El transporte en Moscú – Cómo moverse y cuánto nos cuesta


A) ¿Cuánto cuesta el metro de Moscú?

El transporte público en Moscú funciona muy bien y es muy amplio. El transporte público se compone de metro, autobús, tranvía y trolebús.

El modo más sencillo de moverse por Moscú es el metro. Está muy bien conectado y los trenes pasan cada tres minutos o menos en hora punta, por la noche tardan un poco más, pero no es desesperante. Debido a la extensión de la ciudad y a lo congestionada que está, siempre es preferible a coger un taxi.

Hay que estar muy atento a las puertas y a las líneas que indican por dónde tienes que entrar, salir y salirte. En muchas ocasiones las puertas de entrada a la estación no son las mismas que las de salida.


Existen billetes para 1, 2, 20, 40, 60 viajes. Se gasta un viaje cada vez que se entre a la estación o la uséis en el autobús, tranvía o trolebús.  Precios:

▪ Tarjeta para 1 viaje: 55 rublos. Vale para 5 días, incluyendo el día de venta.
▪ Tarjeta para 2 viajes: 110 rublos. Vale para 5 días, incluyendo el día de venta.
▪ Tarjeta para 20 viajes: 720 rublos. Vale para 90 días, incluyendo el día de venta.
▪ Tarjeta para 40 viajes: 1440 rublos. Vale para 90 días, incluyendo el día de venta.
▪ Tarjeta para 60 viajes: 1700 rublos. Vale para 90 días, incluyendo el día de venta.

El metro abre a las 5:45 de la mañana y cierra a la 1:00 de la madrugada, pero los trenes andan hasta las 2:00 a.m.

Los tranvías, autobuses y trolebuses andan por la ciudad desde las 5:30 hasta la 1:00 de la madrugada y el costo de 1 viaje es de 55 rublos.

Troika Card

Lo más interesante si vais a pasar más de un día en la ciudad es comprar la tarjeta Troika, que vale para estos cuatro tipos de transporte, para el Aeroexpress que va desde y hacia el aeropuerto y para alquilar las bicicletas públicas que hay por la calle.

Aunque teóricamente la tarjeta vale para ser usada por más de una persona, yo tuve problemas con los guardas de seguridad y tuve que comprar una individual.

La tarjeta se compra en las ventanillas de las estaciones de metro, en las máquinas automáticas y en algunas tiendas. Hay que dejar un depósito de 50 rublos, que se recuperan si la devuelves. También sirve como tarjeta monedero, por lo que le podéis meter hasta 3000 rublos y recargarla cuando queráis.


Si utilizáis la Troika, podréis beneficiaros del billete 90 minutos, que permite un viaje en metro (que será el que paguéis) más el acceso ilimitado gratuito a cualquier transporte público en superficie durante los 90 minutos siguientes.

Troika-Podorozhnik card:

Se está empezando a vender en algunas estaciones de metro una tarjeta que integra la Troika de Moscú y la Podorozhnik de San Petersburgo. https://www.mos.ru/en/news/item/26883073/


B) Marshrutka

Son furgonetas o minibuses que tienen unas rutas fijas, que están indicadas en un cartel por fuera, y pueden hacer paradas en cualquier lugar que está en su ruta, para bajar o subir a los pasajeros

Algunas suelen estar en muy malas condiciones y, una vez se llenan los asientos, la gente va de pie en la furgoneta y muy apretada. El precio viene indicado fuera, y es bastante barato. Son mejores que los autobuses porque van más rápido.


Si os toca sentaros cerca del conductor, vosotros vais a ser los encargados de andar dándole el dinero a éste de parte de todos los viajeros que se vayan montando y, después, dándoles las vueltas. Si podéis, id atrás. También os puede tocar estar sentado delante con el conductor. Yo he compartido este asiento con otra persona más, porque dijo que estaba delgada. Así que fuimos delante el conductor y dos más.

C) Los taxis en Moscú

Siempre aconsejo coger taxis oficiales para que no tengáis ningún problema, ya que en Rusia todo el mundo puede ser un taxista improvisado. Los taxis oficiales son amarillos normalmente, pero los hay de muchos colores, se encuentran en el stand del aeropuerto. Allí decís a dónde queréis ir, pagáis en efectivo siempre, y os acompañan hasta vuestro taxi.

The Moscow Times

Si estáis en la ciudad, lo mejor es que os llame alguien a un taxi. Los hoteles lo hacen sin problema. Pero antes preguntad cuál va a ser el precio, por si os interesa o no.

El servicio de Uber y otras aplicaciones parecidas como Gett o Yandex Taxi también funciona muy bien. Pero, para usarlas, necesitáis bajaros la aplicación y meter los datos de vuestra tarjeta de crédito.

Si ya habéis pagado en el stand o por la aplicación, es bueno darles alguna propina. Si le pagáis cuando os bajáis del taxi os puede para lo que a mí, que me he encontrado con que ellos ya se habían tomado la propina por su cuenta al darme la vuelta…


Rusia: Opinión del Slavyanka Hotel Moscow


Como quería, aunque sólo fuera una vez, alojarme en un hotel de estilo soviético, elegí el Slavyanka Hotel por su historia. Fundado en 1935, es uno de los más antiguos de Moscú. Su origen está relacionado con la historia militar rusa, de hecho, durante mi estancia vi muchos militares mayores de uniforme que se alojaban allí. Los huéspedes del hotel en diferentes momentos fueron famosos militares, héroes, atletas y artistas.

Durante la Gran Guerra (1941-1945) en la plaza que hay en frente, se colocó una unidad antiaérea con dos cañones y en el hotel se construyeron tres refugios antibombas para los residentes. En el período de la posguerra, el hotel Slavyanka se convirtió en un lugar de encuentro para veteranos y compañeros soldados y sigue siéndolo hoy.

Servicios

▪ Consigna:

Cuando llegué me sorprendió ver a mucha gente esperando en la puerta del hotel, sentados en unos bancos, con sus maletas. Para entrar, tuve que pasar por un arco de seguridad custodiado por un guarda.


A la derecha de una gran escalinata estaba la recepción. Allí me encontré con una señorita que sí que hablaba inglés, pero que de amable no tenía nada. Como no eran exactamente las 14’00 (hora del check in) tenía que dejar mi equipaje en la consigna. 200 rublos por pieza. ¡Incluso me cobró por una bolsita que llevaba atada a la mochila! Después de pagar y de darme el recibo, pensé que se quedarían ellos con el equipaje, pero nooooo. Tenía que llevar todas las cosas al guarda de la puerta, esperar a que le diera la gana de atenderme y darle mis recibos, para comprobarlos uno a uno (¡viva la burocracia!). Pensé que el guardia se quedaría con el equipaje, pero nooooo. Me llevó a una habitación y me dijo dónde lo tenía que colocar. No me ayudó en nada. Después de colocarlo yo, entró en la habitación. No le gustó cómo lo había dejado y me gritó para que volviera. Con signos me dijo que lo dejara tumbado y no de pie. Amable como el solo…

Al salir, caí en la cuenta de porqué estaba tanta gente esperando allí con las maletas. Para ahorrarse el dinero de la consigna. ¿No quería un hotel estilo soviético? Pues ahí lo tenía.

▪ Desayuno

Lo mejor del hotel. Se hace en la planta alta y tiene de todo. Pero lo que más merece la pena es la gran selección de productos tradicionales rusos: kéfir y otras bebidas (hasta mors), crepes rusas, crema agria, dulces, platos fríos y calientes… Es un buen sitio para comer con algunos veteranos de uniforme.

▪ Sala de plancha

Si queréis ir a algún sitio que exija etiqueta, como el Bolshoi o el Café Pushkin, el hotel cuenta con una sala de planchado llena de tablas de planchar y planchas do-it-yourself. Está siempre abierta para que te sirvas tú mismo.

Habitación

El hotel es enorme: cuenta con 211 habitaciones. El estilo de la arquitectura estalinista con elementos del ejército es su sello distintivo. Y parece que se ha quedado estancado ahí.

Me alojé en una doble estándar por 43,58 € la noche. Los pasillos grises y sin luz, me llevaron a mi habitación… cutre como ella sola. Las fotos no se parecen en nada a lo que me encontré.  Dos camas pequeñísimas (y eso que los rusos son altos) y estrechísimas. Los colchones y las almohadas habían pasado épocas mejores y las colchas y las sábanas, yo no sé si se habían cambiado desde la época de Lenin. Hasta estaban rajadas. Un verde oliva que tiraba pa’tras.


La moqueta y el papel pintado de las paredes estaban comíos de manchas.

La calefacción estaba puesta día y noche en pleno julio (que por mucho que sea Rusia, julio es julio). Bueno, así no necesité taparme con la súpercolcha.

Hay wifi gratis, pero me lo tuvo que activar la señora "tan amable" de la recepción porque había que llamar por teléfono a la compañía. ¿? 

Durante la noche, las tuberías fueron un horror. Todo el rato sonando. En las cuatro noches que pasé allí, no hubo noche que no me fuera a la cama pensando en que estaba en lo más parecido a un antiguo hospital militar. Tan buena fue mi experiencia, que se me quitaron las tonterías de los estilos soviéticos y no contraté nada que se le pareciera durante el resto de mi viaje por el país.

Localización

El hotel está a 5 minutos del metro Dostoyevskaya y a 25 km del aeropuerto Internacional de Moscú-Sheremétievo.

La mezquita y el estadio están a unos escasos 500 metros.

La estación de tren más cercana es la de Rizhsky, a 17 km.

Justo en frente hay un gran parque. 


    SLAVYANKA HOTEL MOSCOW   
Suvorovskaya sq., 2 building 3, Moscow, 129110 Rusia
Teléfono: (7) 495 6814444, Fax: (7) 495 6813159

El restaurante de Bob Esponja en Moscú: The Krusty Krab


En pleno centro de Moscú encontré esta joyita. Pasaría desapercibido en medio de la calle peatonal Arbat, si no fuera por las figuras que hay en la terraza para que la gente se haga fotos con ellas.


Los camareros iban todos vestidos como Bob Esponja. No hablaban inglés, pero hacían por dónde entenderse. Se esforzaron mucho.


La decoración interior es genial. Me sentí como una auténtica niña en medio de todos los muñecos de la serie. Y todas las mesas eran barriles. Hasta los platos merecían la pena.

El menú es bastante asequible y los platos que me pusieron fueron grandes y muy bien decorados. Los precios y los menús los podéis ver en su página web, desde el tradicional Borsch hasta hamburguesas y pizzas.



Y si os gusta lo que veis de decoración, lo podéis comprar en su tienda si está disponible. Hasta la vajilla.





Tanto si viajáis con niños, como si vais solos, os aconsejo que os paséis por allí para disfrutar de unos buenos platos y reponer fuerzas en un ambiente muy festivo antes de seguir vuestro paseo por Arbat.

Para mí fue un gran descubrimiento. 


   THE KRUSTY KRAB MOSCOW  
4 Arbat St.
Abierto de 11:00 a 23:00.
+7 (495) 966-15-36, +7 (495) 966-15-29 

Opinión del Grand Express – Mi viaje de San Petersburgo a Moscú

Me despedí de San Petersburgo por unas semanas para coger el tren que me llevaría a Moscú. Para aprovechar más el tiempo y vivir una experiencia única, aposté por el Grand Express, que tenía unos precios mucho más asequibles que la otra opción ferroviaria de lujo, el Flecha Roja.
El tren es toda una institución en Rusia. En el año 2002, fue el primero en ser privatizado y ahora lo lleva la empresa JSC TC Gran Service Express, que lo anuncia como un hotel sobre ruedas. Con todos los servicios de un hotel, el Gran Express ofrece un viaje único entre las dos ciudades más famosas de Rusia.
El Grand Express sale de la estación de Moskovsky Vokzal, una estación que está en plena Avenida Nevski, por lo que es muy fácil llegar a ella. La estación de metro de Mayakovskaya está al otro lado de la plaza. Una vez en la estación, hay que quedarse en el hall de la entrada para ver los carteles donde van apareciendo los nombres de los trenes y las plataformas donde se van a colocar. Es bastante engorroso porque en todo el hall no hay ningún asiento y está todo lleno de gente esperando. Tampoco te puedes sentar en el suelo, como pasa en muchos aeropuertos, porque los guardas vienen y te llaman la atención. El otro punto importante es que los carteles van apareciendo en ruso. Al menos cuando yo fui, no había nada en inglés. Le pregunté a un guardia y me lo explicó como pudo. Tuve que esperar hasta diez minutos antes de la salida para que pusieran a qué plataforma tenía que ir.
Cuando llegué al andén me encontré con una azafata por vagón, con un uniforme muy bonito, que iba ayudando a los pasajeros. Me llevó al compartimento y me enseñó la “habitación” y cómo se volvían los asientos en camas, bastante grandes y cómodas. Todo estaba impecable. Lo que más me llamó la atención fue el armario que se abría y se transformaba en un aseo.
Al rato me trajo la carta con el desayuno. Apuntó a qué hora quería que me lo sirviera y qué quería elegir entre las opciones que había. Y la dirección de mi hotel en Moscú, porque el transfer va incluido en el precio.
Mi compartimento fue uno en 1ª Clase Business. Este tipo de vagones tiene 9 cabinas con dos camas: una abajo y otra arriba. La puerta se abre y se cierra con tarjeta. Tenía aire acondicionado, ropa de cama, una mesa, un espejo, enchufes en un montón de sitios… Lo contraté a través de su propia página web. Los servicios se encuentran en ambos extremos del vagón.  Lo único malo es que no hay mucho espacio para dejar el equipaje. 
Como todos los trenes rusos, salió muy puntual, a las 23’44 exactas. Y tenían razón los folletos de publicidad, el traqueteo hace que te quedes dormido en un minuto. Y la única pega, que duró muy poco. Las 8 horas y media que tardó en recorrer los 635 km que nos separaban de Moscú se me pasaron volando.
Grand Express San Petersburgo- Moscú
En el billete de 1ª Clase Business viene incluido:
▪ Desayuno.
▪ Wifi gratis, que funciona estupendamente y sin tener que registrase.
▪ Set de snacks y fruta de bienvenida.
▪ Amenities en el aseo del compartimento.
▪ Transporte en coche privado desde la estación de Moscú hasta vuestro hotel.
Hay que reservarlo con muchos días de antelación. Yo lo reservé más de un mes antes y ya había muchos billetes vendidos. https://www.grandexpress.ru/en/tickets/


Cómo ir de San Petersburgo a Moscú en tren


Es cierto que en hora y media podéis llegar de una ciudad a otra en avión, pero, aunque se gana tiempo, se pierde el encanto del viaje. La distancia San Petersburgo y Moscú es de más de 700 kilómetros. Para recorrerlos en tren hay varias opciones:

A) Tren diurno:

El tren de alta velocidad une San Petersburgo y Moscú en 4 horas. El más utilizado es el Sapsan  «САПСАН», algo parecido a nuestro AVE, que alcanza los 250 km/h y entró en funcionamiento en 2009. Para evitar problemas, os recomiendo que compréis los billetes con mucha antelación y a través de su página web oficial. Hay muchas páginas que también son fiables, pero que os cobrarán una comisión por haceros la misma reserva que podéis hacer vosotros mismos por internet.


Los trenes hacia Moscú salen de la estación de Leningradskiy. Las paradas que hace son pocas y no duran más de un minuto. Los asientos oscilan entre los 17996 Rublos por un Conference Compartment (para cuatro personas y con comida) y los 2925 de la Economy Class. La clase turista es un asiento normal, parecidos a nuestros trenes, sin comida, ni mesa.


Para comprar los billetes basta con registrarse en su página web, que está en inglés en Os llegará un email para confirmar el alta y ya tendréis vuestra cuenta online abierta para poder hacer reservas. Elegís el día, la hora y el tipo de tren que queréis. En función del tren escogido podréis elegir el tipo de asiento de entre los libres que aparecen en el gráfico, igual que en la página de Renfe.

Para finalizar, os pedirán rellenar los datos de los pasajeros, confirmáis la información de la reserva y la pagáis con la tarjeta de crédito. Una vez pagados, os presentará los billetes para que los imprimáis. Cuidado, para que todo sea correcto no podéis usar acentos en todo el formulario, ni siquiera al escribir vuestros datos personales.

Cuando lleguéis a la estación, basta con enseñar el billete de tren y vuestro visado para que os dejen montar.

B) Trenes nocturnos de lujo: la opción más cara, pero la más bonita

▪ Tren Grand Express: es el tren regular más lujoso de Rusia. Pertenece a una compañía privada y sale de la estación de Movskovsky, en plena Avenida Nevski. Los billetes se compran en su página web y parece más un hotel que un tren. Tiene restaurante y cada vagón cuenta con una asistenta que está toda la noche pendiente por si necesitas algo. El desayuno viene incluido en el precio.

Sale a las 23’40 y llega a las 8’36 a Moscú. En todo el trayecto hay wifi gratis y que funciona muy bien. Es una gran experiencia.


▪ Red Arrow: el mítico Flecha Roja, con más de 80 años de historia. Su interior, de estilo soviético, aportan un viaje único. Los billetes se pueden comprar en la web de RZD. Sus precios son mucho más altos que los del Grand Express y los servicios que ofrecen son más o menos los mismos, aunque éste es mucho más clásico.


C)Trenes de línea regular:

Estos trenes son mucho más baratos, pero más incómodos y lentos. Tardan entre 8 y 9 horas en llegar y realizan muchas paradas. Algunos son nocturnos y ofrecen camas y compartimentos, otros no. Algunos ejemplos son:
  • 119A: cubre la línea San Petersburgo-Belgorod y llega a Moscú en 9h34’.
  • 033X: cubre la línea de Tallin a Moscú y tarda 8h35’.
  • 031A: cubre la línea Helsinki – Moscú y tarda 7h32’.
  • 145A: cubre la línea San Petersburgo – Chelyanbinsk y tarda 8h44’.
  • 107Ж: cubre la línea San Petersburgo – Samara y tarda 9h17’.




Opinión del restaurante tailandés Som Thai Madrid


El mejor restaurante de comida tailandesa en el que he estado en Madrid. No sabía ni que existía, pero fue todo un acierto. Paseando por el barrio de Chueca y buscando un sitio para comer, llegué a la puerta de este local. Me llamó la atención su elegancia y sus precios. Ofrecían un menú de fin de semana muy económico.

Entré y el local me enamoró. Todo muy bien decorado y prestando atención a todos los pequeños detalles.

En la parte de fuera hay una pequeña barra de bar por si no te apetece ir a comer o cenar, pero sí a tomarte una tapa. La especialidad en esta zona es la cerveza tailandesa acompañada de una brocheta, aunque también ponen gin tonics.

La zona de comedor es bastante amplia. Hay mucho espacio entre las mesas, algo que agradezco porque, últimamente, muchos sitios están metiendo servicios de más y, al final, te sientes como si estuvieras comiendo con el de la mesa de al lado, no puedes ni levantarte de la silla sin molestar al que tienes detrás.


Aunque la carta es bastante amplia, me decidí por probar el menú de fin de semana. Se componía de:

1. Entrantes: Una fuente muy bien presentada con:
- Kai satee: unos pinchos de pollo con leche de coco y hierbas.
- Poh-pia: rollitos de primavera tailandeses.
- Khung phom pha: colas de langostino rebozadas en pasta de arroz.
- Ensalada de Vermicelli: con cabello de ángel preparado al estilo tailandés, pollo, limón y apio.



2. Un plato principal a la elegir entre cinco opciones:
- Pad cha: pescado blanco rebozado.
- Khai pat king: pechuga de pollo salteado con jengibre, verduras y arroz.
- Paneg Mu: cerdo al curry.
- Pad Thai: tallarines tailandeses.

 Paneg Mu

                                                                                  Khai Pat King

3. Postre: a elegir entre sorbete, flan de coco, tapioca o fruta.

Tapioca

4. Bebida: una copa de vino, cervez, agua o refresco.

El personal también organiza fiestas tailandesas a las que merece la pena asistir. Si tengo oportunidad, me lo apunto. Sin duda, se ha convertido en uno de mis sitios preferidos de la capital para una cena exótica.



Precios del Som Thai Madrid:

- Menú de mediodía: de lunes a viernes por 12,80€

- Menú de noche: de lunes a jueves por 16,80€ .



Horario
- De lunes a domingo: de 13'30 a 16'30 y de 20'30 a 00'00.
- Cierra los martes.



   RESTAURANTE SOM THAI 
San Marcos, 26 Madrid
Teléfono: 910410429 / 605842296
reservas@som-thai.es
som-thai.es