Un día en Murcia


El pasado Puente de Diciembre hice una visita improvisada a Murcia.Tenía muchas ganas de ver la catedral, que todo el mundo decía que era tan bonita. Y vaya si merece la pena.

Aparqué junto al río Segura, del que disfrutamos hasta desviarnos para ver la Catedral, del siglo XIV, que mezcla los estilos gótico, sobre todo, renacentista y barroco. Su campanario es el más alto de España después de la Giralda. El interior es espectacular y en la capilla mayor está el sepulcro con el corazón y las entrañas de Alfonso X el Sabio. Lo que más me impresionó fue la Capilla de los Vélez, de estilo gótico-flamígero, que mandó construir don Juan Chacón, que está tan de moda por la serie de Isabel.

La visita guiada se divide en una sección de arte y arqueología andalusí, con restos del antiguo palacio, y otra, en el piso de arriba, dedicada a arte sacro, donde destaca un Cristo de Salzillo. Las vistas desde este piso son realmente buenas, ya que se disfruta de la alberca del palacio.


  

Aunque Murcia es enorme, la 7ª ciudad más poblada de España, el casco antiguo es muy manejable y se puede visitar todo en poco tiempo. La plaza de Bellugar es impresionante, allí podéis ver barecillos y terrazas, el Palacio Episcopal y la Oficina de turismo. 

Sin duda, las calles más famosas de la ciudad son la Platería y la Trapería, justo detrás de la Catedral. Paseamos por estas calles viendo la fachada de su imponente Casino, de 1847, hoy visitable por 5€.

Justo en esta calle disfrutamos de unos dulces de piñones deliciosos, aunque algo caros, en la pastelería más antigua de Murcia: Confitería Viena. Llevan haciendo dulces desde 1845. Un pequeño local  antiguo, pero muy conservado.


Siguiendo calle abajo, y tras varios intentos porque estaban dando misa y nos equivocamos de entrada veces (¡para matarnos…!) pudimos visitar el Monasterio de Santa Clara.  La visita es gratuita y merece mucho la pena. Fue fundado aprovechando las ruinas del palacio islámico del siglo XIII en el que habitaron los últimos reyes musulmanes murcianos. 

Después de ver un mercadillo navideño y de productos típicos, me dirigí al Museo arqueológico, gratuito, bastante grande y con una visita amena. Tras decidir que ya no había tiempo para ver más de Salzillo, decidimos volver a casita a descansar, que ya era bastante de noche. 

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