Mostrando entradas con la etiqueta Moscú. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Moscú. Mostrar todas las entradas

¿Qué pasa si caduca mi visado en Rusia?


Cuando fui a la Central de Visados rusos en Madrid, solicité un visado para los días que duraba mi viaje. Mi vuelo de vuelta salía el día 14 a las 23'35, llegaba a Moscú a la 01'25 para hacer una escala y salir a las 6'15 hacia Madrid. Mi visado me lo concedieron hasta el día 14. Le pregunté a la chica de allí que qué pasaba si el vuelo se retrasaba, daban las doce de la noche y ya nos encontrábamos en el día 15 o que si me iban a poner pegas en la escala de Moscú. Me dijo que no pasaba nada porque era una viajera en tránsito. Aún así no me fié y le pedí que me expidiera el visado hasta el día 15. Me dijo que eso era imposible, porque mi vuelo de salida del país era el día 14, aunque por la noche. Se lo repetí, pero me dijo que no tendría ningún problema, que ese caso estaba recogido y seguía insistiendo en lo de viajera de tránsito.

Y, así, fui viajando por Rusia tan feliz, hasta que llegó el fatídico día. Cogí mi vuelo en San Petersburgo, llegué a Moscú y... ¡tachán! ... me convertí en una ilegal en el país. 

A diferencia de lo que ocurre en otros países, en Rusia a los ilegales no les dejan salir. Se pueden quedar dando vueltas por allí, pero no pueden cruzar la frontera para volver a su tierra.

En el control de visados, vino un señor de uniforme, con muchos galones y me llevó a una sala. Me informó en inglés de que tenía problemas: estaba de ilegal allí. Me  dijo que me sentara y esperara. 

A las dos horas, vino un representante de mi compañía aérea. Me dio el teléfono del cónsul ruso y hablé con él. Me dijo que lo único que tenía claro a esas horas de la madrugada, era que yo no iba a salir del país hasta que no se regularizara mi situación y que mi vuelo de las 6'25 ya estaba perdido. 

El representante buscó el teléfono del consulado español. Un señor muy amable me informó de que las situaciones en ese momento entre la Unión Europea y Rusia estaban muy tensas. Habían ayudado a un montón de españoles así en las últimas semanas. Todas las noches había alguien allí como yo porque en la central de visados le habían contado el mismo cuento. Así que tendría que estar allí hasta que decidieran soltarme y, entonces, acercarme al consulado para que me ayudaran.

Me retuvieron allí hasta las 4 de la mañana. Entonces, una señora me llamó y empezó a hacerme preguntas personales. Me volvió a decir que era ilegal y que me iban a poner una multa. Me imaginé un pastizal. Le pregunté que a qué hora me iban a soltar y me dijo que en unos cuantos minutos.

Unos cuantos minutos resultaron ser exactamente 5 horas. Hasta las 9'00 estuve allí sentada. A las 9'00 me llamaron y me dieron mi multa de... ¡2000 rublos!  ¡Estábamos allí por 27€! Con el papel de la multa tenía que ir a un banco ruso y pagarla en rublos, en efectivo, buscar al cónsul ruso y darle el resguardo de haberla pagado en persona.

Corrí con todas mis fuerzas y cogí el tren para llegar al Consulado Español. ¡Menos mal que estaba cerca de la estación! Allí me trataron súper bien. Me dejaron un ordenador para que contratara un vuelo por internet y me explicaron el procedimiento:
  • Ellos iban a hacer todas las gestiones necesarias para que me sacaran de allí. Burocracia a mansalva y llamadas telefónicas a altas personalidades españolas y rusas.
  • Yo tenía que comprar un vuelo nuevo para Madrid para ese mismo día.
  • Rellenar un papel en inglés que pusiera como causa de mi estancia allí: "I caught a flight from Saint P. to Madrid with a stopover at Moscow and I had not enought time to pass the passport control on time." (Luego el cónsul ni lo querría leer). 
  • Debía ir al aeropuerto a buscar mis maletas.
  • Los vuelos de ese día para Madrid salían del otro aeropuerto, Sheremetyevo, así que tenía que ir en taxi de uno a otro.
  • Al llegar al aeropuerto tenía que ir a un cajero, sacar efectivo, buscar un banco, pagar la multa y coger el resguardo.
  • Dentro del aeropuerto tenía que buscar un teléfono rojo. Este teléfono es el que tiene línea directa con el cónsul ruso. 
  • Llamar al cónsul, quedar con él para verlo en persona y darle el resguardo de haber pagado la multa, más la prueba de que me quería ir de ese país: el billete del vuelo que había comprado.  
  • Y todo antes de las 18'00, hora de salida de mi vuelo.
Parecía de película. Sobre todo cuando me dijeron lo de buscar un teléfono rojo... Una gymkana. 

En Domodedovo, fui a por mi equipaje. Pero yo no sabía que también para esto se requería una burocracia de 1 hora rellenando papeles. Con mi mochila a cuestas, fui al mostrador de taxis. Tampoco sabía que necesitaría rellenar dos papeles para ello. 

El taxi de un aeropuerto a otro tardó más de una hora en llegar, y eso que pagué más para ir por la autopista. Pero los atascos eran increíbles.

El teléfono fue fácil de encontrar, pero difícil que alguien lo cogiera. No contestaban o colgaban. Desesperada, no dejé de llamar hasta que apareció un señor por el pasillo, muy arreglado y que parecía un modelo, y un señor lo llamó cónsul. Fui hacia él, me presenté y le pregunté si él era el susodicho. Me dijo que sí y le expliqué mi situación. A pesar de que nuestro consulado había hablado esta mañana con él, no tenía ni idea de lo que le estaba contando. Se llevó mis papeles, menos el de la multa (que no lo quiso) y me dijo que volviera a llamar por el teléfono rojo 20 minutos después.

Allí me quedé sentada. Llamé a los 20 minutos y vuelta a empezar. Me lo cogieron mucho tiempo después y me dijeron que el cónsul saldría a hablar conmigo en media hora. El tiempo apremiaba y yo estaba de los nervios. 

A la media hora salió pero... no a hablar conmigo, sino a pasearse. Fui hacia él y le dije que si ya estaba arreglado lo mío. Me miró y me dijo... "Pero, ¿tú quién eres?" Me quedé a cuadros. Se estaba riendo de mí en mi cara. Se fue paseando y al rato volvió. Me pidió el papel de la multa y me dijo que a qué hora tenía mi vuelo. Le dije que a las 18'00. Miró su reloj y dijo "Uy, son las 17'00. ¿Tienes que estar nerviosa, verdad? No sé si te dará tiempo a cogerlo. Ya te avisaré, me voy a pensar otro rato tu caso, porque es complejo".

Llamé desde mi móvil al consulado español y le expuse lo ocurrido. Me dijeron que llevaban hablando con él y mandándole fax toda la mañana. Teníamos tres posibles resultados:
  • 1. Que en el último momento se lo pensara y pudiera coger el vuelo.
  • 2. Que se lo pensara cuando ya hubiera salido mi vuelo y entonces volvería a convertirme en ilegal y tendríamos que empezar todo el proceso de nuevo: comprar otro billete, pagar otra multa... Un dineral que me había dejado ya; pues, repetirlo.  
  • 3. Que la resolución fuera negativa. En ese caso sería ilegal, pero tendría que ir a juicio contra el estado ruso. (¿En serio?) Me convertiría otra vez en ilegal y tendría que vivir en Rusia durante una semana o dos mientras se resolvía lo del juicio...    Yo ya sólo quería que me deportaran   🙁
Media hora antes de que saliera el vuelo, el cónsul apareció. Me dio mis ansiados papeles y se fue riéndose. Llegué corriendo al mostrador de la compañía, hice el check in, pasé el control de equipajes, pasé el control de pasaportes... y llegué a la cola para entrar en el avión justo cuando ésta se estaba acabando. Me pareció un sueño.

Llevaba sin dormir más de 36 horas; sin comer, ni beber 20 horas, lo juro. Ni siquiera me había dado cuenta de que llevaba tanto tiempo sin comida, ni bebida. Con tantos nervios...


Bueno, la verdad es que se me han quitado las ganas de volver a este país, a pesar de los paisajes tan bonitos que he visitado. Pero, viajar es lo que tiene.

Por si os veis en algún apuro, aquí tenéis varios teléfonos importantes:

Consulado General de España en Moscú

Atención a españoles: de 8'00 a 15'30
Teléfono: +7 495 958 25 47
Fax: +7 495 234 22 86
cog.moscu.nac@maec.es

Emergencias consulares: 24 horas.
+7 499 136 39 02
+7 903 136 39 02


Día 8: Rusia – Moscú: Visitando la Plaza Roja y la Catedral de San Basilio


Después de visitar el Kremlin y de pasear por los Jardines de Alexander, mi siguiente parada fue la Plaza Roja (Krásnaya plóshchad). Tiene 330 metros de largo y 70 metros de ancho y está dentro de la lista de Patrimonio de la Humanidad. Su nombre no proviene del color de los ladrillos que la rodean, sino que deriva de la palabra rusa Krasnaya, que significa roja, pero en ruso antiguo significaba “bonita”. De ahí que su nombre originario fuera la Plaza Bonita.


Yo visité la Catedral de San Basilio, la de Kazan y los almacenes GUM, pero en ella hay otros muchos sitios interesantes.

¿Qué ver en la Plaza Roja?

1. El Mausoleo de Lenin: a pesar de dejar dicho que no quería que lo embalsamaran, Lenin acabó momificado por orden de Stalin al morir en 1924. Hoy se puede visitar su mausoleo, pero las colas larguísimas hacen que no sea muy atractivo este lugar. Las colas llegan a salirse de la Plaza Roja. Al igual que pasó con el Mausoleo de Ho Chi Mihn, decidimos no dedicar tiempo a verlo. Precio: Gratis. Horario: martes, miércoles, jueves y sábados, de 10’00 a 13’00.


2. La Necrópolis: en la muralla del Kremlin, justo antes de la entrada al Mausoleo de Lenin, hay una necrópolis en la que están enterrados personajes famosos como Stalin o el astronauta Yuri Gagarin. Precio: Gratis.


3. La Catedral de San Basilio: mandada construir por Iván el Terrible en 1555, hoy se ha convertido en uno de los grandes símbolos de la ciudad. Delante de la catedral hay un jardincillo con las estatuas de Pozharski y Minin, que reunieron voluntarios para el ejército contra los polacos en la llamada Época de las Revueltas. En ella se puede ver al Minin, un carnicero de Nizhni Novgorod, ofreciendo una espada al príncipe Pozharski para que encabece a las tropas.
La cola es larga, pero va deprisa. Precio de la entrada a la catedral de San Basilio: 500 Rublos.  http://shm.ru/visit/tickets/hvb/


4. La Catedral de Kazan: en frente de la Catedral de San Basilio, en una esquina, se alza esta pequeña catedral. Lo que vemos hoy es una reconstrucción de los años noventa, pues la original fue destruida por orden de Stalin. Precio: gratis. Horario: de 8’00 a 20’00. http://www.kazanski-sobor.ru/


5. El Museo Estatal de Historia de Rusia: construido a finales del XIX, su interior guarda millones de obras de arte, desde la Prehistoria, hasta las obras adquiridas durante la dinastía de los Romanov.
La entrada sólo se puede comprar en la misma taquilla. Precio: 400 Rublos.


6. El Museo de la Guerra Patria de 1812: se encuentra al lado del museo anterior, pero la entrada se hace por la Plaza de la Revolución. Las entradas se compran en la misma taquilla. Precio: 400 Rublos.

7. La Puerta y la Capilla Ibérica (o de la Resurrección): en esta puerta que da acceso a la plaza, la costumbre dice que, si tiras una moneda de espaldas pidiendo un deseo, tu deseo se cumplirá si cae dentro de la placa que hay en el suelo que indica el km 0 de Moscú.


8. Las Galerías GUM (ГУМ): la visita merece la pena, aunque no compremos nada en sus tiendas de megalujo. El interior es precioso y recuerda a la moda de los antiguos grandes almacenes franceses. Su construcción es de 1890 y se dedicó al comercio hasta que Stalin decidió utilizar el edifico para albergar las oficinas desde donde planificaría la economía de la URSS e intentar conseguir el rápido desarrollo de la industria. Más adelante el edificio sirvió como mausoleo de su difunta mujer y finalmente, en 1953, volvió a su actividad original como grandes almacenes.
Hay servicios gratuitos.



Al final, después de tanto ajetreo, acabé mi  última noche en Moscú (os eso creía yo, que luego vendría el susto durante el viaje de vuelta), cenando en el Teremok de Arbat y tomando uno de sus famosos helados artesanos.



Día 8: Rusia – Moscú: una mañana visitando el Kremlin


La visita obligada por antonomasia si vas a Moscú es pasearte por el Kremlin. Esta ciudad amurallada recibe cada año miles de turistas de todo el mundo. Para poder entrar, llegué una hora antes de que abrieran las taquillas y ya había cola. Cercioraros bien de cuál es vuestra taquilla porque se arma un montón de follón en la puerta, empiezan a aparecer diferentes colas de repente, la gente intenta colarse de una fila a otra… un desastre.


El complejo alberga cuatro catedrales y cuatro palacios rodeados por una gran muralla que bordea la Plaza Roja. Su interior tiene 27 hectáreas, pero no todas son accesibles para los visitantes. Existen dos tipos de entradas principales para acceder al Kremlin: una para la Plaza de las Catedrales y otra para el Museo de la Armería. Después de todos los museos que llevaba vistos, decidí dejar atrás la Armería y sólo visitar las Catedrales. Sólo en eso y la Plaza Roja y alrededores ya eché toda la mañana.

Cuando conseguí comprar los tickets, me fui directamente a las taquillas para dejar la mochila (tan sólo se puede acceder al Kremlin con bolsos y mochilas pequeñitas). La consigna está al otro lado del parque, cerca de la entrada. Pero, como todo en Rusia, mucha burocracia, muchos trabajadores, pero poca eficiencia. Mirad muy bien el horario de la consigna porque, en vez de hacer turnos para descansar, todos los trabajadores se van a la misma hora y ésta queda totalmente cerrada, y con una cola de turistas que llega a igualar a la de la venta de tickets.


Con mi mochila a buen recaudo dejé  el parque atrás y entré por la Torre Kutafiya, crucé el gran puente y me adentré en el Kremlin a través de la Torre de la Trinidad. Allí tuve la suerte de ver el cambio de guardia, aunque sin mucha pomposidad.



Dentro de la zona visitable, vi por fuera el edificio del Senado, los jardines secretos, la Plaza de Iván y la Armería.


En esta zona exterior, lo más destacable y donde había más turistas arremolinados, es el Cañón y la Campana del Zar. El Cañón pesa 38 toneladas y tiene un calibre de 890 mm, data del s. XVI.


La campana pesa 216 toneladas y tiene un diámetro de 6,6 metros. Fue fundida en bronce entre 1733 y 1735, y en 1737 se rompió un fragmento durante un incendio. Hoy se puede ver perfectamente esta rotura.



Habiendo visto todos los exteriores, me paré en la famosa Plaza de las Catedrales, un espectacular conjunto de cuatro templos:

1. Catedral de la Anunciación: inevitablemente me recordaba a las catedrales de Suzdal y Vladimir que había visto el día anterior. Estaba destinada a las ceremonias familiares de los zares y príncipes rusos. Dentro contiene el iconostasio, con casi cien iconos con escenas de la Anunciación pintados entre los siglos XIV y XVII. Fue erigida entre 1484 y 1489.  El espacio interior del templo no es muy grande. Cuatro pilares macizos lo dividen en tres naves, en la parte oeste están los coros que se apoyan sobre las bóvedas y en el sótano se puede ver la exposición “Arqueología del Kremlin de Moscú”, con las piezas más valiosas encontradas durante los siglos XIX y XX en el territorio del Kremlin.


2. Catedral de la Asunción: siendo la más antigua del Kremlin, data de 1475. Es la catedral principal de Rusia, en ella se coronaron a los zares. Incluso podéis ver el trono de coronación de Iván el Terrible. En ella se elegían a los jefes de la Iglesia Rusa, rezaban un tedeum ante de salir en campaña militar con motivo de las victorias del ejército ruso; promulgaban actas estatales y se realizaban los ritos funerarios de metropolitanos y patriarcas.


3. Catedral de Arcángel: construida en el siglo XVI, su función principal es la de servir de sepulcro para los grandes príncipes feudales y los primeros zares rusos. En ella podéis ver las tumbas de Iván el terrible y dos de sus hijos, que se encuentran en un sepulcro especial. Sus paredes están decoradas con pinturas fúnebres.


4. Iglesia de la Deposición del manto de la Virgen: en ella se guarda el manto de la Virgen en Blanquerna. La historia cuenta que, en el siglo V, en el templo de Blanquerna, en Constantinopla, fue depositada esta reliquia milagrosa que ahora podemos ver aquí. Además, también hay una exposición de escultura rusa de madera desde el siglo XV hasta el XIX provenientes de los centros culturales de Moscú, Novgorod, Rostov Veliki y del Norte Ruso.


Además de estos cuatro templos, con la entrada podéis acceder a las Cámaras del Patriarca con la Iglesia del Concilio de los Doce Apóstoles. El establecimiento del patriarcado ocurrió en 1589 durante el reinado del zar Fiodor Ivanovich. Antes, la iglesia ortodoxa rusa la dirigían los metropolitanos, y hasta la mitad del siglo XV pertenecía al patriarcado de Constantinopla.  


Este edificio se construyó en 1653 para el patriarca Nikon. Las habitaciones de las Cámaras rivalizaban por su lujo con el palacio del zar. En la primera planta estaban los servicios domésticos y las oficinas del patriarca; en la segunda, las cámaras de gala (la de la Cruz y el Comedor); y en la tercera estaban sus aposentos personales. Hoy se pueden visitar las distintas estancias y una exposición sobre artes aplicadas y vida cotidiana en la Rusia del siglo XVII.  

Los jardines de Alexander

Saliendo del Kremlin, me paré a descansar en los jardines exteriores, cuya visita es gratuita. Tuve que hacer hora para coger la mochila, porque los empleados de la consigna estaban de descanso y la habían cerrado.


Merece mucho la pena que os paseéis por ellos. Existen tres tramos, Superior, Medio e Inferior, este último no es visitable.


En el Jardín Superior, que ocupa 10 hectáreas, se pueden ver varios monumentos:

1. La Tumba al Soldado Desconocido: bajo la lápida se encuentran los restos un soldado, transferidos aquí desde una fosa común en la carretera de Leningrado, con la inscripción “Tu nombre es desconocido, pero tu hazaña es inmortal” y una Llama Eterna.


2. La gruta de la Torre Arsenal de Oriente: fue construida en 1821 con los restos de edificios dañados durante el incendio de 1812.


3. El Obelisco de los Romanov: hecho en 1913 en honor a los 300 años de la dinastía Romanov.


En el Jardín Medio se encuentran las taquillas del Kremlin, y un amplio paseo central rodeado de árboles.

Durante mi visita al Kremlin no dejé de acordarme del video de Putin y su entrada triunfal en su fortaleza. 


Plano del Kremlin


Precios de la entrada al Kremlin

Las entradas se pueden comprar online, pero hay que escoger un día y una hora concretas. Si no sabéis si vais a poder estar disponibles a esa hora, lo mejor es ir muy, muy temprano para hacer la cola antes de que abran las taquillas para poder comprar el ticket. Si llegáis muy tarde, las colas serán enormes y puede que os quedéis sin entrar porque están numeradas. A través de la página web sólo se pueden comprar tickets de adulto, sin ningún tipo de descuento.

- Entrada para la Plaza de las Catedrales: 500 Rublos

- Entrada para el Museo de la Armería: 700 Rublos. Hay pases a las 10’00, 12’00, 14’30 y 16’30.

- Entrada para el Fondo de Diamantes de la Armería: esta entrada de 500 Rublos sólo se puede comprar en las taquillas. Para poder comprarla hay que comprar antes (o llevarla impresa) la de la Armería.

- Entrada para la Torre del Reloj: sólo se venden de abril a septiembre, y en las taquillas. Cuesta 250 Rublos. Se puede visitar a las 10’15, a las 11’15, a las 13’00, 14’00, 15’00 y 16’00. En verano hay otra sesión a las 17’00.

La ceremonia de Cambio de Guardia se hace todos los sábados a las 12’00 en la Plaza de las Catedrales.

Importante: los jueves todo el complejo del Kremlin está cerrado. 

Información sobre horarios, precios y venta de entradas onlinehttp://www.kreml.ru/en-Us/visit-to-kremlin/ticket-prices/stoimost-vkhodnykh-biletov/ 


Cómo llegar desde Moscú a Vladimir y Suzdal



Vladimir está a 180 km de Moscú. La mejor manera de llegar a esta ciudad es cogiendo un tren por la mañana temprano. Os recomiendo que compréis los billetes por internet con bastante antelación.

Para comprar los billetes basta con registrarse en su página web, que está en inglés en Os llegará un email para confirmar el alta y ya tendréis vuestra cuenta online abierta para poder hacer reservas. Elegís el día, la hora y el tipo de tren que queréis. En función del tren escogido podréis elegir el tipo de asiento de entre los libres que aparecen en el gráfico, igual que en la página de Renfe.

Para finalizar, os pedirán rellenar los datos de los pasajeros, confirmáis la información de la reserva y la pagáis con la tarjeta de crédito. Una vez pagados, os presentará los billetes para que los imprimáis. Cuidado, para que todo sea correcto no podéis usar acentos en todo el formulario, ni siquiera al escribir vuestros datos personales.

Cuando lleguéis a la estación, basta con enseñar el billete de tren y vuestro visado para que os dejen montar.



Los trenes que tenéis que reservar son los que van dirección a Nizhni Novgorod (la línea con la que se inicia el Transiberiano). Los más interesantes son los de alta velocidad Strizh y Lastochka: 
  • El tren Strizh: tarda 1’39 h en llegar a Vladimir. Sale a las 07’15 y a las 11’00.
  • El tren Lastochka: tarda 1’45 h. Sale a las 07’15 y a las 09’30.
  • 7094M: sale a las 7’21 y tarda 2’46 h.
  • 6994: sale a las 8’05 y tarda 3’35 h.

Para la vuelta tenéis:
  • El tren Strizh: sale a las 17’59, a las 20’55 y a las 22’17. Tarda 1’41 h.
  • El tren Lastochka: sale a las 20’15 y tarda 1’45 h.
  • 145Y: sale a las 18’25 y tarda 3’10 h.
  • 6695: sale a las 18’42 y tarda 3’31 h.

Los trenes salen desde la estación de Kurskaya en Moscú. http://kursky.dzvr.ru/en/




Cómo ir a Suzdal

Desde la estación de trenes de Vladimir, basta con cruzar la carretera para encontraros con la estación de autobuses. Allí tenéis que subir las escaleras para llegar a las ventanillas y comprar directamente allí el billete para Suzdal. Los autobuses pasan cada 20 minutos. Los tickets van con los asientos numerados y cuestan unos 100 rublos por persona.

Suzdal se encuentra a 35 km de Vladimir. El autobús para en la estación de autobuses de Suzdal, que está a las afueras del pueblo. Parece ser que si no os bajáis del autobús, el conductor os pedirá pagar un suplemento por llevaros en autobús hasta el centro del pueblo, pero en nuestro caso no fue así.



Desde la estación de autobuses, podéis coger un taxi, aunque yo recomiendo que sigáis un caminito que sale a la izquierda y vayáis paseando y disfrutando del paisaje y de las casitas. Tardaréis unos 15 – 20 minutos en llegar.


La vuelta la podéis hacer del mismo modo. Llegáis a la estación de Suzdal, compráis el ticket, os montáis y volvéis a Vladimir. En Vladimir podéis quedaros a ver la ciudad y luego coger el tren de vuelta.

Yo cogí un tren Lastochka y llegué a Vladimir a las 8’54. En 2ª clase me costó 693 rublos. 

Ya en Vladimir, me fui directamente a coger el autobús y en menos de una hora estaba en Suzdal. Dediqué unas 3 – 4 horas a visitar lo más representativo y volví a Vladimir. Allí estuvevisitando la ciudad hasta las 17’59 que salía mi tren Strizh hacia Moscú. Llegué a las 19’40 y me costó 766 Rublos el billete.






Los trenes que cogí fueron iguales que en España. De hecho, eran Talgo. Muy cómodos, puntuales y limpios. Los autobuses, en cambio, estaban hechos polvo. Había gente que viajaba de pie y estaban muy sucios y viejos. 

Día 6: Rusia – Moscú: Noche de ballet en el Bolshoi




El Teatro Bolshoi

Las entradas las había comprado por internet mucho antes. Os recomiendo hacerlo así, porque se agotan en nada. Existen tours guiados por el interior del edificio, pero lo más auténtico es poder disfrutar de un buen espectáculo de ballet sentado en una de sus elegantes sillas. A mí me encantó.


Fundado en 1776, el Bolshoi es el segundo teatro más grande de Europa. En 2005 se cerró durante seis años para renovarlo totalmente. En la recuperación del aspecto decimonónico del edificio se ha concentrado el trabajo de centenares de artesanos en distintos campos, algunos ya extinguidos, desde el tejido a mano de la seda a la restauración de tapices y gobelinos, pasando por la fabricación de un determinado tipo de papel maché. Tiene también un escenario con una variante para ópera y otra, inclinada, para ballet forrada con materiales especiales para proteger los pies de los bailarines. El número de butacas de la sala principal ha disminuido hasta 1740, en lugar de las 2100 que llegó a haber en época soviética, cuando la sala era destinada a congresos y actos políticos.




La palabra "Bolshói" proviene del ruso y significa "grande". Apenas entres al auditorio entenderás por qué el teatro lleva este nombre. El auditorio tiene 21 metros (70 ft) de alto, 26 metros (85 ft) de ancho y capacidad para 2,153 espectadores. También cuenta con seis niveles de asientos con magnífica iluminación que contribuyen al entorno de opulencia. El elenco de ballet está compuesto por más de 200 bailarines y se afirma que es el mayor a nivel mundial. En total en el teatro trabajan 2700 personas entre el personal artístico y técnico.

El Bolshoi está dividido en tres partes distintas:
  • El escenario histórico (Historic stage): data de 1856 y en él se representan obras de ópera y de ballet.
  • El nuevo escenario (New stage): se encuentra en un edificio anexo. Allí se realizaban las actuaciones mientras duraron las obras de restauración.
  • Beethoven Hall: tiene capacidad para 330 espectadores y, por estar muy cerca de una estación de metro, ha tenido que ser especialmente aislada. Se encuentra en la entrada del edificio histórico y en él se realizan conciertos.
Pasé por el arco de seguridad y me dirigí a mi asiento. La gente iba totalmente arreglada. De hecho, se reservan el derecho de admisión, si consideran que no vas bien vestido para la ocasión. No hay que obsesionarse, pero sí que arreglarse un poco. Los menores de 5 años no pueden asistir a la representación.


Hay una persona encargada de cada sección. Ella es la que se dedica también a vender los programas de la obra. Aquí no los dan gratis. El programa cuesta 800 Rublos y está totalmente en ruso.

Sólo se pueden hacer fotos en el intermedio, antes y después del espectáculo.

La obra a la que asistí fue Beyond Sin, una adaptación de los Hermanos Karamazov, del coreógrafo siberiano Boris Eifman, un referente en el mundo del ballet contemporáneo ruso. Sus obras son declaradas “ballet psicológico” porque están llenas de pasiones humanas.



Cómo comprar las entradas para el Bolshoi

Para comprar las entradas tenéis que registraros en su página web. Os llegará un correo confirmando vuestro usuario y contraseña. En su página web podéis ver las obras y sus fechas y horarios. Elegís la que queráis y pincháis en “Buy e-ticket”. A continuación, os saldrá el plano del teatro y podréis seleccionar dónde queréis sentaros. En función del sitio, os saldrá más caro o más barato. Una vez seleccionadas las entradas, pagáis con vuestra tarjeta de crédito y ya podréis imprimirlas. Es tan sencillo como cualquier plataforma de venta de entradas a espectáculos en España, como en Atrápalo, por ejemplo.


Otra manera de visitarlo es asistiendo a una visita guiada por el Historic Stage, que se organizan los lunes, miércoles y viernes a las 12’15 y en inglés. Estos tickets no se pueden comprar online, hay que hacerlo en la propia taquilla del teatro (puerta 12). Tenéis que ir muy temprano para hacer cola, porque las visitas están limitadas a 20 personas. El precio es de 1300 Rublos.  

Aquí podéis ver el interior del edificio, mediante el tour virtual de Google Arts & Culture