Día 11: Kyushu – Mi último día en Fukuoka comprando tonterías japonesas



Antes de coger el vuelo que me llevaría a Seúl, aproveché las pocas horas que me quedaban en Japón para hacer algunas compras en cuatro buenas zonas para adquirir souvenirs en Fukuoka.

1. Kawabata Shotengai: se trata de un pasaje peatonal cubierto situado al lado del Templo Kushida y que tiene cien tiendas. En él se pueden encontrar kimonos, yukatas, vidrios, bolsos, souvenirs… Mis tiendas favoritas fueron las que estaban llenas de artículos de papelería japoneses a muy buen precio. A lo largo del pasaje hay también algún que otro restaurante que, cuando cierra, no duda en pedir disculpas a sus clientes.


2. Canal City Hakata: se hace llamar “Ciudad dentro de una ciudad”, así que imagina su extensión. Más de 250 tiendas, cafeterías, restaurantes, cines, dos hoteles, un teatro… y un canal de agua que recorre todo el complejo y en cuyas fuentes se hacen espectáculos diariamente a unas horas concretas. En la quinta planta está el Ramen Stadium, lleno de puestos que sirven ocho especialidades distintas de ramen, procedentes de todo Japón.





La verdad es que fue un agobio. Los planos no sirven de mucho y acabé cansada de subir y bajar escaleras y de atravesar de un edificio a otro sin ni siquiera darme cuenta. Lo más me gustó de aquí fue la tienda del Studio Ghibli, el centro donde vendían carritos de bebé (pero para perros), el puesto en el que te grababan los palillos a un precio muy interesante y las tiendas de chucherías japonesas.


3. Don Quixote: una locura de tienda. Donki, como la llaman los japoneses, pertenece a una cadena de centros comerciales japoneses de productos a bajo coste. Pasillos y más pasillos de estanterías repletas de productos, que muchos no tenía ni idea de qué eran. Iba pasando de una sección a otra sin saberlo, pues no hay separación entre, por ejemplo, el supermercado y el sex shop.


Hay secciones de comida, cosméticos, ropa, complementos, tecnología, medicinas (hasta ibuprofeno puedes comprar en ellas), disfraces y juguetes. A veces estaba todo muy remezclado y era difícil saber en qué sección te encontrabas. Cuando yo fui estaban promocionando un consolador masculino que estaba colocado en todas las secciones… ¡Hasta en la de juguetes infantiles!

La música estaba a tope y acabé con la cabeza como un bombo. Pero encontré muchas cosas interesantes. De hecho, los chocolates y snacks fueron los más baratos que encontré en Kyushu. Ya sabes, si quieres tonterías japonesas baratas, busca un Don Quijote.



4. Shintencho Shotengai: una galería comercial cubierta que está a escasos metros de la estación de Hakata y que se fundó en 1946. Allí hay cerca de 90 negocios. Ya había pasado por ella durante el primer día que pisé Fukuoka. En este último día volví a la galería a comprar más libros en la gran librería que tienen a la entrada.


Y no pude despedirme de Japón, sin decir adiós a mi querido Yoshinoya en el aeropuerto. Todo un símbolo de mis viajes asiáticos. Y es que, siempre que haya uno cerca, acabaré entrando allí a por butaniku.





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