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Día 5: Argentina – Paseando por la costanera de El Calafate



Después de un día muy ajetreado en el Perito Moreno, el minibús me llevó de vuelta a El Calafate. Cuando hizo la primera parada para dejar a turistas en un hotel, vi un paisaje que me encantó. Miré en el maps que no estaba muy lejos del centro de la ciudad y decidí bajarme también allí para hacer el camino que me llevaba paseando.


Se trataba del Paseo de la Costanera Calafate, un camino muy bien acondicionado y que recorre la bahía Redonda, un brazo del Lago Argentino. Este lugar es frecuentado por los lugareños en verano para pasear mientras disfrutan de las vistas. En invierno, cuando las aguas se congelan, vienen aquí a practicar patinaje sobre hielo. 

Normalmente el lago está en calma, aunque suele hacer mucho viento por allí. Sin embargo, cuando ocurre la famosa ruptura del Glaciar Perito Moreno, éste aporta un gran caudal de agua al cuerpo principal de Lago Argentino y se pueden producir increíbles crecidas, afectando a la costanera.


Las vistas a la bahía eran excepcionales. Llena de flamencos y otras aves. Era un vergel, una extensión de lo que ya vi en la reserva de la Laguna Nimez.


Cuando llegué al hotel ya había anochecido. Estaba muy cansada de tanta tralla y de todas las emociones que había vivido ese día en el glaciar. Mi estancia en El Calafate fue maravillosa y decidí acabarla con un buen plato de cocina al disco. Al día siguiente, me esperaba la ciudad más austral del mundo: Ushuaia.







Cómo llegar al Glaciar Perito Moreno desde el Calafate



El Glaciar Perito Moreno se encuentra a unos 70 kilómetros desde El Calafate (una hora, más o menos). En internet hay múltiples agencias con ofertas, también lo puedes contratar en las decenas de locales que ofrecen este trayecto en la calle principal de El Calafate (Avenida del Libertador) o poniéndote en contacto con tu hotel para que te lo gestione.

En cualquier caso, ninguna de las excursiones incluye la tasa de entrada al parque, que tendrás que abonar allí en efectivo. Recuérdalo, no aceptan tarjetas.

1. Cómo ir al Perito Moreno en autobús

Puedes comprar un billete de autobús que te lleva a la entrada del parque. Te deja allí por la mañana y te recoge por la tarde. En el precio del billete sólo viene incluido el transporte, sin guía, ni entrada al parque, ni nada más. Está indicado para que veas el glaciar haciendo el recorrido de las pasarelas. Las salidas son desde la estación de ómnibus de El Calafate.

🚍 Empresas: Taqsa Patagonia y Caltur   

🚍 Duración: 1 h 30’

🚍 Ventaja: el precio (unos 18 - 20 US$)

🚍 Desventaja: el tener que estar sujeto a una hora concreta para volver a El Calafate. Las pasarelas se recorren en poco tiempo y el tiempo que te sobra es bastante amplio.


2. Cómo ir al Perito Moreno en excursión organizada

Hay varias opciones para realizar este trayecto:

🚙 Sólo transporte: servicio similar al del autobús de línea regular. 

🚙 Transporte + guía: el autobús te deja en las pasarelas y las recorres con un guía

🚙 Transporte + guía + barco: además de lo anterior, puedes ver el glaciar desde un barco para que escuches cómo cruje.

🚙 Transporte +guía + mini-trekking + pasarelas: el autobús te lleva a un puerto en el que coges un barco y observas el glaciar desde un punto totalmente distinto al de las pasarelas. No hay jaleo, porque las entradas a turistas están muy limitadas. Caminas con raquetas sobre el glaciar y vuelves en el barco para subirte en el autobús que te lleva a las pasarelas. Este último recorrido puedes elegir hacerlo con guía o sin ella. 

🚙 Transporte + guía + trekking: igual que el anterior, pero andas durante más tiempo por el glaciar y no te lleva a ver las pasarelas.

Día 5: Argentina – Opinión del mini trekking al Perito Moreno con Patagonia Dreams (II)



Después de volver de hacer el minitrekking y de atravesar de nuevo el Lago Rico en barco, el autobús nos dejó en el aparcamiento de las pasarelas del Perito Moreno. Allí hay un restaurante y una tienda. Los que quisieron se fueron con la guía a ver las pasarelas, los que no, podían hacer el recorrido autoguiado.

Las pasarelas están dispuestas formando un circuito de tres niveles, con escalinatas y balcones que permiten apreciar el glaciar desde diversas perspectivas. Tienen una extensión de 5 km y están formadas por escalinatas que descienden hasta aproximarse a unos 300 metros del frente del glaciar.



Las escaleras escurren bastante y hay que ir con cuidado. Existen 5 paseos distintos llenos de miradores para deleitarte con la parte frontal del glaciar. Ninguno de ellos es difícil, ni largo.

🏃 Central: 1 hora
🏃 Inferior: 1h 15’
🏃 Accesible: 30’
🏃 Del bosque: 45’
🏃 De la costa: 1 h 30’

Andando a paso ligero, me dio tiempo a hacer el accesible, el central, y dar la vuelta por el inferior. El camino de la costa estaba cerrado. Las vistas eran maravillosas.

Cada mirador ofrecía una imagen distinta y preciosa, pero el balcón intermedio es el mejor para tener una visión general de todo el glaciar y del Canal de los Témpanos. La imponente masa de hielo es la tercera más grande del mundo, después de la Antártida y Groenladia.




A lo largo de la historia ha recibido diversos nombres y ha supuesto siempre un punto de disputa entre Chile y Argentina. Su descubridor fue un capitán de la Armada Chilena en 1879, quien lo nombró Francisco Gormaz (el que patrocinaba la expedición). Un poco después, Rudolph Hauthal, adscrito a la Comisión Argentina de Límites, lo encontró y lo nombró Bismarck.

En 1881 se firmó el tratado de límites entre Argentina y Chile, quedando definida la frontera de ambos países en la cordillera de los Andes hasta el paralelo 52. Así, el glaciar, quedaba en manos argentinas.

En 1889, quedó bautizado como Perito Moreno, en honor a Francisco Pascasio Moreno (el perito), uno de los personajes argentinos más famosos del mundo. Durante las disputas limítrofes con Chile, fue él quien, acompañado de su esposa y de sus cuatro hijos, cruzó la cordillera de los Andes en mula. Hizo múltiples viajes a la Patagonia como perito de límites y su arbitraje como experto le permitió a la Argentina retener 1800 leguas cuadradas de tierras.

Diputado nacional, creados de los comedores escolares (pagados de su bolsillo), promotor de los Boy Scouts Argentinos, Consejero Nacional de Educación… múltiples hazañas que le valieron el convertirse en leyenda. Desgraciadamente, nunca llegó a ver el glaciar que hoy lleva su nombre.


Después de descansar un poco en la cafetería del restaurante y de comprar algo en la tienda de souvenirs, volví al minibús que me llevaría de vuelta a El Calafate.

🏃 Ventajas del minitrekking: La principal diferencia entre cualquier actividad que contrates y ésta es que, a mi parecer, es la más completa. Puedes ver el glaciar desde dos puntos distintos, caminas sobre él, montas en barco y haces el circuito de las pasarelas. El personal es experto, se toma muchas molestias y se nota que disfrutan con lo que hacen. Es caro, pero merece la pena. La experiencia es inolvidable. 

🏃 Puedes contratar la misma excursión que hice yo en: www.patagoniadreams.com.ar

Día 5: Argentina – Opinión del mini trekking al Perito Moreno con Patagonia Dreams (I)



Al principio contraté sólo un transporte que me llevara al Perito Moreno por cuestión de presupuesto, pero la opción del mini-trekking era tan tentadora… que llamé a la empresa y les dije que si podía cambiar mi reserva. Me alegré mucho, porque fue una experiencia inolvidable.

Vinieron en un minibús a recogerme a mi hotel para hacer los 70 kilómetros que separan El Calafate del Perito Moreno. Salimos de la ciudad y pronto empezamos a ver maravillosos paisajes siguiendo la ruta 11, que discurre junto al Lago Argentino hasta llegar al brazo Rico, ya en el Parque Nacional de Los Glaciares.




El Parque Nacional de Los Glaciares se encuentra a 50 km de El Calafate. Está compuesto por imponentes ríos de hielo que descienden de las cumbres y por los lagos rodeados de bosques. Con una superficie de 2600 km², un 30% de su superficie es hielo. En él hay 356 glaciares, aunque el más famoso es el Perito Moreno.

Antes de entrar en el parque, paramos para pagar la tasa de acceso. Ésta nunca viene incluida en las excursiones y hay que abonarla allí en efectivo y pesos. Te mandan muchos correos recordándotelo días ante de tu salida.

Pagada la tasa, nos adentramos en el parque durante algunos kilómetros y tomamos la Curva de los Suspiros, un enclave muy especial desde el que ya se ve de frente el inmenso glaciar.

Un poco más adelante llegamos al Puerto Bajo de las Sombras. Las vistas son maravillosas, no sólo del glaciar, sino también de todo el entorno que lo rodea.




En el muelle nos montamos en un barco navegando durante unos veinte minutos con vistas a la pared sur del glaciar. Hacía mucho frío, pero todos estábamos en cubierta haciendo fotos. La calma era total, las entradas están restringidas y había muy poca gente por allí.

El barco nos dejó a la izquierda del glaciar, donde caminamos un poquito para llegar a un refugio que hay sobre la orilla del Lago Rico. Aún era más impresionante verlo tan cerca.

Una espectacular masa de hielo que se extiende por 5 km de ancho, con una altura de entre 60 y 80 metros y que baja lentamente desde los Andes. Es uno de los pocos glaciares que avanzan en el mundo, unos dos metros al día. El hielo que se ve desde los miradores se formó hace unos 40 años. Mientras el hielo va avanzando va liberando presión dando lugar a estruendos parecidos a los truenos. Si estás cerca también puedes escuchar como cruje.



Junto al glaciar, nos pusimos los crampones e iniciamos el minitrekking. El personal fue amabilísimo. Aunque no tuvieras idea de nada y se te diera mal andar sobre el hielo, te ayudaban en todo y estaban pendientes de ti en todo momento. Bajar era un poco complicado.


Anduvimos durante más de una hora viendo grietas, cuevas, sumideros… El color azul tan intenso… Increíble. Sólo el hecho de estar allí merecía la pena.





Antes de bajarnos del glaciar, brindamos con un vaso de whisky con hielo del Perito Moreno, y nos comimos unos bombones.



Después, atravesamos los bosques hasta llegar al refugio y comer allí. (Es necesario llevarse comida, porque allí no hay nada para comprar). El té y el café corrió a cargo de los organizadores.



Estaba empezando a nevar y eso hacía más mágico aún el viaje.

Cuando acabamos de comer, cogimos el barco de nuevo y volvimos a subirnos al minibús para llegar a las plataformas.





Cómo llegar a El Chaltén desde El Calafate


La aldea de montaña de El Chaltén se encuentra a 220 km de El Calafate, en plena cordillera de los Andes y al pie del famoso cerro Fitz Roy. Es considerado la Capital Nacional del Trekking en Argentina.

Dada la distancia que hay entre ambas ciudades, hay mucha gente que prefiere hacer noche en El Chaltén para disfrutar más de sus senderos y de su naturaleza. A pesar de ser tan pequeño y de tener una población de unos 1600 habitantes, cuenta con una gran infraestructura hotelera.

Para llegar allí tienes varias opciones:

1. Cómo llegar a El Chaltén desde El Calafate en autobús:

🚍 Las empresas Taqsa, Cal-Tur y Chaltén Travel ofrecen un servicio de autobús regular que une estas ciudades. Tarda unas 3 horas y su precio oscila los 1000 AR$. El autobús se coge en la Terminal de Ómnibus de El Calafate, aunque hay algunos que también hacen parada en el propio aeropuerto, y te deja en la Estación de Autobuses de El Chaltén. Los billetes se pueden comprar también online.

Desventajas: la salida más temprana es a las 8’00 y la vuelta más tardía es a las 19’30. Si tienes pensado hacer una caminata larga y volver el mismo día, mejor que contrates un servicio privado de transporte. Este es ideal si te vas a alojar en El Chaltén.




🚍 Transporte Las Lengas: Desde el aeropuerto de El Calafate sale un transfer compartido que se dirige a El Chaltén / Río Turbio y que está operado por la empresa Transporte Las Lengas. El viaje dura 3 horas y te deja en la puerta de tu hotel.
Precio: 40 US$. Si reservas el viaje de ida y vuelta, el coste es de 76 US$.

La misma empresa hace este recorrido desde la ciudad de El Calafate. La duración es de unas 4 horas. Te recogen en tu alojamiento y te dejan en la puerta de tu hotel en El Chaltén. Además, hacen una parada de unos veinte minutos en la Estancia La Leona, para descansar un poco y tomarte un café.
Precio: 36 US$. Si reservas el viaje de ida y vuelta, el coste es de 72 US$.


2. Cómo llegar a El Chaltén desde El Calafate en minibuses privados:

Existen multitud de empresas que hacen este trayecto. Las agencias de viaje de El Calafate te pueden ayudar a encontrar ofertas o puedes contactar con tu alojamiento en El Calafate para que te lo gestione.  Hay salidas desde el aeropuerto y desde la ciudad. 

Desde coches de 4 pasajeros, hasta minibuses de 20. Algunas empresas que te ofrecen estos servicios son:


🚘 Zona Austral
🚘 Confín Viajes
🚘 Walk Patagonia
🚘 Vía Chaltén
🚘 On Patagonia
🚘 El Chaltén Transfer

3. Cómo llegar a El Chaltén en una excursión:

La tercera opción es la mejor para los que tienen poco tiempo y quieren aprovechar al máximo el poco que tienen. Estas excursiones suelen ser todas más o menos igual:

🚌 Te recogen en tu hotel por la mañana temprano. Vas en un minibús o furgoneta con el resto de pasajeros y un guía te va explicando un poco de la historia de la zona y los paisajes que vas viendo.

El recorrido se hace por la ruta 40, bordeando el Largo Argentino y cruzando el río Santa Cruz. A medio camino, hacen una parada en la Estancia La Leona para descansar un poco. Allí puedes aprovechar para ver su pequeño museo y tomarte un café.



Te montas otra vez en el autobús y te llevan a El Chaltén donde te esperan las actividades que has contratado. En mi caso fue comida tradicional en un restaurante, senderismo hasta el Chorrillo del Salto, visita al Centro de Visitantes de El Chaltén y subida a los miradores de los cóndores y las águilas. Después, ya sin parar, te llevan de vuelta a tu hotel en El Calafate. Mi excursión la reservé con Patagonia Dreams, pero los itinerarios no suelen diferir mucho. Éstos sólo cambian según sea la estación del año. Precio con comida, guía y transporte: 3600AR$ 

Si quieres algo más exclusivo o más especializado para escaladores o senderistas profesionales, lo mejor es que contactes con la Oficina de Turismo de El Calafate o directamente con tu hotel.




Día 3: Argentina – Una tarde visitando la ciudad de El Calafate



Mi vuelo salió desde Buenos Aires a las 11’20 y llegué al aeropuerto de El Calafate a las 14’35. Volé con Aerolíneas Argentinas y tuve que pagar el plus de equipaje en bodega. Las vistas desde el avión eran maravillosas, el Lago Argentino en todo su esplendor y las montañas nevadas.

El aeropuerto de El Calafate es muy pequeño, tan sólo tiene una cinta para recoger el equipaje y se arma un buen follón allí cuando salen las maletas. No hay casas de cambio, pero sí un cajero.

Como no hay ningún servicio de transporte público que salga desde el aeropuerto, me puse en contacto con el hotel unos días antes para que me lo gestionaran ellos. Me cobraron 300AR$ y un minibús me llevó a la puerta del mismo hotel. El trayecto duró unos 15-20 minutos.

Después de descansar un poco, me dispuse a visitar la ciudad de El Calafate. El lugar en sí no tiene mucho que ver, tan sólo se llena por la noche cuando la gente vuelve de sus excursiones. A esas horas parecía una ciudad fantasma. Pero, por la noche, se llenó de gente todo el centro.


El Calafate cuenta con un poco más de 21.000 habitantes y no tiene aún ni un siglo de historia. Es pequeño, pero está muy desperdigado. No hay un servicio de transporte público que sirva a los turistas, aunque tampoco hace falta porque lo importante se puede ver andando un poquito.

La vida del pueblo gira en torno a una avenida comercial, la Avenida del Libertador. Ésta está llena de tiendas de souvenirs, de ropa de trekking y de esquí, y de restaurantes y chocolaterías.



Esta avenida está muy bien, pero en cuanto te sales de ella, pronto te encontrarás de sorpresa con calles sin asfaltar y embarradas en invierno. Y perros callejeros. Muchísimos. A pesar de ser callejeros, los cuidan mucho. Les ponen agua y comida en la puerta de las tiendas y mantas para que se tumben por la noche.



En medio de este panorama no paras de toparte con excepcionales hoteles de lujo, cuyos edificios son de los pocos altos que vi por allí y alguna que otra calle bonita.

Mi primera parada fue para visitar la Laguna Nimez, una Reserva Ecológica Municipal en un entorno envidiable. Se sitúa junto al Lago Argentino, así que el paisaje es excepcional, con las montañas al fondo. En la reserva viven más de 80 especies de aves.



Fuera de la reserva, las vistas también son impresionantes. El lago y, al fondo, los Andes. Estaba en medio de la estepa patagónica. Todo era tranquilidad. Llevaba ya unas horas en El Calafate y no hay visto prácticamente a nadie por allí.

Deshice mis pasos para volver a la avenida principal, compré algo en La Anónima, el famoso supermercado de La Patagonia, y me dirigí hacia el Museo Regional. Sin embargo, estaba cerrado a pesar de que, según el horario de Google, debería estar abierto.


Seguí todo recto hasta una casita que me llamó la atención por las figuras que tenía en la puerta. Se trataba de la Intendencia del Parque Nacional Los Glaciares. El edificio está declarado Monumento Histórico Municipal y su parque está lleno de figuras que muestran escenas de la vida cotidiana de los antiguos habitantes de la zona. También hay un sendero interpretativo que explica la flora propia del parque.



Un poco más adelante me encontré con la famosa Chocolatería Laguna Negra, toda una institución en La Patagonia por ser la fábrica de chocolate más austral del mundo. Y es que su sede se halla en Ushuaia, que sería mi próximo destino unos días más tarde. Allí me paré un rato a disfrutar de un buen submarino antes de proseguir mi paseo.


Llegué andando hasta la Plazoleta de los Héroes de las Malvinas y me di media vuelta porque estaba ya anocheciendo. Justo entonces se llenó la avenida de gente. Un trasiego bastante importante. De no ver a nadie andando por la calle, a estar rodeada de turistas. Y es que El Calafate no deja de ser una ciudad dormitorio de los que quieren hacer excursiones por los alrededores. Los minibuses salen muy temprano, recogen a los turistas y los dejan en sus hoteles por la noche. Y es entonces cuando la ciudad cobra vida.


La vuelta la hice por la misma avenida, pero por la calle de en frente. Allí había unos chicos con música alta, bailando y haciendo promoción del Yeti Ice Bar, un bar de hielo que hay en El Calafate para los que no quieran ir al del Museo de los Glaciares, que está fuera de la ciudad y al que se llega en autobús. Como yo ya había vivido la experiencia de estar en un lugar parecido en Madrid, pues pasé de largo y me adentré en una callejuela muy bonita que salía a mano derecha.

Había llegado al Paseo de los Artesanos. Un lugar muy bonito, con casitas de madera que albergaban locales comerciales dedicados a la artesanía y a los souvenirs de la zona. Dada la hora que era ya, y que era temporada baja, muchos estaban cerrados.



La cena la hice en La Toldería, un local que aparecía en las guías de viaje por ser uno de los que más vida tienen por la noche. Mereció la pena.

De camino al hotel, me pasé por la iglesia de El Calafate, la Parroquia de Santa Teresita. Está ubicada en una pequeña construcción de una sola planta y un campanario. En su interior se encuentra la imagen de la patrona de Calafate, que simboliza la paciencia y la aceptación de los dolores a través de la fe.



Justo en frente, estaba la Plazoleta Perito Moreno, en la que hay una estatua del perito más famoso del mundo.


Y, subiendo la calle hacia mi hotel, vi la Primera vivienda de El Calafate. Porque ponía un cartel en la puerta que, si no, no me entero. Con paredes de piedra y un pequeño jardincillo, aún se mantiene en pie la primera casa que se construyó en este lugar. Aunque necesita una renovación urgente.


Al día siguiente me esperaba un poquito de senderismo por El Chaltén.