Qué ver cerca de La Granja de San Ildefonso


Ya que visitáis el Real Sitio de San Ildefonso, podéis aprovechar el tiempo que os sobre para hacer algunas excursiones cercanas. El paraje está lleno de atractivos. Aquí os dejo unos ejemplos:

1. Valsaín y su Museo de Arte de África y Oceanía: Un museo pequeñito en el que podemos ver máscaras y esculturas de etnias representativas de estos dos continentes. Además, Valsaín merece un paseo y tomarse algo en sus bares y restaurantes al lado de la carretera. En un entorno privilegiado, sus montes son catalogados como Reserva de la Biosfera por la Unesco y sus pinares son uno de los mejores ejemplos de pino silvestre (con más de cuatro millones de ejemplares). Las características del suelo, clima y situación de los montes de Valsaín hacen que los pinos que crecen allí tengan unas propiedades especiales y que su madera sea muy cotizada.


2. Ruinas del palacio de Valsaín: Enrique III construyó en estos montes el primer refugio real de monteros. Enrique IV lo convirtió en el Palacio del Bosque, edificio que seguiría usándose hasta la época de Carlos II. Las crónicas hablan de sus suntuosidad, su gran belleza, la gran cantidad de obras de arte que albergaba y la Sala de los Espejos, la estancia más bonita de todo el palacio. Desgraciadamente, un incendio en 1697, lo dejará en estado ruinoso. Hoy sólo quedan las ruinas de la torre norte y unos cuantos restos más. Pero, sin duda, su belleza era innegable, como así lo demuestra el dibujo de Van den Wyngaerde que hoy podemos ver en la biblioteca de Viena. Se está estudiando la posibilidad de restaurarlo y convertirlo así en un atractivo turístico de Valsaín, pero a día de hoy aún no se sabe nada de este proyecto. 



3. El Palacio de Ríofrío: También forma parte del Patrimonio Nacional. Este suntuoso palacio se encuentra a tan sólo 11 km de La Granja de San Ildefonso. Perteneció a Isabel de Farnesio, quien compró los terrenos al Marqués de Paredes cuando pensó que su hijastro, Fernando VI, la iba a dejar sin derecho a vivir en el palacio de La Granja. Cuando éste murió y ella quedó de regente, el sitio se convirtió en un pabellón de caza.  Merece la pena visitarlo para ver uno de los ejemplos barrocos más conseguidos de España. También destacan sus decoraciones l con cuadros de Rubens, Velázquez… Hoy también alberga el Museo de Caza. Durante el camino hacia el palacio, podemos ver gamos y ciervos cerca de la carretera, aunque no nos podemos acercar a ellos, ni parar los coches, pues está prohibido. Entrada general: 9€


4. El Área recreativa Los Asientos: en plenos Montes de Valsaín y con amplio aparcamiento que se ve desde la carretera, se encuentra este enclave junto al río Eresma. Se puede ir andando desde Valsaín, atravesando el río cerca del Puente de los Canales. Hay tan sólo 2 km. En ella hay una zona de picnic, columpios infantiles y el río para bañarse en verano.


5. El Área recreativa La Boca del Asno: si la anterior está llena, siempre podemos ir a la cercana Boca del Asno, que cuenta con todas las comodidades de la de Los Asientos y, además, tiene un Centro de Interpretación de la zona y un merendero.


6. Segovia también queda bien cerquita. Es otra opción pasar allí la mañana y visitar La Granja por la tarde, aunque yo preferí dedicarle un día a cada una. 

Cómo llegar a La Boca del Asno - Segovia


En los Montes de Valsaín, a una hora de camino desde Madrid, podemos salir de la contaminación y relajarnos en esta área recreativa. Junto al río Eresma, y llena de enormes pinos, la zona está llena de senderos que se adentran en el bosque mientras disfrutamos de la naturaleza.

El más sencillito es un sendero circular que comienza en la zona del aparcamiento y sigue todo el camino el curso del río hasta llegar un puente de piedra. Este puente, llamado Puente de Navalacarreta, se asienta en el lugar en el que pudo existir una pequeña presa en el siglo XVI.


Una vez cruzado el puente, seguimos las señales de las bandas azules y volvemos bordeando el río por su otra rivera. A lo largo del camino, a veces, aparece una especie de muro de grandes losas de granito. Este muro es lo que queda de un camino que se construyó en el siglo XVII, a petición del rey Carlos III, y que discurre durante más de nueve kilómetros por la margen izquierda del río. El rey solía adentrarse en estos bosques para pasear y pescar, de ahí su nombre: Senda Real o Camino de las Pesquerías. En una de estas rocas se puede ver grabada una corona, pero hay que tener muy buena vista para reconocerla.




La zona está declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco y en ella podemos encontrar:
  • Una zona de columpios.
  • Un amplio aparcamiento.
  • Varias zonas de picnic.
  • Un merendero con precios asequibles (café: 1,20€; bocadillos: entre 3’5€ y 4’5€…).
  • Un centro de interpretación (ubicado en una antigua casa forestal reformada).
  • Zonas muy fresquitas para disfrutar de un buen baño en verano.
  • No se permiten las barbacoas.
  • Sí que se permiten los perros.

Si está muy llena, siempre podemos ir a la vecina Zona de los Asientos, otro área recreativa que está a unos escasos dos kilómetros y también se encuentra junto al río.

Distancias desde La Boca del Asno
  • A Valsaín: 4 km
  • A La Granja de San Ildefonso: 7’5 km
  • A Madrid: 69 km
  • A Segovia: 18 km

Horarios del Centro de Visitantes de La Boca del Asno 
  • De lunes a jueves: de 9’00 a 16’30.
  • Viernes: de 9’00 a 15’00.
  • Sábados, domingos y festivos: de 9’30 a 14’00 y de 15’00 a 17’30.

web.ecoturismorural.com

CÓMO LLEGAR A LA BOCA DEL ASNO
  • Dirección La Granja de San Ildefonso, a escasos kilómetros del pueblo de Valsaín y de la zona recreativa de Los Asientos. Estás muy bien señalizado.


   ZONA RECREATIVA LA BOCA DEL ASNO   
Carretera CL-601 Km 127.5
40109 Valsaín – Segovia.
Teléfono del centro: 921 120 013
Correo del centro: bocadelsano@oapn.mma.es

Opinión sobre el Hotel Molino Bajo de Monreal del Campo


Excepcional hotel para disfrutar de una escapada rural. Pensé en salir un poco del ajetreo de Madrid y descansar del estrés del inicio de un nuevo curso. Tras mucho cabilar, acabé eligiendo este maravillo hotel. Y elegí bien. En su página web ofrecen un montón de ofertas muy atractivas.

El edificio:

El hotel tiene un encanto inigualable. Nada más que el hecho de dormir en un antiguo molino del siglo XVI…buff, ya lo dice todo. Aquí se respira pureza y tranquilidad por todos lados.

Al llegar me encuentro con un canal de agua, justo en la entrada y vienen a recibir a los clientes un montón de gansos y patos. Encantador es poco para una estampa así. Delante del aparcamiento hay una terraza ideal para tomarse algo viendo a los patos. ¡Qué pena que hiciera frío!


En el hall tenemos ya la joya de la corona: la maquinaria del antiguo molino. Está todo decorado con gusto, cuidando los detalles al extremo. El ambiente rural se mezcla con lo moderno.




Las habitaciones

El hotel es pequeño, lo cual ya nos indica cercanía y tranquilidad. Justo lo que quería. Tiene tan sólo nueve habitaciones. La mí estaba abuhardillada, la ventana daba a la entrada y lo genial era que las vigas de la buhardilla eran las originales del molino. Eso le daba un plus a la habitación.




La cama era grande y cómoda. Hacía bastante frío, pese a ser primeros de octubre, pero encontré una estufa en el armario y me sirvió a la perfección.

En su web había leído que ninguna habitación tenía tele. No sé si el resto tiene o no, pero la mía sí que tenía. Y es que relax sí, pero siempre apetece ver una peli en una noche de lluvia como la que pasé yo allí, porque el pueblo no tiene mucho que ver a esas horas…

La única pega fue que el wifi no llegaba bien. Por lo demás, genial.

El desayuno

En el precio venía incluido el desayuno. Éste se sirve en la planta baja, junto a la cafetería. Está un poco desarbolado y le falta continuar un poco con esa decoración bonita que hay en el hall. La dueña me sirvió un café y un zumo de naranja y el resto era buffet libre (queso, pan, yogures, fruta…). Agradecí que tuviera cosas de la tierra. Hasta había nueces. Y un polizón, que se metió escondiéndose a última hora. Más cariñoso… Me entretuvo todo el desayuno.




El entorno

El hotel está aislado de cualquier ruido, solo, inmerso en el medio natural. Se encuentra a 5 minutos en coche de Monreal del Campo. Este pueblo no tiene mucho que ver (pero sí de beber. Fui de raciones y la copa de vino salía por 50 céntimos. Creo que yo no he visto esos precios en mi vida…). Sí que tiene un museo del azafrán, pero no tuve tiempo de visitarlo.

De todos modos, este hotel nos puede servir de punto de partida de atractivas excursiones, que están a entre media hora y una hora:
  • La Laguna de Gallocanta, el enclave más importante de aves acuática de Aragón, está a 38 km.
  • El Castillo de Peracense, un olvidado aragonés, que impresiona metido en la roca está a 33 km
  • Anento, condecorado como uno de los pueblos más bonitos de España, está a 43 km
  • Daroca y sus murallas están a 48 km.
  • Las Minas de Escucha, con su bajada en tren, están a 60 km.

El restaurante no lo pude probar, pero sí que vi su carta y tenía menú y raciones a precios baratísimos. Me lo apunto para la siguiente vez que vaya. Lo que sí que me llevé fue una tableta de chocolate de azafrán, que no había probado nunca, a cuatro euros. Y es que el azafrán de la comarca tiene fama mundial y ha sido nombrado varias veces mejor azafrán del mundo.


   HOTEL MOLINO BAJO   
Pasaje del Molino Bajo s/n
Monreal del Campo, Teruel
Teléfono 646 183 862


Atravesando la Puerta Baja y la Puerta Alta de Daroca


Daroca es un pequeño pueblo de Zaragoza  rodeado por unas grandes murallas que se han conservado desde su construcción, entre los siglos XIII y XVI. Dos de sus espectaculares puertas dan la bienvenida al visitante: la Puerta Alta, transformada en el siglo XVII,  y la majestuosa Puerta Baja, remodelada en el siglo XVI y que cuenta con dos torreones cuadrangulares.

Cualquiera de estas dos puertas da acceso a la calle Mayor, llena de bares, restaurantes, antiguos palacetes y tiendas de productos típicos, entre ellos, un sinfín de especialidades de panes y de repostería.

Hacia la mitad del camino nos encontramos con la Plaza de Santiago y su monumento a Mariano Navarro Rubio (Ministro de Hacienda durante la época franquista), donde podemos descansar un rato sentados en sus bancos tranquilamente.


La Puerta Baja de Daroca es una entrada grandiosa que se empezó a construir en el siglo XIII como un simple arco defendido por una torre. Durante el siglo siguiente se cambió por una torre con vanos ojivales y, durante el siglo XV, se levantaron las dos impresionantes torres a ambos lados. En el siglo XVI se acabó la obra actual rematándola con el escudo de Carlos V.



Luce imponente a la entrada de Daroca, recordando el pasado medieval de la ciudad por la que atravesaba el Camino Real que enlazaba Castilla con Cataluña. En su camino de Madrid a Zaragoza, muchos han sido los reyes que han parado en este lugar: los Reyes Católicos, Carlos I, Felipe II, Felipe III y Felipe V. Justo enfrente, podemos detenernos ante la Fuente de los Veinte Caños.


En el otro extremo del camino, tenemos la Puerta Alta, mucho más austera que la anterior, pero que también tiene su encanto. Construida en piedra en el siglo XVI, ha mantenido hasta el siglo XX una puerta de madera que hoy ya no existe pues es la principal vía de acceso al centro de peatones y vehículos. En la parte superior podemos ver el escudo de la ciudad. Y, justo al lado, el Colegio de los Escolapios, de estilo barroco.



Si tenéis más tiempo para visitar Daroca, os recomiendo la ruta de las murallas, detenerse un poco más para contemplar las fachadas de los antiguos palacetes que llenan la ciudad y llegar hasta los restos de su antiguo castillo. Para ver mapas de todos estos caminos, podéis acceder a la página web del municipio, en la que aparecen todos los caminos marcados. 



   OFICINA DE TURISMO DE DAROCA   
C/ Mayor, 44 - Zaragoza
Teléfono: 976 800 129


Visitando el original Castillo de Peracense


Una visita que me ha impresionado mucho. Uno de los castillos más desconocidos de Aragón, tiene un encanto singular. La originalidad de su ubicación lo hace único.

Cómo llegar al Castillo de Peracense 

Peracense es un pueblo de Teruel de tan sólo 73 habitantes. Perdido en la comarca de Calamocha, los turistas van y vienen para visitar su castillo. Para llegar a él hay que atravesar el pueblo y seguir las indicaciones. Está muy bien señalizado. Por una carretera que atraviesa la montaña, llegamos al castillo. Allí hay una zona de aparcamiento y varios miradores.

Para su construcción, aprovecharon la escarpada roca de rodeno, que pertenece a la terminación sur de Sierra Menera.

Un poco de historia

La zona en la que se asienta el castillo ha estado habitada desde la Edad de Bronce, atraídos por la riqueza minera de la zona. Posteriormente, se sabe que también estuvo ocupado en la época musulmana y el Reino de Aragón lo conquistó en el siglo XII.

Es en la Edad Media cuando la zona adquiere renombre, debido a su posición estratégica como límite entre los reinos de Castilla y Aragón y los señoríos de Albarracín, Molina y Daroca.

A lo largo del siglo XIV pasa a ser propiedad de la Comunidad de Aldeas de Daroca y se reforma, convirtiéndose cárcel.  En su interior se alojaban una gran guarnición y tropas de caballería.

Sin embargo, cuando Castilla y Aragón se unen en un solo reino, su función defensiva ya no tiene sentido y se acaba abandonando. Nuevamente adquiere importancia durante las guerras carlistas (1830-1833) y es ocupado por un destacamento militar liberal.

Acabadas éstas, el castillo se abandona y acaba convertido en un almacén de material para las construcciones próximas. Estará en este estado hasta 1987, cuando comienza su restauración, se realizan investigaciones arqueológicas y comienza el proyecto de su apertura turística al público.

Cómo es la visita al Castillo de Peracense

La entrada al castillo es maravillosa. Se hace por un caminito desde el que podemos ver el paisaje increíble de la sierra. Rodeado por unas formaciones rocosas muy originales, el recinto se divide en tres partes amuralladas que ocupan una superficie de más de 10.000 metros cuadrados. En la entrada se compran los tickets, os dan un plano y una breve explicación de lo que vamos a ver, haciendo mucho hincapié en que nunca tuvo fines de albergar a ningún señor, ni rey, sino que su función fue meramente defensiva y estratégica.

La visita comienza por el recinto exterior: la albacara. Allí hay una gran explanada en la que se muestra diversas máquinas de asedio con sus explicaciones en paneles. En las antiguas caballerizas, donde aún se pueden ver los pesebres, hay ahora una tienda y unos aseos.





Por unas escaleras, podemos subir a la muralla y disfrutar del inmejorable paisaje.


Volviendo a la zona de los tickets, atravesamos el arco que nos lleva al recinto intermedio, el de la zona de armas. Esta área es muy curiosa, pues el castillo se funde con la roca resultando en una original imagen.


En este recinto podemos visitar dos torres vigía, acceder a un pequeño museo con datos del castillo y ver lo que queda de una antigua cocina. También, si seguimos hacia el barranco, vemos los restos del aljibe principal y, abajo del todo, los de una pequeña capilla con un minúsculo cementerio.



Dejando atrás la plaza de armas, subimos las escaleras hacia la zona más bonita: el recinto superior, que contiene un original sistema de recogida de agua desde el tejado y distribuirla mediante varios aljibes.



Esta era la parte más inaccesible del castillo. Solo se podía subir mediante un puente levadizo y unas escaleras. Dentro podemos visitar una torre defensiva, el antiguo polvorín, tres aljibes, un horno, y varias estancias, incluidas las del alcaide y su familia, que estarían en la zona más resguardada.

De vuelta al parking por el mismo caminito, nos fijamos en que el castillo también tenía un gran foso, por el que discurre hoy la actual carretera de acceso.

En frente del parking hay una señal que indica el camino hacia un magnífico mirador. Se tardan unos 5 – 10 minutos en ir andando y merece la pena para poder sacar fotos con la figura del castillo y la sierra de fondo.


Cuánto cuesta la entrada al Castillo de Peracense
Precio:  Adultos: 3€      Niños: 2€

Horarios
http://www.peracense.es/InternetRural/peracense/home.nsf/documento/horarios_y_tarifas   Llamad, por si acaso. Nosotros fuimos cuando se supone que estaba cerrado y tuvimos la suerte de que tenían otro horario distinto.

Coordenadas: 40°38′13″N 1°28′50″O


   CASTILLO DE PERACENSE   
Carretera Peracense – Rodenas
44369 Peracense (Teruel)
Teléfono: 620 863 077

Visitando la Mina de Escucha (Teruel)


Hace algunos años, cuando fui a las Minas de La Unión (Murcia), me hablaron también de este proyecto que tenía ganas de hacer esta visita desde entonces. He tardado bastante pero... al final, he ido.

El museo se encuentra en la localidad de Escucha (que me hacía gracia el nombre, la verdad). Éste es un pueblo de la provincia de Teruel, ubicado en plena cuenca minera, y con una población que no llega a los mil habitantes. Su nombre no se sabe de dónde procede, pero parece poco probable que tenga algo que ver con el verbo "escuchar".

El museo se abrió en el 2002, está a las afueras y cuenta con un amplio parque gratuito. Está emplazado en una antigua mina de lignito, conocida como "Se verá", que abrió en 1940 y cerro en 1968. Allí también hay servicios y se pueden ver un montón de máquinas relacionadas con la minería. También hay una cafetería/restaurante, con unos precios muy razonables. Pero lo interesante de venir a este sitio, es bajar a la mina. Y esto tiene su encanto. 

Cómo es la visita a la Mina de Escucha

La visita comienza en la tienda de recuerdos. Allí nos dan un casco minero con dos posiciones de luz (larga y corta), una petaca alimentadora y un cinturón (que pesa lo suyo) del que cuelga un autorescatador, que sirve para que tengamos oxígeno en caso de que nos ocurra una desgracia.

Después de explicarnos todo nuestro equipo, bajamos las escaleras para entrar en el túnel. Allí, la guía nos enseña unas antiguas fotografías de la mina y nos cuenta cómo era la vida minera de Utrillas y de Escucha.

Una vez dentro, viene lo mejor. Nos montamos en unas vagonetas y hacemos un descenso de 200 metros, muy inclinado. El camino se hace muy despacito, pero impresiona mucho porque hay un 33% de desnivel.

Durante la visita recorremos dos galería decoradas con antigua maquinaria y con recreaciones de la vida minera. ¡Hay hasta ratas de mentira! La guía nos va explicando cómo se explotaba la mina y cómo vivía los mineros que trabajaban allí, según la época en la que vivieron.

Hay un tramo que se realiza a oscuras y en el que tenemos que usar la luz de nuestros cascos. Esto le da más emoción aún.

La vuelta la hacemos montándonos otra vez en la vagoneta y haciendo el camino inverso. También es interesante porque se hace de espaldas y sigues viendo la profundidad de la mina. A medio camino, nos paramos para ver un tajo natural de carbón. Una rareza, pues el carbón acaba con todas las galerías tarde o temprano, ya que ejerce presión sobre la roca y lo tapa todo.

Al salir de la mina y felicitar a la guía, podemos pasar todo el rato que queramos viendo el parque y haciendo fotos de todo lo que allí hay expuesto, incluido un antiguo tren minero.






La única pega es que no nos dejan utilizar las cámaras en el interior de la mina. Aunque sí en la entrada.


Recordad: Hace falta reservar para visitarla que, si no, nos quedamos fuera. 

Antes de despedirnos, nos dicen que han abierto otro museo cerca: El Pozo del Pilar, un pozo vertical por el que se extraía el carbón en vagonetas y por el que subían y bajaban los mineros en la "jaula". Pero hoy ya no da tiempo, lo dejaré para otra visita a la Cuenca Minera de Teruel. 

Horario
  • De martes a viernes: de 11'00 a 14'00 y de 16'00 a 19'00.
  • Sábados y domingos: de 10'00 a 14'00 y de 16'00 a 20'00.
  • Lunes: cerrado.
Cuánto dura la visita
  • Es una visita guiada de 1h 15'.
Cuánto cuesta la entrada a la Mina de Escucha 
  • Adultos: 12€
  • Niños: 7€
  • Mayores de 65 años: 9€


   MUSEO MINERO DE ESCUCHA   
Travesía de Escucha s/n
Ctra. de Teruel a Alcañiz
44770 Escucha – Teruel
Teléfono: 902 570 840