Cómo llegar del aeropuerto al centro de Abu Dhabi



El aeropuerto de Abu Dhabi está 38km al sudeste de la ciudad. Para llegar al centro hay varias opciones:

Autobuses públicos

La línea de autobuses A1, verde y blanca, es la que lleva al centro y la más atractiva para los turistas, pues tiene paradas en varios sitios importantes. El autobús sale cada 40 minutos, durante todo el día y toda la noche. Llega al centro en 40 minutos. El precio es de 4 AED.

Los autobuses NO ACEPTAN DINERO. Para montarse, es necesario sacar una tarjeta en la máquina que hay en cada parada. Se le mete el importe necesario y la pasáis por el tarjetero del autobús. Si os habéis quedado cortos, siempre la podéis rellenar otra vez en cualquier máquina.

Aquí tenéis el itinerario y los horarios de la línea A1:

Otras líneas que llevan al aeropuerto son:



Taxis

En las Terminales 1 y 3, están los taxis de lujo, los Mercedes Vitos. En la T2 están los Metered Toyota Camry. Sus tarifas son:
  • Bajada de bandera: 25 AED
  • Cada km hasta 50km (de 6’00 a 22’00): 1’6 AED
  • Cada km hasta 50km (de 22’00 a 6’00): 1’69 AED
  • Cada km a partir de los 50km: 9 fils extra.
  • Cada km de tiempo de espera: los primeros 5 minutos son gratis, los demás se cobran a 50 fils.
Un viaje al centro puede costar 75$.

Etihad Bus

Para ir a Dubai, sin pasar por Abu Dhabi, Etihad tiene un servicio gratuito para sus clientes. Es increíble que no tenga nada parecido para los que quieren ir a Abu Dhabi, que es donde sus clientes han aterrizado. 

¿Qué hacer en una escala en Abu Dhabi? A mí me dio para mucho…


Mi vuelo desde Melbourne llegó a las 6’45 y el próximo hacia Madrid salía a las 02’10. Abu Dhabi es el mayor de los siete emiratos. Tenía muchas horas que gastar aquí y había que aprovecharlas.  Para despejarme un poco y poder ducharme en condiciones, contraté un hotel, sobre todo por la ducha que iba a necesitar por la tarde tras volver del desierto. Bueno, con el calor que pasé, acabé duchándome cada vez que volvía al hotel…Así quedó organizado mi día:


1. Visitar la Mezquita Sheikh Zayed

Es lo más destacable de Abu Dhabi y no os la podéis perder. La Gran Mezquita recibe su nombre del padre de los Emiratos, el hombre que lideró el país tras el descubrimiento del petróleo. Esta mezquita, en honor a él, se abrió en 2007 y tiene su tumba en el exterior de la Gran Sala.


Es un sitio impresionante. 20.000 metros cuadrados de templo, la 15ª más grande del mundo y la 1ª de los Emiratos; 1048 columnas interiores, 96 exteriores, lámparas de Swarovski de 9 toneladas de peso, mármol, lapislázulis, amatistas, ónix rojo, nácar, puertas automáticas… es el lujo por el lujo. Incluso tiene la alfombra más grande del mundo. Sus 5.627 m2 fueron hilados por 1200 mujeres iraníes y pesa 47 toneladas.





Hay visitas guiadas gratuitas y también se puede visitar por libre. En ambos casos se debe mostrar decoro. Para ello, los guardas os indican dónde se cogen los trajes. Hay que atravesar un parking subterráneo hasta llegar allí. Os pedirá el pasaporte o cualquier tarjeta identificativa para que os los presten. A algunos le han pedido un depósito de 50 AED, a mí no me pidieron nada. En mi caso no hubo problema. Mis cosas estaban arriba y yo dije que mi identificación la tenía mi marido, que yo no tenía nada, y sólo tuve que poner mi nombre y mi nacionalidad en un papel. A continuación, me dieron la abaya y el hijab (pañuelo). Tuve problemillas para ponérmelo y las mujeres se reían, hasta que vino una y me ayudó porque me lo estaba poniendo al revés. Es raro empezar a vestirte cuando tienes a cinco mujeres mirándote y riéndose porque no sabes. Pero, yo también me reí.


Los hombres pueden pedir también su traje (kandura) o no. No es necesario si van con pantalones largos y camiseta de manga corta o larga. No de tirantes, ni de sisas.

Una vez bien vestida, subí para disfrutar de la mezquita. Preciosa, imponente, toda blanca, una auténtica joya. Si tenéis unas cuantas horas en Abu Dhabi, no lo dudéis y visitarla.

Horario: de 9:00 a 22:00 todos los días, menos los viernes.

2. Pasear por La Corniche

Después de ducharme en el hotel, cogí un taxi hacia El Corniche. El paseo marítimo de Abu Dhabi es un bonito lugar para pasear un rato. 8 km llenos de rascacielos, parques, amplias aceras, restaurantes, cafeterías…Allí se encuentra su famosa playa. Pese a la brisa del mar, no duramos mucho allí por el calor que hacía. Insoportable. Así que, tras un paseo rápido y chorreando, volví de nuevo al hotel a ducharme, estar con el aire acondicionado un rato para quitarme el soponcio y a descansar para el tour de por la noche.



3. Safari por el desierto

Si disponéis de más horas en Abu Dhabi, esta visita os la recomiendo después de la mezquita. Es una turistada, lo sé. Pero disfruté mucho. Por la tarde me recogieron en el hotel y me llevaron, junto con 4 turistas más, a visitar el desierto. Se hacen varias paradas para hacer fotos, ver camellos, y disfrutar del paisaje. Entre parada y parada, safari en 4x4 (¡no apto para los que se marean!). Subir y bajar por las dunas, quedarse el coche a dos ruedas, velocidad, ruido de motor, tambaleos… acabamos con un mareo de la hostia, pero nos encantó. Aquí os cuento la experiencia



Además, os llevan a un “poblado” árabe tradicional y podéis ver un espectáculo de danza del vientre, comer en el buffet libre y fumaros una sisa. Una experiencia única ver las estrellas en el desierto antes de partir para casa. 

Horario: Os recogen a las 16'30 - 17'00 y la vuelta es a las 21'30 - 22'00 (Aunque hay varias opciones). 

Espero que os haya dado ideas para vuestra escala en Abu Dhabi ;)

Si queréis ver más fotos de Abu Dhabi, podéis encontrarlas en mi tablero de Pinterest.


Australia: Día 22 – Mi experiencia visitando King’s Canyon con ATT Kings



Después de dormir en la gloria, me levanté de noche y salí también de noche a esperar el autobús de ATT Kings. La actividad la había contratado en la web de Emu Run, pero de mi paquete de dos días, ellos sólo se encargaban del primero. ATT Kings hacía el segundo.

Me esperaba otro día duro de autobús.


Parada 1 – King’s Creek Station

El autobús llegó puntual, a las 4’30 am. Me quedé dormida en el autobús para recorrer más de 250 km, aunque pude ver el amanecer en el desierto. Todo un momentazo. Además, mis compañeros de viaje de este día nada tenían que ver con los del anterior. Casi todos eran más jóvenes y venían mejor vestidos con la intención de hacer senderismo. Al menos… ¡nadie llevaba tacones!

Después de echarme otro sueño, llegamos a King’s Creek Station un lugar creado en 1981 y que se dedica al ganado y a los camellos. Hoy también ofrece alojamiento, hay un camping, quads, un helicóptero para dar paseos sobre el cañón y una tienda de recuerdos.
Allí nos dieron un desayuno buffet riquísimo, con huevos, bacon, pan, mantequilla, salchichas, cereales… todo recién hecho. Café, leche y té.




Antes de partir nos hablaron de la importancia de llevar tres litros de agua por persona, porque son las normas del parque. Hay que estar preparado por si te pasa alguna desgracia en medio del desierto. Hasta que vengan los de emergencias a por ti, con lo largas que son las distancias… te ha dado algo. Y, si no, cuando tengas que pagar los costes del rescate si no los cubre tu seguro.

Fui a la tienda a comprar agua y ahí me di cuenta de que el bien más preciado del desierto sigue siendo el agua. 8$ me costó la botella. La gasolina costaba 2’40$ el litro. Pues…

Parada 2 – King’s Canyon

Fue lo mejor de toda la excursión de dos días. Me encantó este lugar. Al bajarnos del autobús hicieron dos grupos. Uno para los que querían y podían andar más, y otros para los que iban a andar menos. Los únicos aseos del parque están cerca del parking. Son una fosa séptica sin agua, y huelen… pufff, mejor ni recordarlo.

El cañón forma parte del Parque Nacional de Watarrka. Sus altas paredes de roca roja que se eleva sobre densos bosques de palmeras es un importante refugio y área de conservación de más de 600 especies de plantas y animales autóctonos, muchos de los cuales son únicos de esta área.


Las imponentes paredes de arenisca de Kings Canyon se formaron cuando pequeñas grietas se erosionaron durante millones de años. El Parque Nacional de Watarrka, nombre derivado de la palabra aborigen que hace referencia al arbusto paraguas que abunda en la región, fue el hogar del pueblo aborigen Luritja durante más de 20 000 años.

Nuestra senda fue la del Kings Canyon Rim Walk. Primero subimos unos 500 escalones y, en la cima, disfrutamos de unas vistas impactantes. Nuestro guía era un fiera. Subía aquello como si fuera una cabra. Pese a ser jovencísimo, había hecho el recorrido cientos de veces. Y se ofrecía para hacernos fotos en todos los rincones que merecían la pena. Sin prisa, pero sin pausa; porque iba siempre mirando su reloj para que fuéramos siempre cumpliendo con el planning.




Estuvimos caminando por la parte de arriba del cañón, conociendo sus arbustos, sus animales, cómo se formó, viendo fósiles, dunas e incluso las huellas que las olas dejaron. Impresionante.








Después, comenzamos el descenso de más de 300 metros hacia el interior del cañón hasta llegar al Jardín del Edén, donde hay una poza de agua rodeada de árboles. Parece un oasis en mitad de la nada. Allí nos sentamos a descansar un rato. No está permitido el baño y está muy cuidado para que no se contamine. De sus aguas depende la vida de cientos de especies.




Continuamos nuestro camino subiendo por la otra pared del cañón, a través de unas escaleras. Llegamos a la cima de la pared del sur para disfrutar las vistas desde allí y atravesamos Cotterill’s Bridge, un puente impactante y llegamos a otro puente con una puerta y una señal para que permanezca cerrada. No explicaba por qué, pero me asombró encontrármelo allí.





3’30 horas después, llegamos al parking del autobús. Allí nos estaban esperando los que habían hecho el otro itinerario, el Kings Creek Walk. Éste se realiza por la base del cañón y atraviesa exuberantes bosques de eucaliptos y helechos hasta llegar a una plataforma con vistas de sus escarpadas paredes.



Parada 3 - King’s Canyon Resort

A pocos kilómetros en autobús, llegamos al King’s Canyon Resort. Allí hay un lugar con piscina, pista de tenis, un camping, un bar, un restaurante, una gasolinera y una tienda. En el autobús nos lo avisaron para que no nos asustáramos: es caro, pero tened en cuenta que está en medio de la nada y que cuesta mucho transportar los productos aquí.



Bueno, os puedo decir que nos dieron 40 minutos para comer y que, de todos los que íbamos en el autobús, tan sólo dos parejas orientales comieron en el restaurante. Muchos de los otros acabamos en la tienda y otros ni comieron, ni compraron. Los precios de la tienda eran 4 veces mayores a los de cualquier tienda de Alice Springs (y Alice Springs ya es cara comparada con otras ciudades).

Después de comer nos subimos en el autobús para iniciar nuestro camino de vuelta.

Parada 4 – Erldunda

La última parada de la tarde fue otra vez en Erldunda. Allí aprovechamos para ir al servicio, tomarnos un café, estirar las piernas y ver de nuevo a los emús. Estábamos de autobús ya hasta los…


El viaje de vuelta en el autobús fue bastante duro. Los guías no paraban de comentar por el micrófono el paisaje para que el conductor no se durmiera, porque era la peor hora del día, el anochecer, y la recta era interminable.

Cuando dejaron de comentar porque vieron que la gente estaba aburridísima y que no nos podíamos ni echar una cabezadita, pusieron un karaoke de canciones patrióticas y nos lo pasamos muy bien. Al menos estuvimos entretenidos y así conocí la famosa canción I am Australian.

Ya de noche llegamos a Alice Springs, al Desert Palms Hotel, en mi última noche en Australia.

Si queréis ver más fotos de Australia, podéis encontrarlas en mi tablero de Pinterest.



Australia: Día 22 – Opinión del hotel Desert Palms Alice Springs


Mi última noche en Alice Springs y en Australia, la pasé en el hotel Desert Palms. Elegí un buen hotel para dormir bien antes de montarme en tanto avión y después de haber estado dos días en autobús recorriendo Uluru, Las Olgas y King’s Canyon.

El hotel está a media hora andando del centro. Se sitúa en la orilla del seco Todd River y para llegar a la ciudad hay que atravesar uno de sus puentes. Es una zona bastante tranquila llena de hoteles lujosos. Desert Palms pega al club de golf y está al lado del Hilton.



No hay habitaciones simples. Todo se organiza en villas en torno a un jardín tropical central donde se encuentra la piscina, con cascada y una isla en medio. En la recepción hay una pequeña tienda con productos básicos (leche, cereales, noodles…).

Mi villa fue excepcional. Todas cuentan con un porche donde descansar en la terraza tranquilamente. El interior es tipo loft. Hay un apartado de comedor, un salón con sofás, la zona dormitorio y una cocina americana totalmente equipada. También tiene televisión, aire acondicionado y wifi gratis, y barbacoas.




El aseo es muy amplio y todo estaba bastante limpio.



El hotel no tiene restaurante pero, nada más salir, encontramos restaurantes de lujo en toda la calle. Incluidos los tres de comida internacional que tiene el Hilton y el Casino Lasseters. En el club de golf, al amanecer y al atardecer, ofrece la oportunidad de ver canguros rojos saltando por su césped.

Un lugar muy tranquilo para descansar en condiciones antes de iniciar mis tres vuelos de vuelta a España.

Precio: 86$


   DESERT PALMS ALICE SPRINGS   
74 Barrett Drive, 0870 Alice Springs, Australia
Tel: +61 8 8952 5977

Visitando la Feria del Libro de Madrid 2017

Personajes que me he encontrado en mi última visita a la Feria del Libro de Madrid: 


El gran historiador Ian Gibson hablando de su nuevo libro "Aventuras Ibéricas", en las que habla del yacimiento linarense de Cástulo, como está señalando en el mapa.




Cayetana Guillén Cuervo presentado, junto con su madre, su primer libro: "Los Abandonos". 


La cola más larga para las firmas la tenía Arturo Pérez-Reverte con Falcó. Había que echarle mucho valor para estar más de dos horas esperando a pleno sol. 



El más simpático de todos con los me encontré fue Roberto Brasero. Todo un descubrimiento. Su libro "La influencia silenciosa" es una mezcla de historia, medio ambiente y metereología. Cómo el tiempo ha influido en nuestra historia contado de una manera muy amena. Me lo he terminado en nada. 

Para mí es la fiesta más importante y la que más me gusta de Madrid. ¡Hasta el año que viene!