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Mi opinión sobre la visita al Palacio de Linares




En el Paseo de Recoletos, justo en frente de la Cibeles, se levanta el gran palacio que José de Murga y Reolid y Raimunda de Osorio y Ortega, los Marqueses de Linares, mandaron realizar en 1877. Esta suntuosa construcción está compuesta por cuatro plantas y presenta un estilo ecléctico, mezclando estilos como el barroco, el rococó y el de la época de Luis XV.

Los marqueses vivieron en su palacio durante once años, hasta que fallecieron y pasó a manos de una ahijada. A partir de entonces, fue pasando de empresa en empresa, como la Confederación de Cajas de Ahorros o la Compañía Transmediterránea, hasta quedar casi en estado ruinoso a pesar de haber sido nombrado Monumento Histórico Artístico en 1978. En la actualidad, es la sede de la Casa de América y ofrece visitas guiadas los fines de semana.


La visita comienza en la planta baja del edificio. Allí, en una sala habilitada como cine, verás proyectado un pequeño documental sobre su construcción. A continuación, subirás por una espectacular escalinata hasta la primera planta del palacio, que estaba dedicada a la vida diaria de sus moradores.

A lo largo del recorrido, verás las estancias más representativas fijándote siempre en su suntuosa decoración, con suelos realizados con mosaicos de teselas y formas geométricas que están idénticamente representadas en pisos y techos, a modo de simetría perfecta.

Atravesarás salas como el dormitorio, la biblioteca, la Sala de Juegos, la Sala de Fumar y el gran comedor. El palacio tan sólo contaba con una pequeña cocina en los sótanos, que estaba reservada al uso de los sirvientes. La razón era que Raimunda no quería que su palacio oliera a fritanga, por lo que pidió que no construyeran una gran cocina para ellos y todos los días pedía que le trajeran la comida desde el restaurante Lhardy.

En la segunda planta puedes caminar por habitaciones como el salón de tapices, un magnífico saloncito chino o el comedor de gala (con mesas y sillas originales).

La joya de esta parte de la visita es la Salón de Baile, decorada en estilo rococó con temas relacionadas con la música. Tenía un pequeño escenario (la galería de los músicos) en la parte superior sobre el que tocaban los músicos. Este podía ser tapado para que los músicos no vieran nada de lo que estaba ocurriendo en el salón y los invitados pudieran disfrutar de la música en la intimidad, sin ser vistos.

La última parada de la visita es la capilla del palacio, de estilo románico bizantino. Desde su techo hacían bajar a los bebés en una canasta con una polea para ser bautizados delante del altar.

La verdad es que la visita me gustó, pero me quedé con sabor agridulce por varias razones:

😕 No se habla prácticamente nada de quiénes eran los Marqueses de Linares, ni de sus vidas. Mucho menos de las leyendas que hay sobre ellos. A lo mejor esto lo dejan para las visitas teatralizadas, pero las visitas de los fines de semana están casi totalmente centradas en aspectos arquitectónicos del edificio.

😕 El recorrido se hace muy corto. Para la capacidad y el número de estancias que tiene el palacio, se visitan pocas y muy rápido. Cuando lo visité, mi impresión fue que no te da tiempo a fijarte bien en los detalles porque la guía tiene demasiada prisa en acabar la visita. Las opiniones de sus guías en internet no suelen ser muy buenas, y ahora ya me puedo hacer una idea del porqué.

😕Tampoco se puede entrar en los jardines. Es un poco molesto que la guía indique que se pueden visitar de lunes a viernes libremente, pero que los fines de semana no. Si estamos asistiendo a una visita guiada que sólo hacen los fines de semana, podrían abrir también los jardines para que los asistentes pudiéramos tener una visión más amplia del recorrido. Hay gente que viene de fuera y no puede venir dos veces seguidas para completar su visita.

😕 Como no se pueden visitar los jardines, tampoco se puede tener una impresión de la Casita de Muñecas. Éste es un pequeño pabellón de madera, construido en estilo romántico y al que no se puede tener acceso. La única visión que tuvimos de él todos los que hicieron la visita conmigo fue asomarnos durante un segundo por una ventana de una de las estancias para verlo. Y la guía se enfadó porque estábamos tardando mucho y nos llamó la atención para que corriéramos a la siguiente estancia.


En fin, no suele haber mucha información sobre los marqueses que fundaron un hospital en mi tierra. De hecho, muchos de mis conocidos en Linares se piensan que nacieron allí y poco saben de la existencia de este palacio madrileño.

Si quieres conocer un poco más sobre su vida y sus leyendas, yo te recomiendo que vayas a Linares y visites el Hospital de Los Marqueses. Allí podrás ver su capilla y el lugar donde están enterrados tan curiosos personajes. Aprovecha para darte una vuelta por mi tierra, disfrutar de sus tapas gratis y ver lugares como el Museo de Rafael o el Yacimiento de Cástulo.

Cómo conseguir la entrada al Palacio de Linares

Para visitarlo por dentro tienes dos opciones:

👻 Contratar una visita guiada.

👻 Contratar una visita teatralizada.

La entrada para la visita teatralizada se puede comprar a través de internet, pero, si lo que quieres es sólo ver el edificio por dentro, es un engorro porque no se venden online. 

Para comprarla tienes que ir a la taquilla, de lunes a viernes, en horario de 10’00 a 15’00 y de 20’00. Si tienes en cuenta que las visitas se hacen sólo los fines de semana, tienes que ir dos veces y esto es un engorro.

También ponen a la venta entradas un poco antes de que comiencen las visitas, pero sólo para cubrir las plazas que no han podido vender antes. No esperes hasta el último momento, porque es muy fácil que te quedes sin ellas.  



La única foto que permiten hacer es en el hall de la entrada, donde está la taquilla.


7 lugares imprescindibles que ver en Bermeo en una mañana



Fundada en 1236, su importancia para la zona fue tal, que se mantuvo como capital de Vizcaya hasta 1602. Su pasado pescador aún se ve en la vida diaria de sus habitantes, manteniendo una importante actividad marinera gracias a la gran cantidad de empresas conserveras que tienen su sede en esta comarca.

Situado en el interior de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai y en la falda del monte Sollube, Bermeo es uno de los enclaves costeros más bonitos de Vizcaya. Su núcleo se encuentra situado encima del puerto viejo, por lo que hay que subir unas pequeñas cuestecitas si quieres adentrarte en él.


Qué ver en Bermeo en una mañana

1. El Puerto Viejo: el lugar más fotografiado de Bermeo lo componen estrechas casas pintadas de colores. Los bares de pintxos abundan por la zona, así como grandes ejemplos de esculturas relacionadas con el mar.


2. El Parque Lamera: junto al Paseo del Puerto, esta antigua zona de anclaje para barcos es otra de las zonas populares de pintxos de Bermeo. A lo largo del parque hay varias esculturas del artista local Nestor Basterretxea.


3. El Casino: con aspecto de antiguo castillo francés, está ubicado en el muelle deportivo. Se construyó en 1894 y aún conserva tres murales de Ignacio Zuloaga que puedes ver en el salón principal. Actualmente es sede de la Sociedad Bermeana, aunque también alberga un bar, una cafetería y un restaurante.


4. La Iglesia de Santa Eufemia: al final del Parque Lamera destaca este templo gótico del siglo XIII, en el que Fernando el Católico confirmó a Bermeo como Cabeza de Vizcaya en 1476. En su interior se encuentra el sepulcro de la familia Mendoza de Arteaga.


5. El Ayuntamiento: situado en la plaza Sabino Arana, ocupa un edificio de 1732 en cuya fachada destacan dos relojes de sol. Delante de éste, se suele poner un mercado.


6. La Iglesia de Santa María de la Asunción: de estructura neoclásica, data del siglo XIX, lo que lo hacen el templo más nuevo de Bermeo.


7. La Torre Ercilla: esta torre, cuyo propietario fue Alonso de Ercilla (autor del poema La Araucana), hoy alberga el Museo de los Pescadores. Pertenece al siglo XV y es la única superviviente de las 30 torres que hubo en la localidad en la antigüedad. Precio: 3€



Si aún te has quedado con ganas, la vista a Bermeo la puedes completar con la visita a San Juan de Gaztelugatxe, el pueblo pesquero de Mundaka, los impresionantes paisajes del Cabo Matxitxako o el paseo por las marismas de Urdaibai.


12 Sitios imprescindibles que ver en Vizcaya


Vizcaya es el territorio más densamente poblado del País Vasco, sobre todo Bilbao. Su capital se ha convertido en referencia internacional gracias a sus construcciones vanguardistas.

En sus 150 km de costa puedes encontrar bellos acantilados, playas doradas y paisajes increíbles. Su interior está lleno de rincones naturales de gran valor ecológico, como la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, pequeños pueblos que aún conservan sus encantos rurales y urbes llenas de historia. Aquí te dejo algunos de estos tesoros que esconde Vizcaya.                             


Qué ver en Vizcaya

1. Bermeo: situado en el interior de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai y en la falda del monte Sollube, Bermeo es uno de los enclaves costeros más bonitos de Vizcaya. Su pasado pescador aún se ve en la vida diaria de sus habitantes, manteniendo una importante actividad marinera gracias a la gran cantidad de empresas conserveras que tienen su sede en esta comarca.


2. Bilbao: la ciudad más poblada del País Vasco ha destacado siempre por su rápida adaptación a los avances tecnológicos y al desarrollo. Desde el siglo XIII, cuando ganó importancia a través de sus exportaciones de lana y de hierro a través de su puerto; pasando por el XIX, cuando sufrió una gran transformación siendo la segunda ciudad más industrializada de España; hasta la actualidad, contando en el siglo XXI con numerosos premios internacionales que alaban su urbanismo.


3. Portugalete: en el siglo XIX, la industrialización dinamizó su economía, que se vio reforzada por la llegada del ferrocarril, la construcción del Puente de Vizcaya y del muelle de hierro. Todo esto, unido a su playa y a su balneario, hizo que la nueva burguesía eligiera este enclave para establecer sus residencias veraniegas.


4. Getxo: en la margen derecha de la ría de Bilbao, Getxo se alza manteniendo aún el encanto de una de las zonas preferidas para vivir de las familias poderosas de principios del siglo XX. La burguesía industrial bilbaína de la época construyó aquí sus mansiones, en un entorno natural envidiable, de cuyas vistas aun puedes disfrutar hoy. 


5. Cueva de Santimamiñe y Bosque de Osna: en esta cueva se han hallado restos y pinturas rupestres datados en el Paleolítico Superior, Considerada un icono de la cultura vizcaína y su principal yacimiento prehistórico, está incluida en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Por su parte, el Bosque de Osna, a muy poca distancia, constituye una gran mezcla de arte y naturaleza. Sin embargo, actualmente no puede ser visitado por la gran plaga que está acabando con sus árboles. Aún no se sabe cuándo reabrirá al público.


6. Ea: Ea siempre sale en todos los listados de los pueblos más bonitos de Vizcaya, y con razón. Con unos 800 habitantes, el municipio es uno de los más visitados por los turistas para perderse haciendo fotos. Puedes dejar el coche en su amplio parking público y recorrerlo mientras te deleitas con uno de los ejemplos más llamativos de la arquitectura tradicional marinera vasca, que se hace patente en caseríos como el de Dendarikua.


7. Elanchove: en la ladera del cabo Ogoño las casas se suceden para dar forma a uno de los pueblos más pintorescos de Vizcaya. Sus empinadas calles empedradas pueden constituir todo un reto para los menos entrenados y su plataforma habilitada para que el autobús dé la vuelta ha hecho que Elanchove tenga fama mundial.


8. Guernica: conocida en todo el mundo a través de Picasso, quien represento en su enorme cuadro los horrores que sufrió la ciudad con el bombardeo de 1937, Guernica es también una de las ciudades de más importancia histórica para los vascos por habérsele otorgado la autonomía al País Vasco bajo uno de sus árboles en la Edad Media.


9. Lequeitio: el pasado de Lequeitio está unido a las ballenas, tal y como reza en su escudo “A los horrendos cetáceos sometió”, y en el que también aparece una ballenera tripulada y con arpones dando alcance a uno de estos animales con su cría. Aunque hace tiempo que en Lequeitio no se cazan ballenas, su puerto sigue siendo un lugar importante para los pescadores. Hoy, su preciosa isla (a la que sólo se accede cuando hay bajamar), su basílica de enormes dimensiones y los pintxos de su puerto pesquero deleitan a todos sus visitantes.


10. San Juan de Gaztelugatxe: con fama mundial después de utilizarse como set de rodaje para la temporada siete de Juego de Tronos, convirtiéndose en los territorios de Rocadragón (la casa de los Targaryen), en temporada alta tendrás que armarte de paciencia para visitar este precioso enclave vasco (sobre todo para encontrar un buen aparcamiento).


11. Marismas de Urdaibai: San Pedro de Atxarre es uno de los mejores miradores de la provincia de Vizcaya. Los sencillos caminos que llevan a la cima están llenos de antiguas leyendas marcadas por un entorno místico y sombrío que transcurre entre los bellos troncos del encinar cantábrico. Desde lo alto del monte se obtienen una de las mejores vistas de las Marismas de Urdaibai.


12. Castillos de Butrón y de Arteaga: el primero de ellos pertenece a un fondo privado que lo ha puesto en venta y el segundo ha sido convertido en un hotel de lujo. Aunque no estén abiertos para visitas turísticas, ambos constituyen un buen ejemplo de bellas fortificaciones palaciegas vascas.


Si aún te has quedado con fuerzas, Vizcaya también cuenta con otros lugares preciosos, como Mundaka, Balmaseda, Ondarroa, Elorrio, Otxandio...


Cómo es el Castillo de Arteaga, Vizcaya



En el pequeño pueblo de Arteaga, en mitad de una gran llanura, se sitúa un bello castillo gótico del siglo XIII. Originariamente se componía de una torre central, con una muralla con torres en las cuatro esquinas. En el 1358 Pedro de Castilla acabó con esta construcción, aunque se volvió a levantar poco después.

A pesar de su esplendor, siglos después se usó como terreno de labranza, quedando muy degradada su estructura. Así lo encontró el arquitecto que mandaron los Arteaga en el siglo XIX para construir en el solar un gran palacio. El linaje de los Arteaga estaba enlazado con la esposa de Napoleón III, la emperatriz Eugenia de Montijo.

Eugenia de Montijo, quien estaba vinculada con la Casa de Alba, promovió la reforma del torreón en agradecimiento al nombramiento de su hijo, Eugenio Bonaparte, como vizcaíno de origen, por las Juntas Generales de Vizcaya.

El proyecto estuvo en manos del arquitecto francés de los Sitios Imperiales, Couvrechet, y tras su muerte, en Ancelet, otro arquitecto de la casa real francesa. Inspirados en la arquitectura gótica francesa, construyeron una torre neogótica con arcos ciegos y vanos geminados. De la antigua torre sólo mantuvieron los muros exteriores.

El nuevo castillo se compuso de varios pisos unidos por una escalera en espiral, con una altura que llega hasta los 30 metros. En el piso segundo diseñaron un oratorio con vidrieras y lo destinaron a las estancias de los emperadores. En el sótano colocaron la cocina, la bodega y la sala del servicio.

Sin embargo, los emperadores nunca llegaron a instalarse en él. Cuando Eugenia de Montijo quiso volver a España, ya destronada, se alojó en las posesiones que la Casa de Alba tenía en Madrid y en Sevilla.

A finales del siglo XIX albergó a las tropas carlistas del general Velasco, quien ocupó este edificio como residencia personal.

De nuevo abandonado, en el 2003 pasó a convertirse en un hotel de cuatro estrellas, con catorce habitaciones y un restaurante. Todo rodeado de un gran muro. Desde el 2012 pertenece a la categoría de Relais & Châteauxuna comunidad global de hoteles y restaurantes de lujo de propiedad y operación individual.


Al estar en plena Reserva de la Biosfera de Urdaibai, el entorno es privilegiado. Puedes aprovechar tu visita para conocer otros lugares de gran belleza, como la Cueva de Santimamiñe, Guernica, las playas de Laga y de Laida, o la subida a San Pedrode Atxarre.  


12 lugares imprescindibles que ver en Soria en un día



Soria es una ciudad perfectamente abarcable en un día. A pesar de tener muchos rincones maravillosos en los que deleitarse, si sólo dispones de ese tiempo, es posible visitar los lugares imprescindibles en una jornada accediendo a todos ellos de manera fácil y caminando. El coche lo puedes dejar en los alrededores de la Avenida de Valladolid y de la estación de autobuses. Está bastante cerca del centro y me lo recomendaron porque es fácil encontrar sitio allí, aun en fechas señaladas.

Qué ver en la ciudad de Soria en un día

1. Parque de la Alameda de Cervantes: uno de los jardines públicos más antiguos de España, este enorme parque se sitúa en el corazón de la ciudad, dando su puerta principal a la Plaza de Mariano Granados. Una de sus últimas incorporaciones es una escultura de un mastín que homenajea a los pastores trashumantes sorianos. Está siempre lleno de ardillas.


2. Iglesia de San Juan de Rabanera: su nombre procede de los habitantes de Rabanera del Campo, que repoblaron Soria en el siglo XII. De origen románico, tiene también alguna reminiscencia gótica, como la portada de la cara norte. En el interior se han conservado el crucero y la cabecera originales, así como un retablo plateresco y otro barroco. Horario: de 11’00 a 18’30. Precio: 1€.

3. Plaza Mayor: presidida por la Fuente de los Leones, en ella se encuentra el Ayuntamiento (Casa de los Doce Linajes) y varios palacios importantes: la Casa del Común (Archivo Municipal), el Palacio de la Audiencia y el Palacio de Doña Urraca. Hasta 1853 era donde se celebraban las corridas de toros de la localidad.

4. Palacio de los Condes de Gómara: la familia Río y Salcedo construyeron el palacio más majestuoso de Soria en el siglo XVI para demostrar su riqueza (el postureo de la época). Su obra iba a ser incluso más impresionante aún. Sin embargo, Felipe II vetó el proyecto original para que no eclipsase a El Escorial. Hoy alberga el Palacio de Justicia de Soria.


5. Convento del Carmen: las Carmelitas Descalzas llevan en Soria desde 1581 y han estado allí hasta la actualidad, a excepción de 30 días coincidiendo con la ocupación francesa de la ciudad. Entrada gratuita.


6. Concatedral de San Pedro: sus inicios están en la repoblación que llevó a cabo Alfonso I en el siglo XII. Estos orígenes románicos se fundieron con los góticos cuando en el siglo XVI reformaron el templo tomando como modelo la Colegiata de Berlanga de Duero. En 1959 se convirtió en Concatedral, manteniéndose la capital eclesiástica en el Burgo de Osma. Horario: de lunes a viernes, de 18’30 a 19’30. Sábados, de 11’00 a 13’30 y de 18’30 a 19’30. Domingos, de 10’00 a 13’30. Precio: la visita al claustro románico cuesta 2€.


7. Claustro de San Juan de Duero: cruzando el Duero por el puente medieval se llega a este imponente paraje en el que vivió la Orden de los Hospitalarios de San Juan de Duero, que venían de Tierra Santa. Su claustro mezcla el románico con otros estilos bizantinos y árabes. Originalmente estaba techado y servía para dar sepultura a los mojes. Horario: de martes a sábado, de 10’30 a 14’00 y de 16’00 a 19’00. Domingos, de 10’00 a 14’00. Precio: 1€


8. Ermita de San Saturio: caminando junto al río y dejando atrás lo poco que queda del Monasterio de San Polo (s. XIII), se llega a la ermita más fotografiada de Soria. La tradición cuenta que Saturio era un noble del siglo VI que cuando murieron sus padres vino a este lugar a vivir en unas cuevas convirtiéndose así en eremita. En los últimos años del siglo XVI se encontraron sus restos, que hoy descansan en el altar mayor de la ermita. 

En el siglo XVII, la ciudad acordó edificar una iglesia en el sitio en el que había un oratorio del XII. Hoy se puede visitar este complejo formado por una serie de grutas naturales en las que hay distribuidas varias salas-museo, la sacristía y la capilla en la que descansa San Saturio. Precio: gratis.


9. Iglesia de Santo Domingo: parece que su origen se remonta al siglo XII cuando se construyó sobre una antigua iglesia románica de la que sólo se conserva la torre. Su gran fachada monumental es una de las mejores del románico español y su portada era conocida como La Biblia de Piedra, que servía para ilustrar a las gentes medievales sobre las enseñanzas sagradas. Horario: de 8’00 a 21’00. Precio: gratis.

10. Calle Aduana Vieja: en esta calle peatonal podrás ver algunos de los palacios renacentistas más importantes de la ciudad, como el de los Castejones, el Instituto Antonio Machado y la Iglesia de Santo Domingo.

11. Museo Numantino: de vuelta ya buscando el coche te recomiendo que te pases por el Museo de Historia y Arqueológico de Soria. Fue inaugurado en 1919 y en su interior hay piezas sorianas desde el Paleolítico Inferior. Las más famosas son las que proceden del yacimiento de Numancia, como el caballo símbolo de la ciudad. Horario: de martes a sábado, de 10'00 a 14'00 y de 17'00 a 20'00. Domingos, de 10'00 a 14'00. Precio: 1€ Sábado y domingos: gratis. 


12. Numancia: a sólo 7 km de Soria se encuentra este yacimiento en el que vivió un pueblo celtíbero que resistió a Roma hasta la muerte, resistiendo hasta el final el duro Cerco de Escipión. Entrada online. 


Durante tu recorrido, párate para disfrutar de las tapas de la ciudad, de un buen plato de migas del pastor o de torrenillos, acabando con un postre, como los caballitos de chocolate o el pan con mantequilla dulce de Soria. La confitería-cafetería más famosa para hacerlo es la de York, sin embargo, debido a su trato no me pareció uno de los mejores sitios para ir (al menos yo, tuve muy mala experiencia). De todos modos, seguro que encuentras otros lugares maravillosos en los que probar estas delicias.

7 lugares imprescindibles que ver en Portugalete en una mañana


Sus más de 46.000 habitantes viviendo en 3’2 m², lo hacen uno de los pueblos con más densidad de población de España. La villa fue fundada en 1322 sobre una pequeña aldea marinera en una de las márgenes de la Ría de Bilbao y, desde finales de la Edad Media, su puerto se hizo famoso por ser el lugar de salida de la lana castellana hacia Flandes.

En el siglo XIX, la industrialización dinamizó su economía, que re vio reforzada por la llegada del ferrocarril, la construcción del Puente de Vizcaya y del muelle de hierro. Todo esto, unido a su playa y a su balneario, hizo que la nueva burguesía eligiera este enclave para establecer sus residencias veraniegas.



Qué ver en Portugalete en una mañana

1. El Puente de Vizcaya: Patrimonio de la Humanidad desde 2006, este puente transbordador une Las Arenas (Getxo) con Portugalete. Fue inaugurado en 1893, siendo el primero de su tipología en el mundo​ y uno de ocho que aún se conservan. Su construcción se debió a la necesidad de unir los balnearios existentes en ambas márgenes de la ría, destinados a la burguesía industrial y a los turistas de finales del siglo XIX. Puedes visitarlo subiendo en un ascensor panorámico a una pasarela peatonal que hay en la parte superior (8€) o montarte en el transbordador por 0’40€.


2. La Plaza del Solar: originariamente este era un asentamiento militar en el que se colocaban los cañones que defendían a sus habitantes. A finales del siglo XIX, pasó a ser una pequeña plaza coronada por un kiosco de música. Actualmente en ella también se encuentra el Ayuntamiento, ubicado en un edificio neoclásico de 1883. 



3. Monumento a Víctor Chávarri: próximo al Ayuntamiento se encuentra esta extraordinaria escultura de 1905 por la que su autor, Miguel Blay, obtuvo la medalla de oro en la Expo de París ese mismo año. 



4. La Basílica de Santa María de Portugalete: este templo del siglo XV, que ha sido reconstruido en numerosas ocasiones, se encuentra en la parte alta de Portugalete. En su fachada destacan dos gárgolas medievales y en su interior el mayor retablo renacentista realizado con madera de nogal del mundo.  Entrada gratuita.



5. La Torre Salazar: esta antigua casa de 1380 construida en mampostería, albergó una prisión en la planta baja y una vivienda en el primer piso. En su interior hay un museo dedicado a la historia de la ciudad y un lujoso restaurante.



6. El Museo Rialia: el Museo Rialia está dedicado al pasado industrial de Portugalete. Su muestra está basada en el fondo histórico de Altos Hornos de Vizcaya. Precio: 2€ 


7. El Mareómetro de Portugalete: data de 1883 y se encuentra ubicado al final del muelle de Churruca. Los datos que aporta se reflejan mediante una aguja, como si se tratara de un reloj. 


7 lugares imprescindibles que ver en Getxo en una mañana



En la margen derecha de la ría de Bilbao, Getxo se alza manteniendo aún el encanto de una de las zonas preferidas para vivir de las familias poderosas de principios del siglo XX. La burguesía industrial bilbaína de la época construyó aquí sus mansiones, en un entorno natural envidiable, de cuyas vistas aun puedes disfrutar hoy. 


Qué ver en Getxo en una mañana

1. El Fuerte de La Galea: conocido también como el Castillo del Príncipe, es una construcción militar del siglo XVIII. Desde su torre se podían vigilar las velas de los barcos que se acercaban y controlar el comercio marítimo. Allí mismo tienes una amplia zona de aparcamiento, donde dejar tu coche y aprovechar para caminar por el paseo de La Galea, desde el que disfrutarás de las vistas de los acantilados que recorren la Ría de Bilbao y del Molino de Aixerrota.


2. El Puente de Vizcaya: Patrimonio de la Humanidad desde 2006, este puente transbordador une Las Arenas (Getxo) con Portugalete. Fue inaugurado en 1893, siendo el primero de su tipología en el mundo​ y uno de ocho que aún se conservan. Su construcción se debió a la necesidad de unir los balnearios existentes en ambas márgenes de la ría, destinados a la burguesía industrial y a los turistas de finales del siglo XIX. Puedes visitarlo subiendo en un ascensor panorámico a una pasarela peatonal que hay en la parte superior (8€) o montarte en el transbordador por 0’40€.


3. Las Galerías de Punta Begoña: puedes ver este extraño edificio de 1919 en frente del Paseo Marítimo. Su diseño lo realizó Rafael Bastida para contener la ladera del muelle Arriluze, y formaban parte del desaparecido palacio de la familia Echevarrieta, quienes las usaban como lugar de recreo o para hacer negocios. Una familia de las más pudientes de la época, que fue impulsora de Iberia, del metro de Barcelona y de la urbanización de la Gran Vía de Madrid. Hoy sólo se puede ver su interior solicitando una visita guiada que organiza el Ayuntamiento de Getxo. 


4. El Puerto Viejo de Algorta: lugar pintoresco, que mantiene el encanto de los antiguos puertos pesqueros y donde algunos dicen que nació el kalimotxo. Para visitarlo, puedes ir en tu coche o coger el autobús de la Línea A3472. 


5. Palacio de Lezama: el edificio construido para la familia Lezama-Leguizamón, vinculada a la minería y al BBVA, data de 1902 y está inspirado en el Palacio Monterrey de Salamanca. Actualmente sigue siendo habitado por los integrantes de esta poderosa familia. 


6. El Paseo de las Grandes Villas: recorriendo este bello paseo junto al mar, podrás apreciar increíbles villas de finales del XIX y principios del XX, pertenecientes a la clase social que creó el barrio de Neguri en el que se encuentran. En la zona destacan palacios como el de Eguzkialde, también conocido como la Casa de la Alcaldesa por pertenecer a Pilar Careaga (la primera alcaldesa de Bilbao, el Palacio San Joseren, el Palacio Kai-Alde, el Itxas Begi, o el Palacio del Marqués de Olaso.



7. Monumento a Churruca: de estilo art-decó está compuesto por una torre-faro que representa el triunfo del hombre sobre el mar. Delante de esta especie de obelisco se encuentra una estatua que representa la Industria y otra que representa la Navegación. Sentado en la torre aparece la figura de Evaristo de Churruca, ingeniero navarro que canalizó la Ría y se encargó de las obras del puerto de Bilbao. El monumento es obra de Miguel García de Salazar, quien la esculpió en 1939. 


Dónde aparcar en Getxo

Getxo es uno de los enclaves elegidos por los que van a visitar Bilbao y quieren ahorrarse un parking, o el pago del OTA. De hecho, puedes aparcar en Getxo, visitarla por la mañana y coger el metro hacia el centro de Bilbao para seguir pasar el resto del día allí.

Para visitar la zona de la Galea y el Puerto Viejo de Algorta, es mejor que vayas en coche, veas estas zonas y aparques luego en un sitio más céntrico.

El coche lo puedes dejar gratis en el Muelle de Ereaga, cerca de la Oficina de Turismo, en el Puerto Deportivo, en la calle Arkotxa y frente al Palacio de Lezama.