Día 6: Kyushu – Viajando de Aso a Beppu en el original Aso Boy Train



Cuando canjeé mi JR Pass en Fukuoka, reservé asientos en dos trenes de edición especial: el Aso Boy y el  Yufuin no Mori. Nunca me había montado en unos trenes así y mereció mucho la pena. Sólo se puede acceder a ellos reservando con antelación. 


El Aso Boy no opera todos los días, por lo que organicé mi itinerario de modo que mi viaje coincidiera con uno de ellos. Mientras cogía mi equipaje de las taquillas de la estación de Aso, pude ver cómo cada vez entraban más niños curiosos y emocinados, acompañados de sus padres. Todos hablaban de Kuro.


Los japoneses adoran las mascotas y tienen mascotas para todo. Kuro es la del tren Aso Boy. Se trata de un perrito negro que está por todas partes pintado.

En el andén, Kuro ya nos da la bienvenida desde su casita. Y pronto vemos aparecer el famoso tren, todo decorado con su figura. Y es que el tren cuenta con más de 100 ilustraciones de Kuro en su exterior y muchas más en el interior.



El tren tiene cuatro vagones y en sus extremos hay asientos panorámicos para disfrutar de las vistas, atravesando montañas y valles. 



Existen asientos normales y asientos más caros, en los que uno de ellos es para un adulto y otro es un asiento pequeño, especial para niños. Este asiento siempre está en la ventanilla, para que el pequeño también disfrute de la naturaleza que se observa durante el viaje.



Lo más original que tiene Aso Boy, es el vagón en el que se encuentra una biblioteca infantil, una piscina de bolas de madera y un espacio reservado para los talleres que las azafatas se encargan de organizar con los pequeños.



Al final de este vagón, hay una pequeña cafetería-tienda, en la que venden productos de Kuro. Desde dulces, hasta chapas.



Durante el trayecto, el personal del tren va pasándose por todos los asientos ofreciéndose a hacerte fotos con tu cámara para que tengas un buen recuerdo del viaje. Para los niños, además, les dejan un uniforme de maquinista para que posen.


Antes de bajar del tren, las azafatas dan a cada pasajero un bombón, y una postal de recuerdo, que se puede sellar en la cafetería de manera gratuita. Los japoneses tienen pasión por los sellos. Llévate siempre una libretita tamaño cuartilla para ir estampando en ella todos los que te encuentres. 




No puedo decir nada más de este tren. Tan sólo que me encantó y estaba tan ilusionada como cualquier niño fan de Kuro (o cualquiera de sus padres, que estaban igual de emocionados haciéndole fotos a todo lo que veían).

Dos horas más tarde llegué a la estación de Beppu , donde me recibió otra bonita mascota.



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