Senderismo por Cazorla


Hoy toca senderismo. Y como Cazorla está tan cerca, allí me he ido con Fermín.

Con todo lo que ha llovido estos días, hay agua por todas partes. Primero hemos parado a desayunar en Arroyo Frío, un pueblecillo de poco más de 200 habitantes, muy bonito, pero muy orientado al turismo: casas rurales, tiendas de souvenirs, spas…  Poned bien el GPS porque aún recuerdo la primera vez que vinimos buscando este pueblo, estrenando carnet de conducir, coche y GPS. Y acabamos en una cortijada.

La crisis se nota, y cuando esto estaba siempre lleno durante los fines de semana, ahora todo está lleno de carteles de se vende o se alquila, y muchos negocios cerrados. Una pena.


Para seguir con nuestra ruta, mochila a cuestas hicimos el sendero de la Cerrada del Utrero. 

La ruta dura poco menos de una hora y está muy bien señalizada, toda llena de escalones de piedra. El embalse estaba rebosando y las cascadas, espectaculares



Tras descansar un poquito y darnos una vuelta por el Puente de las Herrerías, volvimos a Cazorla. Este pueblo siempre me gusta. Le tengo un cariño especial porque es uno de los primeros sitios que viajé sola, al estar tan cerquita de casa. Sus casitas son muy bonitas y sus vistas preciosas. Además, los precios… superbaratos. Recorriendo las calles, con un olor a chocolate que inundaba el pueblo, llegamos a la Iglesia de Santa María. Para mi sorpresa ya habían restaurado las ruinas. Personalmente creo que la han empeorado, me gustaba más el aspecto viejo y bonito que tenía antes… Pero aun así merece la pena verla debajo del castillo.








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