Día 5: Argentina – Opinión del mini trekking al Perito Moreno con Patagonia Dreams (I)



Al principio contraté sólo un transporte que me llevara al Perito Moreno por cuestión de presupuesto, pero la opción del mini-trekking era tan tentadora… que llamé a la empresa y les dije que si podía cambiar mi reserva. Me alegré mucho, porque fue una experiencia inolvidable.

Vinieron en un minibús a recogerme a mi hotel para hacer los 70 kilómetros que separan El Calafate del Perito Moreno. Salimos de la ciudad y pronto empezamos a ver maravillosos paisajes siguiendo la ruta 11, que discurre junto al Lago Argentino hasta llegar al brazo Rico, ya en el Parque Nacional de Los Glaciares.




El Parque Nacional de Los Glaciares se encuentra a 50 km de El Calafate. Está compuesto por imponentes ríos de hielo que descienden de las cumbres y por los lagos rodeados de bosques. Con una superficie de 2600 km², un 30% de su superficie es hielo. En él hay 356 glaciares, aunque el más famoso es el Perito Moreno.

Antes de entrar en el parque, paramos para pagar la tasa de acceso. Ésta nunca viene incluida en las excursiones y hay que abonarla allí en efectivo y pesos. Te mandan muchos correos recordándotelo días ante de tu salida.

Pagada la tasa, nos adentramos en el parque durante algunos kilómetros y tomamos la Curva de los Suspiros, un enclave muy especial desde el que ya se ve de frente el inmenso glaciar.

Un poco más adelante llegamos al Puerto Bajo de las Sombras. Las vistas son maravillosas, no sólo del glaciar, sino también de todo el entorno que lo rodea.




En el muelle nos montamos en un barco navegando durante unos veinte minutos con vistas a la pared sur del glaciar. Hacía mucho frío, pero todos estábamos en cubierta haciendo fotos. La calma era total, las entradas están restringidas y había muy poca gente por allí.

El barco nos dejó a la izquierda del glaciar, donde caminamos un poquito para llegar a un refugio que hay sobre la orilla del Lago Rico. Aún era más impresionante verlo tan cerca.

Una espectacular masa de hielo que se extiende por 5 km de ancho, con una altura de entre 60 y 80 metros y que baja lentamente desde los Andes. Es uno de los pocos glaciares que avanzan en el mundo, unos dos metros al día. El hielo que se ve desde los miradores se formó hace unos 40 años. Mientras el hielo va avanzando va liberando presión dando lugar a estruendos parecidos a los truenos. Si estás cerca también puedes escuchar como cruje.



Junto al glaciar, nos pusimos los crampones e iniciamos el minitrekking. El personal fue amabilísimo. Aunque no tuvieras idea de nada y se te diera mal andar sobre el hielo, te ayudaban en todo y estaban pendientes de ti en todo momento. Bajar era un poco complicado.


Anduvimos durante más de una hora viendo grietas, cuevas, sumideros… El color azul tan intenso… Increíble. Sólo el hecho de estar allí merecía la pena.





Antes de bajarnos del glaciar, brindamos con un vaso de whisky con hielo del Perito Moreno, y nos comimos unos bombones.



Después, atravesamos los bosques hasta llegar al refugio y comer allí. (Es necesario llevarse comida, porque allí no hay nada para comprar). El té y el café corrió a cargo de los organizadores.



Estaba empezando a nevar y eso hacía más mágico aún el viaje.

Cuando acabamos de comer, cogimos el barco de nuevo y volvimos a subirnos al minibús para llegar a las plataformas.





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