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Día 13: Corea – Visitando el estrafalario Museo del Inodoro, Mr Toilet House



Paseé por la parte nueva de Suwon, bajo el sol, durante mucho tiempo para llegar a la estrafalaria última visita del día: Mr Toilet’s Museum. Su creación se debe a Sim Jaedeok, un exalcalde de Suwon, quien celebró la fundación de la Asociación Mundial del WC (WTA) construyendo su casa con forma de wáter. La llamó Haewoojae, el hogar donde aliviar las preocupaciones, un término usado en los templos para referirse al WC.


La leyenda cuenta, que él nació en el wáter de la casa de su abuela y que, por eso, de niño lo apodaron Gaetongg-i (caca de perro). De mayor se obsesionó con mejorar los aseos públicos en el país y para ello creó la asociación. A partir de entonces, todo el mundo lo conoció como Mr Toilet.


El primero de los edificios está dedicado a la divulgación de información relacionada con los aseos. Hay una biblioteca y una exposición dividida en dos pisos, en la que se pueden ver distintos tipos de wáteres, cuartos de baño, juegos interactivos… Está más dedicada a los niños.





Hasta los aseos de verdad, son originales.


En la entrada, me dieron estas tres simpáticas postales mientras me decían en inglés, que se alegraban mucho de mi visita (lo único que sabían decir en inglés).


El segundo edificio se encuentra en frente. Hay que cruzar la carretera. Dentro hay una exposición de letreros de aseos de todo el mundo, de hombres y mujeres; y otra en la que había wáteres de diferentes países.

El jardín es la parte más curiosa del museo. Allí se cuenta la historia del inodoro en Corea pasando por las dinastías Baekjae, Goryeo, Silla y Joseon.







Algunos de éstos eran bastante asquerosos. El que más me impresionó fue el inodoro cuerda. Una cuerda atada a dos palos. Una vez hacías tus necesidades, ibas a la cuerda y te limpiabas con ella. Salías y… listo para otro cliente. Os lo juro, casi poto al leerlo.


Otro inodoro curioso era típico en la isla de Jeju. Allí se hacían las necesidades en una casetilla que tenía una puertecita en la parte de abajo que iba directamente a… la comida de los cerdos negros, cuyas barbacoas tanto me gustaron.


Horario de Mr Toilet House

🌟 De marzo a octubre: de 10’00 a 18’00
🌟 De noviembre a febrero: de 10’00 a 17’00
🌟 Los lunes cierra.

 ✱ Precio: gratuito.

Cómo llegar a Mr Toilet House

🚇 Desde el metro:

En la estación de Sungkyunkwan University (L1), coger el autobús local que parte desde la salida 4.

🚌 En autobús: hay que bajarse en la parada de Dongwon High School y andar unos 500 metros.

 ✱ Express City Bus : 7790, 7800 (Sadang Station)

 ✱ Intra-city bus: 5, 27, 36, 63, 64, 65, 92, 92-1, 98, 301, 301-1, 310, 305, 888.


   Mr TOILET HOUSE   
458-9 Jangan-ro, Jangan-gu, Suwon(Imok-dong), Korea 440-310
경기도 수원시 장안구 장안로458번길 9 (이목동)
Teléfono : +82-31-271-9777
www.haewoojae.com


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5 cosas que hacer en Suwon en un día



A 30 km de Seúl, Suwon es una visita obligada durante nuestra estancia en la capital. Con una población de un millón de habitantes, buenas conexiones de transporte público y buena cocina, esta ciudad es bien conocida por su recinto amurallado, que guarda el gran palacio del rey. Construcción gracias a la cual, fue nombrada Patrimonio de la Humanidad. Cómo llegar a Suwon desde Seúl. 

1. Entrar al complejo por Paldalmun Gate: hay cuatro puertas principales para entrar al recinto de la Fortaleza Hwaseong (Paldalmun, Janganmun, Hwaseomun, Changnyongmun). Esta es la más famosa porque es donde paran los autobuses que llevan a los turistas al complejo desde la estación de Suwon. Su nombre significa “la que abre caminos en todas las direcciones” y está reconocida como Tesoro Nacional Coreano.


2. Recorrer Hwaseong Fortress: es la atracción turística más importante de Suwon. La fortaleza se construyó en el siglo XVIII para mantener a los invasores lejos del palacio que hay en su interior. Su perímetro mide 5’52 km y se puede recorrer en unas 2 h 30. Hoy es Patrimonio de la Humanidad.

Wikipedia

3. Ver un espectáculo en Hwaseong Haenggung Palace: este inmenso palacio se construyó para servir de residencia al rey cuando éste visitaba la ciudad. Tiene la misma forma que el palacio del rey en Seúl. Durante la ocupación japonesa, todos los edificios, a excepción de Nangnamheon Hall, quedaron destruidos. Hoy podemos visitar la reconstrucción que se llevó a cabo en el 2003, así como asistir a los múltiples espectáculos gratuitos que hacen en su puerta.


4. Visitar Mr Toilet Museum: Sí, su figura es la de un wáter, porque es el museo dedicado a éste. Su creación se debe a Sim Jaedeok, quien celebró la creación de la Asociación Mundial del WC (WTA) construyendo su casa con forma de wáter. El museo se divide en dos edificios y un curioso jardín lleno de esculturas dedicadas a las distintas fases a lo largo de la historia por las que ha pasado este invento.


5. Comer galbi: Suwon es famosa por sus costillas de ternera marinadas, cocinadas en una buena barbacoa de carbón. Hay muchísimos restaurantes especializados en ellas por toda la ciudad. En la oficina de turismo me recomendaron que fuera a Chicken Street. Sin embargo, la calle me resulto sucia y fea, y los restaurantes parecían muy dejados. Al final acabé comiendo en Yeonpo Galbi, algo caro, pero con mejor pinta.



12 cosas que hacer y que ver en la isla de Jeju



La isla de Jeju, al sur de Corea, cuenta con tres nombramientos de la UNESCO: Geoparque Global, Reserva de la Biosfera y Patrimonio de la Humanidad. Además de salir elegida como una de las siete maravillas naturales del mundo moderno. Su belleza es enorme, aunque suele estar olvidada en los itinerarios de viajeros que visitan Corea del Sur. No así para los locales. Jeju es un destino famoso entre los recién casados y las parejitas, que suelen hospedarse en alguno de los resorts de Jungmun.

Aunque la isla cuenta con una amplia red de autobuses, yo te recomiendo que alquiles un choche para visitar todo lo que puedas y aproveches más el tiempo. Además, conducir aquí es súper sencillo y sale rentable. Pasa de los mamotréticos hoteles de Jungmun y alójate en Seogwipo, una ciudad en el sur de Jeju, que está bastante cerca de muchas atracciones turísticas. En tu visita a Corea, ¡no puede faltar Jeju!



12 cosas que hacer y que ver en la isla de Jeju


1. Pasear hasta la cascada de Cheonjiyeon: un camino lleno de naturaleza, frente al puerto de Seogwipo, te llevará hasta esta cascada, cuyo nombre significa La que une el cielo con la tierra.  El agua del río Sombancheon cae sobre una poza y continúa su camino hasta un estanque artificial. Precio: 2.000 W.


2. Ver cómo llegar al mar la cascada de Jeongban: su forma es mundialmente famosa por ser la única cascada cuyo caudal cae directamente al mar. También se encuentra en Seogwipo. Precio: 2.000 W.


3. Comer cerdo negro a la barbacoa: una de las carnes más famosas y exclusivas de Corea es la del cerdo negro de Jeju. Se sirve en barbacoas acompañado de otros muchos platos de verdura y salsas. 


4. Comprar mandarinas: Desde el siglo XIII se tiene conocimiento de que las naranjas y las mandarinas dominan la isla de Jeju. En estos escritos hay registros de las medidas que estaba tomando el gobierno de aquella época para organizar y promover las plantaciones de gyul, un tipo de mandarinas. Tal era su fama que inmensas cajas eran mandadas a la familia real dos veces al año. Hoy se pueden encontrar principalmente dos tipos de fruto, que venden también en zumo: mandarinas (kamgyul) y naranjas gigantes (hallabong).


5. Subir hasta Seongsan Ilchulbong: uno de los monumentos naturales más impresionantes de Jeju es este monte en forma de cono que está unido a la tierra formando una curiosa península. El ascenso no es fácil, pues hay que salvar sus 90 metros de altura. Su origen es fruto de una enorme erupción volcánica ocurrida hace miles de años. Precio: 2.000 W.


6. Hacerse fotos con los dolharubang, los abuelos de Jeju: las estatuas más famosas de Jeju representan a los dioses de la fertilidad y de la protección en la isla. Se solían poner a la entrada de los pueblos para proteger a la gente de los demonios. Están esculpidos en roca volcánica y su nombre significa abuelo de piedra en el dialecto de Jeju.


7. Disfrutar de las vistas de Oedolgae: al sur de la isla, cerca de Seogwipo, hay un montón de miradores gratuitos desde los que poder admirar esta impresionante roca que se eleva 20 metros en medio del mar.


8. Ascender a Hallasan, el pico más alto de Corea del Sur: este volcán, ubicado en el centro de la isla, ofrece las rutas de senderismo más espectaculares de Jeju. Aquí el paisaje se transforma y pasamos, de la calidez de la playa, a la humedad e incluso frío en su pico en pleno verano. Desde la base hasta la cumbre hay pocos kilómetros, pero mucho desnivel. Se puede ir y volver en el mismo día, pero hay que tener en cuenta que las condiciones atmosféricas pueden cambiar en cualquier momento, por lo que hay que ir preparado. Si consigues hacer el recorrido, podrás adquirir un título de tu hazaña (previa comprobación de la misma, enseñando una foto en la que aparezcas tú mismo posando junto a la piedra de la cima).


9. Aprender sobre la cultura de Jeju en Seongeup Folk Village: este poblado tradicional está rodeado por una gran muralla y su interior muestra la arquitectura tradicional de sus antiguos habitantes. Casas hechas con roca volcánica y paja, templos, una escuela confucionista, antiguas oficinas gubernamentales, un enorme árbol de más de mil años (zelcoba), talleres de tintado… Seongeup lo tiene todo para disfrutar de un agradable paseo mientras te rodeas de la antigua cultura isleña. Gratis.


10. Atravesar el Túnel de lava de Manjanggul: existen varias cuevas y túneles en Jeju, pero el más espectacular y visitado de la isla es el de Manjanggul. Y es que se puede pasear por su interior durante 1 km, pero con un 99’99% de humedad. Precio: 2.000 W.


11. Visitar la Isla de Udo y comerse un helado de cacahuete: a 3’5 km de la costa de Jeju, a Udo se puede acceder en poco tiempo usando uno de los muchos ferries que salen desde Seongsan Port. Udo es conocida por ser como Jeju, pero en miniatura. Tiene una forma similar, pero mide sólo 6 km², contando con una ruta de senderismo que la recorre a lo largo de 16 km con maravillosas vistas del mar y de Seongsan Ilchulbong.


12. Entrar a algún museo raro: Jeju es el paraíso para los amantes de los museos estrafalarios. Los hay de todos los tipos. Su especialidad son los eróticos, que suelen ser de visita obligada para los coreanos durante su luna de miel en la isla, como Love Land o The Museum of Sex & Health. Pero también puedes visitar el de ositos de peluche, el de Hello Kitty, el de Da Vinci… La oferta es enorme.






Cómo es la visita a la frontera con Corea del Norte (Zona Desmilitarizada - DMZ)


Para poder visitar la DMZ te tienes que poner en contacto con las múltiples empresas autorizadas por la ONU y por el Gobierno Coreano para realizar estos tours.

Existen diversos tours organizados para visitar la Zona Desmilitarizada. Su precio más o menos es el mismo, aunque tienes que mirar muy bien el itinerario de cada uno para saber exactamente qué se visita. Por ejemplo, lo más interesante, que es la JSA no está disponible siempre, ni tampoco la visita a los túneles. Además, la zona puede quedar cerrada al público por motivos políticos y/o militares en cualquier momento y, en ese caso…no se devuelve el dinero.

Para mi visita contraté la excursión combinada JSA Panmunjom & DMZ the 3rd Tunnel con la empresa tourdmz. Para hacerlo busqué muchas opciones en internet y tuve que esperar hasta un mes antes para que me confirmaran que la ONU les daba el permiso para la fecha en la que yo estaba disponible. No todos estos lugares se pueden visitar todos los días.

Recibí toda la información necesaria en mi email y no tuve que pagar nada hasta el día de salida. Ese día me dirigí a las 7’40 al punto acordado: el Hotel President (16 Eulji-ro Jung-gu Seoul) 3rd floor “TOUR DMZ” desk. En la planta baja del hotel, nadie sabía nada, ni siquiera podían hablar inglés. Así que me fui directamente al ascensor y los encontré en la 3ª planta. Allí había bastante cola de gente esperando. Pagué con la tarjeta de crédito, confirmaron que mi vestimenta era adecuada para la visita y me indicaron dónde estaba mi autobús: un vehículo lleno de adornos por dentro y bastante hortera.

1. Joint Securiry Area (JSA) Panmunjom

Mi autobús se llenó de turistas, la guía nos dio una botella de agua a cada uno y comprobó que todos llevábamos el pasaporte. A continuación, nos fue dando información en inglés sobre nuestro tour.

Nada más que el viaje hasta la frontera ya merece la pena. Hay más de 50 km de vallas que impiden el paso de una Corea a la otra, torres de vigilancia, soldados, cámaras…


Nuestra primera parada fue en la famosa JSA. Si eliges un tour en el que no venga incluida esta visita, no será tan interesante. Antes de entrar, soldados estadounidenses y coreanos nos revisaron a todos el pasaporte en el mismo autobús. A continuación, el autobús pudo pasar y dejarnos en la entrada de un gran edificio.

Otro soldado estadounidense nos recibió y nos guió hasta una sala de conferencias en la que proyectaron un vídeo y nos hicieron una presentación de la zona. Tuvimos que firmar un documento en el que ponía que éramos conscientes del lugar en el que estábamos, del peligro que suponía y de que ellos no se hacían responsables de lo que nos pudiera ocurrir allí.


Panmunjom se hizo famoso por utilizarse para las negociaciones que tuvieron lugar entre las dos Coreas y para firma el fin de la guerra en 1953, para el que tuvieron que realizar 765 reuniones. El edificio que nos dejan visitar es el Área de Seguridad Conjunta, con las construcciones azules que están en mitad de la línea de demarcación militar. Justo ahí, en el área conjunta, es donde se pueden reunir los representantes de ambos países. La puerta de acceso a Corea del Norte está fuertemente vigilada por un guardia. Es el único momento en el que pisaremos suelo norcoreano. Soldados norcoreanos y surcoreanos con gafas de sol, para impedir que se vean sus ojos, vigilan todos los movimientos de los turistas. La sala cuenta con tres micrófonos que graban todo lo que se dice allí las 24 horas del día. Estar allí es bastante inquietante. Es como si hubiera mucha tensión, como si la guerra fuera a estallar de nuevo en cualquier momento.


Fuera de los barracones azules, en ambos extremos, frente a frente, se miran las caras todos los días los soldados de ambas Coreas, cada uno en su línea fronteriza.


Una vez vista la línea divisoria, pasamos a recorrer dentro de la Freedom House, una especie de museo con un montón de paneles informativos sobre la guerra, videos y objetos. Lo más famoso es el tronco del árbol que hace referencia al Incidente del Hacha. En 1976, dos soldados estadounidenses fueron asesinados por los norcoreanos mientras estaban talando un árbol que impedía ver bien desde una torre de vigilancia. Los norcoreanos se escudaron diciendo que es que había sido plantado por Kim Il-Sung. En honor a uno de estos soldados muerto, Arthur Bonifas, el puerto militar de la ONU, ubicado a 400 metros al sur de la frontera, se bautizó como Camp Bonifas.


Fuera, nos dejaron un rato para hacer fotos a los lugares permitidos y para visitar la Freedom House Pagoda.


En el autobús nos informaron de que el Puente de No-Retorno no nos lo podían enseñar ese día por estar haciendo maniobras militares. Por lo que nos montamos de nuevo en el autobús y vimos de lejos Propaganda Village, la ciudad de Kijong-dong, en la que no vive nadie. Un montaje creado por Corea del Norte para hacer ver a los surcoreanos que su calidad de vida es óptima. Las fachadas de las casas sólo están pintadas por la zona que se ve desde el sur y todas las luces de los edificios se encienden por la noche a la vez. Una pantomima. Desde la frontera se puede ver un mástil de 160 metros de altura que sujeta una gran bandera, superando así los 100 metros del mástil surcoreano.

Nuestra siguiente visita fue una pequeña tienda en Paju, donde paramos todos para ir al servicio (en la JSA no se puede) en la que vendían productos y souvenirs de la zona, como estas bolitas de chocolate y soja.




2. Imjingak Park 

De nuevo, el autobús nos llevó a Imjingak Park (Freedom Bridge). Un poblado que se construyó en 1972 para los desertores de Corea del Norte. Allí se puede ver el Puente de la Libertad, desde el que se intercambiaron 13.000 prisioneros de guerra en 1953 y un tren que quedó abandonado tras la guerra.



Es un sitio bastante curioso, montando en plan parque temático, al que vienen a pasar el día muchos surcoreanos durante los fines de semana. En la planta alta del edificio principal hay un observatorio desde el que poder ver Corea del Norte.


3. Comida tradicional coreana

En mi tour venía incluida la comida (la bebida no). Nos llevaron a una pequeña casita que por fuera no tenia muy buena pinta, pero por dentro todo estaba genial y muy bien organizado. Disfrutamos de un gran festín.



4. Tercer túnel

Después de la comida llegamos al Tercer Túnel. Si en algún momento se nos había olvidado que esto era una auténtica turistada, aquí está este túnel para recordárnoslo. El túnel se descubrió en 1978 y tiene 1635 metros de largo, 1’95 de largo y 2’1 de ancho. Se mete 435 metros al sur de la frontera.

En total se han descubierto cuatro túneles excavados por los norcoreanos, aunque se piensan que pueden ser muchos más. Los hacían con la intención de movilizar a sus tropas hacia Corea del Sur de manera rápida y atacar por sorpresa en caso de guerra.



Para hacer la visita nos montaron en un trenecito y nos bajaron a ver el túnel. Hacer fotos durante esta visita está prohibido. Allí nos dijeron que cada vez se encuentran más desertores norcoreanos jóvenes que vienen por el túnel en busca de una vida mejor y para ver si existe un mundo igual que el que aparece en las revistas clandestinas que consiguen de los chinos. El último que llegó, cuando le preguntaron el motivo de su llegada, dijo “Vengo por hambre”. Se te ponen los pelos de punta.

5. Dora observatory

Este es el observatorio desde el que mejor se ve Corea del Norte. En la terraza del edificio hay una serie de binoculares de gran alcance desde los que ver Propaganda Village y la frontera. 



6. Estación de Dorasan

La visita acabó en la antigua estación de tren que unía Corea del Norte y Corea del Sur y que hoy permanece cerrada. Su interior es igual que cualquier estación que esté actualmente en funcionamiento, con sus lavabos, sus tornos, sus indicadores de trenes… Pyeongyang tan sólo está a 205 km y se espera que algún día pueda el tren unirla con Seúl.






En un stand puedes comprar una postal en la que te ponen un sello conmemorativo y un billete de tren para ir a su interior. Pasas el billete por el torno y puedes llegar hasta el mismo andén. 




Llegamos al Hotel President cerca de las seis de la tarde, con un día muy aprovechado.

Cosas a tener en cuenta cuando se visita la DMZ:

⬥ Se tiene que ir en todo momento con el pasaporte encima.
 No se puede llevar puesto:
             ○  Vaqueros con agujeros, ni despintados.
             ○  Ropa militar.
             ○  Pantalones cortos.
             ○  Minifaldas.
             ○  Sandalias, ni ningún tipo de zapatos abiertos.
             ○  Tacones.
             ○  Pantalones de cuero.
             ○  Camisetas sin mangas.
 No se puede hacer fotos a los edificios de Corea del Norte.
 No se puede hacer fotos a los lugares que nos marquen los soldados.
 No se puede hacer caso de ningún militar de Corea del Norte.
 No se puede hablar, gritar, señalar o insultar a ningún militar de Corea del Norte.

 No se puede salir de los caminos marcados. 

 Los tours se llenan muy pronto, por lo que te aconsejo hacer la reserva con mucha antelación. 
 Si la visita se cancela por motivos político-militares, no se devuelve el dinero.

 Precio de la visita conjunta JSA-Tercer Túnel: 130,000 KRW por persona (comida tradicional coreana incluida).

 Empresa: http://www.tourdmz.com