Mostrando entradas con la etiqueta Patrimonio de la Humanidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Patrimonio de la Humanidad. Mostrar todas las entradas

Qué ver en Lanzarote en 4 días – itinerario I



Hay quienes sólo vienen a Lanzarote para hacer una excursión de un día cogiendo el ferry desde Fuerteventura. Para mí, lo mejor es alquilar un coche y dedicarle varios días a la isla. Lanzarote está llena de atractivos arquitectónicos (cuenta con numerosas construcciones de César Manrique), naturales (es Reserva de la Biosfera desde 1993), gastronómicos y culturales.

Por si te sirve de ayuda, aquí dejo el itinerario que realicé por Lanzarote durante un puente. Se inicia en Puerto del Carmen y atraviesa los lugares más importantes, dedicando un día también a visitar La Graciosa.

Día 1 – Hacia el norte de la isla


1. Puerto del Carmen: es el principal núcleo turístico de Lanzarote. Hoteles, tiendas y restaurantes se extienden a lo largo de un bonito paseo marítimo. Existen numerosos pubs, menús baratos y turismo extranjero.


2. Costa Teguise: el segundo núcleo turístico de la isla. Mucho más tranquilo que Puerto del Carmen. Tiene varias playas naturales y está especializada en el surf. En el Pueblo Marinero podrás ver ejemplos arquitectura típica canaria proyectada por César Manrique.


3. Jardín de Cactus: la última obra de César Manrique en la isla constituye un tranquilo paseo rodeado de 4500 ejemplares de 450 especies de cactus procedentes de los cinco continentes.  Precio sin bono: 5’80€   Horario: de 10’00 a 17’45


4. Punta Mujeres: un típico pueblecito canario, de poco más de mil habitantes, tranquilo y con unas bonitas piscinas naturales.


5. Cueva de los Verdes: formada por la erupción del Volcán de la Corona y utilizada por los isleños para esconderse de los piratas africanos en los siglos XVI y XVII, a partir del siglo XIX se convirtió en un lugar que atraía la atención de todo tipo de visitantes. A lo largo de sus jameos (túneles subterráneos que se forman al enfriarse y solidificarse la superficie, mientras el interior del río de lava sigue fluyendo) verás, en una visita guiada, una gran red de galerías misteriosas donde el color verde se irá mezclando con los ocres. En ella también se celebran conciertos y proyecciones de cine. Precio sin bono: 9’50€   Horario: de 10’00 a 17’00


6. Jameos del Agua: originada también por la erupción del Volcán Corona, esta gruta fue aprovechada por César Manrique para crear un espacio donde arquitectura, elegancia y naturaleza se mezclan dando lugar a un entorno único. El túnel subterráneo tiene 6 km, de lo cuales 1’5 están bajo el mar. Existen tres jameos distintos: El Jameo Chico, el Jameo Grande y el Jameo de la Cazuela, único visitable. Lo más espectacular es su lago interior lleno de cangrejos ciegos, especie endémica. En el recinto también hay un auditorio y un restaurante. Precio sin bono: 9’50€   Horario: de 10’00 a 18’30. Martes y sábados, también de 19’00 a 01’00.


7. San Bartolomé: con unas buenas cafeterías y pastelerías, este pueblo es turístico por ser el más cercano al Monumento al Campesino. Personalmente no me gustó mucho la escultura, pero bueno… En él también puedes visitar la Casa-Museo del Campesino y el Museo Tanit.


8. Arrecife: la capital de Lanzarote está bañada por el Charco de San Ginés, un entrante de agua de mar a cuyo alrededor surgió el primer núcleo de pescadores de la isla. En la ciudad puedes visitar el Castillo de San Gabriel, del siglo XVI, que es sede del Museo de la historia de Arrecife; el Castillo de San José, que alberga el Museo Internacional de Arte Contemporáneo; la Iglesia de San Ginés, así como pasear por su calle Real, sus parques y su puerto deportivo. Aparcar en Arrecife en temporada alta, puede ser todo un reto, a pesar de los grandes aparcamientos gratuitos (con gorrillas) que hay por la ciudad.



Día 2 – Recorrido por la zona del Timanfaya


1. Parque Nacional de Timanfaya: El Parque Nacional del Timanfaya es el paisaje más excepcional que te vas a encontrar en la isla de Lanzarote. Un remoto lugar al que sólo vas a poder acceder mediante una visita guiada. Está prohibido andar por el Parque Nacional, así como recorrer los senderos y carreteras con tu propio coche. El autobús realiza un recorrido por una carretera muy estrecha de 14 km a lo largo del Parque Nacional en el que podrás ver varios cráteres, incluso el que originó la explosión que dio lugar al paisaje que puedes ver ahora. Precio sin bono: 10€   Horario: de 9’00 a 16’45



2. Yaiza: típico pueblo canario, fue el primer enclave europeo en el archipiélago. Se encuentra en el borde el área sepultada por las erupciones volcánicas del siglo XVIII. Tranquilidad, arquitectura tradicional y plantaciones en arena volcánica, es lo que verás en Yaiza.


3. La Geria: zona de increíble belleza llena de viñedos plantados sobre las cenizas volcánicas en las faldas del área volcánica del Timanfaya. Las vides se plantan en conos formados en el lapilli, llamado localmente picón, y protegidas adicionalmente por pequeños muros de piedra seca. Puedes recorrerla en coche e ir parando en las diversas bodegas que hay diseminadas por el entorno.


4. Salinas de Janubio: al sur de Lanzarote podrás ver las salinas más extensas de la isla. Se construyeron en 1895 y aún siguen en funcionamiento.  440.000 m² en los que se produce sal, gracias a su lago central procedente de las aguas marinas. Actualmente se comercializa para el mercado interior de la isla. Acceso al mirador: gratuito.


5. Los Hervideros: cuando el mar está embravecido es cuando la visita llama más la atención. El mar golpea la piedra y asciende por los huecos que hay entre las rocas, dando la impresión de que el agua hierve y empieza a subir por los acantilados. Sus formaciones tan originales se deben a la lava volcánica procedente de las erupciones, que llegó hasta el mar y se enfrió rápidamente. La carretera que lleva hasta ellos también fue diseñada por César Manrique. Entrada gratuita.



6. Charco de los Clicos: una sorprendente laguna de agua marina, cuyo color verde se debe al alga ruppia que la habita y al azufre de sus aguas. Este Charco Verde está a 100 metros del océano, aunque está conectado a él mediante una gran red de grietas subterráneas. Su nombre, Ciclos, se debe a un crustáceo endémico que se extinguió hace más de un siglo por abusar de su pesca.  

7. El Golfo: pequeño pueblecito pesquero, muy pintoresco, en el que se encuentra el aparcamiento para acceder al Charco de los Ciclos. 



Otra entrada que te puede interesar: 
































Cómo es la visita a Roskilde, Frederiksborg y Kronborg con Hamlet Tours (III)


La última parada de nuestra visita fue el Castillo Kronborg. Aquí nos acompañó todo el rato el guía explicándonos todo lo que veíamos.

El castillo de Kronborg se encuentra en la ciudad de Helsingør (Elsinor) y es una visita obligada para los amantes de Shakespeare. Patrimonio de la Humanidad desde el año 2000, su historia ha quedado unida para siempre a la historia de Hamlet.


La fortaleza se construyó en 1420 bajo el mandato de Erico de Pomerania, llamándola entonces Krogen. Su función principal era la de recaudar impuestos a través de una tasa que se cobraba a los barcos que atravesaban el estrecho de Oresund. Por ello eligió este lugar para edificarlo, junto al mar y a unos pocos kilómetros de la ciudad sueca de Helsingborg, que está justo en la otra orilla. Se puede ver perfectamente desde sus dominios. El paso de Helsingør a Helsingborg es la distancia más reducida que hay entre ambas orillas del estrecho de Øresund, que separa Dinamarca de Suecia.

En el siglo XVI, Federico II lo renovó convirtiéndolo en un gran palacio renacentista y renombrándolo como Kronborg. Desgraciadamente, en el siglo XVII, el castillo ardió salvándose sólo su capilla. Sus reconstrucciones posteriores lo hicieron cada vez más fuerte, reforzándolo con varias líneas de defensa más a su alrededor y pasando a considerarse como el castillo más fuerte de Europa.

La visita a Kronborg

Para entrar al castillo hay que atravesar la Puerta Oscura, un pequeño túnel que llevaba desde la entrada original, hasta el Patio de las Cuatro Puertas.


Este patio está profusamente decorado con estatuas de Neptuno y Mercurio, los dioses del mar y del comercio. Buenos dioses para la función original con la que se construyó el castillo.

En el patio del castillo, construido durante la renovación renacentista de Federico II, había una majestuosa fuente del siglo XVI, que los suecos se llevaron cuando lo invadieron en 1658. Hoy sólo hay un pozo en ese lugar.



A continuación, se pasa a la Capilla. Consagrada en 1582, es lo único que queda del castillo original de Krogen, pues sobrevivió al gran incendio de 1658.  Aquí te puedes hacer una idea del esplendor que caracterizó a este lugar en su primera época.


Los aposentos reales también se pueden visitar. Después del incendio, Christian IV intentó recrearlos fielmente para que mantuvieran el mismo aspecto que tenían en la época de Federico II. Desde sus ventanales se pueden obtener unas increíbles vistas del país vecino sueco, justo en la otra orilla.



La siguiente sala visitable es el Salón de Baile, el más grande que existe en el norte de Europa. Mide 62 x 12 metros. De sus paredes cuelgan algunas pinturas que fueron pensadas para el Gran Salón del Palacio de Rosenborg, en Copenhague y que ahora se exponen aquí.

En el Pequeño Hall, podrás ver siete tapices del siglo XVI de reyes daneses. La colección original se componía de cuarenta tapices que mostraban cien de sus reyes.


La visita acaba en una especie de búnker. Debajo del castillo, existen una serie de pasadizos que eran utilizados por los soldados en tiempos de guerra. Sus galerías y salas podían albergar a más de mil hombres y suministros para soportar un asedio de seis semanas. Las grandes vasijas en las que se guardaban la comida, aún están allí.

Dentro de estas galerías se encuentra Ogier el Danés (Holger the Dane), un héroe legendario que aparece en varios cantares de gesta, como en el Cantar de Roldán. Según la leyenda, sería hijo de Godofredo, rey de Dinamarca. Acérrimo enemigo de Carlomagno, cuyo hijo mató al hijo de Ogier, acabó perdonándolo para luchar juntos contra los sarracenos.


Antes de salir del recinto, hay que pararse a ver el retrato en honor a Shakespeare, quien hizo famoso este castillo por situarlo como escenario de Hamlet.



Después de nuestra agradable visita y de hacernos algunas fotos en el exterior del castillo, junto a la bandera danesa y las vistas de Suecia al fondo, emprendimos nuestro regreso a Copenhague. Un día muy, muy bien aprovechado.  


Otras entradas que te pueden interesar:

Cómo es la visita a Roskilde, Frederiksborg y Kronborg con Hamlet Tours (I)



Hay muchas empresas que se dedican a organizar visitas por los alrededores de Copenhague. Yo contraté una con Getyourguide.com, que incluía el viaje a Roskilde, la entrada al Museo de Barcos Vikingos y la visita a los castillos de Frederiksborg y de Kronborg. Lo hice por internet para asegurarme la reserva el día que yo quería, pues sólo disponía de un día en concreto. De todas maneras, en Copenhague verás un montón de ofertas, unos 10-15€ más baratas, que supongo que será el dinero que se lleve este turoperador. A mí me costó 145€, con entradas, guías en inglés y transporte incluidos.


Al poco de hacer la reserva, me mandaron un correo con los datos exactos de la hora y el lugar de recogida: a las 7’30 venía a recogerme a mi hotel un guía de la empresa Hamlet Tours. Como había mucho tráfico en el centro, me llamó por teléfono para decirme que se retrasaría unos 5 minutos. Cuando llegó, la furgoneta estaba vacía y fuimos a recoger a otra gente a sus hoteles. El tour fue entero en inglés y el guía, estupendo. Mientras salíamos de Copenhague, fue haciéndonos un tour en la minivan explicándonos todos los monumentos que íbamos atravesando.

Nuestra primera parada: Roskilde

Roskilde se encuentra a unos 30 km de Copenhague. Fue capital de Dinamarca hasta el siglo XV y es una de las ciudades más antiguas del país. Según una leyenda, la ciudad fue fundada por el rey Hroðgar o Roar. En el área había algunos manantiales, por lo que el nombre de Roskilde provendría de Roar y kilde: "manantial, fuente".


El guía nos llevó directamente desde Copenhague hasta la plaza de la Catedral de Roskilde, el monumento más representativo de la ciudad. De noviembre a abril, esta visita no incluía el acceso a la Catedral, sino sólo a su plaza para dar un paseo rodeándola. Fue una pena, pero las normas son las normas.



Patrimonio de la Humanidad desde 1995, el edificio fue iniciado en el siglo XII para reemplazar un viejo templo anterior hecho con madera. De estilo gótico, su originalidad se encuentra en el ladrillo con el que se construyó, siendo una de las primeras en hacer con este material, cuya técnica de fabricación fue introducida por monjes en Dinamarca en 1160.

En su interior guardan sepultura la mayoría de la familia real danesa, y por ello, su diseño se fue adaptando a los gustos de los distintos tiempos. Eso hace de esta catedral un friso cronológico de la evolución de la arquitectura de los edificios cristianos en la Europa del Norte. En total hay 20 reyes y 17 reinas enterradas aquí. También está ya preparada para albergar el sarcófago de la actual reina, Margarita II y su consorte, Enrique.



Después de explicarnos la catedral mientras la rodeábamos entre la niebla, paseamos un poco por la plaza del Ayuntamiento y volvimos a la furgoneta.


En poco tiempo llegamos al otro gran atractivo de Roskilde: el Museo de los Barcos Vikingos.

Su ubicación, en plena orilla del Fiordo de Roskilde, hace que las vistas desde allí sean magníficas.


Aparcamos y nos dirigimos al recinto, para hacer la visita por nuestra cuenta. En el exterior había varios puestos de artesanía y talleres que son mostrados a los turistas en la temporada de verano.


En su interior hay varias salas en las que se pueden ver vídeos y carteles sobre los barcos que se descubrieron en 1962 en el fondo del fiordo. Los barcos fueron hundidos a propósito, alrededor del año 1000, junto a otro barco llamado Skudelev, para que protegieran la ciudad de invasiones enemigas por mar. El museo se creó para ver los 5 barcos que se encontraron.


Saliendo de nuevo, hay expuestos varios barcos que se han realizado allí utilizando las mismas técnicas que usaron los vikingos originarios, además de explicar las fases de construcción que requieren para hacerlos. Tardan más de un año en crear uno de estos barcos.



Realizada la visita, nuestro guía nos estaba esperando para ir a la ciudad de Hillerød, donde se asienta el castillo de Frederiksborg.

Otras entradas que te pueden interesar:


11 sitios imprescindibles que ver en Trujillo, uno de los pueblos más bonitos de España



Habitada desde la época prerromana, su fama se extendió por todo el mundo durante el siglo XVI por ser Tierra de conquistadores. Francisco Pizarro, Diego García de Paredes y Francisco de Orellana nacieron aquí, e importantes indianos volvieron de América con las arcas cargadas de monedas con las que construyeron caserones y palacios que han ido configurando el centro histórico de la ciudad. Su monumentalidad es tan rica que le han conferido el título de ser uno de los Pueblos más bonitos de España, así como de servir de escenario para la serie Juego de Tronos, hecho que ha provocado que un aluvión de turistas de todo el mundo la visiten más cada año. 


Sus calles, sus tiendas de productos extremeños y sus restaurantes en los que degustar los menús de la zona (como el siempre abarrotado La Troya), hacen que sea una de las visitas imprescindibles de Extremadura.


Qué ver en Trujillo

1. Plaza Mayor: es uno de los lugares más fotografiados de Trujillo, con su estatua ecuestre del conquistador Pizarro dominando todo el entorno. Hoy está llena de restaurantes y tiendas de souvenirs en los que degustar la cocina típica extremeña. La plaza está rodeada de magníficas construcciones, como:

➥ Iglesia de San Martín: se levantó en el siglo XVI sobre un antiguo templo del XIV que había quedado muy deteriorado durante la Guerra de Sucesión a la corona de Castilla entre Juana La Beltraneja e Isabel de Castilla. Su estructura es una mezcla de estilo gótico-renacentista. Durante mucho tiempo fue el lugar en el que se reunía el Concejo de Trujillo y donde se recibieron a personalidades importantes, como Carlos V y Felipe II.

➥ Palacio de los Duques de San Carlos: construido en el siglo XVI, tiene una impresionante portada plateresca y un conjunto de chimeneas mudéjares.

➥ Palacio de los Marqueses de Piedras Albas: pertenece al siglo XVI y presenta influencias florentinas.

➥ Palacio de los Marqueses de la Conquista: fue la residencia de Hernando Pizarro. En su balcón esquinero se pueden ver los bustos de la familia y su escudo de armas.

➥ Palacio de los Chaves Cárdenas: edificio gótico del siglo XV en el que estaba ubicado el Ayuntamiento Viejo.

➥ Casa de la Cadena: convertido actualmente en un restaurante, debe su nombre al símbolo del privilegio de asilo real, concedido por Felipe II en el siglo XV.


2. Puerta de Santiago: también conocida como la Puerta del Sol, constituyó uno de los puntos clave en la defensa de la ciudad. Está formada por un arco de medio punto coronado con siete almenas y en ella aparecen los escudos de los Reyes Católicos y de los Altamiranos. Por ella entraban los peregrinos que iban hacia Santiago de Compostela desde el sur de la península.


3. Murallas: la muralla de Trujillo rodea el Conjunto Histórico de la ciudad. Fue levantada en el siglo X por los musulmanes y en la actualidad se conservan 17 torreones y 4 puertas.

4. Alcazaba de Trujillo: los árabes lo construyeron en el siglo IX en la zona alta del cerro Cabezo de Zorro aprovechando materiales de construcciones romanas cercanas. Su estructura consta de un Patio de Armas con dos aljibes y de una Albacara, en cuyo interior se halla una antigua ermita dedicada a San Pablo, que conmemora el día en el que se reconquistó Trujillo (25 de enero de 1232). Su importancia defensiva fue tal que, durante el reinado de Pedro I, se decidió guardar aquí las riquezas de la Corona, por considerarla una de las fortalezas más seguras del reino. Precio: 1'50€


Su fama se ha extendido aún más por servir de escenario para la serie Juego de Tronos, convirtiéndose en uno de los castillos defensivos de Desembarco del Rey (Capítulo El dragón y el lobo – Temporada 7)


5. Museo Pizarro: esta casa solariega del siglo XV, ha sido convertida en museo afirmándose que en ésta nació Francisco Pizarro. A pesar de que existe mucha controversia con respecto a ello, el museo bien merece una visita para conocer la estructura clásica de una casa de la época, así como para saber cómo se vivía durante los primeros años en los que los conquistadores estuvieron en América. Horario: de 10’00 a 14’00 y de 17’00 a 20’00. Precio: 1’40€.

6. Museo de la Coria: situado en el antiguo convento de San Francisco el Real, en él se recoge lo más importante de la relación entre Extremadura y América, fruto de la cual nació la cultura mestiza. Precio: Gratis.


7. Iglesia de Santa María la Mayor: construida sobre un antiguo templo románico edificado sobre la mezquita alhama de Torgiela musulmana que se utilizó hasta el siglo XIII, tras la reconquista se consagró a la Virgen María de la Asunción. Su estructura más antigua es la de la torre campanario, que data del siglo XIII, y en la que se puede ver esculpido un escudo del Athletic Club de Fútbol. Éste se añadió a la torre cuando Antonio Serván, el que se encargó de su reconstrucción a finales del XX, le quiso hacer un homenaje a su club favorito. Precio: 1’40€.


8. Antigua Alberca: de origen romano, la estructura que se conserva es una poza islámica de la época de los Omeya. Excavada en la roca, tiene más de 14 metros de profundidad y el acceso a ella se hace a través de una escalera de finales del siglo XV.

9. Palacio Juan Pizarro de Orellana: sobre un antiguo edificio militar, Pizarro construyó un gran palacio que cuenta con dos torres rectangulares, un balcón renacentista, un patio con balaustrada, aljibes y una escalera de caracol. Cervantes se alojó en él durante su estancia en Trujillo.


11. Torre del Alfiler: su nombre proviene de la terminación de su cúpula, en la que hay una varilla. Se construyó en el siglo XIV en estilo gótico. En ella se pueden ver los escudos de las familias Chaves y Orellana fabricados con cerámica de Talavera de la Reina. Precio: 1’40€


Otra entrada que te puede interesar: