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Día 6: Rusia – Moscú: Noche de ballet en el Bolshoi




El Teatro Bolshoi

Las entradas las había comprado por internet mucho antes. Os recomiendo hacerlo así, porque se agotan en nada. Existen tours guiados por el interior del edificio, pero lo más auténtico es poder disfrutar de un buen espectáculo de ballet sentado en una de sus elegantes sillas. A mí me encantó.


Fundado en 1776, el Bolshoi es el segundo teatro más grande de Europa. En 2005 se cerró durante seis años para renovarlo totalmente. En la recuperación del aspecto decimonónico del edificio se ha concentrado el trabajo de centenares de artesanos en distintos campos, algunos ya extinguidos, desde el tejido a mano de la seda a la restauración de tapices y gobelinos, pasando por la fabricación de un determinado tipo de papel maché. Tiene también un escenario con una variante para ópera y otra, inclinada, para ballet forrada con materiales especiales para proteger los pies de los bailarines. El número de butacas de la sala principal ha disminuido hasta 1740, en lugar de las 2100 que llegó a haber en época soviética, cuando la sala era destinada a congresos y actos políticos.




La palabra "Bolshói" proviene del ruso y significa "grande". Apenas entres al auditorio entenderás por qué el teatro lleva este nombre. El auditorio tiene 21 metros (70 ft) de alto, 26 metros (85 ft) de ancho y capacidad para 2,153 espectadores. También cuenta con seis niveles de asientos con magnífica iluminación que contribuyen al entorno de opulencia. El elenco de ballet está compuesto por más de 200 bailarines y se afirma que es el mayor a nivel mundial. En total en el teatro trabajan 2700 personas entre el personal artístico y técnico.

El Bolshoi está dividido en tres partes distintas:
  • El escenario histórico (Historic stage): data de 1856 y en él se representan obras de ópera y de ballet.
  • El nuevo escenario (New stage): se encuentra en un edificio anexo. Allí se realizaban las actuaciones mientras duraron las obras de restauración.
  • Beethoven Hall: tiene capacidad para 330 espectadores y, por estar muy cerca de una estación de metro, ha tenido que ser especialmente aislada. Se encuentra en la entrada del edificio histórico y en él se realizan conciertos.
Pasé por el arco de seguridad y me dirigí a mi asiento. La gente iba totalmente arreglada. De hecho, se reservan el derecho de admisión, si consideran que no vas bien vestido para la ocasión. No hay que obsesionarse, pero sí que arreglarse un poco. Los menores de 5 años no pueden asistir a la representación.


Hay una persona encargada de cada sección. Ella es la que se dedica también a vender los programas de la obra. Aquí no los dan gratis. El programa cuesta 800 Rublos y está totalmente en ruso.

Sólo se pueden hacer fotos en el intermedio, antes y después del espectáculo.

La obra a la que asistí fue Beyond Sin, una adaptación de los Hermanos Karamazov, del coreógrafo siberiano Boris Eifman, un referente en el mundo del ballet contemporáneo ruso. Sus obras son declaradas “ballet psicológico” porque están llenas de pasiones humanas.



Cómo comprar las entradas para el Bolshoi

Para comprar las entradas tenéis que registraros en su página web. Os llegará un correo confirmando vuestro usuario y contraseña. En su página web podéis ver las obras y sus fechas y horarios. Elegís la que queráis y pincháis en “Buy e-ticket”. A continuación, os saldrá el plano del teatro y podréis seleccionar dónde queréis sentaros. En función del sitio, os saldrá más caro o más barato. Una vez seleccionadas las entradas, pagáis con vuestra tarjeta de crédito y ya podréis imprimirlas. Es tan sencillo como cualquier plataforma de venta de entradas a espectáculos en España, como en Atrápalo, por ejemplo.


Otra manera de visitarlo es asistiendo a una visita guiada por el Historic Stage, que se organizan los lunes, miércoles y viernes a las 12’15 y en inglés. Estos tickets no se pueden comprar online, hay que hacerlo en la propia taquilla del teatro (puerta 12). Tenéis que ir muy temprano para hacer cola, porque las visitas están limitadas a 20 personas. El precio es de 1300 Rublos.  

Aquí podéis ver el interior del edificio, mediante el tour virtual de Google Arts & Culture

Día 6: Rusia – Moscú: Paseando por la calle peatonal Arbat


Después de un buen desayuno en mi hotel de estilo soviético, me dediqué a perderme tranquilamente por las calles de Moscú. Comencé viendo lo más cercano que tenía: el estadio y la Gran Mezquita, que estaban justo al lado del hotel. El edificio de en frente era el Teatro de Animales pero, entre que no me gusta eso, y el olor hediondo que salía del edificio, mejor ni acercarse.


La calle Arbat de Moscú

Después de perderme por calles y metros, acabé en Arbat. Ubicada en el centro histórico de la ciudad, es una de las calles más famosas y concurridas de Moscú. Su nombre proviene de la palabra árabe “arbad” (suburbio). Mide más de un kilómetro de largo y es peatonal.

Aunque su origen está en el siglo XV, cuando estaba llena de mercaderes y maestros, la mayoría de los edificios que vemos ahora son del siglo XIX, cuando Arbat se tuvo que reconstruir tras el paso de Napoléon por Moscú.

En esta prestigiosa calle se encuentra la Iglesia de San Simeón, el teatro Vajtagov, la casa rentable de Fijatova, la casa-museo Pushkin y la estatua de la princesa Turandot.



Músicos callejeros, luces, puestos de comida y de souvenirs, restaurantes caros y baratos, tiendas de moda… y gente arriba y abajo. Todo eso es Arbat. Yo me entretuve con los espectáculos de hacer helados:



Cómo llegar a la calle Arbat – Moscú: línea 3 de metro (azul), estación Arbatskaya. Cruzando la calle, se ve ya el tramo peatonal.

Por la tarde me arreglé un poco para poder cenar en el Café Pushkin. Reservé con muchísima antelación, para poder hacerlo en el salón de la Biblioteca y fue una experiencia maravillosa. Mi cena fue muy temprano para así poder llegar al Bolshoi a tiempo.




Qué ver y qué hacer en Moscú – Sitios imprescindibles


La capital de Rusia, a pesar de ser muy visitada, es mucho más soviética y tiene un ambiente menos cosmopolita y europeo que San Petersburgo. Aunque es enorme, sus principales atractivos se pueden visitar en unos tres días y dedicar el resto de nuestra estancia a realizar visitas a otros lugares interesantes cercanos del Anillo de Oro, como las ciudades Patrimonio de la Humanidad: Vladimir y Suzdal.

La ciudad es un caos para conducir, sus carreteras están muy masificadas y la contaminación asusta. Por ello, os aconsejo que uséis el metro o el tren siempre que podáis.

Aquí os dejo lo que para mí es lo más importante de Moscú. Yo dediqué a la ciudad 3 días y el cuarto lo pasé en el Anillo de Oro.



1. Pasar una mañana dando vueltas por el Kremlin: la gran fortaleza del país sigue siendo el símbolo del gobierno de Rusia. Hoy alberga cuatro catedrales y cuatro palacios rodeados por una gran muralla del siglo XII. Esta antigua residencia de zares, actualmente sirve para albergar el museo ruso más famoso, la Armería, y ser el lugar de trabajo de Putin.

Las colas son enormes. Las entradas se pueden comprar por internet (con una antelación máxima de 14 días) o en la taquilla. Precio de la Armería: 700 rublos. Precio para entrar a la Plaza de las Catedrales del Kremlin: 500 rublos. Horario: las taquillas abren desde las 9’00 hasta las 16’30. Cierra los jueves. Si queréis visitar también el fondo de diamantes, la entrada la tendréis que comprar allí mismo, aparte.


2. Pasear por la Plaza Roja: justo al lado del Kremlin, en la plaza siempre hay colas larguísimas para entrar al Mausoleo de Lenin. En ella también se alzan las catedrales de Kazán y de San Basilio, y las lujosas galerías GUM. En los alrededores también podréis ver la Tumba al Soldado Desconocido y la Plaza de la Revolución, presidida por un enorme Four Season Hotel.


3. Visitar la Catedral de San Basilio: según la leyenda el zar Iván el Terrible dejó ciego al arquitecto al que mandó construir la catedral para que nunca hiciera otra construcción que la superara en belleza. Hoy se ha convertido en el símbolo de Moscú y se pueden visitar sus nueve capillas y su campanario. Las entradas se pueden comprar allí mismo y su precio es de 500 rublos. La visita es bastante rápida.


4. Comprar algo caro en las Galerías GUM: este lujoso centro comercial comenzó su andadura en 1890. A pesar de haber sido privatizado y de que dentro sólo hay marcas caras, hoy está lleno de turistas curiosos, con ropa de turista y haciendo miles de fotos.


5. Comprar algo barato en el mercado de Izmailovo: nada más que para ver su original arquitectura ya merece la pena la visita. Está algo alejado del centr, por lo que será necesario que cojáis el metro (Línea 3) hasta la parada de Partizanskaya. Aquí tendréis la oportunidad de hincharos a comprar souvenirs rusos a precios baratísimos. En los puestos se puede regatear y, en muchos de ellos, hablan español.


6. Hacer un tour por el metro más elegante del mundo: con una longitud de 400 km, el metro de Moscú es el metro del mundo con mayor densidad de pasajeros en el que cada año se mueven unos 2450 millones de personas. Tiene 14 líneas y 243 estaciones. Algunas de ellas son preciosas. No perdáis la oportunidad de pasearos por el Palacio del Pueblo disfrutando de estaciones como la de Komsomolskaya, Krasnye Vorota o Mayakovskaya.


7. Comer como en el siglo XIX en el Café Pushkin: uno de los lugares más elegantes para comer en Moscú es el famoso Café Pushkin. Cuando entras en él, parece que has viajado atrás en el tiempo. La decoración, la elegancia de su personal, la música, los colores… todo. Los camareros visten de época y sirven las mesas siguiendo las más estrictas normas de protocolo. 


8. Comer como en una piña debajo del mar en el Krusty Krab: en pleno centro de Moscú encontré esta joyita. Pasaría desapercibido en medio de la calle peatonal Arbat, si no fuera por las figuras que hay en la terraza para que la gente se haga fotos con ellas. Todos los camareros van vestidos de Bob Esponja y la comida está buenísima.



9. Asistir a una obra en el Bolshoi: fundado en 1776, es el segundo teatro más grande de Europa. Existen tours guiados por el interior del edificio, pero lo más auténtico es poder disfrutar de un buen espectáculo de ballet sentado en una de sus elegantes sillas. Las entradas las podréis comprar por internet, aunque con mucha antelación para que no se agoten y para que os salgan más baratas. 


10. Disfrutar de la naturaleza en Kolómenskoye Park: este enorme parque al sur de Moscú, contiene varios museos, iglesias y el palacio de verano del zar Mijailovich. Es un lugar ideal para relajarse paseando entre sus cuidados árboles. Si tenéis suerte, es muy normal que allí se celebren ferias, espectáculos y eventos en los que podréis aprender mucho más de Rusia.


11. Aprender a usar un samovar en una Dacha: la dacha es una casa de campo preteneciente a una familia urbana, pero que se usa durante los festivos y los fines de semana. Las de Moscú fueron dadas a las familias durante la época de la URSS para que plantaran alimentos y no se murieran de hambre, aunque muchos de estos alimentos debían ser devueltos al gobierno. Hoy se han convertido en pequeñas casitas de campo, un refugio antiestrés en el que las familias se dedican a sus hobbies favoritos, como la jardinería. En la Soviet Dacha, Irina y su familia os muestran su casa y conoceréis los secretos de cómo se realiza un buen samovar para disfrutar de una tarde de té en familia.
Precio: 2250 Rublos, con transporte desde y hacia la estación del metro más cercana, té y dulces incluidos.



12. Hacer una visita cercana por el Anillo de Oro: el Anillo de Oro es una zona turística que incluye 20 ciudades al noreste de Moscú. Algunas están bastante cerca como para ir y volver en el mismo día. Siendo verdaderos museos al aire libre, estas villas medievales guardan la memoria de los acontecimientos más importantes de la historia rusa. Las catedrales, iglesias, conventos, monasterios y museos de bellas artes resultan asombrosos por su esplendor y son testimonio de la riqueza del patrimonio ruso.



Horarios de Cortylandia 2017 - 2018



Cuento de Invierno es el título de Cortylandia Madrid de este año. Como siempre, lo podréis disfrutar en la fachada de El Corte Inglés de Preciados-Callao.

www.youtube.com/watch?v=nrfARJwb6eM

Desde el 17 de noviembre de 2017 hasta el 5 de enero de 2018
  • De lunes a jueves:

         Pases a las 12.00, 13.00, 14.00, 18.30, 19.30 y 21.00

  • Viernes:

         Pases a las 12.00, 13.00, 14.00, 17.00, 18.00, 19.00, 20.00 y 21.00

  • Sábados, domingos y festivos: 

         Pases a las 12.30, 13.30, 14.30, 17.00, 18.00, 19.00, 20.00 y 21.00

  • Martes 5 y jueves 7 de diciembre:

         Pases a las 12.30, 13.30, 14.30, 17.00, 18.00, 19.00, 20.00 y 21.00

  • 24 y 31 de diciembre:

         Pases a las 12.00, 13.00, 14.00, 15.00, 18.00, 19.00 y 19.30

  • 25 de diciembre:

         Pases a las 17.00, 18.00, 19.00 y 20.00

  • 1 de enero:

         Pases a las 18.00, 19.00 y 20.00





Aquí tenéis información sobre Cortylandia de los años anteriores:



Opinión sobre Microteatro por dinero


Hace poco tuve la oportunidad de ver una obra en este local y no me dejó indiferente, la verdad. Fue una experiencia extraña, porque nunca había ido a ningún espectáculo parecido, pero muy interesante.

El concepto de Microteatro es una obra que dura 15 minutos y se realiza en un espacio de 15 metros cuadrados. Eso era todo lo que sabía de antemano.

Cuando llegué, la fila para entrar en el local era bastante larga. ¡Menos mal que tenía ya la entrada comprada! Pasé de largo y entré. Dentro había un bar muy estrecho, abarrotado. Había gente tomando copas (creo recordar que la carta era algo cara, aunque no mucho), pero la mayoría estaba haciendo otra cola dentro hasta que empezara la función.


En distintas televisiones iba apareciendo la hora a la que se podía entrar a cada obra. De todos modos, el jaleo era tal, que también avisaban de viva voz. La entrada se realiza por una escalerita estrecha, que está en frente de la barra. Allí, una empleada iba avisando y recogía las entradas. Las funciones se hacen de forma ininterrumpida en intervalos de 20 minutos. Así que hay que estar atento al nombre de la obra y a la hora exacta para la que compraste el ticket. Las obras que se interpretan siempre giran en torno a un tema en común, que se va renovando: el amor, el dinero…

Al principio no entendí por qué la gente se empeñaba en empujar a toda costa para ser la primera de la cola, aunque no fuera ni siquiera para la obra que tenía entrada. Luego lo entendí. La entrada no te garantiza un buen sitio, ni siquiera un sitio sentado. Por lo que, si entras de los últimos, hay muchas posibilidades de que te quedes de pie. Y hace muuuucho calor en la habitación. 

Cuando bajé las estrechas escaleras, atravesamos un pasillo oscuro y nos llevaron hacia una habitación pequeñísima (claro, 15 metros cuadrados). Allí había unos cuantos taburetes. Los primeros nos sentamos y el resto se quedó de pie. Cuando nos colocamos todos (seríamos unas 15 personas), los actores, que estaban totalmente quietos, comenzaron la función.

Lo más remarcable es la cercanía. Lo que más diferencia esta experiencia de cualquier otra que he vivido en el teatro es que los actores estaban a un metro de distancia interpretando la obra. Incluso interactuaron en varias ocasiones con el público. Todo esto lo hizo una vivencia única. No paré de reírme desde que entré.

- Precio: 4’50€ por obra. Hay descuentos si vas a ver más de una el mismo día. También hay sesiones infantiles.


   MICROTEATRO POR DINERO - MADRID   
Calle Loreto y Chicote, 9. Barrio Malasaña.
Teléfono: 915 21 88 74



Visitando el Autocine de Madrid, el más grande de Europa


Hace unos meses escuché por la tele que iban a abrir un autocine en Madrid. Estaba deseando que lo hicieran, porque sentía mucha curiosidad. Nunca había ido a uno. Así que en cuanto llegó el buen tiempo, decidí ir a probar la experiencia.

El entorno en el que está situado no es muy bueno, la verdad. Muy solitario y entre casas abandonadas, pero desde allí hay unas vistas preciosas de las Torres del Business Area mientras está anocheciendo.


Lo primero que llama la atención son las dimensiones del local: la pantalla gigante de 250 m2 ubicada en un recinto de 27.000 metros cuadrados. Allí caben más de 300 coches. Aun así se llena, así que os aconsejo que compréis la entrada por internet si para un festivo o para un fin de semana.


Las entradas no están numeradas, por lo que el primero que llega se lleva el mejor sitio. El personal te va aconsejando de dónde aparcar para ver mejor la pantalla en función del vehículo que lleves y de la gente que haya ya.

Una vez aparcado el coche, podéis ir a los restaurantes a tomar algo. Por eso es mucho mejor llegar antes y así aprovechar el rato para comer. Permanentemente hay un restaurante estilo años sesenta y una o dos track food. Los precios son razonables y la comida abundante.





Si no habéis tenido tiempo para venir antes, no pasa nada. Durante la película, podéis llamar al restaurante para que os lleven el pedido a vuestro coche y, así, os lo podéis comer mientras veis la peli. Este servicio sólo cuesta 1€ por pedido.

Si tenéis el cristal sucio, tampoco tenéis de qué preocuparos. Hay un servicio gratuito de limpieza del parabrisas que funciona hasta un poco antes de que empiece la sesión.

La película se escucha a través de una emisora FM que nos indican a la entrada. Aunque fuera también se escucha.



Si estáis atentos a su web y a su Facebook, veréis que también ofrecen otro tipo de espectáculos, como exhibiciones de coches antiguos, conciertos después de las pelis…

Una experiencia bastante buena, volveré.


   AUTOCINES MADRID   
C/ Isla de Java 2 (Chamartín) Madrid
Teléfono: 675 744 984


Mi experiencia del Safari por el desierto de Abu Dhabi


Para aprovechar mi escala en Abu Dhabi contraté a través de la web Getyourguide.es una excursión por el desierto. No las tenía mucho conmigo porque nunca había contratado con ellos, pero mereció la pena. Cuando llegué al hotel, la recepcionista me dio un mensaje de la empresa diciéndome que habían llamado y que vendrían a buscarme a las 16’30.

Puntual, el guía me recogió en un todoterreno muy limpio y bien mantenido. Dentro iban ya varios viajeros y fuimos al Emirates Palace a recoger a otra pareja más. Un lujazo de hotel.


Ya completos, nuestro guía nos llevó directamente al desierto tras una media hora de coche. Nos dijo que íbamos a hacer una parada para hacer fotos del desierto. Allí había otros coches de la misma compañía que estaban haciendo exactamente lo mismo. Nos unimos a ellos y comenzamos nuestro safari.




Empezamos a subir y bajar dunas, a quedarnos sobre dos ruedas, que parecía que nos íbamos a caer, y a correr. Si os mareáis con facilidad, tomad antes alguna pastilla para el mareo porque se sufre un poco. El estómago queda totalmente revuelto y varios de los demás coches acabaron vomitando.

Capots abiertos para que no se quemen


Al poco rato paramos para ver unos camellos que había en un cercado en mitad del desierto. Nos hicimos fotos con ellos, pero no pudimos montarnos. Nos dijeron que, para montar teníamos que esperar a llegar al poblado.



Nos subimos de nuevo en el coche y continuamos con las dunas. Pero, esta vez, mucho más rápido y con más emoción. Acabé mareada, pero me gustó la experiencia. Me llamó la atención que hubiera zonas llenas de basura en el desierto. Me pregunto cómo será esto más allá de todo lo que tienen montado para los turistas… ¡Qué pena que tuviera tan poco tiempo!



Después de nuestro último tramo haciendo filigranas por la arena, llegamos al “poblado” árabe tradicional. Lo llamo poblado entre comillas, porque realmente era como un chill out en mitad de la arena. Fuera había camellos en los que podías montarte por unos minutos y una zona para hacer snowboard en la arena. Yo lo dejé pasar, iba ya llena de arena y no tenía más ganas de embadurnarme. Si hubiera estado más tiempo en los Emiratos, lo hubiera intentado, seguro. Los que no quisimos, subimos una duna para ver la puesta de sol. 


Dentro del poblado empezaron a organizarse los chiringuitos. En uno de ellos había té y dátiles, en otro podías probarte trajes tradicionales de Abu Dhabi para hombres y mujeres y hacerte una foto, en otro había tatuajes de henna y los últimos era tiendas de souvenirs.




En el centro estaba el escenario y, alrededor, estaban las mesas y los cojines para sentarse. En frente de nosotros se encontraba la barra libre. Podías pedir todas las bebidas sin alcohol que quisieras, las alcohólicas se pagaban aparte. Me llamó la atención.

Los servicios estaban impecables. Increíble para estar en una zona llena de arena.  

Cuando estuvo todo listo, llamaron para el buffet. Gran cantidad de comida muy bien preparada y para todos los gustos: arroz, falafel, hummus casero, ensaladas, pinchos, chuletas a la barbacoa, pan árabe… muchísimas cosas, podías repetir tanto como quisieras. De postre había dulces árabes y fruta.

Después de comer, nos fuimos a otra zona donde estaban preparando sishas con carbón natural. Había de varios sabores y estaban buenísimas. Además, uno de los camareros venía de vez a cuando a comprobar el carbón y que tiraba bien.

Cuando todo el mundo se había hartado ya de comer, empezó el espectáculo de danza del vientre. La bailarina fue muy buena y el baile fue excepcional. Me encantó.



Para acabar, cortaron la música y las luces. Todo se quedó en silencio y nos recostamos sobre los cojines para contemplar la noche estrellada del desierto. Estuvimos así unos minutos, hasta que encendieron las luces de nuevo y nuestro guía vino a buscarnos. El camino de vuelta al hotel, llenos de arena, ya fue por la carretera normal y mucho más tranquilo.

Llegué al hotel alrededor de las 21’30. Todo mi planning se había cumplido. Me duché, descansé un poco y cogí el taxi al aeropuerto. Se acaba mi viaje. ¿Con ganas de llegar a casa? Noooo. ¡Con ganas de empezar a planear otro!

Precio: a través de Getyourguide.es me costó 53€ por persona (todo incluido). El operador local que organizó la visita fue Best Value Tourism LLC (+971 555810948  reservations@bestvalue-tours.com).

Hay multitud de precios en internet para hacer esta actividad. incluso en su misma página web. En los hoteles de Abu Dhabi también hay muchos folletos. Mi experiencia es que al final acabas en un sitio parecido y haciendo lo mismo, la diferencia está en el precio que pagas por ello. A los que lo contrataron en el Emirates Palace les costó huevo e hicieron lo mismo que yo, viajando a mi lado. Por lo que mirad ofertas y esperad a que salga una buena. En muchos casos es como en China, así te veo, así te cobro. Pero, en este caso es: Miro donde te alojas y así te aplico un precio u otro.

En cualquier caso, mi experiencia fue muy buena. A pesar de ser una “turistada en toda regla”, disfruté mucho. 

Amaneciendo en el último avión de vuelta a casa.