Día 4 – Visitando Angkor

Por la mañana, muy tempranito, ya teníamos en la puerta del hotel a nuestro conductor, Saroh, para llevarnos a los templos. Y es que más tarde, es imposible por todos los turistas que se agolpan en los recintos. Pero, tampoco podemos ir al amanecer, ni al atardecer, porque estamos en las mismas…



Ir a Angkor es bastante fácil: tan sólo hay que seguir la carretera de la avenida en la que están los Jardines de la Independencia y el Museo de Angkor. Todo recto, durante unos 5 km.

De los tres tipos de entradas que existen, nosotros optamos por la de un día. Ni teníamos mucho tiempo, ni tampoco queríamos dedicarlo todo a los templos. Y, es que, después de la impresión y el entusiasmo inicial… luego ya nos parecían muy repetitivos. Pero eso ya, depende de cada uno.

Saroh nos llevó a las taquillas. Allí nos hicieron una foto y nos dieron impresas las entradas. En ellas aparecen nuestros datos para que no se puedas falsificar.


A continuación, acordamos con nuestro conductor que íbamos a hacer el recorrido corto, viendo lo imprescindible. Y es que hay tres complejos que no nos podemos perder: Angkor Wat, Bayón y Ta Prom. Este circuito tiene un recorrido de unos 17 km.

Angkor cuenta con el edificio religioso más grande del mundo: Angkor Wat. Es Patrimonio de la Humanidad y el orgullo de Camboya. Gracias a él, la zona se está revitalizando y están consiguiendo ganar algo de dinero que invertir en el país. En su reconstrucción y mantenimiento están participando otros países, como China o Corea.

Su construcción comenzó en el 802, con el rey Jayavarman II, quien unificó los reinos que habitaban en Camboya e inició una época que llevaría al florecimiento del imperio jemer. Desgraciadamente, su declive comenzó en el siglo XIV y, en el XV, quedó olvidada hasta que un explorador francés la descubriera en 1860. Allí tan sólo quedaba un monasterio con monjes y esclavos.

1. ANGKOR WAT: Es la estampa más bella de toda Camboya. Te pone los pelos de punta. Se realizó a principios del siglo XII y representa el universo según el hinduismo. En su centro se halla el Monte Meru: la torre central de Angkor Wat. Todo ello rodea por un foso, que simula el mar. 


2. ANGKOR THOM: Se construyó junto al rio Siem Reap a finales del XII. Constituye la ciudad fortificada del complejo, que llegó a albergar a más de un millón de personas. Está lleno de templos, entradas, esculturas… Las puertas piramidales de 28 metros de altura muestran las cuatro caras de Avalokiteshvara, que protege la ciudad mirando a los cuatro puntos cardinales.  Uno se puede perder fácilmente entre tanta jungla. 






Los lugares más representativos en Angkor Thom son:

- El Bayon: mundialmente famoso por Tom Raider. Se halla en el centro de la ciudad y es todo un misterio. Contiene más de 200 caras con una enigmática sonrisa, que adornan 37 torres.

En frente de la entrada hay una zona de restaurantes callejeros, con unas condiciones un poco… malas. Delante de ellos se agolpan las decenas de tuk tuk aparcados, con los conductores descansando mientras esperan a sus turistas. También hay un sitio donde contratar un paseo en elefante. No lo recomendamos para nada. Los animales están en unas condiciones pésimas y son muy maltratados.


- El Baphuon: dedicado a Shiva y simulando una montaña.


- Phimeanakas: es el más antiguo del complejo. Fue construido en el siglo X.



- La terraza de los elefantes: constituye un paseo de 350 metros por donde desfilaban las tropas reales.


En cada esquina de la ciudad fortificada vemos un pequeño templo Prasat Chrung, en el que la gente sigue dejando sus ofrendas, y pequeñas pagodas, como la de Preah Ngok:



3. TA PHROM: Otro de los imprescindibles. La naturaleza ha echado raíces en el templo. Construcción y vegetación se unen resultando en una belleza sin igual. Piedras inmensas se ha ido cayendo y depositando en el suelo, entre los árboles, y siendo el único remanente de las pasadas bibliotecas, salones de bailes, templetes… que llenaban el templo.


4. TA KEO: justo antes de irnos visitamos este inacabado templo dedicado a Shiva. Su construcción se abandonó de repente por razones desconocidas.



De vuelta a Siem Reap, con la llovizna, aprovechamos para comer algo en Pub Street y darnos una vuelta por el centro. 


De postre, una parada en el único centro comercial de Siem Reap, Lucky Mall, para comprar un coco de gelatina.



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