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Día 7: Kyushu – Cómo es la visita a los Infiernos de Beppu (II)


Después de comer en el curioso Jigokumushi Kobo Steam Cooking Center (地獄蒸し工房鉄輪, Jigokumushi Kōbō Kannawa), anduve un buen tramo hasta los dos infiernos que me quedaban por visitar. El camino no es difícil, pero sí peligroso. Transcurre por cuestas por mitad del bosque y por zonas con mucho tráfico en las que vas pegado a la carretera y no hay acera.

6. Chinoike Jigoku (血の池地獄) – El Infierno del estanque de sangre: el complejo tiene una tienda y un infierno de 30 metros de profundidad lleno de barro rojizo compuesto por magnesio, aluminio y óxidos de hierro a más de 78º. Con tanto subir cuestas, agradecí meter los pies en su ashiyu.



7. Tatsumaki Jikoku (龍巻地獄) – El Infierno del géiser: está justo al lado del infierno anterior. El recinto es muy pequeñito. Se atraviesa una pequeña tienda y se llega a una grada en la que la gente se sienta para esperar a que el chorro de agua del géiser emane de la tierra (cada 30 – 40 minutos). El agua sube a 20 metros de altura y está a 105º.  El espectáculo dura entre 5 y 10 minutos.





De vuelta al hotel y habiendo descansado un poco, caminé hasta el centro comercial You Me Town, que está junto al mar, pasando la Beppu Tower. Es un bastante grande y, en su planta baja, tiene una gran cantidad de recuerdos y productos típicos de toda la isla de Kyushu y a precios bastante asequibles. En su supermercado se pueden encontrar un sinfín de chucherías y cosas raras.


Acabé cenando en su planta alta, que estaba llena de restaurantes muy baratos. 



➤ Anterior: Visita a los cinco primeros Infiernos de Beppu

➤ Cómo llegar a los Infiernos de Beppu en autobús


Colección de sellos de los Infiernos de Beppu







Día 7: Kyushu – Cómo es la visita a los Infiernos de Beppu (I)




En el hotel en el que me hospedaba cogí un descuento para comprar el bono turístico de los Infiernos de Beppu. Y, aunque pillaba algo lejos, me fui andando hacia el primero de ellos para pasear un poco por la ciudad.


En el distrito de Kannawa se encuentra los siete infiernos jigoku: pozos volcánicos con agua a más de 50º, azufre y/o barro. Compré la entrada en el primero y me dieron un folio en el que ir poniendo los sellos de todos los que iba visitando. ¡Cómo les gusta a los japoneses los sellos!

1. Umi Jigoku 海地獄 – El infierno del mar: es el que tiene el complejo más grande. A la entrada hay un gran estanque y muchas plantas. Y, al fondo, hay un santuario sintoísta. Tras seguir andando un poco más, se llega al infierno cuya agua está a 98º y es de un azul cobalto que recuerda al mar. Tiene una profundidad de 200 metros y se creó por una erupción volcánica ocurrida hace más de 1200 años.




Además, hay varios ashiyu (baños calientes para pies), una tienda de recuerdos y una cafetería en la que comprar pudding y huevos cocidos al vapor de las aguas sulfurosas del infierno. También te puedes hacer una foto con sus mascotas.





2. Oniishibouzu Jigoku (鬼石坊主地獄): su nombre proviene de las burbujas de barro que emergen del infierno y que se asemejan (según los japoneses) a las cabezas afeitadas de los monjes. En él hay varias piscinas de barro, piedras de las que sale humo y otro ashiyu. Haciendo honor a su nombre, su mascota es un monje.






3. Kamado Jigoku  (かまど地獄) – El Infierno del horno: su mascota es un gran demonio cocinando. En su interior se encuentra el infierno azul y varios estanques de barro burbujeante.





También hay una zona a la que podemos acercarnos para echarnos vapor a 100º en la garganta y en la piel. En su cafetería es posible comprar huevos cocidos en este vapor, entre otros productos, y comértelos mientras están sentado remojándote los pies en agua hirviendo. Muy relajante.





4. Oniyama Jigoku  (鬼山地獄) – El Infierno del demonio de la montaña: la fuerza de la presión de su vapor es tan grande que puede empujar un vagón y medio de tren. Además, parece ser que presenta las condiciones ideales para criar cocodrilos. A mí no me gustó nada ver a los cocodrilos viviendo en unas pésimas condiciones y en unos espacios muy reducidos para su tamaño.




5. Shiraike Jigoku (白池地獄) – El Infierno del estanque blanco: es un infierno bastante más pequeño que los anteriores. Cuando yo fui no presentaba su característico color blanco y había carteles por todos lados disculpándose por ello. Según estos, el color verde que en ese momento presentaba se debía a la propagación de las algas en su interior.


A estos cinco primeros infiernos se puede ir andando de uno a otro en poco tiempo. Los dos que quedan por visitar están a 2’8 km, que se pueden hacer andando o cogiendo un autobús. En mi caso decidí parar a comer en Jigokumushi Kobo Steam Cooking Center, donde te puedes hacer tú mismo el almuerzo usando el vapor que emana de la tierra, y luego continuar andando para bajar la comida.
➤ Continuación: Visita a los Infiernos 6 y 7 ( Chinoike Jigoku y Tatsumaki Jikoku)

➤ Cómo llegar a los Infiernos de Beppu en autobús


7 cosas indispensables que hacer en Beppu - Kyushu



Beppu está ubicada en el centro de la prefectura de Oita, una zona de gran actividad volcánica. Esto es lo que hace que sea común ver salir nubes de vapor por toda la montaña. Su visión es muy pintoresca y atrae a miles de visitantes al año. No sólo para ver sus nubes de vapor, sino para disfrutar de una de las ciudades onsen más famosas de Japón. Hay más de 3000 onsen y se producen más de 100.000 litros de agua al día.  Hoteles lujosos, balnearios, aguas termales, baños de arena caliente...  Beppu lo tiene todo para pasar un par de días descansando de tanto estrés.

Qué hacer en Beppu

1. Visitar los infiernos de Beppu: en el distrito de Kannawa se encuentran los siete jigoku (infiernos), pozos volcánicos con agua a más de 50º, azufre y/o barro. Lo mejor es comprarse el bono turístico y recorrerlos todos en un mismo día. Además, puedes disfrutar en alguno de ellos de tomarte algo en su cafetería mientras te das un baño de pies termal, ver cocodrilos y comprarte algún manjar hecho en estos vapores, como huevos cocidos o flanes.


2. Hacerte tu propia comida cocida al vapor de las aguas termales (jigokumushiryôri): hay algunos lugares en Beppu donde puedes aprovechar el vapor caliente que sale de la tierra para hacerte tu propia comida. Incluso verás esta especie de vaporeras comunitarias (como si fueran barbacoas) en algunas calles. En Jigokumushi Kobo Steam Cooking Center (地獄蒸し工房鉄輪, Jigokumushi Kōbō Kannawa) puedes llevarte tus propios ingredientes para asarlos o comprarlos allí mismo para disfrutar de nuevos sabores en un local muy original. Si sabes un poquito de japonés, se agradecerá, porque el inglés no lo dominan mucho.


3. Probar la especialidad local: el Toriten (Chicken Tempura) es famoso en toda la prefectura de Oita. Consiste en trozos de pollo al limón envueltos en una masa crujiente de tempura. En vez de mojarlos en salsa de tempura (tsuyu), como se hace en el resto del país, aquí utilizan salsa ponzu, con mostaza japonesa picante Karashi.

Wikipedia

4. Comprar omiyages en Yume Town: si te has quedado sin comprar algún souvenir, este enorme centro comercial junto al mar tiene una enorme selección de recuerdos y productos típicos, no sólo de Beppu, sino de toda la isla de Kyushu.



5. Admirar la Torre de Beppu: esta torre de comunicaciones de 100 metros de altura se encuentra a escasos metros del centro comercial Yume Town. En la planta 17ª hay un bonito mirador a 55 metros de altura. Tiene varios restaurantes y hasta un karaoke en su interior. Precio: 200 yenes.


6. Ver a los monos japoneses en Takasakiyama: en el monte de Takasiki viven monos japoneses desde hace más de cuatrocientos años. Para evitar que hubiera conflictos con los habitantes de la zona, en los años cincuenta se creó esta reserva de monos en su hábitat natural. Precio: 510 yenes.

FreeImages.com

7. Darse un baño de arena caliente: no apto para claustrofóbicos. Los japoneses son muy aficionados a este tipo de terapia que consiste enterrarse el cuerpo con arena volcánica, mientras se deja la cabeza fuera para respirar. Es curioso verlos con una sombrilla puesta en la cabeza, mientras están allí enterrados. Si te atreves, muchos hoteles y onsen disponen de estos servicios como parte de su ritual de relajación y belleza. Se supone que activa la regeneración celular y tiene beneficios para la salud al estimular la circulación sanguínea. Eso sí, la mayoría no aguanta más de diez minutos allí enterrado.  

www.hyotan-onsen.com


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Día 13: Corea – Visitando el Palacio de Hwaseong Haenggung y el recinto amurallado de Suwon


Mi último día en Corea lo dediqué a visitar la ciudad de Suwon. Esta es la capital de Gyeonggi-do y se encuentra a tan sólo 30 km al sur de Seúl, por lo que se puede ir en metro y en tren.

Durante los primeros ataques en la Guerra de Corea, la ciudad cayó en manos de Corea del Norte. Estuvo cambiando de bando durante cuatro veces, hasta que al final de la guerra, Corea del Sur recuperó su control hasta nuestros días.

Con una población de un millón de habitantes, buenas conexiones de transporte público y buena cocina, esta ciudad es bien conocida por su recinto amurallado, que guarda el gran palacio del rey. Construcción gracias a la cual, fue nombrada Patrimonio de la Humanidad.

Por la mañana temprano cogí la línea 1 de metro en dirección Sinchang hasta Suwon Station. Después de una hora, en la que sólo me pude sentar en el tramo final, el resto del trayecto estuvo todo abarrotado de gente, llegué a Suwon. Allí visité la oficina de turismo, que se encuentra a la salida de la estación, a mano izquierda, donde me dieron información de los autobuses que podía coger para ir al centro y varios planos.

La parada de autobuses está en frente de la oficina de turismo y los números 11, 13, 36 y 39 llegan hasta Paldamun Gate. hay cuatro puertas principales para entrar al recinto de la Fortaleza Hwaseong (Paldalmun, Janganmun, Hwaseomun, Changnyongmun). Esta es la más famosa porque es donde paran los autobuses que llevan a los turistas al complejo desde la estación de Suwon. Su nombre significa “la que abre caminos en todas las direcciones” y está reconocida como Tesoro Nacional Coreano.


Desde allí empecé a caminar viendo puestos de verdura y de fruta, mientras callejeaba hasta el Palacio de Hwaseong Haenggung. este inmenso palacio se construyó para servir de residencia al rey cuando éste visitaba la ciudad. Tiene la misma forma que el palacio del rey en Seúl. Durante la ocupación japonesa, todos los edificios, a excepción de Nangnamheon Hall, quedaron destruidos. 



Hoy podemos visitar la reconstrucción que se llevó a cabo en el 2003, así como asistir a los múltiples espectáculos gratuitos que hacen en su puerta:

🌟 Muye24-ki: de martes a sábado, a las 11’00: hay una representación de artes marciales tal y como está escrita en el Muye-Dobo-Tongji, un manual para soldados escrito durante el reinado de Jeongjo.

🌟 Ceremonias tradicionales: de abril a octubre, todos los sábados a las 14’00.

🌟 Ceremonia de la guardia real Jangyongyeong: de abril a octubre, todos los domingos a las 14’00.





Una vez acaban los espectáculos, los actores posan para hacerse fotos gratis con el público.


Después de visitar el palacio, caminé por detrás de éste hasta llegar a Suwon Hwasong, la fortaleza que se construyó en el siglo XVIII para mantener a los invasores lejos del palacio. Su perímetro mide 5’52 km y se puede recorrer en unas 2 h 30, yendo de una puerta a otra. Yo estuve andando un poco por ella, pero no completé el recorrido. 


Ya era la hora de comer y me fui directamente a donde me había recomendado la señora de la oficina de turismo: Chicken Street.  Sin embargo, la calle me resultoó sucia y fea, y los restaurantes parecían muy dejados. Al final acabé comiendo en Yeonpo Galbi, algo caro, pero con mejor pinta. Suwon es famosa por sus costillas de ternera marinadas, cocinadas en una buena barbacoa de carbón. Hay muchísimos restaurantes especializados.



La tarde la pasé visitando el estrafalario museo del inodoro: Mr Toilet's Museum.  


5 cosas que hacer en Suwon en un día



A 30 km de Seúl, Suwon es una visita obligada durante nuestra estancia en la capital. Con una población de un millón de habitantes, buenas conexiones de transporte público y buena cocina, esta ciudad es bien conocida por su recinto amurallado, que guarda el gran palacio del rey. Construcción gracias a la cual, fue nombrada Patrimonio de la Humanidad. Cómo llegar a Suwon desde Seúl. 

1. Entrar al complejo por Paldalmun Gate: hay cuatro puertas principales para entrar al recinto de la Fortaleza Hwaseong (Paldalmun, Janganmun, Hwaseomun, Changnyongmun). Esta es la más famosa porque es donde paran los autobuses que llevan a los turistas al complejo desde la estación de Suwon. Su nombre significa “la que abre caminos en todas las direcciones” y está reconocida como Tesoro Nacional Coreano.


2. Recorrer Hwaseong Fortress: es la atracción turística más importante de Suwon. La fortaleza se construyó en el siglo XVIII para mantener a los invasores lejos del palacio que hay en su interior. Su perímetro mide 5’52 km y se puede recorrer en unas 2 h 30. Hoy es Patrimonio de la Humanidad.

Wikipedia

3. Ver un espectáculo en Hwaseong Haenggung Palace: este inmenso palacio se construyó para servir de residencia al rey cuando éste visitaba la ciudad. Tiene la misma forma que el palacio del rey en Seúl. Durante la ocupación japonesa, todos los edificios, a excepción de Nangnamheon Hall, quedaron destruidos. Hoy podemos visitar la reconstrucción que se llevó a cabo en el 2003, así como asistir a los múltiples espectáculos gratuitos que hacen en su puerta.


4. Visitar Mr Toilet Museum: Sí, su figura es la de un wáter, porque es el museo dedicado a éste. Su creación se debe a Sim Jaedeok, quien celebró la creación de la Asociación Mundial del WC (WTA) construyendo su casa con forma de wáter. El museo se divide en dos edificios y un curioso jardín lleno de esculturas dedicadas a las distintas fases a lo largo de la historia por las que ha pasado este invento.


5. Comer galbi: Suwon es famosa por sus costillas de ternera marinadas, cocinadas en una buena barbacoa de carbón. Hay muchísimos restaurantes especializados en ellas por toda la ciudad. En la oficina de turismo me recomendaron que fuera a Chicken Street. Sin embargo, la calle me resulto sucia y fea, y los restaurantes parecían muy dejados. Al final acabé comiendo en Yeonpo Galbi, algo caro, pero con mejor pinta.



12 cosas que hacer y que ver en la isla de Jeju



La isla de Jeju, al sur de Corea, cuenta con tres nombramientos de la UNESCO: Geoparque Global, Reserva de la Biosfera y Patrimonio de la Humanidad. Además de salir elegida como una de las siete maravillas naturales del mundo moderno. Su belleza es enorme, aunque suele estar olvidada en los itinerarios de viajeros que visitan Corea del Sur. No así para los locales. Jeju es un destino famoso entre los recién casados y las parejitas, que suelen hospedarse en alguno de los resorts de Jungmun.

Aunque la isla cuenta con una amplia red de autobuses, yo te recomiendo que alquiles un choche para visitar todo lo que puedas y aproveches más el tiempo. Además, conducir aquí es súper sencillo y sale rentable. Pasa de los mamotréticos hoteles de Jungmun y alójate en Seogwipo, una ciudad en el sur de Jeju, que está bastante cerca de muchas atracciones turísticas. En tu visita a Corea, ¡no puede faltar Jeju!



12 cosas que hacer y que ver en la isla de Jeju


1. Pasear hasta la cascada de Cheonjiyeon: un camino lleno de naturaleza, frente al puerto de Seogwipo, te llevará hasta esta cascada, cuyo nombre significa La que une el cielo con la tierra.  El agua del río Sombancheon cae sobre una poza y continúa su camino hasta un estanque artificial. Precio: 2.000 W.


2. Ver cómo llegar al mar la cascada de Jeongban: su forma es mundialmente famosa por ser la única cascada cuyo caudal cae directamente al mar. También se encuentra en Seogwipo. Precio: 2.000 W.


3. Comer cerdo negro a la barbacoa: una de las carnes más famosas y exclusivas de Corea es la del cerdo negro de Jeju. Se sirve en barbacoas acompañado de otros muchos platos de verdura y salsas. 


4. Comprar mandarinas: Desde el siglo XIII se tiene conocimiento de que las naranjas y las mandarinas dominan la isla de Jeju. En estos escritos hay registros de las medidas que estaba tomando el gobierno de aquella época para organizar y promover las plantaciones de gyul, un tipo de mandarinas. Tal era su fama que inmensas cajas eran mandadas a la familia real dos veces al año. Hoy se pueden encontrar principalmente dos tipos de fruto, que venden también en zumo: mandarinas (kamgyul) y naranjas gigantes (hallabong).


5. Subir hasta Seongsan Ilchulbong: uno de los monumentos naturales más impresionantes de Jeju es este monte en forma de cono que está unido a la tierra formando una curiosa península. El ascenso no es fácil, pues hay que salvar sus 90 metros de altura. Su origen es fruto de una enorme erupción volcánica ocurrida hace miles de años. Precio: 2.000 W.


6. Hacerse fotos con los dolharubang, los abuelos de Jeju: las estatuas más famosas de Jeju representan a los dioses de la fertilidad y de la protección en la isla. Se solían poner a la entrada de los pueblos para proteger a la gente de los demonios. Están esculpidos en roca volcánica y su nombre significa abuelo de piedra en el dialecto de Jeju.


7. Disfrutar de las vistas de Oedolgae: al sur de la isla, cerca de Seogwipo, hay un montón de miradores gratuitos desde los que poder admirar esta impresionante roca que se eleva 20 metros en medio del mar.


8. Ascender a Hallasan, el pico más alto de Corea del Sur: este volcán, ubicado en el centro de la isla, ofrece las rutas de senderismo más espectaculares de Jeju. Aquí el paisaje se transforma y pasamos, de la calidez de la playa, a la humedad e incluso frío en su pico en pleno verano. Desde la base hasta la cumbre hay pocos kilómetros, pero mucho desnivel. Se puede ir y volver en el mismo día, pero hay que tener en cuenta que las condiciones atmosféricas pueden cambiar en cualquier momento, por lo que hay que ir preparado. Si consigues hacer el recorrido, podrás adquirir un título de tu hazaña (previa comprobación de la misma, enseñando una foto en la que aparezcas tú mismo posando junto a la piedra de la cima).


9. Aprender sobre la cultura de Jeju en Seongeup Folk Village: este poblado tradicional está rodeado por una gran muralla y su interior muestra la arquitectura tradicional de sus antiguos habitantes. Casas hechas con roca volcánica y paja, templos, una escuela confucionista, antiguas oficinas gubernamentales, un enorme árbol de más de mil años (zelcoba), talleres de tintado… Seongeup lo tiene todo para disfrutar de un agradable paseo mientras te rodeas de la antigua cultura isleña. Gratis.


10. Atravesar el Túnel de lava de Manjanggul: existen varias cuevas y túneles en Jeju, pero el más espectacular y visitado de la isla es el de Manjanggul. Y es que se puede pasear por su interior durante 1 km, pero con un 99’99% de humedad. Precio: 2.000 W.


11. Visitar la Isla de Udo y comerse un helado de cacahuete: a 3’5 km de la costa de Jeju, a Udo se puede acceder en poco tiempo usando uno de los muchos ferries que salen desde Seongsan Port. Udo es conocida por ser como Jeju, pero en miniatura. Tiene una forma similar, pero mide sólo 6 km², contando con una ruta de senderismo que la recorre a lo largo de 16 km con maravillosas vistas del mar y de Seongsan Ilchulbong.


12. Entrar a algún museo raro: Jeju es el paraíso para los amantes de los museos estrafalarios. Los hay de todos los tipos. Su especialidad son los eróticos, que suelen ser de visita obligada para los coreanos durante su luna de miel en la isla, como Love Land o The Museum of Sex & Health. Pero también puedes visitar el de ositos de peluche, el de Hello Kitty, el de Da Vinci… La oferta es enorme.