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18 cosas imprescindibles que hacer y que ver en la ciudad de Ushuaia



Con casi 60.000 habitantes, Ushuaia siempre ha sido considerada la ciudad más austral del mundo. A partir de ahí, sólo quedaba la Antártida. Ahora la cosa está más disputada. Las rencillas con Chile por cuestiones de dónde colocar sus fronteras, han estado presentes a lo largo de la historia hasta llegar a nuestros días. Y esas rencillas también se están viendo en Ushuaia, quien pronto perderá este título en favor de Puerto Williams, en la Isla Navarino. Según los guías que me encontré por allí, los chilenos están haciendo todo lo posible por quitarles el puesto fomentando que la población crezca allí. (A saber… 😕)

Lo cierto es que Uhuaia tiene su encanto, no sólo por la ilusión que hace estar tan al sur. El paisaje que la rodea es fascinante y su historia, también.

La vida gira en torno a la Avenida Maipú y alrededores, llenos de tiendas y restaurantes. Por la mañana no hay casi ambiente. Podrás visitar lo más representativo con tranquilidad. Sin embargo, por la tarde, cuando los turistas vienen de sus excursiones, esta calle se llena de bullicio y la ciudad parece otra. Lo más representativo lo puedes ver caminando.

Qué hacer en Ushuaia

1. Ir de compras por las Avenidas Maipú y San Martín: las principales calles comerciales de Ushuaia rebosan de tiendas y restaurantes. Es el lugar más indicado para comprar souvenirs y disfrutar de la cocina fueguina.


2. Disfrutar de un buen chocolate en La Laguna Negra: una de las sucursales que esta empresa tiene por toda Argentina. Su sede central está aquí, de ahí que se la conozca como la fábrica de chocolate más austral del mundo. Su nombre proviene de la laguna que hay en el Parque Nacional cuyas aguas se ven negras por la turba que hay en su fondo.


3. Ver dónde hay una Cápsula del tiempo: al lado del Paseo de los Artesanos, hay un monumento cuyo interior alberga videos que pretenden contar a los habitantes de dentro de 500 años cómo éramos y cómo vivíamos ahora.


4. Pararte en la Plaza Cívica: el espacio céntrico que se ubicado frente a la Casa de Gobierno y al puerto de la ciudad, tiene una gran bandera argentina en su centro y un monumento en honor a los primeros pobladores.


5. Poner el sello del Fin del mundo en tu pasaporte: en la Oficina de Turismo de Ushuaia puedes pedir que te pongan un sello en tu pasaporte que indique que has estado en el Fin del mundo. Es totalmente gratuito y puedes elegir entre distintos modelos.


6. Entrar a la antigua cárcel: el antiguo presidio hoy alberga un Museo Marítimo. En él también podrás ver el Pabellón IV, en el que está recreada la vida de los presos que vivían allí.

welcomeargentina.com

7. Entrar al Museo del Fin del Mundo: en la Avenida Maipú puedes conocer este museo situado en dos edificios distintos, el del antiguo Banco de la Nación y la Antigua Casa de Gobierno y Residencia del Gobernador. https://findelmundo.tur.ar/es


8. Contemplar la Casa Beban: esta construcción de principios del siglo XX llamará tu atención cuando vayas paseando por la costanera. Perteneció a Fortunato Beba, un europeo dedicado al comercio marítimo. Es de origen sueco y estaba concebida para ser vendido por catálogo y construida en puertos de ultramar (como si fuera una casa Ikea). Actualmente se utiliza como sede de eventos culturales.


9. Aprender sobre la Historia Fueguina: en la comercial Avenida San Martín te encontrarás con las figuras que indican que estás delante del Museo de Historia Fueguina. En él se reproduce cronológicamente cómo ha sido la vida de las distintas comunidades que han poblado estas tierras. Cuenta con tienda de souvenirs y con un bonito restaurante.


10. Tomarte un submarino en el Almacén de Ramos Generales o en Casa Olmo:  José Salomón puso en marcha su almacén en 1913, cuando arribó a Ushuaia tras un largo viaje desde el Líbano. Durante muchos años fue la casa de abastecimiento, encuentro social y cultural, cumpliendo un rol fundamental en el proceso de construcción de la ciudad de Ushuaia. Hoy es una cafetería y restaurante muy coqueto en la que puedes tomarte un buen submarino calentito acompañado de un dulce alfajor o un plato de comido fueguina. También puedes hacerlo en otro antiguo almacén de Ramos Generales, llamado El Recreo, que permaneció abierto hasta 1983. A su cargo estaba Manuel Olmo, de ahí su nombre actual Casa Olmo. En la casa de al lado viven sus descendientes.


11. Hacerte una foto con el nombre de Ushuaia: en la costanera, antes de llegar a la Reserva Natural, tienes las letras con las que todo turista que visita la ciudad quiere una foto.


12. Ver la Iglesia de Nuestra Señora de La Merced: la iglesia parroquial de la ciudad es un edificio de 1898 de diseño sencillo y colorido, con una torre campanario con reloj, que fue impulsado por los salesianos.


13. Descubrir el Remolcador Saint Christopher: anclado en la bahía, este gran barco perteneció a la Royal Navy, participó en batallas como la del Desembarco de Normandía en la Segunda Guerra Mundial y fue posteriormente adquirido por la Marina de Estados Unidos. En 1953 se le encomendó la tarea de reflotar al buque Monte Cervantes, pero encalló en la costa y ahí se quedó.


14. Disfrutar las vistas desde la costanera: el paseo es precioso, bordeando la costa del Canal Beagle, atravesando el Paseo de los pioneros, el puerto y el club náutico, hasta llegar a Bahía Encerrada.


15. Mandar una postal desde la Oficina de Correos de la ciudad más austral del mundo: hasta hace poco esto era cierto. Ahora ya no (Puerto Williams tiene otra más austral aún). Aún así, por la tradición, llégate a que te pongan un matasellos. Si quieres, tienes otra oportunidad de mandar tu carta en la Oficina de Correos del Fin del Mundo, en el Parque Nacional Tierra del Fuego. 


16. Observar las aves en la Reserva Natural Urbana Bahía Encerrada: al lado del cartel de Ushuaia verás este gran humedal en el que se pueden observar más de 50 especies de aves, muchas de ellas migratorias. En invierno se queda totalmente congelada. La visita es gratuita.


17. Comerte una torta fueguina: hecha con huevo, azúcar, chocolate, almendras, harina, manteca y frutas del bosque, la puedes encontrar en cualquier tienda de souvenirs de la ciudad.


18. Comprarte unos crampines: si vas en invierno y quieres patearte la ciudad, son indispensables. Hay calles en las que me fue imposible caminar, las aceras estaban cubiertas por hielo y sólo patinaba. Mientras, yo veía que la gente hasta podía correr por donde yo sólo estaba luchando por no caerme. Así que le pregunté a un lugareño que paseaba por la calle y me los enseñó. Mano de santo.



Otras cosas que puedes hacer por Ushuaia

Caminar por el Paseo del Centenario
➤ Esquiar en Cerro Castor
➤ Visitar el Glaciar Martial  y los lagos Escondido y Fangano
➤ Y… si tienes muuuucho dinero: viajar a la Antártida

9 cosas imprescindibles que hacer y que ver en la ciudad de Bariloche




Con sus 110.000 habitantes, San Carlos de Bariloche se ha convertido en un punto turístico de referencia. Sus increíbles paisajes suizos la han convertido en el segundo punto del país más visitado por los extranjeros, y en el primero más visitado por los argentinos. Está considerada la puerta de acceso a la región de los lagos andinos patagónicos y se sitúa en el margen sudeste del Lago Nahuel Huapi, cerca de la frontera de la Argentina con Chile.


La ciudad se puede recorrer andando fácilmente. Si quieres llegar a otros sitios cercanos, como a la estación de esquí o a Llao Llao, puedes hacerlo fácilmente en transporte público.
La vida de la ciudad gira en torno al Centro Cívico y la calle Mitre. Cuando camines por ella, te parecerá que estás en Centroeuropa. Por la mañana, las calles están medio vacías. Por la tarde, cuando la gente viene de las excursiones, todo el centro se llena de movimiento.

Qué hacer en la ciudad de Bariloche

1. Hacer turismo de degustaciones: si por algo es conocido el centro de Bariloche es por su excelente chocolate. La calle Mitre y alrededores están llenos de chocolaterías de renombre internacional. Cuando la gente vuelve de sus excursiones, se va directamente a comprar chocolates. Las filas para entrar a algunas de ellas son extensísimas, la gente hace cola para comprar las últimas novedades de bombones de esa temporada e incluso ofrecen créditos para pagar la burrada que se gastan en ellas. Abren hasta la madrugada. Lo mejor son las degustaciones. Puedes ir de tienda en tienda probando lo que ofrezcan (siempre hay algo) y luego lanzarte a comprar (porque acabarás comprando, como todos). Del Turista, el Reino de los Chocolates, Rapa Nui, Mamuschka… son ejemplos de marcas bien conocidas en Argentina.


2. Ir de compras por el centro: además de chocolate, hay infinidad de tiendas donde comprar souvenirs de la región (ropa, artesanía, duendes…). También puedes entrar en la bonita Galería El Sol.


3. Hacerte una foto con el cartel de la ciudad: frente al lago se encuentra el cartel en el que todo el mundo quiere hacerse la foto de rigor. Aguanta la larga fila y no dejes que se te cuelen.


4. Dar un paseo por la costanera: paralela a la Avenida 12 de Octubre, separa la ciudad de Bariloche del lago Nahuel Huapi.


5. Visitar la Iglesia Nuestra Señora del Nahuel Huapi: construida en 1946 es considerada Monumento Histórico Nacional. En su interior se pueden ver 45 vitrales con temas religiosos e históricos vinculados a la historia de la Patagonia. Las imágenes de este templo católico muestran las raíces indigenistas de la evangelización de la región. Entrada gratuita.


6. Ver las figuras del reloj en el Centro Cívico: en esta plaza inspirada en el medievo centroeuropeo está la Municipalidad, la Oficina de Turismo y el Museo de la Patagonia. La torre ubicada sobre el edificio de la Municipalidad tiene un gran reloj que, cuando da las 12’00 y las 18’00, saca cuatro figuras: un indígena, un misionero, un conquistador y un labrador.


7. Entrar al Museo de la Patagonia: en el Centro Cívico está este museo dedicado a las ciencias naturales y a la antropología cultural de esta región. Hace unos años se inició una gran controversia porque el museo tenía en exposición el cráneo del cacique aborigen Cipriano Catriel, adquirido por Perito Moreno. Finalmente, la Administración de Parque Nacionales ha resuelto su entrega a sus descendientes. https://www.museodelapatagonia.nahuelhuapi.gov.ar/


8. Curiosear por la Feria Artesanal Municipal: existen diversos paseos de artesanos en la ciudad, pero ésta es la más antigua. Se encuentra en un pasaje techado ubicado en la intersección de las calles Moreno y Villegas. Abre de lunes a sábado, de 10’00 a 20’00. Otra importante es la Feria Municipal, que abre todos los días de 10’00 a 20’00 y está en la Plaza Derechos de la Mujer.  


9. Hacerte una foto con un San Bernardo: es todo un icono de la ciudad desde los años 60. Por suerte, ya están pensando en regular esta actividad para dar garantías a estos animales. Lee este artículo para saber su increíble historia. 
  


Algunas excursiones cercanas desde Bariloche son:

➤ Estación de esquí Cerro Catedral
➤ Cerro Tronador
➤ Confitería Cerro Otto
➤ Llao Llao
➤ Colonia Suiza

Algunas excursiones algo más alejadas:

➤ Isla Victoria y Bosque de los Arrayanes
➤ San Martín de los Andes – Circuito Los 7 lagos
➤ El Bolsón
➤ Villa Angostura
➤ Puerto Blest

Día 6: Argentina – Un día visitando la ciudad de Ushuaia



Salí de El Calafate con Aerolíneas Argentinas a las 9’25 y llegué a Ushuaia a las 10’45. Las vistas todas nevadas ya auguraban el frío que iba a hacer durante toda mi visita.





El aeropuerto de Ushuaia es muy pequeñito y la pista de aterrizaje estaba helada. Como no hay transporte público que lleve a la ciudad, tuve que pedir que me arreglara el traslado el hotel, aunque se olvidaron y allí no había nadie esperándome. El error lo arreglaron rápido y pronto llegó mi coche. El aeropuerto está unos escasos 5 kilómetros del centro de Ushuaia, pero mi hotel quedaba un poco más alejado.

Las calles estaban totalmente cubiertas de hielo. Cuando me bajé del coche en qué me vi de salir y llegar a la puerta del hotel. Y más aún con el equipaje que llevaba.


Descansé un poco y me dispuse a recorrer Ushuaia. Mi idea era ir andando, pero me había asustado el estado de las calles. Le eché valor e intenté llegar al supermercado de La Anónima, que estaba a tan sólo minutos. Pero lo pasé bastante mal. Después, le pregunté a un hombre que dónde podía coger el bus al centro y allí esperé al siguiente. 




Usé la tarjeta SUBE que había comprado en Buenos Aires y llegué cerca de la Avenida San MartínEn esta calle prácticamente no había hielo y se podía andar bien. Aunque no había prácticamente nadie. Como me pasó en El Calafate, por la mañana todo está sin casi vida y el ambiente comienza por la tarde-noche, cuando llegan los turistas de las excursiones. Descansé un poco viendo las tiendas que había por allí y comí en el restaurante Quinquela una ensalada y un lomito.


Después me compré otra tarjeta para el móvil en la tienda de la empresa Claro. Allí, aunque no había casi nadie, eché bastante rato. En la misma Avenida de San Martín vi varios edificios emblemáticos, aunque la calle en sí misma ya es bastante pintoresca. Y mirar hacia arriba y ver las montañas al fondo ya es reconfortante.



El edificio que más destacaba en la calle era el de la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced, un edificio de 1898 muy sencillo y colorido, con una torre campanario con reloj y cuya construcción fue impulsada por los salesianos.


La típica casa fueguina originalmente era de chapa, madera y de planta rectangular o cuadrada. Estaba revestida de zinc y tenía el techo a dos aguas también de chapa o tejas con forma de rombo.

Continué mi paseo viendo edificios tradicionales, como la Casa de Gobierno, el Bar Ideal, el Edificio de la Municipalidad, la oficina de Correos… hasta llegar a una casa que llamó mucho mi atención. En la puerta había una reseña histórica y su casa de té estaba abierta. Hablaba de los pioneros de Ushuaia: el pionero José Salomón puso en marcha un almacén en 1913, cuando arribó a Ushuaia tras un largo viaje desde el Líbano. Durante muchos años este almacén sirvió de abastecimiento y lugar de encuentro social y cultural, cumpliendo un rol fundamental en el proceso de construcción de la ciudad de Ushuaia. Hoy es una cafetería y restaurante . La casa que tenía delante era un antiguo almacén de Ramos Generales, llamado El Recreo, que permaneció abierto hasta 1983. A su cargo estaba Manuel Olmo, de ahí su nombre actual Casa Olmo. En la casa de al lado viven sus descendientes. Entré y me tomé un submarino con un alfajor para descansar un rato.


A la vuelta, me pasé por pasé por el Museo Fueguino, cuya interior estaba lleno de figuras que reproducían cronológicamente la vida de las distintas comunidades que han poblado estas tierras. En la parte de arriba tenía un gran restaurante.


Acabado mi paseo por la Avenida San Martín, bajé hasta la cercana Avenida Maipú, la otra arteria principal de Ushuaia. Ahí ya empecé a pasarlo otra vez mal con el hielo. Todo estaba otra vez congelado y vuelta a escurrirme por doquier. Mientras bajaba, empecé a ver gente andando, e incluso corriendo, por donde yo sólo sobrevivía por no escurrirme. Paré a un señor y le pregunté. Me dijo que llevaba crampines y me indicó dónde podía comprarlos, justo en la esquina. No lo dudé y me compré unos.


Con ellos puestos me fui a la Costanera. Las vistas de la bahía eran preciosas.




Las estatuas del Paseo de los Pioneros estaban congeladas y a ver quién se atrevía a tumbarse en las hamacas de piedra a tomar el sol.




A medio camino encontré la Plaza Cívica. Parecía una pista de patinaje, toda helada. En su centro destacaba la bandera argentina y, a un lado, el monumento en honor a los primeros pobladores.


Dejé los crampines a un lado y entré en la Oficina de Turismo. Había leído en una guía de viaje que allí te ponían gratis un sello en tu pasaporte que indicaba que habías estado en el Fin del Mundo. Y así fue. Se lo dije a la amable señora que me atendió y me sacó varios modelos distintos para que eligiera. También aproveché para coger folletos del Parque Nacional.

Con mis crampines de nuevo puestos, crucé la calle y seguí hasta la Plaza 25 de Mayo. En ella estaba el Paseo de los Artesanos, pero todos los puestos estaban cerrados. Esta plaza es famosa por contener una Cápsula del Tiempo, cuyo interior alberga videos que pretenden contar a los habitantes de dentro de 500 años cómo éramos y cómo vivíamos ahora.


Costanera hacia abajo, atravesé el puerto y vi encallado el famoso Remolcador Saint Christopher, un gran barco que perteneció a la Royal Navy, participó en batallas como la del Desembarco de Normandía en la Segunda Guerra Mundial y fue posteriormente adquirido por la Marina de Estados Unidos. En 1953 se le encomendó la tarea de reflotar al buque Monte Cervantes, pero encalló en la costa y ahí se quedó.




Camino adelante encontré la Plaza Islas Malvinas y el cartel de Ushuaia, único sitio donde vi unos pocos turistas. Hice la foto de rigor y continué hacia la Reserva Natural Urbana Bahía Encerrada. Este es un precioso entorno ecológico en el que habitan más de 50 especies de aves, muchas migratorias. En ese momento, estaba totalmente congelada.



Dejé la reserva a un lado y pronto apareció en mi paseo la característica Casa Beban, una construcción de principios del siglo XX, que perteneció a Fortunato Beba, un europeo dedicado al comercio marítimo. Es de origen sueco y estaba concebida para ser vendido por catálogo y construida en puertos de ultramar (como si fuera una casa Ikea). Actualmente se utiliza como sede de eventos culturales.


Ya se estaba haciendo de noche. Pensé en coger un remis para llegar al hotel pero, como me había comprado los crampines y les quería dar uso, continué caminando. La iluminación de las calles era muy tenue, había gente haciendo ejercicio, pero no demasiada. Conforme caía la noche, el hielo se hacía cada vez más duro y empezó a serme difícil andar hasta con eso puesto. Finalmente llegué al hotel. El resto de los días que estuve en Ushuaia me desplacé en remis. 😓