Ruta de Senderismo - Desde Baños de la Encina hasta el Yacimiento de Peñalosa


Una ruta corta que se ha vuelto popular últimamente entre los visitantes del pintoresco pueblo de Baños de la Encina es la que se encamina hacia el Embalse del Rumblar para encontrarse con el curioso yacimiento arqueológico de Peñalosa.

Para iniciar la ruta puedes dejar el coche en el aparcamiento del pueblo y bajar la cuesta hasta el desvío o aparcar directamente a escasos metros del comienzo del sendero. Tanto si optas por uno, como por otro, también puedes visitar los restos de la calzada romana que se vislumbran al tomar el desvío de la carretera, aunque están muy deteriorados.


Desde el segundo aparcamiento sale una senda a la derecha bien marcada por varios paneles informativos. Es una senda sin apenas desnivel, que ofrece unas maravillosas vistas del majestuoso Castillo de Burgalimar, el conjunto fortificado mejor conservado del Califato de Córdoba y el segundo castillo más antiguo de Europa, lugar de nacimiento de Fernando III el Santo. 


No hay ninguna sombra en el camino, que se va acercando poco a poco a la orilla del embalse del Rumblar, que recibe las aguas del río Rumblar, del arroyo de Murquigüelo, del de las Higueruelas y del río Chico o del Renegadero. Su entorno está catalogado como Lugar de Interés Comunitario, pues en él habitan especies como ciervos, buitres, águilas, gamos, jabalíes o zorros. Asimismo, en plena Sierra Morena, sus montes presentan el lugar idóneo para el lince ibérico.  Sus aguas están llenas carpas, barbos y bogardilla, una especie endémica de la zona. 




Continuando por el mismo, pronto te encontrarás a lo lejos con la silueta del yacimiento. Durante la Edad del Bronce, se comienza a colonizar la cuenca del río Rumblar con la construcción de numerosos poblados asociados a la explotación de las minas de cobre que hay repartidas por toda esta zona. Todos ellos tienen rasgos propios de la cultura del Argar.


Peñalosa forma parte de este conjunto de poblados que se construyeron hace más de 4000 años. Éste se asienta sobre un espolón escarpado de pizarra, defendido por profundos cortados y por la existencia de una línea de muralla, lo que hacía muy difícil su acceso.


Las casas son de planta ovalada o rectangular y fueron construidas con pizarra. Su disposición se hizo en terrazas que estaban comunicadas entre sí por calles estrechas, pasillos y rampas que aún se pueden ver. El interior de las viviendas estaba dividido por tabiques, aunque también tenían espacios abiertos dedicados a los trabajos metalúrgicos. Dentro de estas habitaciones eran enterrados los muertos de la familia. Cada familiar era enterrado en la misma área de habitación, en contenedores diferentes, estableciendo así una comunicación física entre unos y otros. 

Estas rampas y callejuelas también servían para canalizar el agua de la lluvia llevándola a una cisterna en la parte inferior del poblado que tenía capacidad para 400 m3. 





Como curiosidad, además de los múltiples restos que se han encontrado que han permitido asociar Peñalosa a la actividad metalúrgica, también se ha descubierto una especie de vertedero fuera del núcleo de población en el que tiraban los deshechos propios de esta actividad. Este vertedero es el primero que se ha encontrado en un yacimiento de la Prehistoria Reciente en la Península Ibérica. 



El camino de vuelta se realiza por el mismo sendero por el que has venido. Esta vez te encontrarás con las vistas del puente y del castillo de frente.


                            🏃  Llévate agua, crema solar y un buen calzado. 
                            🏃  Longitud: 4'8 km (Ida y vuelta)
                            🏃  Dificultad:  muy fácil
                            🏃  Duración: una hora.      

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