitantes) ➨ Después de una granja aparecerá un falso mojón de los 100 km hasta Santiago y, un poco más adelante, el verdadero. A partir de aquí, se podría obtener ya la Compostelana



11. Morgade: 650 m (5 habitantes) ➨  Junto a la capilla de Santa Mariña, existe una fuente con la cara de un demonio. Una dura subida nos lleva sobre un camino de tierra a Ferreiros. A la izquierda, los bosques se extienden por el valle del río Loio. 

12. Ferreiros:  643 m (25 habitantes)  


13. Mirallos: 633 m (2 habitantes) ➨  Aquí podemos ver la iglesia románica de Santa María, que se llevó allí piedra a piedra desde Ferreiros en 1790. Por una pista asfaltada, llegamos a A Pena. 




14. A Pena:  645 m (32 habitantes) ➨ Sobre el asfalto nos dirigimos al casal de O Couto y a la aldea de As Rozas, donde los prados dan paso a los pinos repoblados. 

15. As Rozas: 634 m (12 habitantes) ➨  Una senda sube a la Pena dos Corvos, un bonito mirador sobre el valle del Loio.

16. Moimentos:  580 m (15 habitantes) ➨ Después de dejar a la izquierda una cruz de madera enrollada con alambre de espino y cruzar la LU-4203, llegamos a Moimentos. 

17. Moutrás:  533 m (17 habitantes) ➨ Aquí hay una parafarmacia, un supermercado pequeño y tiendas de artesanía. Tras una cuesta asfaltada llegamos a Parrocha. Desde aquí, sólo queda descender hasta Portomarín. 




15. A Parrocha: 483 m (16 habitantes) 

16. Vilachá:  425 m (18 habitantes) ➨ Aquí el sudafricano Gordon Bell abrió un albergue y un restaurante vegetariano. Un brusco descenso nos lleva hasta el Miño. 

17. Portomarín:  387 m (495 habitantes) ➨ Cruzando el enorme puente de más de 350 metros de largo acabamos la etapa. La entrada a Portomarín se hace por uno de los arcos del puente romano-medieval. Subiendo la escalinata, llegamos al centro del pueblo. Allí, bajo los soportales, Portomarín aparece lleno de restaurantes, albergues y pensiones, que rodean la zona de la iglesia de San Nicolás. 




¡Cuidado!, si en el último tramo, en la bifurcación, os decidís por seguir el Camino histórico, llegaréis a la carretera atravesando una dura bajada con piedras enormes. Muy desaconsejable si vais con una mochila pesada o si ha llovido y está más escurridizo aún el camino.



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