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15 Cosas imprescindibles que ver y que hacer en la ciudad de El Calafate



El nombre de la ciudad proviene de la planta del calafate, de características flores amarillas y que da unas bayas de color azul oscuro. Según la tradición quien come este fruto regresará siempre a la Patagonia. Antiguamente este fruto se utilizaba para calafatear los primeros barcos que llegaban a la Patagonia, debido a la falta de cáñamo.

Su fundación oficial fue en 1927, aunque ya antes había algunos asentamientos por la zona, estancias que aprovisionaban a las caravanas de carretas que transportaban lana por la región.

Hoy es mundialmente famosa por ser la base de operaciones de miles de turistas que utilizan El Calafate como punto de partida para visitar el Glaciar Perito Moreno, entre otros atractivos de la zona.

Con sus poco más de 21.000 habitantes, la zona principal es la Avenida del Libertador General San Martín. Si te sales de ella, pronto te encontrarás con caminos sin asfaltar que llevan a lujosos hoteles, perros callejeros por doquier y las orillas del Lago Argentino.


Qué hacer en la ciudad de El Calafate

1. Ir de compras por la Avenida del Libertador: la calle principal de El Calafate está llena de restaurantes, cafeterías, tiendas de souvenirs y agencias de viajes que organizan excursiones por los alrededores. El supermercado La Anónima inicial la parte más importante de la calle comercial. Por la mañana todo está muy tranquilo. El bullicio comienza por la tarde, cuando la gente vuelve de sus excursiones.


2. Tomarte un submarino en La Laguna Negra: una de las sucursales que esta empresa tiene por toda Argentina. Su sede central se halla en Ushuaia, de ahí que se la conozca como la fábrica de chocolate más austral del mundo. El local es muy acogedor y sienta muy bien en invierno tomarse un vaso de leche calentito con tu barrita de chocolate.


3. Disfrutar de la tradicional cocina al disco: este plato proviene de los agricultores criollos. Los arados tienen una pieza reemplazable, llamada Disco, que se desgasta y se tiene que cambiar con el tiempo. Los que estaban obsoletos, se utilizaron como instrumento de comida. Ahora consiste en un guiso con verduras, patatas, especias y carne, que se comparte entre dos personas.


4. Comprar chocolates: existen varias confiterías en la ciudad. Una de las más famosas es Chocolates Casa Guerrero. Esta empresa familiar, fundada en 1968, se encuentra en la Avenida del Libertador y siempre está llena de gente. Su surtido es muy variado y merece la pena acercarse para llevarse unos cuantos bombones. http://www.chocolatesguerrero.com.ar/

5. Darte una vuelta por el Paseo de Los Artesanos: en un entorno mágico, que recuerda a las casitas de los gnomos, este lugar es una feria permanente donde artistas locales exponen y venden sus trabajos.


6. Ver la pequeña Parroquia de Santa Teresita: la parroquia del pueblo está albergada en una pequeña construcción de una sola planta y un campanario. En su interior se encuentra la imagen de la patrona de Calafate, que simboliza la paciencia y la aceptación de los dolores a través de la fe.


7. Visitar el Museo Regional: en su interior se cuenta la historia de los primeros habitantes de El Calafate. Allí encontrarás fósiles, taxidermia, antiguas herramientas… Es muy pequeñito y se recorre en poco tiempo. Asegúrate de su horario antes de planear tu visita. La entrada es gratuita.

8. Entrar a la Intendencia del Parque Nacional Los Glaciares: ubicada en un edificio de 1946, declarado Monumento Histórico Municipal, puedes entrar al parque que lo rodea y curiosear sus figuras. También hay un pequeño sendero de interpretación de la flora de la zona.


9. Dar un paseo por la costanera: el paseo costero bordea la Bahía Redonda y es un lugar privilegiado para disfrutar de las vistas del lago y de las aves que lo habitan. Durante el invierno, se puede patinar sobre hielo en la bahía congelada.  


10. Probar la carne de guanaco: este animal salvaje, parecido a la llama, puebla la gran estepa patagónica. Es uno de los pocos mamíferos que pueden beber agua salada sin ningún problema. Su carne es dura y hay que saber cocinarla bien. La podrás probar en forma de hamburguesa o empanadas en el Wanaco Tradicional Bar, por ejemplo.  


11. Hincharte a alfajores de calafate: dicen que el que come calafate, siempre vuelve a estas tierras. Si los alfajores te gustan, prueba los de este fruto silvestre. Lo encontrarás en cualquier tienda de souvenirs de El Calafate y en las chocolaterías.


12. Observar las aves en la Reserva de la Laguna Nimez: esta Reserva Ecológica Municipal es un lugar ideal para observar las más de 80 especies de aves que la habitan.


13. Entrar en calor con un buen licor de calafate: el color vino y el original sabor a hierbas de este licor no te dejará indiferente.


14. Probar un dulce casero en una pastelería artesanal: si te sales un poco de la zona principal y callejeas por El Calafate puedes encontrar joyitas escondidas, como la Panadería La Familia. Un pequeño negocio artesanal donde preparan unos dulces tremendos. No dejes de probar su tradicional pastafrola. (Campaña del Desierto 1000-1098, El Calafate).


15. Pedirte un plato de cordero patagónico: el cordero patagónico se cuece en cruz durante unas dos horas. Se sujetan las extremidades al asador con alambres y con la cabeza hacia abajo. El cordero se coloca a una distancia de unos 50 a 80 centímetros del fuego.



Otros lugares que te puedes encontrar en El Calafate

➤ Museo argentino del juguete: al lado del Casino, verás este museo muy indicado para los más nostálgicos. También tiene una tienda temática. http://museoargentinodeljuguete.com/

➤ Museo del Hielo Patagónico Glaciarium: un hall central, dos grandes pabellones y un cine 3D conforman este recinto dedicado a la divulgación e investigación de los glaciares. El museo se encuentra a 8 km del centro de El Calafate. Para llegar a él existe un servicio de transfer con salidas regulares desde el Playón de la Secretaría de Turismo Provincial. El precio de este servicio está incluido en el precio general de la entrada. Sin embargo, la entrada al Glaciobar se paga a parte.

➤ Yeti Ice Bar: si te apetece ir a un bar de hielo, pero no quieres desplazarte a Glaciarium, puedes pasarte por este local que se encuentra en la misma Avenida del Libertador y disfrutar de 25 minutos de frío y fiesta. https://www.facebook.com/yetiicebar

➤ Primera vivienda de El Calafate: con paredes de piedra y un pequeño jardincillo, aún se mantiene en pie (aunque necesita una remodelación)  la primera casa que se construyó en este lugar.



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Día 1: Argentina – Mi primer día visitando Buenos Aires



Después de descansar en el hotel, comencé mi primer día por Buenos Aires. Anduve un poco por el tradicional Barrio de San Telmo, cogí la Avenida de Entre Ríos y me dirigí hacia la Plaza del Congreso. El Palacio del Congreso se construyó siguiendo el modelo del Capitolio de Washington en 1906. Delante hay una gran plaza en la que se alza el Monumento a los Dos Congresos, que se levantó en honor a la Asamblea de 1813 y al Congreso de Tucumán de 1816, año en el que se declaró la independencia.

Atravesé la Avenida de Mayo porque mi idea era tomarme algo en el mítico Café Tortoni, el café más famoso de Buenos Aires. Me fue imposible. Había una fila enorme tan sólo para entrar. Así que, decidí dejarlo para el día siguiente. En plena Avenida de Mayo me encontré con el palacio más dantesco de la ciudad: el Palacio Barolo. Cuando se construyó en 1923 fue el edificio mas alto de la capital. Diseñado por el arquitecto Mario Palanti, su interior está fuertemente ligado a la Divina Comedia de Dante. Su altura (100 metros) es una referencia a cada uno de los cantos que componen la obra. El número de sus pisos (22) recuerda al número de versos que componen cada canto. Además, su estructura también está dividida en Infierno, Purgatorio y Cielo, como las partes de la famosa obra de Dante. Hoy se puede acceder a su interior contratando uno sus tours guiados, en los que viene incluida la visita a la terraza para disfrutar de las vistas de la ciudad.


Al final decidí comer en el Restaurante Plaza Asturias, un excelente lugar para disfrutar de alguna comida típica del lugar. Vamos, que me hinché a empanadas antes de seguir andando. Los camareros fueron muy amables y se interesaron mucho al ver que era de España, hablando de lo bonitos que eran los Lagos de Covadonga. El precio, barato, y la comida, buenísima. 


Siguiendo la avenida, pronto llegué a la famosa Plaza de Mayo, donde más turistas juntos vi de todo Buenos Aires. Aquí fue donde nació la ciudad, a manos de Juan de Garay, el 11 de junio de 1580. Los jueves, a las 15’30, aun puedes ver a las famosas Madres de la Plaza de Mayo pidiendo justicia por sus familiares desaparecidos durante la dictadura (1976-1983).


En su centro hay una gran escultura, llamada Pirámide de Mayo, que cuenta con una placa de bronce en la que se lee la historia de la plaza y con el monumento ecuestre al General Manuel Belgrano.

Alrededor de la plaza hay varios lugares representativos porteños:

1. La Casa Rosada: la sede del Gobierno argentino desde 1862 está ubicada sobre los cimientos del antiguo Fuerte de Buenos Aires. Se hizo mundialmente famosa por los discursos que Evita daba desde su balconada.


2. La Catedral Metropolitana: sobre la antigua Iglesia Mayor que Juan de Garay levantó en 1593, la Catedral de Buenos Aires no tiene la estructura que esperamos cuando vamos buscando una catedral. Su fachada neoclásica despista, aunque su interior tiene el aspecto de una iglesia colonial española normal. Dentro alberga el sepulcro del general José de San Martín.


3. El edificio del Gobierno de la Ciudad: sede del Poder Ejecutivo de la Ciudad de Buenos Aires. Fue construido entre 1891 y 1902, con base en un proyecto del arquitecto Juan Antonio Buschiazzo, combinando elementos de la arquitectura francesa, italiana y alemana.

4. La casa central del Banco Nación: la sede del banco más importante de Argentina está cubierta con una bóveda que es de las mayores del mundo, ya que sus dimensiones son de 50 metros de diámetro por 36 de altura.


5. El Cabildo: En el interior del Cabildo se encuentra el Museo Nacional del Cabildo y la Revolución de Mayo, donde se exhiben cuadros, retratos, piezas y joyas del siglo XVIII, el arca fiscal de Caudales, la imprenta que fuese instalada por el virrey Vértiz en la Casa de Niños Expósitos y la lámina de Oruro obsequiada al Cabildo en ocasión de la victoria de 1807 frente a los ingleses.


Por detrás del Cabildo, siguiendo un poquito por la Avenida Julio Roca, está en una esquina la Manzana de las Luces, que llegó a ser el centro cultural más importante de Buenos Aires en tiempos coloniales. Aún se pueden ver dos de sus edificios originales y túneles defensivos creados por los jesuitas de la época. Justo al lado, está la parroquia San Ignacio de Loyola, que también formaba parte del complejo y que está considerada como la iglesia más antigua de la ciudad. Y, en frente, puedes admirar la Librería del Colegio, hoy renombrada como La Librería de Ávila, la primera librería de Buenos Aires, inaugurada en 1785.



Volví mis pasos hacia la Plaza de Mayo y seguí andando por los jardines que hay junto a la Casa Rosada, hasta llegar al Centro Cultural Kirchner. ubicado en el edificio que fuera anteriormente sede del Correo Central de Buenos Aires. Es el más importante en tamaño de América Latina y el tercero a nivel mundial. El centro, conocido como CCK, es la mayor inversión en un proyecto cultural hecha en la Argentina en toda su historia. Una lástima que, al ser lunes, estuviera cerrado. Su entrada es gratuita.


Tras descansar un poco sentada en los jardines, fue hacia la Calle Florida, una de las más comerciales de la ciudad. Me paré en una cafetería a tomarme un submarino calentito y me di una vuelta por las Galerías Pacífico. Inspirado en el edificio Le Bon Marché de París, estas galerías comerciales tienen su origen en 1889. Su interior está lleno de tiendas y restaurantes, y cuenta con el Centro Cultural Borges en el piso superior.


Desde la calle Florida, atravesé la famosa Avenida Corrientes, llena de teatros y gente, hasta llegar a la Plaza de la República. La plaza se encuentra en la concurrida Avenida 9 de Julio. Hay muchísimo tráfico siempre y hay que tener cuidado al cruzar.

En medio de la plaza, está el gran Obelisco. Conseguí hacerme un hueco entre tanto turista para sacar una de las fotos más representativas de la ciudad, con el nombre de Buenos Aires y el Obelisco de fondo. Erigido en 1936 para conmemorar el 400º aniversario del primer asentamiento español en el Río de la Plata, hoy es el lugar elegido por los forofos para celebrar las victorias futboleras.


Desde esta Avenida también observé el famoso Teatro Colón, el cartel de Evita en la fachada del Edificio del Ministerio de Obras Públicas, el Monumento a las Cataratas de Iguazú y un Museo del Jamón, que nada tiene que ver con los madrileños.



Después de cenar en un restaurante de la Avenida 9 de Julio, mi última parada fue para visitar el Ateneo. La librería más famosa de la capital se sitúa en el interior del antiguo Teatro Grand Splendid, donde actuó también el famoso Carlos Gardel. Situada en el famoso barrio de Recoleta, en 2008 The Guardian la eligió como la segunda librería más hermosa del mundo y en 2019, National Geographic la nombró la librería comercial más bella del mundo. La librería El Ateneo es una marca tradicional, creada en 1912, que actualmente se halla asociada a la firma Yenny, y posee más de 34 locales repartidos en la Argentina, principalmente en Buenos Aires.



Y coger en esa misma calle el metro para volver al hotel. Un día bastante aprovechado. 

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La ciudad porteña, famosa por su tango y sus alfajores, es fácilmente abarcable a pie y usando el transporte público con la Tarjeta Sube. Durante tu viaje por Argentina reserva unos cuatro o cinco días para sacarle todo el partido a esta gran ciudad, darte una vuelta por sus múltiples museos y visitar sus alrededores. 

Qué hacer en Buenos Aires

1. Hacerte una foto en la Plaza de Mayo con la Casa Rosada de fondo: la plaza más famosa de la ciudad está rodeada de la Catedral Metropolitana, el Cabildo y la Casa Rosada, desde cuyo balcón Evita arengaba a su pueblo. En el centro se encuentra la Pirámide de Mayo, un obelisco blanco que se construyó para conmemorar el primer aniversario de la independencia de los argentinos de España. Los jueves, a las 15’30, aun puedes ver a las famosas Madres de la Plaza de Mayo pidiendo justicia por sus familiares desaparecidos durante la dictadura (1976-1983).


2. Buscar la estatua de Mafalda en el Barrio de San Telmo: San Telmo es uno de los barrios más característicos de Buenos Aires. Está lleno de edificios que recuerdan a los que se asentaron aquí durante la época de la primera colonia. Mansiones que más tarde se conocerían como Conventillos, viviendas alrededor de un patio central habitadas por los inmigrantes europeos en las que se supone que nació el tango. Hoy, además de su arquitectura, podrás deleitarte con sus locales antiguos, espectáculos de tango, mercados (la Feria de San Telmo se celebra cada domingo, de 10’00 a 18’00) y el Paseo de la Historieta.


3. Comerte un choripán mientras ves las aves de La Costanera: La Reserva Ecológica Costanera Sur es un remanso de calma a escasa distancia del centro de Buenos Aires. 350 hectáreas de reserva natural, donde podrás ver más de 300 especies de aves si cuentas con unos buenos prismáticos (y suerte, además de iguanas, tortugas y nutrias. Su acceso es gratuito. En la calle que hay fuera de la reserva, es común ver puestos de comida callejera en los que disfrutar de un barato y bien servido choripán (bocadillo de chorizo asado).


4. Ver la Tumba de Evita en Cementerio de La Recoleta: uno de los cementerios más famosos de Sudamérica, cuenta con pasillos llenos de increíbles mausoleos altamente ornamentados, algunos de ellos ya casi en ruinas. Entre sus tumbas más famosas, la de Eva Perón. Al lado del cementerio, no puedes dejar de visitar la bonita Basílica del Pilar y pasear por uno de los barrios más lujosos de la capital.


5. Disfrutar de un espectáculo de tango callejero: Caminito, San Telmo o la peatonal Calle Florida, son sólo un ejemplo de los lugares donde es más probable que asistas a un espectáculo improvisado de tango.


6. Tomarte un chocolate con churros en el Café Tortoni: es un lugar indispensable si estás en Buenos Aires. Pero, ten en cuenta que hay que hay que echarle paciencia para poder entrar. La gente se agolpa a la entrada y las colas son enormes. Si no te importa la espera, merece la pena. Personalidades de la talla de Ortega y Gasset o Borges lo frecuentaban habitualmente. Pirandello, Einstein o Lorca, también lo visitaron. Incluso el mítico Gardel, quien actuó allí dos veces, tuvo una mesa privilegiada, siempre reservada para él, y en la que podía estar con sus amigos sin que lo agobiaran sus fans.


7. Tomarte un submarino con un alfajor: un vaso de leche calentito en el que se mete una barra de chocolate negro y se remueve hasta que se disuelve. Una delicia que puedes encontrar en cualquier cafetería argentina. Havanna o Laguna Negra, son algunas de las más famosas para, además, tomarte un buen alfajor (nada que ver con los españoles navideños).


8. Probar las muestras de La Casa del Dulce de Leche: en Argentina está hecho a base de leche de vaca, azúcar, esencia de vainilla) y una pizca de bicarbonato de sodio. Los hay de muchas marcas y sabores, incluido el de menta, que puedes encontrar en La Casa del Dulce de Leche, en Buenos Aires. Acabarás comprando algo, seguro.


9. Darte una vuelta por Caminito (de día): la calle más famosa del barrio de La Boca, es la estampa característica que se nos viene a la cabeza cuando pensamos en Buenos Aires. Sus animados edificios de colores, sus originales tiendas y sus espectáculos callejeros de tango, atraen a los turistas que visitan la ciudad. Sin embargo, no es accesible en metro, hay que llegar en autobús, y siempre antes de que anochezca. La delincuencia ha aumentado mucho en este lugar y en sus calles aledañas, creciendo el número de robos con violencia. Incluso un paseo hasta el estadio de La Bombonera tiene sus riesgos.


10. Comprarte un libro en el Ateneo: la librería más famosa de la capital se sitúa en el interior del antiguo Teatro Grand Splendid, donde actuó también el famoso Carlos Gardel. Situada en el famoso barrio de Recoleta, en 2008 The Guardian la eligió como la segunda librería más hermosa del mundo y en 2019, National Geographic la nombró la librería comercial más bella del mundo. La librería El Ateneo es una marca tradicional, creada en 1912, que actualmente se halla asociada a la firma Yenny, y posee más de 34 locales repartidos en la Argentina, principalmente en Buenos Aires.


11. Subir a la Torre Monumental: en pleno barrio de Retiro y muy cerca de la estación de tren y de autobús, se alza esta bonita torre de 76 metros de altura donada por la comunidad británica en 1916 y construida con materiales traídos en barco desde Inglaterra. Su nombre inicial fue Torre de los Ingleses, pero tras la Guerra de las Malvinas de 1982, fue rebautizada como Torre Monumental. Hoy puedes subir hasta su sexto piso en el que hay una pequeña exposición y un mirador.


12. Visitar las Galerías Pacífico: inspirado en el edificio Le Bon Marché de París, estas galerías comerciales tienen su origen en 1889. Su interior está lleno de tiendas y restaurantes, y cuenta con el Centro Cultural Borges en el piso superior.


13. Hacerte una foto en el Obelisco: si consigues hacerte un hueco entre los cientos de turistas que lo rodean todos los días, podrás sacarte una de las fotos más representativas de la ciudad, con el nombre de Buenos Aires y el Obelisco de fondo. Erigido en 1936 para conmemorar el 400º aniversario del primer asentamiento español en el Río de la Plata, hoy se encuentra en el centro de la Plaza de la República, lugar elegido por los forofos para celebrar las victorias futboleras.


14. Recordar a Dante en el Palacio Barolo: este original bloque de 22 pisos se construyó en 1923, siendo por aquel entonces el edificio más alto de Buenos Aires. Diseñado por el arquitecto Mario Palanti, su interior está fuertemente ligado a la Divina Comedia de Dante. Su altura (100 metros) es una referencia a cada uno de los cantos que componen la obra. El número de sus pisos (22) recuerda al número de versos que componen cada canto. Además, su estructura también está dividida en Infierno, Purgatorio y Cielo, como las partes de la famosa obra de Dante. Hoy se puede acceder a su interior contratando uno sus tours guiados, en los que viene incluida la visita a la terraza para disfrutar de las vistas de la ciudad.


15. Comer carne: parrilladas, asados, bifes… Buenos Aires es el paraíso de los carnívoros. Platos de verduras, más allá de la típica ensalada, son difíciles de encontrar en toda Argentina (sobre todo, fuera de las grandes ciudades) y las frutas son carísimas en los supermercados. Ante esto, déjate llevar por platos abundantes y comidas largas y contundentes.


16. Hacer una excursión cercana:
⬥ El Tigre: para darte una vuelta en barco por sus canales.
⬥ San Antonio de Areco: para empaparte la cultura gaucha.
⬥ Uruguay: Montevideo y Colonia de Sacramento están muy cerca en barco.

8 lugares imprescindible que ver en Elvas en un día



Patrimonio de la Humanidad, Elvas cuenta con la mayor colección de fortificaciones-baluarte del mundo. Sus orígenes se encuentran en Alpesa, una ciudad fundada por los romanos, que pasó a manos cristianas y musulmanas, para acabar recibiendo los fueros del rey Sancho II de Portugal en 1231. Durante siglos su importancia fue grande, por constituir el principal puesto fronterizo al sur del Tajo y ostentar la sede episcopal. La historia ha hecho que sea la actual ciudad fortaleza que observas hoy, con hasta cuatro líneas de murallas de diferentes épocas.

El centro histórico se encuentra dentro de la primera zona amurallada. Pasear por sus callejuelas tranquilamente es la mejor forma de descubrir todos los puntos de interés que Elvas ofrece. Puedes aparcar fuera de la zona amurallada, en las cercanías del Puesto de Turismo y del parque que hay en frente.


Fuera de la muralla, tendrás que coger el coche si quieres visitar el Fuerte de Santa Luzia, el Fuerte da Graça y tres fortines construidos por Wellington a principios del XIX.

Normalmente, la visita a Elvas se suele también combinar con la de Évora. Ambas Patrimonio de la Humanidad y a una distancia de poco más de una hora entre ellas.

Qué ver en Elvas

1. Plaza de la República: la plaza más importante de la ciudad se construyó en 1511. En ella puedes ver el Ayuntamiento y la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, la Casa de la Cultura y la Oficina de Turismo.


2. Catedral: la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción funcionó como catedral de Elvas hasta que la ciudad perdió su rango episcopal en 1882. Fue construida en estilo manuelino en 1517 por Francisco de Arruda, el mismo arquitecto que diseñó la Torre de Belém en Lisboa. En ella se puede ver la Casa do Cabildo, transformada en Museo de Arte Sacro con objetos del antiguo obispado.


3. Largo do Dr. Santa Clara: en esta plaza cercana a la Catedral podrás ver la primera muralla musulmana (s. VIII), la picota (s. XVI), el Palacio dos Mesquita Pimentel (remodelado por Juan de Herrera para acoger a Felipe II) y la iglesia de las Dominicas (s.XVI), cuyo interior está lleno de azulejos.

4. Castillo: la primera fortificación islámica se fue remodelando hasta obtener su aspecto actual en el siglo XVI. En ella vivía el alcalde de la ciudad. Es un castillo pequeñito que consiguió ser nombrado el primer Monumento Nacional Portugués.

5. Tiendas y bares antiguos: la Rua de Cadei, la Rua Alcamin y la Rua Carreira están llenas de negocios en los que puedes comprar souvenirs portugueses a buen precio, especialmente los objetos de corcho de la región. También puedes pasarte a disfrutar de un buen vino en los bares de la zona.


6. Acueducto da Amoreira: se encuentra a las afueras de la ciudad y se extiende a lo largo de unos 8 km llevando agua hasta la fuente de mármol del Largo da Misericórdia. En algunos puntos llega a medir treinta metros de altura y tardó en construirse más de 120 años.

7. Forte de Santa Luzia: sobre la cima de un cerro se alza este fuerte desde el que se observa toda la ciudad. Su construcción es del siglo XVII, tiene planta rectangular y cuatro baluartes en los vértices. Junto con el resto del conjunto defensivo de Elvas, presume de no haber sido nunca tomado por fuerzas enemigas. En su interior llegó a albergar unos 400 soldados. Hoy es la sede del Museo Militar, donde se expone una interesante colección de armamento que va desde la Edad Media hasta el siglo XIX, así como uniformes y maquetas.


8. Forte de Graça: también llamado Fuerte del Conde de Lippe, está sobre un cerro a unos 4 km del centro de Elvas. José I lo mandó construir en 1763, convirtiéndose en una de las fortalezas abaluartadas más poderosas del mundo.