Día 6: Rusia – Moscú: Aprendiendo lo que es una Soviet Dacha


Desde nuestro hotel hasta la estación de Buninskaya había 1’30h de camino. Quedamos con nuestra anfitriona, Irina, por internet un mes antes. Ella iba a ser la encargada de mostrarnos la dacha de su familia y de que aprendiéramos algo más de la cultura e historia soviética.

Llegamos con un poco de tiempo, así que caminamos alrededor de la estación para visitar esta hermosa iglesia:


Irina y su marido se presentaron puntualmente en la entrada de la estación. Nos recogieron y nos llevaron en su coche durante unos 10-15 minutos hasta que llegamos a su casita. Allí nos estaba esperando su hijo, que nos acompañó durante toda la velada. Un encanto.

¿Qué es una dacha?

Tradicionalmente, las dachas eran unas casitas de campo que el zar regalaba a sus favoritos de la clase alta. Durante la época soviética, las dachas se nacionalizaron y muchas se transformaron en casas para los trabajadores de las fábricas, funcionarios afines al régimen y la élite cultural y científica.

La dacha de Irina pertenece a una época en la que el pueblo se estaba rebelando por una gran hambruna. El gobierno decidió contentar a la gente dándoles un trozo de tierra con la condición de que plantaran en él. Mucha gente, como la familia de Irina, acabó viviendo en ese trozo de tierra y construyéndose su propia casita con los materiales que encontraban. Nunca podían abandonarla, y siempre se tenía que quedar alguien cuidándola. Si te desentendías de ella, el gobierno te la quitaba y, si la dejabas sola, la rapiña de los vecinos hacía que te quedaras sin nada. Era la pura supervivencia.

Cuando la URSS colapsó, la Unión Soviética vio la vuelta a la propiedad privada. Muchas dachas se privatizaron y mucha gente empezó a tirar todas las cosas que le recordaban a las épocas anteriores: juguetes, platos, libros… de pura rabia (recordemos que en la URSS todo el mundo tenía que usar la misma ropa, los mismos juguetes, los mismos libros…). La propia Irina nos cuenta que cuando decidió abrir su dacha al público tuvo que ir de mercadillo en mercadillo reponiendo todas las cosas que había tirado.

Hoy las dachas se han convertido en las residencias vacacionales y de fin de semana de muchos rusos. Una casita en el campo en la que relajarse de la ajetreada vida en la ciudad y donde puedes dedicarte a tus hobbies favoritos: la jardinería, la pintura, la música… A mí me recuerdan a lo que en Linares llamamos "parcela". "Este finde me voy a la parcela a pasar el rato..."  ;) 

La visita a la Soviet Dacha in Moscow

Irina y su familia nos mostraron su casita por dentro con muchísima nostalgia. Haciendo, sobre todo, hincapié en que ella había vivido esa época de miseria, pero que era una época reciente. Mientras nosotros estábamos ya empezando a usar videojuegos, ellos estaban realmente asombrados de ver juguetes de plástico que les empezaba a ceder China. Nos habló de épocas pasadas, pero no tan pasadas. Su vida se parecía a la de mis bisabuelos, mientras que su edad casi se correspondía con la mía.

Nos pudimos probar trajes suyos de estudiantes y de trabajadores. Y probamos a escribir en una máquina de escribir antigua en cirílico. incluso nos dio un bonito certificado de haber estado en la dacha, con todas las cosas famosas por las que se conoce a Rusia. 





Después de la visita, estuvimos por el jardín viendo todo lo que había plantado. Nos dio unas tarjetas para que buscáramos unos frutos y unas hojas que íbamos a utilizar para hacer té.

A continuación, su marido nos enseñó a encender un samovar (una especie de tetera). Hicimos el té y nos fuimos a merendar con ellos. Prepararon una mesa enorme llena de productos caseros para disfrutar del té: pasteles, mermelada, galletas… Todo hecho por Irina y su madre.


Cuando acabamos de comer, nos llevaron de vuelta a la estación. Os recomiendo esta excursión para que tengáis oportunidad de pasar un rato agradable con una familia rusa que os cuente cosas de su historia y de su modo de vida, pasado y presente, y podáis disfrutar de un buen samovar.
  • Precio: 2250 rublos por persona (en efectivo).
  • Incluye transporte desde y hasta la estación de metro, té en el samovar y merienda.
  • La excursión se realiza en inglés (muy bueno).
  • Duración: 2 horas aproximadamente. 
  • La podéis contratar online en esta dirección: http://visitrussdacha.com/services/  o contactar con ella directamente por email: info@visitrussdacha.com



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