6 lugares imprescindibles que ver en Almadén

 

Hace poco me estaba leyendo la saga de La Fundación (Asimov) desde el principio, y me sorprendió que hicieran referencia a estas minas en Yo, Robot (Un conflicto evitable). Y es que su fama llegó a extenderse a lo largo de los siglos y de los continentes.

El origen de su nombre ya daba pistas. Los árabes la llamaron al-maʿdin, la mina. Su historia ha estado siempre vinculada a la minería, aunque su máximo esplendor se dio en los siglos XVI y XVII cuando el mercurio se hizo tan necesario para realizar la amalgama de plata con todas las riquezas americanas. Además, se utilizaba en medicina para curar las enfermedades venéreas.

Las minas se cerraron en 2003, pero el pueblo sigue sin olvidar su pasado. La minería está presente en las calles del pueblo a través de sus edificios históricos, museos y esculturas, y cada año nuevos estudiantes siguen acudiendo a la primera Escuela de Minería de España y la cuarta del mundo (1777), tras las de Freiberg (Alemania, 1767), Schemitzz (Eslovaquia, 1770) y San Petersburgo (Rusia, 1772).

Qué visitar en Almadén

1. Las Minas de Almadén: sin duda, son el reclamo turístico por excelencia. En los dos mil años que estuvieron abiertas de ellas se extrajo un tercio de todo el mercurio que ha usado la humanidad a lo largo de su historia. En 2003 las cerraron por la prohibición de seguir usando mercurio dictada por la Unión Europea y en 2012 las declararon Patrimonio de la Humanidad. La visita merece mucho la pena y es muy completa. Primero accedes a un centro de interpretación en el que se proyecta un audiovisual sobre las minas. A continuación, bajas a los pozos. Y, para acabar, te llevan en un curioso vehículo a ver el Museo del Mercurio y varias instalaciones exteriores. Los últimos trabajadores que tuvo son ahora los que guían la visita. Toda una aventura.

Para acceder a ellas, reserva toda una mañana o toda una tarde. Tendrás que hacer muy bien las cuentas para que te cuadre todo y te dé tiempo a visitar el Hospital de Mineros de San Rafael, cuya entrada va incluida en el ticket. Las entradas se agotan muy rápido cuando las ponen a la venta. 👉 Más información.

2. La Plaza de Toros: es única en el mundo por tener forma hexagonal y por ser una de las más antiguas de España (1752). Las epidemias y la falta de alojamientos propiciaron la construcción de veinticuatro viviendas alrededor de esta plaza para evitar el hacinamiento de los vecinos en una época en la que cuatro o cinco familias compartían casa y sacar dinero alquilándolas para construir el futuro Hospital de Mineros.

3. Iglesia de Nuestra Señora de la Estrella: fue construida en 1747 gracias a los donativos de los mineros y de los vecinos de Almadén. Es de estilo neoclásico y destaca su colores blancos y amarillos. En su interior descansa el Cristo de la Fuensanta, la imagen más antigua del templo (s.XVI).

4. La Real Cárcel de los Forzados: se tiene constancia de que estaba ya funcionando en 1525 para encerrar a presos comunes, pero sobre todo, a presos forzados de la Corona, gitanos y esclavos. La cárcel contaba con una galería que la comunicaba con la mina, con lo que los presos no veían nunca el exterior. A los forzados se les cargaba con una pena temporal o perpetua, pero la mayoría no vivía lo suficiente como para volver a ser libre. Se demolió en 1969 y sobre ella se construyó la actual Escuela de Ingeniería Minera e Industrial de Almadén. Hoy quedan sus sótanos para ser visitados.

5. El Castillo de Retamar: en pleno centro del pueblo se conservan los restos de este castillo árabe del siglo XII, construido para defender las minas. Su nombre fue Hins-al-madin o Fuerte de la Mina. Puedes subir a su mirador para observar Almadén y su entorno desde las alturas.

6. El Real Hospital de Mineros de San Rafael: cuando se intensificaron las extracciones de las minas para abastecer a las colonias americanas, aumentó el número de mineros enfermos (sobre todo con azogue). Esto llevó a la construcción de este hospital en 1755 y que tuvo métodos de curación novedosos como la playa, en el que los enfermos daban vueltas sobre un círculo que había en el suelo mientras exudaban el mercurio gracias a las altas temperaturas que tenía la habitación en la que se encontraban, o el cajón de madera, que tenía varias lámparas que daban calor al enfermo que se sentaba en él para que sudara. Estuvo abierto hasta 1980 y hoy puedes ver un museo sobre Almadén y su precioso patio.


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