Cómo es la visita al Santuario de Tíscar y la subida al Castillo de la Peña Negra

A muy pocos kilómetros de Quesada, en plena sierra, se encuentra la aldea de Tíscar, unas poquitas casas que se construyeron en un alto, junto al Santuario de Nuestra Señora de Tíscar. En sus orígenes se levantaron poco después de la Reconquista para recibir a los romeros que iban a dar las gracias a la Virgen por haberles ayudado a obtener la victoria frente a los musulmanes.

Según cuenta la leyenda, durante la Reconquista ésta se le apareció al reyezuelo Mahomad Abdón, en 1319 para advertirle de que se rindiera ante los cristianos para evitar muertes en ambos bandos. Pero Mahomad decidió no hacerle caso. Los moros que habitaban el Castillo de Tíscar creyeron que los cristianos luchaban contra ellos para recuperar la estatua de la Virgen. Para que los dejaran en paz, decidieron lanzarla desde las almenas hasta la Cueva del Agua, pero ésta siempre volvía al castillo, por más que la tiraban. Harto de la situación, Mahomad Andón la rompió con su alfanje después de haberla lanzado siete veces al vacío.

Pero Hidalgo, un escudero cristiano bastante bajito, se ofreció una noche a escalar la Peña Negra sobre la que se encontraba la fortaleza. Entró en ella y degolló a los diez centinelas que la vigilaban, hecho por el cual recibió el apellido Diez. Esta sangrienta hazaña marcó el escudo actual de los Díez, en el que aparecen las diez cabezas degolladas, acompañadas por un lucero del alba que le iluminó el camino mientras escalaba la montaña.

Cuando los cristianos entraron en el castillo, buscaron la imagen por todos lados. Al encontrarla rota, cogieron todos los pedazos y se los llevaron a Toledo para que los repararan. Pero la Virgen, por sí sola, volvió de una pieza a Tíscar, lugar en el que se le hizo una capilla en lo que hoy es el famoso santuario en el que se celebra una gran romería cada mes de septiembre. Hoy Nuestra Señora de Tíscar es patrona de Quesada, siendo muy venerada también en toda la comarca del Alto Guadalquivir

Sobre la planta principal del Castillo de la Peña Negra se erigieron el actual Santuario y las estancias anexas. Su gran puerta con arco apuntado y jambas ornamentales son vestigios del templo gótico original. Aunque el edificio que puedes ver hoy es fruto de una reconstrucción que se realizó en el siglo XX, conservando elementos arquitectónicos más antiguos, de hasta el XIV, época de la que destacan sus alicatados mudéjares y su atrio. Incluso se dice que quedan restos de las estancias en las que residía Mohammed Andón.

En su interior alberga La romería de la Virgen de Tíscar, obra del pintor Rafael Zabaleta, una pila bautismal del siglo XVI, una puerta de taracea del siglo XVII y pequeñas imágenes de terracota de la Virgen y de los evangelistas.

Desde la aldea salen unas escalerillas metálicas que te llevan, a través de una fuerte cuesta arriba, hasta lo que queda del antiguo Castillo de la Peña Negra: su majestuosa torre del homenaje, con el escudo de armas de Pedro I y un poco del recinto amurallado del patio de armas. En el centro se alza un gran roquedal, llamado Peña Negra, que posiblemente funcionaba como alcazarejo del castillo. Las primeras noticias conocidas de la fortaleza datan del año 876, en las crónicas que relatan la invasión de las hordas procedentes de Córdoba. Su ubicación, al abrigo de una enorme pared vertical, le dieron fama de inexpugnable.

Durante muchos años sirvió como puesto de avanzadilla del Reino Nazarí de Granada, pues desde su posición se podía controlar hasta Sierra Nevada a simple vista.

De nuevo abajo y dejando el Santuario atrás, si continúas un poco por la carretera que va hacia Baza, te encontrarás un aparcamiento en el que puedes dejar el coche y visitar el maravilloso Monumento Natural de la Cueva del Agua. También puedes aprovechar para descansar en Vadillo de Tíscar, a unos 400 metros del templo. Allí hay un merendero, junto al nacimiento del Arroyo de Tíscar. A unos 5 km llegarás al Puerto de Tíscar (1.189 m), en el que se alza la Torre del Infante Don Enrique (s. XIV), hoy habilitada como mirador. Desde ella, podrás admirar El Rayal, el gran pico que marcaba la frontera con el Reino Nazarí de Granada. Y para acabar tu visita, te recomiendo pararte un poco a pasear por las preciosas calles típicas de Quesada y a disfrutar de su gastronomía serrana.

👉 Horarios de apertura del Santuario de Tíscar.

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