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15 Cosas imprescindibles que ver y que hacer en la ciudad de El Calafate



El nombre de la ciudad proviene de la planta del calafate, de características flores amarillas y que da unas bayas de color azul oscuro. Según la tradición quien come este fruto regresará siempre a la Patagonia. Antiguamente este fruto se utilizaba para calafatear los primeros barcos que llegaban a la Patagonia, debido a la falta de cáñamo.

Su fundación oficial fue en 1927, aunque ya antes había algunos asentamientos por la zona, estancias que aprovisionaban a las caravanas de carretas que transportaban lana por la región.

Hoy es mundialmente famosa por ser la base de operaciones de miles de turistas que utilizan El Calafate como punto de partida para visitar el Glaciar Perito Moreno, entre otros atractivos de la zona.

Con sus poco más de 21.000 habitantes, la zona principal es la Avenida del Libertador General San Martín. Si te sales de ella, pronto te encontrarás con caminos sin asfaltar que llevan a lujosos hoteles, perros callejeros por doquier y las orillas del Lago Argentino.


Qué hacer en la ciudad de El Calafate

1. Ir de compras por la Avenida del Libertador: la calle principal de El Calafate está llena de restaurantes, cafeterías, tiendas de souvenirs y agencias de viajes que organizan excursiones por los alrededores. El supermercado La Anónima inicial la parte más importante de la calle comercial. Por la mañana todo está muy tranquilo. El bullicio comienza por la tarde, cuando la gente vuelve de sus excursiones.


2. Tomarte un submarino en La Laguna Negra: una de las sucursales que esta empresa tiene por toda Argentina. Su sede central se halla en Ushuaia, de ahí que se la conozca como la fábrica de chocolate más austral del mundo. El local es muy acogedor y sienta muy bien en invierno tomarse un vaso de leche calentito con tu barrita de chocolate.


3. Disfrutar de la tradicional cocina al disco: este plato proviene de los agricultores criollos. Los arados tienen una pieza reemplazable, llamada Disco, que se desgasta y se tiene que cambiar con el tiempo. Los que estaban obsoletos, se utilizaron como instrumento de comida. Ahora consiste en un guiso con verduras, patatas, especias y carne, que se comparte entre dos personas.


4. Comprar chocolates: existen varias confiterías en la ciudad. Una de las más famosas es Chocolates Casa Guerrero. Esta empresa familiar, fundada en 1968, se encuentra en la Avenida del Libertador y siempre está llena de gente. Su surtido es muy variado y merece la pena acercarse para llevarse unos cuantos bombones. http://www.chocolatesguerrero.com.ar/

5. Darte una vuelta por el Paseo de Los Artesanos: en un entorno mágico, que recuerda a las casitas de los gnomos, este lugar es una feria permanente donde artistas locales exponen y venden sus trabajos.


6. Ver la pequeña Parroquia de Santa Teresita: la parroquia del pueblo está albergada en una pequeña construcción de una sola planta y un campanario. En su interior se encuentra la imagen de la patrona de Calafate, que simboliza la paciencia y la aceptación de los dolores a través de la fe.


7. Visitar el Museo Regional: en su interior se cuenta la historia de los primeros habitantes de El Calafate. Allí encontrarás fósiles, taxidermia, antiguas herramientas… Es muy pequeñito y se recorre en poco tiempo. Asegúrate de su horario antes de planear tu visita. La entrada es gratuita.

8. Entrar a la Intendencia del Parque Nacional Los Glaciares: ubicada en un edificio de 1946, declarado Monumento Histórico Municipal, puedes entrar al parque que lo rodea y curiosear sus figuras. También hay un pequeño sendero de interpretación de la flora de la zona.


9. Dar un paseo por la costanera: el paseo costero bordea la Bahía Redonda y es un lugar privilegiado para disfrutar de las vistas del lago y de las aves que lo habitan. Durante el invierno, se puede patinar sobre hielo en la bahía congelada.  


10. Probar la carne de guanaco: este animal salvaje, parecido a la llama, puebla la gran estepa patagónica. Es uno de los pocos mamíferos que pueden beber agua salada sin ningún problema. Su carne es dura y hay que saber cocinarla bien. La podrás probar en forma de hamburguesa o empanadas en el Wanaco Tradicional Bar, por ejemplo.  


11. Hincharte a alfajores de calafate: dicen que el que come calafate, siempre vuelve a estas tierras. Si los alfajores te gustan, prueba los de este fruto silvestre. Lo encontrarás en cualquier tienda de souvenirs de El Calafate y en las chocolaterías.


12. Observar las aves en la Reserva de la Laguna Nimez: esta Reserva Ecológica Municipal es un lugar ideal para observar las más de 80 especies de aves que la habitan.


13. Entrar en calor con un buen licor de calafate: el color vino y el original sabor a hierbas de este licor no te dejará indiferente.


14. Probar un dulce casero en una pastelería artesanal: si te sales un poco de la zona principal y callejeas por El Calafate puedes encontrar joyitas escondidas, como la Panadería La Familia. Un pequeño negocio artesanal donde preparan unos dulces tremendos. No dejes de probar su tradicional pastafrola. (Campaña del Desierto 1000-1098, El Calafate).


15. Pedirte un plato de cordero patagónico: el cordero patagónico se cuece en cruz durante unas dos horas. Se sujetan las extremidades al asador con alambres y con la cabeza hacia abajo. El cordero se coloca a una distancia de unos 50 a 80 centímetros del fuego.



Otros lugares que te puedes encontrar en El Calafate

➤ Museo argentino del juguete: al lado del Casino, verás este museo muy indicado para los más nostálgicos. También tiene una tienda temática. http://museoargentinodeljuguete.com/

➤ Museo del Hielo Patagónico Glaciarium: un hall central, dos grandes pabellones y un cine 3D conforman este recinto dedicado a la divulgación e investigación de los glaciares. El museo se encuentra a 8 km del centro de El Calafate. Para llegar a él existe un servicio de transfer con salidas regulares desde el Playón de la Secretaría de Turismo Provincial. El precio de este servicio está incluido en el precio general de la entrada. Sin embargo, la entrada al Glaciobar se paga a parte.

➤ Yeti Ice Bar: si te apetece ir a un bar de hielo, pero no quieres desplazarte a Glaciarium, puedes pasarte por este local que se encuentra en la misma Avenida del Libertador y disfrutar de 25 minutos de frío y fiesta. https://www.facebook.com/yetiicebar

➤ Primera vivienda de El Calafate: con paredes de piedra y un pequeño jardincillo, aún se mantiene en pie (aunque necesita una remodelación)  la primera casa que se construyó en este lugar.



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Día 2: Argentina – Visitando los barrios de Retiro, Recoleta, y Palermo



Desde Puerto Madero me dirigí al Barrio de Retiro, el que una vez fuera el barrio más exclusivo de Buenos Aires. Prueba de ello son los bonitos edificios art-decó de principios del siglo XX que lo pueblan. El centro de su vida gira en torno a la Plaza San Martín, en la que se encuentran la estación de tren y la de autobuses, el Palacio Paz, y un parque en una hermosa colina. La estatua más famosa se halla en su cima: la estatua ecuestre de José de San Martín.



En la parte baja de la colina está el Monumento a lo Caídos de Malvinas, un memorial en recuerdo de los jóvenes que murieron en la guerra contra los ingleses.


En frente de este monumento, cruzando la calle, se alza la Torre Monumental, de 76 metros de altura, donada por la comunidad británica en 1916 y construida con materiales traídos en barco desde Inglaterra. Su nombre inicial fue Torre de los Ingleses, pero tras la Guerra de las Malvinas de 1982, fue rebautizada como Torre Monumental. Hoy puedes subir hasta su sexto piso en el que hay una pequeña exposición y un mirador.


A diez minutos de la Plaza San Martín, encontré un buen restaurante para comer: Santa Fé1234. Un sitio espectacular, barato y con unos platos más que generosos.


Desde allí, para bajar la comida, inicié un paseo de menos de 20 minutos entre los bonitos edificios de embajadas que conforman el Barrio Norte, hasta llegar a Recoleta. Elegantes cafeterías y restaurantes, lujosos edificios de estilo francés y galerías de arte llenan sus calles. Pero, sin duda, lo más famoso de este barrio es su Cementerio.

El Cementerio de La Recoleta es uno de los lugares más visitados de Buenos Aires. Su origen se remonta a 1732, cuando los frailes recoletos descalzos construyeron en estos terrenos un convento y una iglesia, la actual Basílica del Pilar. En 1822 se iniciaron las obras en el huerto anexo a la iglesia para situar allí un cementerio, el primer cementerio público de la ciudad.


Sus pasillos están llenos de imponentes mausoleos que muestran los tiempos en los que Argentina era una potencia emergente a finales del XIX, cuando las familias más adineradas empezaron a mudarse a este barrio y a construirse sus preciosos mausoleos. Más de 90 de ellos han sido declarados Monumento Histórico Nacional, por lo que el cementerio tiene la categoría de Museo Histórico Nacional desde 1946.


Está organizado en manzanas, con amplias avenidas arboladas que dan a callejones laterales donde se alinean los mausoleos y bóvedas. Desde su rotonda central parten las avenidas principales, con una escultura de Cristo realizada por el escultor Pedro Zonza Briano, en 1914.

Cada mausoleo presenta el nombre de la familia labrado en la fachada; generalmente se agregan al frente placas de bronce para los miembros individuales. Algunos están cayéndose y dan verdaderos escalofríos.


En el cementerio no había mucha gente. Paseé entre los mausoleos buscando la famosa tumba de Evita. De repente, vi una multitud de personas haciendo cola en uno de los pasillos más estrechitos. Pensé que eran turistas y que estaban esperando para ver la tumba de Eva Perón. Pero cuando me estaba acercando al final de la cola, vi que me había equivocado completamente y que se trataba de un entierro. La fila aquella era para darle el pésame a la familia. Con respeto, me salí de allí y continué con mi paseo hasta que di con ella.

A unos 200 metros a la izquierda del portón principal del cementerio, se encuentran las tumbas de la familia Duarte. La de Evita está cinco metros bajo tierra, en el segundo sótano. Su última morada se construyó como la cámara acorazada de un banco, bajo dos planchas de acero, a fin de disuadir a cualquiera que tratase de apoderarse del cadáver.


Sus restos llegaron a este lugar en los setenta, cuando fueron repatriados desde España, después de dar vueltas por Buenos Aires (incluyendo la central sindical CGT), la ciudad italiana de Milán y Madrid, escapando de las fuerzas antiperonistas que habían derrocado a su marido. En un primer momento, fue enterrada junto a su marido en la residencia presidencial de Olivos. Un poco después, ambos cadáveres fueron separados por la dictadura y entregados a sus familias. Desde entonces, los restos de Evita reposan aquí, bajo una bóveda art decó de la década de 1930, con puerta de bronce y siempre con flores frescas.

El 7 de mayo (día de su cumpleaños) y el 26 de julio (día de su muerte) suele haber mucha gente que viene a orar por ella delante de su tumba. 


Saliendo del cementerio, visité la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, me tomé un submarino y puse rumbo a mi última parada del día: un bonito paseo por las zonas verdes del Barrio de Palermo.


El edificio de la Facultad de Derecho UBA, bien merece una foto. Justo detrás de él aparece la rara escultura Floralis Genérica, situada en la Plaza de las Naciones Unidas. Está dotada de un sistema eléctrico que hace que abra y cierre automáticamente los pétalos.



Siguiendo la avenida, terminé mi camino en Parque 3 de Febrero, atravesando los llamados Bosques de Palermo y con el planetario al fondo.


De vuelta al hotel, me quedé asombrada de lo que marcaba el reloj. Buenos Aires es tan bonita, que ni me había dado cuenta de todo lo que había caminado ese día. 




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Día 2: Argentina – Senderismo por la Reserva Ecológica Costanera Sur de Buenos Aires y Puerto Madero




La Reserva Ecológica Costanera Sur es un remanso de calma a escasa distancia del centro de Buenos Aires. 350 hectáreas de reserva natural, donde podrás ver más de 300 especies de aves si cuentas con unos buenos prismáticos (y suerte), además de iguanas, tortugas y nutrias. A lo largo de sus 350 hectáreas reúne la mayor cantidad de biodiversidad dentro de la capital porteña, siendo el mayor espacio verde de la ciudad.

Para llegar a ella, dejé atrás el Paseo de la Historieta y me dirigí a Puerto Madero. Sus rascacielos al fondo, y el extraño Puente de la Mujer, nada hacen pensar que justo en frente va a haber una de las reservas urbanas más importantes de toda Latinoamérica.


Antes de adentrarte en la reserva, paseé un poco por sus alrededores. Desde uno de los puentes observé la Corbeta Uruguay, un barco militar de 46 metros de largo que sirvió para vigilar las costas del país y llevar suministros a las bases de la Antártida hasta que, en 1926, la jubilaron después de 52 años de servicio. Hoy alberga un pequeño museo.



También me encontré con una bonita estatua dedicada a Anna Frank.


Después de pasear un poco por allí, me dirigí hacia la Avenida Tristán Achával Rodríguez 1550, en la bocacalle con la Avenida Costanera Intendente Carlos Noel. Justo allí se encuentra el acceso oficial al público, en el extremo suroeste de la Reserva. Allí hay un centro de interpretación y uno aseos gratuitos.


La reserva se ubica en los terrenos de un antiguo Balneario Municipal, muy popular en su época, pero que tuvo que cerrar en 1960 por la contaminación de sus aguas. En los años setenta, se demolieron la mayoría de sus edificios y se pensó en urbanizar la zona, aunque el proyecto nunca se realizó por lo inestable e inundable que era la zona. Todo quedó abandonado, dejando que la naturaleza se abriera camino e hiciera su trabajo. Se creo allí una gran riqueza en cuanto a flora y fauna, cambiando totalmente el paisaje desolado que allí había.



En 1986, se declaró Parque Natural y Zona de Reserva Ecológica. Y en 2005, se la nombró Sitio RAMSAR, por ser considerado un Humedal de Importancia Internacional.

El entorno es inmejorable para pasear y deleitarte con la naturaleza. Existen cuatro recorridos distintos con una duración de entre 45 minutos y 2h 40’, a lo largo de una red de más de 10 km de caminos. Yo elegí para hacer el recorrido número 1, el más sencillito de todos y que se desarrolla en línea recta, desde el acceso sur, hasta el norte.  


La reserva posee cuatro lagunas principales que se divisan desde los miradores:

🌀 Laguna de los Coipos
🌀 Laguna de las Gaviotas
🌀 Laguna de los Patos
🌀 Laguna de los Macáes

A través del Circuito de los Humedales pude ver las lagunas desde los numeroso miradores y bancos para sentarte a disfrutar del paisaje. Este es el único camino desde el que se ven los tres humedales más importantes de la Reserva. Pese a ser el recorrido más cercano a la ciudad, es ideal para el avistamiento de aves, mamíferos y reptiles.




En la Reserva conviven:

🌸  Más de 600 especies de plantas, entre las que destaca el ceibo (la flor nacional)
🐤  343 especies de aves
🐞  850 especies de artrópodos
🐸  14 especies de anfibios
🐭  19 especies de mamíferos
🐊  23 especies de reptiles
🍄  44 especies de hongos

Una vez completado mi recorrido, tomé un choripán en uno de los puestos que hay en la parte de fuera de la Reserva y me dirigí hacia los rascacielos y el barrio de Retiro.



Cómo llegar a la Reserva Ecológica Costanera Sur de Buenos Aires

La reserva se ubica en Puerto Madero. Tiene dos accesos:

🌾 Acceso Sur - Entrada Brasil:  Avenida Tristán Achával Rodríguez 1550, en la bocacalle con la Avenida Costanera Intendente Carlos Noel.

🌾 Acceso Norte - Entrada Viamonte: Mariquita Sánchez de Thompson y Avenida Giralt


Horarios de la Reserva Ecológica Costanera Sur de Buenos Aires

⬥ Verano: de 8’00 a 19’00
⬥ Invierno: de 8’00 a 18’00
⬥ Cerrado: los lunes y los días de lluvia. 



16 cosas imprescindibles que ver y que hacer en Buenos Aires



La ciudad porteña, famosa por su tango y sus alfajores, es fácilmente abarcable a pie y usando el transporte público con la Tarjeta Sube. Durante tu viaje por Argentina reserva unos cuatro o cinco días para sacarle todo el partido a esta gran ciudad, darte una vuelta por sus múltiples museos y visitar sus alrededores. 

Qué hacer en Buenos Aires

1. Hacerte una foto en la Plaza de Mayo con la Casa Rosada de fondo: la plaza más famosa de la ciudad está rodeada de la Catedral Metropolitana, el Cabildo y la Casa Rosada, desde cuyo balcón Evita arengaba a su pueblo. En el centro se encuentra la Pirámide de Mayo, un obelisco blanco que se construyó para conmemorar el primer aniversario de la independencia de los argentinos de España. Los jueves, a las 15’30, aun puedes ver a las famosas Madres de la Plaza de Mayo pidiendo justicia por sus familiares desaparecidos durante la dictadura (1976-1983).


2. Buscar la estatua de Mafalda en el Barrio de San Telmo: San Telmo es uno de los barrios más característicos de Buenos Aires. Está lleno de edificios que recuerdan a los que se asentaron aquí durante la época de la primera colonia. Mansiones que más tarde se conocerían como Conventillos, viviendas alrededor de un patio central habitadas por los inmigrantes europeos en las que se supone que nació el tango. Hoy, además de su arquitectura, podrás deleitarte con sus locales antiguos, espectáculos de tango, mercados (la Feria de San Telmo se celebra cada domingo, de 10’00 a 18’00) y el Paseo de la Historieta.


3. Comerte un choripán mientras ves las aves de La Costanera: La Reserva Ecológica Costanera Sur es un remanso de calma a escasa distancia del centro de Buenos Aires. 350 hectáreas de reserva natural, donde podrás ver más de 300 especies de aves si cuentas con unos buenos prismáticos (y suerte, además de iguanas, tortugas y nutrias. Su acceso es gratuito. En la calle que hay fuera de la reserva, es común ver puestos de comida callejera en los que disfrutar de un barato y bien servido choripán (bocadillo de chorizo asado).


4. Ver la Tumba de Evita en Cementerio de La Recoleta: uno de los cementerios más famosos de Sudamérica, cuenta con pasillos llenos de increíbles mausoleos altamente ornamentados, algunos de ellos ya casi en ruinas. Entre sus tumbas más famosas, la de Eva Perón. Al lado del cementerio, no puedes dejar de visitar la bonita Basílica del Pilar y pasear por uno de los barrios más lujosos de la capital.


5. Disfrutar de un espectáculo de tango callejero: Caminito, San Telmo o la peatonal Calle Florida, son sólo un ejemplo de los lugares donde es más probable que asistas a un espectáculo improvisado de tango.


6. Tomarte un chocolate con churros en el Café Tortoni: es un lugar indispensable si estás en Buenos Aires. Pero, ten en cuenta que hay que hay que echarle paciencia para poder entrar. La gente se agolpa a la entrada y las colas son enormes. Si no te importa la espera, merece la pena. Personalidades de la talla de Ortega y Gasset o Borges lo frecuentaban habitualmente. Pirandello, Einstein o Lorca, también lo visitaron. Incluso el mítico Gardel, quien actuó allí dos veces, tuvo una mesa privilegiada, siempre reservada para él, y en la que podía estar con sus amigos sin que lo agobiaran sus fans.


7. Tomarte un submarino con un alfajor: un vaso de leche calentito en el que se mete una barra de chocolate negro y se remueve hasta que se disuelve. Una delicia que puedes encontrar en cualquier cafetería argentina. Havanna o Laguna Negra, son algunas de las más famosas para, además, tomarte un buen alfajor (nada que ver con los españoles navideños).


8. Probar las muestras de La Casa del Dulce de Leche: en Argentina está hecho a base de leche de vaca, azúcar, esencia de vainilla) y una pizca de bicarbonato de sodio. Los hay de muchas marcas y sabores, incluido el de menta, que puedes encontrar en La Casa del Dulce de Leche, en Buenos Aires. Acabarás comprando algo, seguro.


9. Darte una vuelta por Caminito (de día): la calle más famosa del barrio de La Boca, es la estampa característica que se nos viene a la cabeza cuando pensamos en Buenos Aires. Sus animados edificios de colores, sus originales tiendas y sus espectáculos callejeros de tango, atraen a los turistas que visitan la ciudad. Sin embargo, no es accesible en metro, hay que llegar en autobús, y siempre antes de que anochezca. La delincuencia ha aumentado mucho en este lugar y en sus calles aledañas, creciendo el número de robos con violencia. Incluso un paseo hasta el estadio de La Bombonera tiene sus riesgos.


10. Comprarte un libro en el Ateneo: la librería más famosa de la capital se sitúa en el interior del antiguo Teatro Grand Splendid, donde actuó también el famoso Carlos Gardel. Situada en el famoso barrio de Recoleta, en 2008 The Guardian la eligió como la segunda librería más hermosa del mundo y en 2019, National Geographic la nombró la librería comercial más bella del mundo. La librería El Ateneo es una marca tradicional, creada en 1912, que actualmente se halla asociada a la firma Yenny, y posee más de 34 locales repartidos en la Argentina, principalmente en Buenos Aires.


11. Subir a la Torre Monumental: en pleno barrio de Retiro y muy cerca de la estación de tren y de autobús, se alza esta bonita torre de 76 metros de altura donada por la comunidad británica en 1916 y construida con materiales traídos en barco desde Inglaterra. Su nombre inicial fue Torre de los Ingleses, pero tras la Guerra de las Malvinas de 1982, fue rebautizada como Torre Monumental. Hoy puedes subir hasta su sexto piso en el que hay una pequeña exposición y un mirador.


12. Visitar las Galerías Pacífico: inspirado en el edificio Le Bon Marché de París, estas galerías comerciales tienen su origen en 1889. Su interior está lleno de tiendas y restaurantes, y cuenta con el Centro Cultural Borges en el piso superior.


13. Hacerte una foto en el Obelisco: si consigues hacerte un hueco entre los cientos de turistas que lo rodean todos los días, podrás sacarte una de las fotos más representativas de la ciudad, con el nombre de Buenos Aires y el Obelisco de fondo. Erigido en 1936 para conmemorar el 400º aniversario del primer asentamiento español en el Río de la Plata, hoy se encuentra en el centro de la Plaza de la República, lugar elegido por los forofos para celebrar las victorias futboleras.


14. Recordar a Dante en el Palacio Barolo: este original bloque de 22 pisos se construyó en 1923, siendo por aquel entonces el edificio más alto de Buenos Aires. Diseñado por el arquitecto Mario Palanti, su interior está fuertemente ligado a la Divina Comedia de Dante. Su altura (100 metros) es una referencia a cada uno de los cantos que componen la obra. El número de sus pisos (22) recuerda al número de versos que componen cada canto. Además, su estructura también está dividida en Infierno, Purgatorio y Cielo, como las partes de la famosa obra de Dante. Hoy se puede acceder a su interior contratando uno sus tours guiados, en los que viene incluida la visita a la terraza para disfrutar de las vistas de la ciudad.


15. Comer carne: parrilladas, asados, bifes… Buenos Aires es el paraíso de los carnívoros. Platos de verduras, más allá de la típica ensalada, son difíciles de encontrar en toda Argentina (sobre todo, fuera de las grandes ciudades) y las frutas son carísimas en los supermercados. Ante esto, déjate llevar por platos abundantes y comidas largas y contundentes.


16. Hacer una excursión cercana:
⬥ El Tigre: para darte una vuelta en barco por sus canales.
⬥ San Antonio de Areco: para empaparte la cultura gaucha.
⬥ Uruguay: Montevideo y Colonia de Sacramento están muy cerca en barco.