Día 9: Kyushu – Viendo la Procesión de los barcos de los espíritus en el Shourou-Nagasaki Matsuri



Después de visitar los Jardines Glover y la Iglesia de Oura, me dirigí de nuevo al barrio chino de Nagasaki para ver uno de los festivales más importantes de la prefectura.

Se trata de un festival de Obon, una celebración budista que honra el retorno de los espíritus de los ancestros.

La gente, cuando sale de trabajar, va a visitar las tumbas de sus familiares, las limpia, les pone flores y reza por ellos. Hasta aquí sería algo parecido a nuestro día de Todos los Santos.

Los budistas tienen la creencia de que durante el Obon los espíritus vuelven a la Tierra y hay que recibirlos con celebraciones y bailes a los que están invitados vivos y muertos. La última noche de celebración es en la que los espíritus se marchan y se encienden velas y hay fuegos artificiales para despedirlos.

Lo original que tiene la fiesta en esta ciudad es el Nagasaki Shōrō Nagashi, la Procesión de los barcos de los espíritus, que se celebra cada 15 de agosto por la noche y que está influenciada por tradiciones de origen chino.

Durante semanas, los familiares de los fallecidos durante ese año construyen barcos llamados shouroubune y que están hechos de bambú y otros materiales. Estos barcos se decoran con la foto del difunto y con cosas que eran características de éste (cosas de su trabajo, de sus aficiones, de sus gustos…) y con farolillos japoneses y el blasón de la familia. Por ejemplo, éste es el de una profesora que va paseado por sus estudiantes.






La elaboración de los barcos es bastante costosa, llegando a sumar cifras de más de 22.000€. Hay muchas familias que no tienen ese dinero y se unen para construir un moyaibune, un barco más largo que está realizado por los vecindarios, diversas organizaciones o por el gobierno local. Estos barcos del barrio están adornados con el emblema de la ciudad y un montón de linternas de papel con los nombres de las familias.


Los participantes en la procesión llevan los barcos desde la casa del fallecido y lo pasean por las calles del centro de la ciudad hasta llegar a Nagashiba. Para ello, muchos llevan un happi con el emblema de su familia u organización, pañuelos en la cabeza y los tabi con suelas de goma. 



El ruido es ensordecedor. Hay música, gongs y miles de petardos para acompañar a los espíritus a Sukhavati (el paraíso). Por eso, es recomendable llevar tapones para los oídos para no acabar sordo.





Me llamó la atención la cantidad de cerveza que bebían los participantes de la procesión. En la parte de atrás de los barcos o en un carrito auxiliar, llevaban neveras llenas de cerveza que iban sacando de vez en cuando entre petardo y petardo.

También me llamó la atención que no cortaran las calles para realizar el acto. Los guardias iban delante e iban cortando el tráfico conforme llegaba la procesión y cuando dejaban de pasar barcos, volvía a abrir el tráfico. Todo ello para no alterar demasiado la vida de las personas que no estaban celebrando este matsuri.


Aunque vi gente preparando los barcos durante todo el día que pasé en Nagasaki, el desfile lo vi en Kenchozaka. Desde allí se puede ver muy bien la procesión y estaba bastante cerca de la estación de tren para poder volver a Fukuoka.

Aquí dejo algunos vídeos sobre esta curiosa celebración:







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