Qué ver en Baños de la Encina


Baños de la Encina cuenta con poco más de 2500 habitantes, pero riqueza es inmensa. Repleto de casas solariegas y palacetes de los siglos XVI, XVII y XVIII, hoy se ha convertido en un gran destino turístico de fin de semana. La localidad cuenta con dos hoteles de 3 estrellas (Hotel Palacio Guzmanes y Hotel Restaurante Baños), varias posadas, casas rurales, bares y restaurantes. 

Aquí os muestro algunos de mis monumentos favoritos de este pueblo:



El Castillo de Burgalimar: sin duda, lo más representativo de Baños de la Encina es el castillo de Bury al-Hamma. Se levantó en el año 968  bajo las órdenes del hijo de Abderramán III, sobre los restos de un mausoleo romano del que se conservan aún las escalinatas de acceso, aunque también hay evidencias de su pasado íbero durante la Edad de Bronce.




Cuenta con catorce torreones musulmanes y la Torre del Homenaje gótica, construida ya durante el dominio cristiano. Su construcción se realizó con tabiyya, un material árabe a base de arcilla, cal, arena y piedras. Hoy es el conjunto fortificado mejor conservado del Califato de Córdoba y el segundo castillo más antiguo de Europa.

Curiosidad: entre estos muros nació Fernando III el Santo.

Las entradas cuestan 3€. Se pueden comprar en la Oficina de Turismo o en su plataforma online

La Iglesia de San Mateo: construida en el siglo XVI en estilo gótico, sus criptas se utilizaron como refugio antiaéreo durante la Guerra Civil. Su portada principal es manierista. Sólo se puede visitar contratando una visita guiada por el pueblo. Los tickets de estas visitas, que también incluyen la entrada al castillo y un paseo por el casco histórico, cuestan 3€ y se venden en la Oficina de Turismo. Los horarios los podéis encontrar en este enlace.




El Arco de Benalúa: en mitad del casco antiguo se encuentra esta portada de arco de medio punto que formaba parte de una de las Caserías construidas en los siglos XVII y XVIII.



La Plaza Mayor: sitio central del pueblo desde el final de la Baja Edad Media:



El Molino de viento: un poco alejado del centro, este molino del siglo XVIII se construyó en el paraje de “Buenos Aires”, un lugar en el que antiguamente abundaban las eras.




La Ermita de Jesús del Llano: se puede ver mediante las visitas guiadas a la localidad. Se construyó en el siglo XVIII tras la aparición de la imagen del Cristo de la Luz sobre este mismo punto. A pesar de ser una ermita está en medio del pueblo. Aunque por fuera pueda parecer sobria, guarda un camarín impresionante decorado con elementos vegetales, geométricos y escenas religiosas.



Antes de marcharos del pueblo, no olvidéis pasearos por el paseo que recorre por fuera el castillo para admirar la belleza del mar de olivos jiennense con el Embalse del Rumblar al fondo. 





La Ermita de Jesús del Camino y la Ermita de la Virgen de la Encina: las dos están fuera del pueblo. La última vez que fui el acceso era penoso. Un poco más y rompo el coche. Si lo sé, lo hubiera dejado a un lado y hubiera ido andando. Y es una pena, porque los monumentos son bonitos.



La Ermita de Jesús del Camino es la primera en aparecer. Está situada junto a los restos de una calzada romana y la ordenó levantar Alfonso VIII para conmemorar la Batalla de las Navas de Tolosa. El rey ordeno también que se mantuviera en su interior una lámpara encendida siempre. Así se hizo desde el siglo XIII hasta 1936, cuando alguien la robó y destrozó la imagen de Cristo que allí había. Hoy está restaurada.




La segunda está más adelante (a unos 4 km de Baños) y es un gran santuario. En su interior se conservan las antiguas dependencias de una hospedería y de la vivienda para el santero y un camarín barroco. Cerca del templo se conservaba una encina antiquísima a la cual desgraciadamente prendieron fuego y hoy sólo quedan sus restos. 

Si queréis ver más fotos de Andalucía, las encontraréis en nuestro tablero de Pinterest. 




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