China: Día 6 – Hong Kong: Llegada al hotel: Ovolo Hotel 100 Shek Pai Wan Road

Tras vivir la experiencia del timo del taxi en el hotel de Shanghai, cogimos el vuelo hacia Hong Kong que habíamos reservado con Barceló Viajes online por 319€ los dos.

Nada más aterrizar, el autobús que nos llevaba del avión a la terminal del aeropuerto se tragó una valla. El golpe nos asustó mucho y nos hicimos daño, porque íbamos mucha gente de pié y cargados de mochilas y maletas. Empezábamos bien…




Llegamos al aeropuerto y lo primero que hicimos fue comprar la Octopus Card porque es lo más útil para coger todo tipo de transportes. Fue fácil porque está muy bien señalado el mostrador.

Después de cambiar dinero, nos fuimos al puesto de información turística y allí cogimos algunos planos. También nos indicaron la manera más barata y rápida de llegar a nuestro hotel.

OVOLO HOTEL  100 Shek Pai Wan Road  香港仔石排灣道100

Para llegar desde el aeropuerto cogimos el autobús A12, que nos costó 48HK$ y tardó 85 minutos. Nos bajamos en la parada Tin Wan Street, Aberdeen Praya Road, que está justo en frente del hotel.  

En taxi nos costaría unos 400HK$

La reserva la hicimos en la web del hotel, porque las ofertas que tenían eran mucho mejores que las de cualquier central de reservas. Nos salieron las tres noches en habitación deluxe con vistas a la bahía por $2,634. Queríamos un poco de lujo después del hotel anterior…

Nada más llegar al hotel, nos recibió un montón de personal trajeado. Nos sentaron en el bar y nos ofrecieron algo de beber totalmente gratis mientras realizaban ellos el check-in. Se presentaron todos en perfecto inglés, hasta el encargado. Después vino un chico, que era el relaciones públicas y el encargado de turismo. Nos dio su tarjeta y nos dijo que lo buscáramos si necesitábamos cualquier información turística o cualquier reserva. Con la pinta de mochileros que llevábamos, la verdad es que no pegábamos nada…

Nos acompañaron a la habitación y nos la enseñaron. Lo más llamativo es que todo el hotel tiene luces de diseño por todos lados, hasta el ascensor.




La habitación era increíble. No muy grande, pero las vistas eran impresionantes. Además, ofrecían un montón de servicios gratuitos, hicieras la reserva que hicieras:
  • Buffet desayuno todos los días.
  • Mini bar gratuito: todos los días reponían dos Coca-Colas, dos zumos, dos botellas de agua con gas y cuatro de agua mineral.
  • En la habitación también había una kettle y todos los días ponían un montón de sobrecillos de café y de té.
  • Los amenities del baño eran de lujo. Había de todo.
  • En la cama teníamos un detalle de bienvenida. Una bolsita con un montón de chocolatinas y bolsas de chucherías.
  • Zapatillas ultracómodas de pelo.
  • Mochila del hotel y bolsa para meter la colada.
  • Lavadora y secadora gratuitas.
  • Happy hour. Todas las noches podías coger de los frigoríficos del bar todo lo que quisieras beber y ponían algunas tapitas.
  • Gimnasio gratuito 24h.



Vistas desde la habitación


¿Qué más pedir? Fue todo maravilloso. La lavandería es self-service. Bajas a la planta del gimnasio y allí hay detergente y suavizante para que tú te hagas la colada.

Además, te daban toda la información que necesitabas sobre cualquier cosa. Súper amables y elegantes.

Y… lo mejor de todo. Tele en 3D en la habitación, con tus gafas y un montón de videos para ver. También podías pedir gratis que dejaran una Xbox.   Sin duda, repetiría. 

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