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El Mirador de La Galiana, las mejores vistas del Cañón del Río Lobos



Este sobrecogedor mirador se encuentra en el término municipal del pueblo soriano de Ucero, alrededor del kilómetro 20 de la carretera que une San Leonardo de Yagüe con El Burgo de Osma.

Está muy bien señalizado y cuenta con un amplio aparcamiento a ambos lados de la carretera, porque en fechas señaladas siempre está lleno de gente.


Desde el aparcamiento parte un cortísimo sendero que lleva hasta el borde del cañón, todo lleno de sabinas. Este árbol es capaz de aguantar las extremas temperaturas que se sufren en este lugar: en invierno la temperatura alcanza fácilmente los bajo cero y en verano, más de 40º. Las vistas son impresionantes, no sólo del cañón, sino del gran número de aves que vas a encontrar por allí. Aparte del mirador, hay algunos bancos para descansar un poco del viaje.

Desde el Mirador de La Galiana hay que salvar un puesto de montaña, bajan 3 kilómetros de serpenteantes curvas que te dejan a la entrada del Parque Natural.


Senderismo: ruta fácil por el Cañón del Río Lobos hasta Siete Ojos



El río Lobos, que nace en la provincia de Burgos, ha ido erosionando la roca caliza de este magnífico lugar, originando un gran cañón de más de 20 kilómetros, con paredes verticales que alcanzan los 200 metros de altura, y que llega hasta el nacimiento del río Ucero. A lo largo del cañón se han formado numerosas cuevas y cavidades, a algunas de las cuales se puede acceder con cuidado.

Declarado Parque Natural en 1985, caminando por sus senderos es posible ver numerosas especies animales y vegetales. Lavanderas, torcecuellos, ánades, garzas, cuervos, truchas, nutrias, buitres leonados… conviven con sauces, chopos y otras plantas.

La ruta sigue el camino marcado como Senda del Río, PR-SOBU 65. Esta senda es lineal y tiene una distancia total de 24’6 km. Comienza en Valdecea (Soria) y prosigue hasta llegar a Hontoria del Pinar (Burgos). Su duración es de más de 8 horas (tan sólo la ida), por lo que se hace necesario que alguien te esté esperando en el punto de finalización para llevarte de nuevo al aparcamiento, o bien quedarte a dormir allí y volver al día siguiente, porque no hay ninguna línea de transporte público que haya este recorrido.


Al ser una ruta tan extensa, en mi última visita al Cañón del Río Lobos opté por realizar la mitad del camino hasta el Puente de Siete Ojos, para poder ir y volver el mismo día, sin mucho esfuerzo. De hecho, la ruta es prácticamente llana y muy sencilla.


Atravesando el Cañón del Río Lobos hasta Siete Ojos

1. Aparcamiento de Valdecea: dejar el coche allí cuesta 4€ y la caravana 5€. El ticket sirve para todo el día y se compra a la entrada.


2. Poza de Valdecea: justo delante del aparcamiento puedes ver esta gran poza que siempre tiene agua y en cuyos alrededores se halla una gran zona recreativa. Desde aquí parten las señales de la Senda del Río.


3. Ermita de San Bartolomé: después de 1 km andando llegas a un bello paraje presidido por esta construcción religiosa del siglo XII y que parece que formó parte del Monasterio Templario de San Juan de Otero, aunque no se sabe muy bien.  Esta zona puede estar bastante masificada en fechas señaladas y cuando se acerca la hora del almuerzo. Cuando yo regresé de mi camino hacia el aparcamiento, el griterío era insoportable. Menos mal que me pilló ya de vuelta.


4. Cuevas de San Bartolomé: caminando un poco desde la ermita puedes ver la Cueva Mayor y la Cueva Menor. Dos cavidades en las que se conservan restos de pinturas rupestres, aunque son difíciles de ver. A través de una gran boca de entrada puedes acceder a la galería de 100 metros de la Cueva Grande para verla por dentro.



5. Colmenar de los Frailes: muy cerca de las cuevas aparece este colmenar utilizado por los frailes que habitaban en el monasterio para cuidar las colmenas de los templarios. Estaban fabricadas con troncos huecos de árboles a los que se colocaba una losa de piedra en la parte superior para taparlos, dejando pequeñas zonas de entrada para las abejas.


6. Valderrueda: aquí se junta la Senda del Río con el Sendero Ibérico Soriano (GR-86) y se mezcla la vegetación propia de las lindes del río con los cortados. El Barranco de Valderrueda ofrece unos bonitos bosques de pinos y sabinas.


7. Castillo Billido: la ruta continúa hasta este mirador natural que fue antiguo castro celtíbero. Debido a la gran presencia de especies amenazadas, puede que este tramo esté cortado al público en alguna ocasione.

8. Cueva Negra: este paraje es un punto importante para contemplar las grandes cuevas que aparecen en las paredes del cañón y disfrutar de las vistas de algunos de sus habitantes, como alguna que otra rapaz.


9. Pozo Perín: por aquí el cañón es atravesado por la Cañada o el Cordel del Mojón Blanco, que sería una variante de la Cañada Real Soriana Occidental.

10. Puente de Siete Ojos: si has llegado a este gran puente (que salva un río que a su paso por aquí casi siempre está medio seco) significa que has llegado a recorrer la mitad de la Senda del Río y aquí puedes continuar hasta el final (Hontoria del Pinar), darte media vuelta o decirle a alguien que te vaya a recoger al puente, por el que pasa la carretera SO-934, porque transporte público no hay.

A la vuelta, si tienes aún fuerzas, cuando llegues de nuevo a la Ermita de San Bartolomé, puedes subir por un caminito hasta El Balconcillo, un gran mirador en cuyo terreno se estableció un pequeño campamento de cazadores y ganaderos y que vivían en cabañas de barro, como muestran los utensilios de cerámica, bronce, hueso y sílex que se han encontrado allí.


🌳 Inicio de la ruta: aparcamiento de Valdecea, al que se llega desde el pueblo de Ucero.

🌳 Fin de la ruta: Puente de los Siete Ojos, emplazado entre las localidades de Santa María de las Hoyas y Arganza y constituye el acceso central al parque.

🌳 Distancia: 9 km de ida. (Otros 9 km de vuelta si la haces completa).

🌳 Horarios y precios de la Ermita de San Bartolomé: la entrada cuesta 1€. En invierno sólo abre los fines de semana (de 11’00 a 15’00 y de 17’00 a 19’00) y en verano abre de martes a domingo en el mismo horario.

🌳 Llévate agua: no hay ninguna fuente más allá del aparcamiento.

🌳 En época de lluvias, estate atento al tiempo porque puede haber riadas.

🌳 Ponte calzado adecuado: hay tramos en los que hay que saltar de roca en roca para poder atravesar el río y continuar tu camino.

Mapas del Cañón del Río Lobos


www.acampamos.com


travelechoes.com





Precio del aparcamiento del Cañón del Río Lobos

Coches: 4€                          Motos: 2€
Caravanas: 5€                        Autobuses: 10€

El ticket se compra a la entrada. Sin él no te dejan entrar.

Cómo es la visita guiada a Numancia, la ciudad que resistió a Roma hasta la muerte



Al principio, Numancia no se encontraba en guerra con Roma. Sin embargo, el cercano pueblo de Segeda sí que lo estaba. Éstos les pidieron ayuda a los numantinos lo que dio lugar a tres años de intensos enfrentamientos. Desgraciadamente, el gran Escipión fue enviado a Numancia para acabar con ella. Construyó un cerco y la aisló durante once meses en los que sus habitantes acabaron con todas sus existencias de comida y de otros bienes necesarios para subsistir.

Finalmente, la mayoría de los numantinos acabaron suicidándose y los pocos que se quedaron con vida fueron vendidos como esclavos.

Recomiendo que reserves tu entrada online para visitar Numancia y puedas asistir a una de las completas visitas guiadas que ofrece el personal del yacimiento. La visita dura un poco más de una hora y merece mucho la pena, porque se aprende bastante de lo que aquí ocurrió y de cómo vivían los numantinos. A lo largo de ella se hacen distintas paradas para conocer más de este increíble núcleo que resistió a Roma hasta la muerte.



Qué se ve durante la visita a Numancia

1. Muralla y puerta norte: Numancia estaba fortificada con una gran muralla que tenía cuatro puertas en cada punto cardinal. Hoy se ha reconstruido un tramo en la puerta norte para que el visitante tenga referencia de los límites fronterizos que tenía.

2. Cerco de Escipión: cansados de los veinte años que llevaban en guerra con Numancia, los romanos mandaron a Escipión (quien había asolado Cartago), para acabar definitivamente con ella. Con una tropa de 60.000 soldados, cercaron la ciudad en la que quedaron aislados durante once meses 4.000 numantinos. En la visita se pueden ver las marcas donde los romanos pusieron sus campamentos, que estaban unidos por un muro de 9 kilómetros, y sus fortines.

3. Baños romanos: en el año 1842 se empezó a construir un monumento a los héroes de Numancia, que nunca se llegó a acabar. Este monumento está erigido sobre los restos de unas pequeñas termas romanas, de las que aún se pueden intuir algunas de sus partes más representativas.


4. Edificio público y desagüe: esta gran construcción romana ocupaba toda una manzana, tenía dos alturas y un patio central porticado del que se pueden ver las bases de sus columnas. A la derecha del edificio queda el desagüe que sacaba los vertidos de la ciudad.

5. Aljibe y encrucijada de calles: este aljibe de forma redonda se construyó en un cruce de caminos y era de uso comunitario. La disposición de las calles y de las casas estaba pensada para evitar el duro viento del norte. Si vas en otoño-invierno, lo sufrirás.

6. Aljibe con escaleras: este aljibe rectangular era de uso privado y se encontraba en el patio de una casa.


7. Casa romana: en esta reconstrucción se puede entrar a una casa de la época imperial de Roma. Delante tiene un patio con aljibe y un horno de pan. Dentro hay un vestíbulo con molinos manuales y un telar, una cocina, las habitaciones y un granero-almacén. También tiene un pequeño corral.



8. Muralla celtibérica: se puede subir a esta reconstrucción de un muro de la original muralla.

9. Casa celtibérica: para ver las dos etapas en las que estuvo dividida y superpuesta Numancia, la celtíbera y la romana, se han reconstruido la casa romana ya visitada, y ésta otra en la que se también se puede entrar para ver cómo vivían sus habitantes originales. Ésta es mucho más pequeña y sólo tiene tres habitaciones. Una con molino y telar, una familiar organizada en torno a un fuego central, y otra usada como almacén. También tiene un pequeño corral y una trampilla en el suelo que daba acceso a la bodega.


10. Barrio sur: era el barrio rico romano, que construyeron en el siglo I sobre uno celtíbero anterior. Hoy se pueden ver restos de estas dos etapas superpuestos.


11. Casa del médico: como ejemplo de caserón del rico barrio sur, esta casa muestra los restos de un patio porticado del que aún quedan algunas columnas y las escaleras que daban acceso a la vivienda. Posiblemente perteneció a un médico, por todos los utensilios quirúrgicos que se encontraron en ella.



➤ Si vas en invierno, abrígate tanto como puedas para protegerte del viento y del frío. Si vas en verano, gorra y crema para protegerte del abrasador sol, porque no hay sombras.

➤ A la entrada hay una gran tienda de souvenirs donde puedes comprar cualquier recuerdo de la ciudad.

➤ Precio de la entrada a Numancia: 5€

➤ La entrada incluye la visita guiada o un servicio de audioguía. Se puede reservar en esta web. http://numanciaonline.es/

➤ Duración de la visita: un poco más de una hora.

Qué ver en Calatañazor, pueblo pintoresco donde Almanzor perdió su tambor



Calatañazor no tiene ni sesenta habitantes. Sin embargo, es uno de los pueblos más visitados de la provincia en temporada alta y la oferta turística es bastante amplia.

Su nombre cuenta con reminiscencias árabes, significando “Castillo de la Águilas”. Sus orígenes podrían encontrarse en el asentamiento celtibérico arévaco de Voluce, situado en un cerro a un kilómetro del actual pueblo, ahora conocido como Los Castejones. Desde el siglo III a.C. hasta el siglo V el emplazamiento estuvo habitado, fecha en la que sus moradores optaron por abandonarlo y trasladarse al lugar en el que se encuentra ahora: la cima de una roca que domina la vega del río Abión.


Hasta la época musulmana, los visigodos habitaron este enclave, como muestran las tumbas excavadas en la base del castillo. La leyenda cuenta que aquí se libró una gran batalla entre las tropas de Almanzor y las de Sancho García, el Conde de Castilla. Batalla en la que Almanzor quedó derrotado reflejándose en el dicho popular “En la Calatañazor perdió Almanzor su tambor”. No obstante, no hay documentos que hablen de dicho acontecimiento.

Sus edificaciones son las propias de la Edad Media, con casas de dos plantas, con adobe, vigas de madera de sabina y chimeneas cónicas que se ubicaban en las cocinas. Todo ello flanqueando las calles empedradas.




Hoy sus calles medievales y su encanto lo convierten en uno de los pueblos más pintorescos de la provincia, así como en uno de los mejores lugares en el que disfrutar de unas buenas migas sorianas al calor de la lumbre.


Restaurante El Sabinar

Qué ver en Calatañazor

1. Ermita de la Soledad: a la entrada del pueblo, justo antes de emprender la cuesta , esta ermita románica saluda al visitante. Su construcción es del siglo XII y conserva de esta época el ábside y la portada norte. Aquí es donde tienes la primera oportunidad de dejar el coche. Dejarlo en el pueblo, con las calles estrechas y empedradas, no lo recomiendo mucho.


2. Ermita de San Juan Bautista: justo en frente de la Ermita de la Soledad, aparecen las ruinas de esta otra ermita de la que sólo quedan los muros y la portada. Sus alrededores se utilizan como aparcamiento también.


3. Iglesia de Santa María del Castillo: de origen románico, del que queda poco, la actual iglesia parroquial conserva más de la remodelación gótica-tardía que sufrió en el siglo XVI. En esta época se construyó su capilla mayor, aunque la nave y el coro son del XVIII. En su interior se pueden ver una pila bautismal románica, una talla del Cristo de Calatañazor del XV y un museo en el que se exhibe los privilegios que le fueron otorgados a la villa con Enrique IV, los Reyes Católicos y Carlos V.


4. Plaza Mayor: en ella destaca la picota, un rollo del siglo XV en el que se exponían los criminales a la vergüenza pública y conmemoraba el hecho de ser villa. A su lado se encuentra la Piedra del Abanico, donde se ven las huellas fosilizadas de troncos y hojas de palmera.


5. Castillo de Calatañazor: se edificó durante la época de Alfonso I el Batallador (siglo XII) remodelándose en el XIV. Hoy sólo quedan sus ruinas, algunos lienzos y parte de su torre del homenaje, a la que se puede subir para disfrutar de unas excelentes vistas del Valle de la Sangre. Precio: Gratis.





6. Muralla: Catalañazor se amuralló también en el siglo XII. El acceso se realizaba a través de dos puertas y dos portillos, del que sólo queda el arco del postigo de la fuente. Actualmente se conserva gran parte de su perímetro, que rodeaba toda la villa adaptándose al cerro en el que se asienta. Originalmente contaba con ocho torres.



7. Necrópolis Altomedieval: está bajo el castillo. Allí se encontraron tres tumbas del siglo X a las que se accede por la parte de atrás de la Ermita de la Soledad.

Para bajar el atracón de migas, puedes completar la visita con la del Sabinar de Calatañazor o llegar en coche hasta Muriel de la Sierra y emprender el corto camino hacia el Monumento Natural de La Fuentona. 



Ruta de Senderismo: La Fuentona, el Ojo de Mar de Soria



El Monumento Natural de La Fuentona se encuentra situado a medio kilómetro de Muriel de la Fuente y a 5 kilómetros de Calatañazor. El coche lo puedes dejar en el aparcamiento habilitado, justo a la entrada de la senda, previo pago de la tasa correspondiente en temporada alta. También es posible dejarlo un poco antes, en el puente del que parte la bifurcación hacia el monumento y hacia Muriel de la Fuente. Aparcar aquí es gratuito y puedes ir andando hasta la Ermita de la Virgen del Valle. Sin embargo, hay muy poco espacio porque tienes que dejar el coche en la cuneta y en temporada alta siempre está lleno. Otra opción es aparcar en el propio pueblo e ir caminando hacia la senda. Hay unos 500 metros de distancia, por lo que merece la pena.



Desde el aparcamiento sale el camino señalizado para visitar La Fuentona, que pronto se va transformando en una serie de pasarelas arropadas por un precioso bosque de sabinas y junto a las cristalinas aguas del río Abión. La senda es sencilla y está habilitada para personas de movilidad reducida.





Después de unos 800 metros se llega a este precioso Ojo de Mar con forma de embudo, 30 metros de diámetro y 9 de profundidad. Se trata de una torca, un embudo de origen kárstico que comunica con las corrientes subterráneas de las tierras calcáreas de Calatañazor. A través de sus aguas cristalinas parece que puedas ver su fondo. Sin embargo, éste da comienzo a una galería de 203 metros de largo y que desciende hasta los 54 metros. Una vez allí, aparece una gran cueva fuera del agua, con pozos y torrentes y comienza otra segunda galería de la que sólo se han podido explorar hasta los cien metros de profundidad. Así que, su fondo aún es incierto.



En la laguna y en los alrededores del río Abión, que nace en el acuífero de Cabrejas, vive la nutria, la rata de agua, el martín pescador, la lavandera blanca, el buitre leonado, el águila real… También es posible ver truchas, cangrejos de río, corzos, tejones o jabalíes.

Al volver por el mismo camino, puedes desviarte un poco hacia la Cascada de La Fuentona. Para ello hay que andar 1’4 km desde el desvío (está todo muy bien señalizado). Aquí el sabinar da paso a un espléndido encinar. El paisaje es precioso, pero la cascada no siempre lleva agua. Cuando yo fui, sólo pude ver las rocas erosionadas por el discurrir del agua… pero secas.




Precio del aparcamiento de La Fuentona

Coches: 4€                          Motos: 2€
Caravanas: 5€                        Autobuses: 10€

El ticket se tiene que comprar en la Casa del Parque o en el Punto de Observación de la Fauna.