Día 4 – Rusia: Opinión del Crucero Astra Marina por San Petersburgo


Nuestro barco salió a las 00’30 desde el embarcadero que hay delante del Museo Fabergé, aunque nos avisaron de que teníamos que estar media hora antes allí para canjear los tickets.

Cuando llegamos, hicimos la cola y nos sentamos a esperar. Allí mismo hay un bar donde tomarte algo. Digo yo que por eso la insistencia de que se esté media hora antes allí. Si no, no lo veo necesario.


Cuando vino el barco, hicimos otra vez la cola y nos montamos. Los asientos no son numerados, así que sed rápidos si queréis un buen sitio. Nuestro barco era el modelo Festival. Al principio, todo el mundo quiso montarse fuera para tener unas mejores vistas, pero poco a poco la gente se iba cansando de pasar tantísimo frío (aunque daban mantas).
Dentro estaba todo demasiado oscuro. Muy elegante, con velitas en las mesas, pero no se veía nada. Casi animaba a dormirte dadas las horas que eran. Y muchos lo acabaron haciendo. El barco tenía un servicio de comida y bebida a precio de fuera (para nada excesivo) y un músico, que fue amenizando la velada con música muy relajante.


Desde el barco pudimos ver los canales de San Petersburgo y, poco a poco, nos dirigimos a los puentes principales: Palace Bridge, Troitsky Bridge, Liteyny Bridge, Bolsheokhtinsky Bridge, Alexander Nevsky Bridge, Sampsonievsky Bridge and Blagoveschensky Bridge.


Justo a la hora a la que se levanta el primer puente, se pueden ver un montón de barcos en hilera haciendo lo mismo que nosotros. Además, decenas de autobuses aparcan cerca, para que la gente se baje y vea el espectáculo. Parece una feria.


Lo mejor de las vistas, para mí, fue disfrutarlas durante una de las noches blancas de San Petersburgo. Un fenómeno atmosférico en el que los atardeceres son finales, los amaneceres son principios y la oscuridad nunca es completa. Parece que nunca se va a poner el sol.




El paseo duró más de dos horas. El barco nos dejó en el embarcadero que hay delante del Almirantazgo, porque cierran los pequeños ríos y canales un poco después de la hora de salida de los cruceros. Volvimos al hotel andando por Nevski en un atardecer perpetuo, en el que se veía perfectamente por la calle a pesar de ser las 3 de la mañana. Las noches blancas tienen su aquél, aunque también son un incordio si vuestro hotel no tiene persianas o cortinas gruesas, o si se os olvida echarlas. ¡Tenedlo en cuenta!

El viaje en barco fue bonito, pero se me hizo un poco largo. Quizá fuera por la hora, o por el frío helado que hacía, o por las dos cosas 😊



Precio del Crucero para ver los puentes levadizos de San Petersburgo: Romance of the drawbridges: 800 Rublos por persona. El precio es el mismo si lo compras por internet o allí mismo.

Salida: a las 00’30 desde el muelle que hay delante del Museo Fabergé. Fontanka river emb., 21.

Llegada: a las 2’30 al muelle central. Admiralty emb., 2.

Contratación online: http://www.boattrip.ru/excursion/drawbridges_faberge_en  


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