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7 lugares que ver en Dazaifu, la ciudad amada por los estudiantes




¿Por qué Dazaifu es tan querida por los estudiantes?

Dazaifu es una pequeña localidad cercana a Fukuoka que recibe miles de visitantes al año. Su popularidad es enorme y, más aún, entre los estudiantes. Esto se debe a la historia de Michizane.

Michizane fue un erudito del siglo IX cuya inteligencia e influencia se vio peligrosa en Kyoto, ciudad donde había nacido y en la que vivía. Por ello, el clan Fujiwara presionó para que lo echaran de allí y acabó exiliado en Dazaifu.

Allí pasó el resto de su vida. Poco después de su muerto, muchos miembros del clan Fujiwara murieron y Kyoto fue asolada por incendios y terremotos. La gente empezó a pensar que se debía a la furia de Michizane y lo deificaron en el Dios Tenjin, la deidad sintoísta de educación, construyéndole templos Tenmangu por todo el país. A ellos acuden cientos de jóvenes al año para rezar por sus exámenes.

Qué ver en Dazaifu

1. Dazaifu Tenmangu Sando: nada más salir de la estación y girar a la derecha, te encontrarás con una calle comercial preciosa en la que poder degustar los famosos umegae mochi, un pastel de arroz a la parrilla lleno de mermelada de azuki. Preparados artesanalmente e in situ.


2. Santuario Dazaifu Tenmangu: el lugar donde estaba la tumba de Michizane, fue elegido para albergar este gran templo cuya extensión es de más de 12 km2Algunas de las construcciones más interesantes que puedes encontrar aquí son:

➤ El Buey: En su entrada hay una estatua que honra al buey que llevó los restos de Michizane hasta este lugar. Cuentan que el animal se paró aquí y no quería moverse, por lo que decidieron dejarlos allí y construir, más tarde, el santuario. Si le tocas la cabeza, conseguirás sabiduría.


➤ El Torii: un gran torii de piedra nos da acceso al templo.


➤ El Jardín Shinji-ike: su forma se asocia a la del kanji de corazón. El él hay un gran estanque atravesado por el gran puente de Taiko-bashi, cuyos arcos representan el pasado, el presente y el futuro.


➤ El Homotsuden: salón del tesoro

➤ La Puerta Romon: da acceso al patio interior del templo y al salón principal.


➤ El Honden: salón principal de estilo Momoyama reconstruido en el siglo XVI.

➤ Los Ciruelos: hay más de 6000 ciruelos en el complejo para honrar a Michizane, un amante de estos árboles. El más famoso de ellos es el llamado Ciruelo Volador (Tobiume), un árbol plantado en Kioto que voló hasta Dazaifu para encontrarse con su venerado Michizane. El Tobiume es el primer ciruelo que florece en Japón, pues lo hace en enero.

➤ Los Kusunoki: hay muchos árboles alcanforeros en esta zona. El que se encuentra a la izquierda del salón principal tiene más de mil años. 


3. Museo Dazaifu Tenmangu: se encuentra en un edificio construido en 1928 para conmemorar el 1025º aniversario de la muerte de Michizane. Hoy alberga muchos tesoros del santuario.

4. Museo Histórico de Kanko: en él se cuenta la historia de Michizane a través de dioramas y Hakata Dolls, unos muñecos tradicionales de la zona de Hakata (Fukuoka). Horario: de 9’00 a 16’30. Precio: 200 yenes.



5. Templo Komyozenji: santuario budista zen de la secta Rinzai que data del siglo XII y que cuenta con dos jardines de piedra. El jardín delantero está compuesto por 15 piedras que forman el kanji de luz () y el trasero representa la tierra y el mar con piedras y plantas. Horario: de 8’00 a 17’00. Precio: 200 yenes.

6. Museo Nacional de Kyushu: está construido donde antiguamente estaban asentadas las oficinas gubernamentales que se encargaban de llevar las relaciones diplomáticas con China y Corea. Se llega a él desde el templo Dazaifu, a través de un túnel en el que hay rampas mecánicas. Su estructura tan moderna llama mucho la atención si la comparamos con todo lo tradicional que le rodea. Horario: de 9’30 a 17’00. Precio: 430 yenes.

7. Templo Kanzeonji: santuario budista de la secta Tendai que data del siglo XVIII. El emperador lo mando erigir en honor a su madre cuando ésta murió. Durante los periodos de Nara y de Heian, Kanzeonji llegó a ser el templo más importante de Kyushu. Los edificios que podemos ver ahora provienen de una reconstrucción que se hizo en el siglo XVII, a excepción de la campana, que es la más antigua de todo el país (s. VII). Precio: Gratis. 


➤ Entrada combinada al Museo histórico Kanko, Museo del Santuario Dazaifu Tenmangu y Museo Nacional de Kyushu: 500 yenes. 






Día 11: Kyushu – Mi último día en Fukuoka comprando tonterías japonesas



Antes de coger el vuelo que me llevaría a Seúl, aproveché las pocas horas que me quedaban en Japón para hacer algunas compras en cuatro buenas zonas para adquirir souvenirs en Fukuoka.

1. Kawabata Shotengai: se trata de un pasaje peatonal cubierto situado al lado del Templo Kushida y que tiene cien tiendas. En él se pueden encontrar kimonos, yukatas, vidrios, bolsos, souvenirs… Mis tiendas favoritas fueron las que estaban llenas de artículos de papelería japoneses a muy buen precio. A lo largo del pasaje hay también algún que otro restaurante que, cuando cierra, no duda en pedir disculpas a sus clientes.


2. Canal City Hakata: se hace llamar “Ciudad dentro de una ciudad”, así que imagina su extensión. Más de 250 tiendas, cafeterías, restaurantes, cines, dos hoteles, un teatro… y un canal de agua que recorre todo el complejo y en cuyas fuentes se hacen espectáculos diariamente a unas horas concretas. En la quinta planta está el Ramen Stadium, lleno de puestos que sirven ocho especialidades distintas de ramen, procedentes de todo Japón.





La verdad es que fue un agobio. Los planos no sirven de mucho y acabé cansada de subir y bajar escaleras y de atravesar de un edificio a otro sin ni siquiera darme cuenta. Lo más me gustó de aquí fue la tienda del Studio Ghibli, el centro donde vendían carritos de bebé (pero para perros), el puesto en el que te grababan los palillos a un precio muy interesante y las tiendas de chucherías japonesas.


3. Don Quixote: una locura de tienda. Donki, como la llaman los japoneses, pertenece a una cadena de centros comerciales japoneses de productos a bajo coste. Pasillos y más pasillos de estanterías repletas de productos, que muchos no tenía ni idea de qué eran. Iba pasando de una sección a otra sin saberlo, pues no hay separación entre, por ejemplo, el supermercado y el sex shop.


Hay secciones de comida, cosméticos, ropa, complementos, tecnología, medicinas (hasta ibuprofeno puedes comprar en ellas), disfraces y juguetes. A veces estaba todo muy remezclado y era difícil saber en qué sección te encontrabas. Cuando yo fui estaban promocionando un consolador masculino que estaba colocado en todas las secciones… ¡Hasta en la de juguetes infantiles!

La música estaba a tope y acabé con la cabeza como un bombo. Pero encontré muchas cosas interesantes. De hecho, los chocolates y snacks fueron los más baratos que encontré en Kyushu. Ya sabes, si quieres tonterías japonesas baratas, busca un Don Quijote.



4. Shintencho Shotengai: una galería comercial cubierta que está a escasos metros de la estación de Hakata y que se fundó en 1946. Allí hay cerca de 90 negocios. Ya había pasado por ella durante el primer día que pisé Fukuoka. En este último día volví a la galería a comprar más libros en la gran librería que tienen a la entrada.


Y no pude despedirme de Japón, sin decir adiós a mi querido Yoshinoya en el aeropuerto. Todo un símbolo de mis viajes asiáticos. Y es que, siempre que haya uno cerca, acabaré entrando allí a por butaniku.





Día 7: Kyushu – Cómo es la visita a los Infiernos de Beppu (II)


Después de comer en el curioso Jigokumushi Kobo Steam Cooking Center, 
 (地獄蒸し工房鉄輪, Jigokumushi Kōbō Kannawa), anduve un buen tramo hasta los dos infiernos que me quedaban por visitar. El camino no es difícil, pero sí peligroso. Transcurre por cuestas por mitad del bosque y por zonas con mucho tráfico en las que vas pegado a la carretera y no hay acera.

6. Chinoike Jigoku (血の池地獄) – El Infierno del estanque de sangre: el complejo tiene una tienda y un infierno de 30 metros de profundidad lleno de barro rojizo compuesto por magnesio, aluminio y óxidos de hierro a más de 78º. Con tanto subir cuestas, agradecí meter los pies en su ashiyu.



7. Tatsumaki Jikoku (龍巻地獄) – El Infierno del géiser: está justo al lado del infierno anterior. El recinto es muy pequeñito. Se atraviesa una pequeña tienda y se llega a una grada en la que la gente se sienta para esperar a que el chorro de agua del géiser emane de la tierra (cada 30 – 40 minutos). El agua sube a 20 metros de altura y está a 105º.  El espectáculo dura entre 5 y 10 minutos.





De vuelta al hotel y habiendo descansado un poco, caminé hasta el centro comercial You Me Town, que está junto al mar, pasando la Beppu Tower. Es un centro bastante grande y, en su planta baja, tiene una gran cantidad de recuerdos y productos típicos de toda la isla de Kyushu, y a precios bastante asequibles. En su supermercado se pueden encontrar un sinfín de chucherías y cosas raras.


Acabé cenando en su planta alta, que estaba llena de restaurantes muy baratos. 




➤ Cómo llegar a los infiernos de Beppu en autobús

Colección de sellos de los Infiernos de Beppu







7 cosas indispensables que hacer en Beppu - Kyushu



Beppu está ubicada en el centro de la prefectura de Oita, una zona de gran actividad volcánica. Esto es lo que hace que sea común ver salir nubes de vapor por toda la montaña. Su visión es muy pintoresca y atrae a miles de visitantes al año. No sólo para ver sus nubes de vapor, sino para disfrutar de una de las ciudades onsen más famosas de Japón. Hay más de 3000 onsen y se producen más de 100.000 litros de agua al día.  Hoteles lujosos, balnearios, aguas termales, baños de arena caliente...  Beppu lo tiene todo para pasar un par de días descansando de tanto estrés.

Qué hacer en Beppu

1. Visitar los infiernos de Beppu: en el distrito de Kannawa se encuentran los siete jigoku (infiernos), pozos volcánicos con agua a más de 50º, azufre y/o barro. Lo mejor es comprarse el bono turístico y recorrerlos todos en un mismo día. Además, puedes disfrutar en alguno de ellos de tomarte algo en su cafetería mientras te das un baño de pies termal, ver cocodrilos y comprarte algún manjar hecho en estos vapores, como huevos cocidos o flanes.


2. Hacerte tu propia comida cocida al vapor de las aguas termales (jigokumushiryôri): hay algunos lugares en Beppu donde puedes aprovechar el vapor caliente que sale de la tierra para hacerte tu propia comida. Incluso verás esta especie de vaporeras comunitarias (como si fueran barbacoas) en algunas calles. En Jigokumushi Kobo Steam Cooking Center (地獄蒸し工房鉄輪, Jigokumushi Kōbō Kannawa) puedes llevarte tus propios ingredientes para asarlos o comprarlos allí mismo para disfrutar de nuevos sabores en un local muy original. Si sabes un poquito de japonés, se agradecerá, porque el inglés no lo dominan mucho.


3. Probar la especialidad local: el Toriten (Chicken Tempura) es famoso en toda la prefectura de Oita. Consiste en trozos de pollo al limón envueltos en una masa crujiente de tempura. En vez de mojarlos en salsa de tempura (tsuyu), como se hace en el resto del país, aquí utilizan salsa ponzu, con mostaza japonesa picante Karashi.

Wikipedia

4. Comprar omiyages en Yume Town: si te has quedado sin comprar algún souvenir, este enorme centro comercial junto al mar tiene una enorme selección de recuerdos y productos típicos, no sólo de Beppu, sino de toda la isla de Kyushu.



5. Admirar la Torre de Beppu: esta torre de comunicaciones de 100 metros de altura se encuentra a escasos metros del centro comercial Yume Town. En la planta 17ª hay un bonito mirador a 55 metros de altura. Tiene varios restaurantes y hasta un karaoke en su interior. Precio: 200 yenes.


6. Ver a los monos japoneses en Takasakiyama: en el monte de Takasiki viven monos japoneses desde hace más de cuatrocientos años. Para evitar que hubiera conflictos con los habitantes de la zona, en los años cincuenta se creó esta reserva de monos en su hábitat natural. Precio: 510 yenes.

FreeImages.com

7. Darse un baño de arena caliente: no apto para claustrofóbicos. Los japoneses son muy aficionados a este tipo de terapia que consiste enterrarse el cuerpo con arena volcánica, mientras se deja la cabeza fuera para respirar. Es curioso verlos con una sombrilla puesta en la cabeza, mientras están allí enterrados. Si te atreves, muchos hoteles y onsen disponen de estos servicios como parte de su ritual de relajación y belleza. Se supone que activa la regeneración celular y tiene beneficios para la salud al estimular la circulación sanguínea. Eso sí, la mayoría no aguanta más de diez minutos allí enterrado.  

www.hyotan-onsen.com


8 cosas imprescindibles que ver y hacer en Aso City - Kyushu



La ciudad de Aso tradicionalmente sirve de centro de operaciones para los que quieren visitar la zona del cráter del Monte Aso. Es un núcleo muy joven, creado en 2005 al unirse los pueblos de Aso, Ichinomiya y Namino. Su población es de unas 27.000 personas, al pasear por Aso te darás cuenta de que parece que estás solo. Donde más gente encontrarás será en el mercado, en el centro comercial y en el conbini. Es difícil hasta ubicar dónde se encuentran los restaurantes y si una casa es comercial o particular, por la casi ausencia de carteles en muchas áreas. Y menos aún, si no sabes japonés.

El núcleo está muy diseminado y para ir a ciertos lugares, como el templo y el centro comercial, hay que hacerlo andando junto a la carretera o por caminos entre arrozales. Aso es un buen lugar para alquilarse un coche en la terminal Toyota que hay allí y recorrer los alrededores, como el cráter, la Cascada Nabegataki o la espectacular Garganta de Takachiho. De todos modos, entre escapada y escapada, aquí te dejo algunas ideas de cómo puedes pasar el tiempo en Aso.

Qué hacer en Aso City

1. Probar un plato de Basashi: es uno de los platos más gourmet de la prefectura de Kumamoto y uno de sus símbolos culinarios. Se trata de carne de caballo cruda. Si no te apetece mucho lo crudo, puedes probar a comprar carne de caballo hecha de diversas maneras, como en bollos de pan rellenos, que venden en el mercado de Aso.


2. Comer Akaushi: la carne de ternera de la zona está considerada una de las mejores del país.

insidelocaljapan.jp

3. Visitar su mercado: justo al lado de la estación de tren, está Michi no Eki, una gran tienda en la que puedes comprar productos de la prefectura de Kumamoto. Por eso, casi todos tienen el logotipo de Kumamon, su mascota, que confirma su origen regional. Se venden, especialmente, carne de caballo, de ternera y leche. Dentro de la tienda también está la oficina de turismo, donde te atenderán en inglés.


4. Comprar recuerdos en su templo: Su puerta de dos pisos se construyó al final del periodo Edo y tiene una altura de 18 metros. Está dedicado a los dioses de la agricultura y su origen se remonta a la época del primer emperador Jinmu. Esto lo hace ser uno de los templos más antiguos de Japón. Durante el terremoto de 2016, este templo, con más de 2.300 años de historia, fue duramente dañado. Hoy siguen llevándose a cabo tareas de reconstrucción, aunque se estima que tarden en completarse unos diez años. Aun así, es una bonita visita que puedes hacer desde el centro de Aso, paseando entre arrozales.


5. Andar entre arrozales: Aso está rodeado de naturaleza y es fácil caminar entre los arrozales que aparecen a ambos lados de la carretera. El camino que lleva desde la estación de tren hasta el templo de Aso, te proporcionará un bonito paseo mientras disfrutar del paisaje, de la arquitectura local y de pequeños dioses escondidos por todas partes.


6. Comer deliciosos dulces en Nakamura: esta pastelería es una joya que lleva abierta desde 1951. Dentro de una pequeña casita, que parece sacada de un cuento, hay postres extremadamente buenos elaborados con productos locales. http://www.aso.ne.jp/~nakamura/


7. Pasear por el parque del Templo Saigandenji: el área que se puede ver en el pueblo de Aso, forma parte del Templo Enryakuji  del Monte Hiei. La leyenda cuenta que lo fundó Saiei, quien elaboró una estatua enorme de la Diosa de la Misericordia y la colocó dentro de una cueva, al oeste del cráter del volcán. Hoy el paseo alrededor de su estanque y las escaleras que llevan a unas ruinas en su cima, llenarán tu espíritu de paz y tranquilidad.


8. Comer barato en el Coffee Plaza East: justo en frente de un conbini Lawson, este restaurante ofrece posiblemente los menús más baratos de la zona (650 yenes). Puedes elegir sentarte en el suelo de tatami o en la zona occidental. El trato es exquisito y saben hablar inglés perfectamente.


9. Irse de la ciudad en el Aso Boy: un tren de edición especial, no sólo para niños. Los adultos también disfrutan de este original tren en el que la mascota Kuro es la estrella. Cuenta con biblioteca, piscinas de bolas, cafetería, productos especiales de Kuro… Es precioso y su llegada es todo un acontecimiento entre los niños japoneses y sus padres. Su ticket viene incluido en el JR Pass, aunque hay que reservarlo antes.





Día 1: Kyushu – Mi primer día en Fukuoka



Por la mañana temprano cogí un vuelo en la isla coreana de Jeju para volar hacia Fukuoka. Lo contraté con Asiana Airlines y no había ninguno directo. Así que tuve que hacer escala en Taegu, para aterrizar en Fukuoka a las 15’00. El precio del billete fue de 180€ en clase turista.

Nada más llegar al aeropuerto, justo en el hall de llegadas, ya vi mi restaurante japonés favorito: Yoshinoya. Me había encantado en mi primera visita a Japón y he estado en sus locales de Siem Reap (Camboya) y Shanghai. Es un clásico de la comida de estudiantes: barato, rápido y rico; tal y como anuncia su lema.

Después de comer un delicioso plato de ternera con jengibre y arroz, cambié dinero en el banco, alquilé un wifi portátil y me fui directamente al metro. El aeropuerto de Fukuoka está relativamente cerca del centro de la ciudad: a tan sólo 2'6 km de Hakata Station y a 4'6 km de Tenjin, por lo que el metro es el mejor medio para llegar allí.


Después me dirigí a la Terminar de Autobuses (Tenjin Bus Center) y compré el billete para ir a Kurokawa Onsen dos días después y cambié mi JR Pass por el original. Había comprado el JR Pass Northern Kyushu por internet. Éste me permitía viajar en los trenes JR del norte de la isla, pero primero tenía que canjearlo por el pase y reservar los asientos en los trenes en los que quería viajar: para ir y volver a Nagasaki , para ir de Aso a Beppu en el tren de edición especial Aso Boy y para volver de Beppu a Fukuoka en el tren especial Yufuin no Mori. 


Con todos los deberes hechos y los tickets en la mochila, me fui para el hotel. Descansé un poco, aproveché para la lavar la ropa en una lavandería y me dispuse a visitar la zona comercial de Tenjin. Yendo para la estación ya vi lo primeros yatais de Fukuoka. Y es que esta ciudad es famosa por ser una de las que más puestos callejeros de comida tiene del país.



Tenjin es un distrito comercial enorme. Está lleno de tiendas, cafeterías, restaurantes, centros comerciales… desde gangas, hasta el más puro lujo. La zona que me enamoró fue la sencilla Shintencho Shotengai. Una galería comercial cubierta que está a escasos metros de la estación y que se fundó en 1946. Tiene cerca de 90 negocios. Allí me perdí entre librerías (acabé comprándome los libros para prepararme el Kanken 7) y deliciosos taiyakis.



Dejé atrás la estación para adentrarme en Nakasu, el barrio rojo de Fukuoka y una de las zonas rojas más grandes del país. En ella abundan los karaokes, love hotels y un montón de locales dedicados al sexo. Pese a estar dedicado a estos menesteres, es uno de los lugares más visitado de Fukuoka y para nada peligroso (¡Esto es Japón!).


Los canales iluminados son preciosos y allí se encuentra uno de los mejores sitios de la ciudad para lanzarse a comer la especialidad local (Hakata Ramen) en un auténtico yatai. No te preocupes, la mayoría tienen menú en inglés. Al final acabé entablando conversación con el cocinero y me invitó a un sake. Mi primera noche en Japón, la tierra que tanto había añorado.