Día 5 – Llegada al aeropuerto de Luang Prabang volando con Lao Airlines

En el hotel de Siem Reap contratamos un tuk tuk para que nos llevara al aeropuerto. Nuestro vuelo salía a las 14’00 y en un aeropuerto tan pequeño no había mucho que hacer. Por lo menos había wifi gratis y decente.

El vuelo lo contratamos a través de Travelgenio.com y nos costó 332€ para dos personas. Aquí nos timaron, pues en el billete ponía que el vuelo tardaba 1 horas en llegar al destino y que hacía una parada técnica. Para nada. Volamos durante 40 minutos, llegamos al aeropuerto de Pakse con una parada técnica encubierta (pues se bajaron y se montaron nuevos pasajeros) y otra vez volamos durante 40 minutos para ir, por fin, a Luang Prabang.

Se supone que la diferencia entre una parada técnica y una escala está en que en la primera no se suben nuevos pasajeros. El avión para para hacer una revisión, echar combustible, dejar correo… Al hacer una escala encubierta, nos cobran más por el billete porque es un vuelo en el que no vas a perder el tiempo con escalas, pero lo pierdes igualmente.

En el aeropuerto de Pakse nos dejaron en una sala con una tienda minúscula y un servicio cutre. Pequeñísimo todo. Parecía más una estación de autobuses.


Nuestro vuelo lo hicimos con Lao Airlines, en un avión pequeñísimo, de hélices. Nunca había montado en un avión así. Impresiona la velocidad con la que despega y aterriza. El personal muy amable y nos dieron un pequeño aperitivo con sándwich en los dos tramos. Las vistas, increíbles. Parecía todo selva virgen.


Al final, con las tonterías, llegamos a Luang Prabang más tarde de las 18’00. Ya casi de noche y con llovizna. Sacamos el visado, pagando en dólares, y fuimos a cambiar dinero. Imposible. Ya estaba todo cerrado. Nos dijeron que nos cambiaban en el puesto de taxis, pero el cambio era orientativo. Vamos, que se pensó un rato a cuánto ponía el cambio el tío del mostrador. Nos lo escribió en la calculadora como diciendo “Esto es. Por ejemplo.” Como se lo había inventado y en los carteles de las casas de cambio que había cerradas ponía otro, pasamos del tema.

Cogimos una minivan allí mismo, que pagamos al mismo tío del puesto. Nos metió en el coche con otro extranjero y nos llevó al hotel, aunque se equivocó dos veces de camino. Empezamos con buen pie la noche. 

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