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Opinión de la casa de té Casa Olmo en Ushuaia



Al final de la zona comercial de la Avenida San Martín hay una pequeña casita, que llama la atención nada más verla. Hoy es una bonita casa té, pero su historia está íntimamente ligada a la historia de Ushuaia.  

Uno de los antiguos pioneros, José Salomón, llegó a Ushuaia en 1913 tras un largo viaje desde el Líbano. Una vez en el pueblo, decidió echar raíces y montar un gran almacén: el Almacén Ramos Generales. Durante muchos años fue la casa de abastecimiento, encuentro social y cultural, cumpliendo un rol fundamental en el proceso de construcción de la ciudad de Ushuaia. Actualmente su sede alberga un restaurante.



La Casa Olmo perteneció a otro pionero del lugar, Pascasio Olmo, quien llegó a Ushuaia en 1903 y trabajó como celador del Presidio y Cárcel de Reincidentes durante 18 años, convirtiéndose en Subinspector General. En la parte en la que hoy hay una coqueta chocolatería, lo que había era un Almacén de Ramos General llamado El Recreo, nombre que representaba a las actividades más apreciadas por los presos, la carpintería y la construcción. Dicho almacén estaba a cargo de Manuel Olmo y permaneció abierto hasta 1983. En la casa que hay junto a la chocolatería viven los descendientes de Pascasio y Manuel Olmo.

El edificio está considerado como vivienda histórica. Su interior es precioso, muy acogedor y con luz tenue. Tiene una gran variedad de dulces y sus precios son razonables. El personal que lo atiende es muy amable y presta una atención excelente. Está dividido en dos partes: una casa de té y un bar/restaurante. Yo sólo estuve en la casa de té y me encantó. 


   CASA OLMO   
Avenida San Martín 87, Ushuaia, Argentina
Teléfono: +54 2901 42-2824

Opinión de la chocolatería Laguna Negra de Ushuaia



En la calle más céntrica y famosa de Ushuaia se encuentra una de las chocolaterías más famosas de toda Argentina. Los chocolates de Laguna Negra están disponibles en todo el país, pero lo mejor es visitar sus locales, cálidos y agradables, en el que puedes disfrutar de un buen submarino y un alfajor.

No sólo le han dado fama la calidad de sus productos, sino también el hecho de ser la Fábrica de chocolate más austral del mundo. No hay ningún lugar más al sur en el que se fabrique este rico manjar.


Durante mi viaje a Argentina, visité sus locales en Buenos Aires, El Calafate y Bariloche. Pero, en el que más ilusión me hacía entrar era en el de su tierra natal: el de Ushuaia.

El local es pequeñito y siempre lo vi abarrotado. La fila para entrar por la tarde es enorme, cuando los turistas vienen de sus excursiones y el centro de la ciudad se llena.


La parte de fuera está reservada a la tienda. Un gran mostrador y estanterías llenas de productos dulces argentinos. Al final están las mesas, aunque hay muy pocas, por eso se llena pronto.

Un consejo: si vas a subirte en el Tren del Fin del Mundo, aprovecha para ir después a la chocolatería, porque puede que den un vale de descuento. Además, si vas antes de que vengan los turistas de las excursiones, podrás entrar sin tener que esperar tanto.



   LAGUNA NEGRA   
Av. San Martín 513, V9410
Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina
Teléfono: +54 2901 43-1144
www.lagunanegra.com.ar

Opinión del Café Tortoni de Buenos Aires



Es un lugar indispensable si estás en Buenos Aires. Pero, ten en cuenta que hay que, sin reserva, hay que echarle paciencia para poder entrar. La gente se agolpa a la entrada y las colas son enormes. Si no te importa la espera, merece la pena.

Su historia se remonta a 1858, aunque no se sabe muy bien el origen de su nombre. Unos dicen que su nombre se debe a un inmigrante francés que se lo puso en honor al Café Tortoni de París y otros dicen que fue Oreste Tortoni el que inició tal empresa, aunque en otra ubicación, la calle Defensa. Este café se trasladó a su localización actual en el año 1880: los bajos de un piso de estilo italiano, que acabó remodelado cuando se construyó la Avenida de Mayo en 1885.


La remodelación quedó en manos de un arquitecto noruego, Alejandro Christophersen, quien lo proyectó con estilo academicista francés.

Su salón fue testigo de los mayores intelectuales que habitaban en el Buenos Aires de la época, siendo la sede de la Agrupación Gente de Artes y Letras a principios del siglo XX. Personalidades de la talla de Ortega y Gasset o Borges lo frecuentaban habitualmente. Pirandello, Einstein, Lorca o nuestro rey emérito, Juan Carlos I, también lo visitaron. Incluso el mítico Gardel, quien actuó allí dos veces, tuvo una mesa privilegiada, siempre reservada para él, y en la que podía estar con sus amigos sin que lo agobiaran sus fans.




Hoy el café cuenta con varios salones muy elegantes, cuyas paredes están llenas de fotos de muchas de las personalidades que lo han visitado. Su personal es muy eficiente y amable, y he de decir que tienen muchísimos camareros trabajando allí. Te atienden muy rápido. Creo tienen más de 40 personas en plantilla. Nadie lleva libreta para apuntar, todo es de cabeza y aciertan. 

El ambiente artístico se sigue viendo allí. No es raro ver a pintores inspirados sentados en una mesa. De hecho, las dos veces que fui durante mi viaje, me encontré con esta sorpresa. Hoy está lleno de turistas también. La atmósfera, salvando las diferencias, me recordó mucho al que se puede respirar en la San Ginés o en el Café Gijón de Madrid.


El chocolate se sirve más espeso de lo normal en Argentina, algo más parecido al modo de servirlo en España. Los submarinos, una barrita de chocolate que se mete en un vaso de leche muy caliente para que se diluya, son de la marca Cabrales. Los churros se sirven también con un cuenquito de dulce de leche.




Además de servirse café y chocolate, la cafetería cuenta con una amplia carta de comidas y cenas, así como de un salón interior en el que se celebran espectáculos de tango cuyas entradas las puedes comprar en internet. Esta es la carta y los precios del Café Tortoni cuando fui:



Si te gusta algunos de sus productos, a la entrada, en la primera parte del mostrador, hay una zona reservada a tienda. Allí puedes adquirir hasta las barritas de submarinos para llevar.


   CAFÉ TORTONI – BUENOS AIRES   
Avenida de Mayo 825, C1084 CABA
Teléfono: +54 11 4342-4328
www.cafetortoni.com.ar/en/

Opinión de La Glace – La pastelería más antigua de Copenhague



La confitería más antigua de Copenhague y de toda Dinamarca, es toda una tentación para los que pasen por delante de su escaparate. Se encuentra en el distrito de Kobenhavn, muy cerca de Stroget, la calle peatonal más larga de Europa. Por lo que, si vas al centro, no puedes dejar de entrar. Su precio es algo caro, pero merece la pena la visita.


Nicolaus Henningsen fundó la pastelería en este mismo local, en octubre de 1870 y, desde entonces y sin interrupción, lleva ya seis generaciones de maestros pasteleros que hacen unos los mejores dulces de la ciudad. De hecho, siempre ha sido uno de los lugares más frecuentados por la familia real danesa, aún hoy. Otro de sus visitantes famosos fue Hans Christian Andersen, quien iba tanto por allí, que hasta le dedicaron un pastel: el HC Andersen

Después de deleitarte con el escaparate, no te quedará nada más que caer en la tentación y entrar. Tiene una pequeña terracita en la puerta y varios salones dentro. La decoración es toda vintage, parece que cuando pasas, el tiempo se ha atrasado y has vuelto a una época pasada. Las paredes son de color rojizo, las camareras van con un uniforme verde (al menos cuando yo fui no vi a ningún camarero) y hasta los aseos merecen una visita para ver lo bien decorados que están.



Primero hay que dirigirse al mostrador, donde podrás ver más de cerca todos los pasteles que hay en sus vitrinas. Normalmente dicen que hay mucha cola, pero cuando yo fui no había casi nadie. Me acompañaron a una mesa y pedí unos pasteles y un chocolate.



Lo más famoso de La Glace es su chocolate caliente servido en una jarrita. La camarera viene a la mesa, te lo sirve y te deja la jarrita en la mesa para que te sirvas tú mismo el resto. Cada jarrita tiene para dos tazas. Aun así, me dijo que cuando quisiera servirme, que la llamara y que ella lo hacía. En un cuenquito aparte, viene crema batida para que te la vayas echando en lo alto del chocolate. Una delicia.




Otro de sus productos más famoso es la tarta Sportskage, creada en 1891 para el estreno de la obra de teatro Sports Man en el Folketeatret. Está hecha a base de turrón, crema batida, pasta choux caramelizada y macarons. Es la que aparece siempre en su carta y en sus folletos.

Carta y precios de la pastelería La Glace de Copenhague



   CONDITORIET LA GLACE   
Skoubogade 3-5. 1158 Copenhague
Teléfono: 33 14 46 46
www.laglace.com

Opinión del Invernadero de Salvador Bachiller




Salvador Bachiller empezó vendiendo botones con su padre y, más tarde, maletas. Ahora es uno de los diseñadores de complementos más importante de España y cuenta con tiendas repartidas por todo el país.

En Madrid algunas de sus tiendas esconden unos locales de ensueño para disfrutar de una buena velada. Una de ellas se encuentra en plena Gran Vía. La primera planta está dedicada a tienda. Al fondo están las escaleras para bajar al restaurante. Este espacio, antiguamente dedicado a la sección de calzado de la tienda, fue reformado completamente para albergar uno de los locales más solicitados de Madrid. Un jardín cubierto, lleno de plantas naturales, que cuenta con una pequeña zona de barra y un salón dividido en dos partes: una con forma de galería abierta y otra más íntima, con luz más tenue.


Los fines de semana y festivos, sobre todo, es normal que veas toda la escalera llena de gente. Sí, están esperando para entrar. A mí me costó tres intentos para poder ir por primera vez a la hora del café.

Justo después de comer hay más gente, porque tienen disponible un menú de merienda a precio más asequible. Si no pides este menú, recuerda que el consumo mínimo para entrar es de 9€. Al cual llegas de inmediato en cuanto veas los precios de la carta.

A mí lo que más me gustó fue la decoración. No es muy grande, pero gracias a los espejos y al uso del espacio que han hecho, parece mucho más amplio. El lugar es acogedor, todo lleno de plantas y con una iluminación que invita al descanso.


De los platos no puedo hablar, porque siempre he ido después de comer. Para merendar tienen una carta de cocktails y otra con cafés, batidos y dulces. Si llegas antes de las 18:00, tienen aún un menú, que sale más rentable.


Estos son los platos de pastas y de petit fours. Ambos están muy buenos, pero mi favorito es el último porque es más variado.


Cualquier tipo de bebida que pidas viene acompañado de algún platillo dulce para compartir, y las tazas traen una bolsita con un bombón y un mensaje motivador.



Otros puntos a su favor son sus servilletas de papel reciclado, sus pajitas de cartón, sus plantas naturales y su original vajilla vintage. Además, si te gusta algo de la decoración, basta con subir a la tienda y comprarlo.

En cuanto al personal… Bueno, he leído y escuchado quejas de todo tipo. Yo he tenido experiencias buenas y algunas no tan buenas. Lo cierto es que deberían estar un poco mejor formados en atención al público para estar en un local de estas características, en el que su punto fuerte es el estilo. En fin, es una opinión personal.



   EL INVERNADERO DE SALVADOR BACHILLER   
      Gran Vía, 65.  Madrid      
Teléfono: 915 40 17 29
www.gastrobaressb.com/#invernadero

19 sitios imprescindibles de Copenhague - Qué ver y qué hacer en Copenhague



Copenhague es una ciudad bastante asequible paseando y usando la red de transporte público. Su centro es pequeño y se puede ver bien en un par de días, por lo que te recomiendo que aproveches tu estancia en la ciudad para hacer visitas a lugares cercanos. Las entradas de los museos y sitios más famosos son bastante caras, tenlo en cuenta para tu visita.

Qué ver y qué hacer en Copenhague

1. Hacerte una foto con La Sirenita: el símbolo de Copenhague es una de las imágenes más fotografiadas de la ciudad. La estatua la mandó construir a principios del siglo XX el dueño de la fábrica de Calsberg y su autor fue el escultor Eriksen. Muchos se decepcionan al verla porque es muy pequeña (mide algo más de un metro) y las colas para poder hacerte una foto con ella son desalentadoras.


2. Endulzarte en La Glace: la pastelería más antigua de toda Dinamarca hará las delicias de cualquiera que se acerque a su escaparate. Hans Christian Andersen la visitaba asiduamente, así como la familia real danesa. Su chocolate servido en jarra y acompañado de leche batida, no se puede dejar escapar.


3. Subir a la cúpula de la Iglesia de Mármol: este templo luterano barroco fue construido en la época de Frederik V (s. XVIII) para conmemorar los trescientos años del reinado de los Oldemburgo. Con sus 31 metros de diámetro, su cúpula es la más grande los países nórdicos. La entrada es gratuita.


4. Comer en el barrio cosmopolita de Nørreport: atravesando el largo Puente de la Reina, te encontrarás con un barrio lleno de tiendas y restaurantes multiculturales baratos. Si quieres comer algo más elaborado o el famoso Smorrebrød típico de la ciudad, no dudes en llegar al Mercado de Torvehallerne.


5. Visitar Rosenborg Slot y Amalienborg: estos dos palacios parecen sacados de un cuento danés. Rosenborg fue construido en el XVII y tienen unos amplios jardines justo delante de su entrada. Amalienborg es la residencia oficial de invierno de la familia real danesa y está formado por cuatro palacios distintos. Dos de ellos (el de Moltke y el de Levetzau) están abiertos al público. Sus precios no son nada baratos, pero existe una entrada conjunta con la que se obtiene algo de descuento.



Precio de la entrada a Rosenborg Slot: 105 DDK
Precio de la entrada a Amalienborg: 95 DDK
Precio de la entrada conjunta: 145 DKK

6. Ver el desfile de la Guardia Real: sólo cuando la reina está en el Palacio de Amalienborg, tiene lugar el desfile del cambio de la Guardia Real. Comienza a las 11’30 y recorren el camino entre el Palacio de Rosenborg y la Plaza de Amalienborg.


7. Pasear por Stroget: la calle peatonal más larga de Europa está llena de restaurantes y tiendas. A través de ella y de sus ramificaciones se une la Plaza del Ayuntamiento con la Plaza de Kongens Nytorv.


8. Comprar Legos: en una de las ramificaciones de la calle Stroget, verás la famosa Lego Store, con un mural gigante de Copenhague realizado con piezas de Lego. Comprar aquí es llevarte un buen souvenir danés a casa.


9. Curiosear por Christiania: el barrio antisistema de Copenhague dice que está al margen de cualquier tipo de gobierno exterior y que no depende de la Unión Europea. Sus territorios de engloban en la llamada Ciudad Libre de Chistiania. Está a media hora caminando desde el centro de Copenhague. Sus calles se han convertido en uno de los lugares más visitados de la ciudad.


10. Entrar al Tívoli: su apertura en 1843, lo hacen uno de los parques de atracciones más antiguos del mundo. Cierra entre temporadas para preparar las atracciones para los nuevos visitantes. Tenlo en cuenta para planificar tu visita y mira antes en su web si está abierto en las fechas que quieres ir a visitarlo.


11. Aprender sobre la cerveza Calsberg: en 1847, J.C. Jacobsen elaboró la primera Calsberg y hoy es una de las más consumidas del mundo. Su antigua fábrica cuenta con un museo en su interior a través del cual se va mostrando su historia. ¿Sabías que su logotipo original era una esvástica? Aunque su elección poco tuvo que ver con los Nazis…


12. Ver las casitas del puerto de Nyhavn: el lugar más fotografiado de Copenhague y por cuyas casitas de colores es identificada la ciudad, es un ir y venir de turistas que pasean por sus tranquilas calles peatonales en donde vivió Hans Christian Andersen. Su mala reputación de antaño (pues era frecuentado por prostitutas y marineros) han dado paso a un gran canal lleno de restaurantes y cafeterías.


13. Abrazar a Hans Christian Andersen: en la plaza Rådhuspladsen puedes ver la estatua del gran escritor danés, justo al lado del ayuntamiento, Andersen sostiene un libro y un bastón mientras mira hacia la entrada del Tívoli.


14. Asistir a una sesión de chillout en una iglesia: Iglesia de Nuestra Señora (Vor Frue Kirke) pasa a llamarse la Iglesia de Natkirken por la noche y ofrece sesiones de chillout en sus llamadas God goes Deep sessions. En el altar colocan una mesa de mezclas y el suelo se llena de grandes cojines para que la gente se retrepe y disfrute de la música y de las luces rojizas que lo inundan todo. En su web puedes ver el horario de sus sesiones. La entrada es gratuita. http://www.natkirken.dk/


15. Andar por el Kastellet: la ciudadela de Copenhague es una de las mejores conservadas del norte de Europa. Su origen se remonta a 1626 para la defensa de la muralla de la ciudad. Hoy la zona se ha convertido en un gran parque público, aunque muchas de sus construcciones también tienen uso militar.


16. Dar una vuelta en bici: cientos y cientos de bicicletas recorren la ciudad cada día. Sus calles están perfectamente preparadas para los ciclistas y cuentan con un servicio público de alquiler bastante interesante (bybyklen.com). Conviértete en un local y haz lo que ellos.


17. Subir a la Torre de la Iglesia de San Salvador: 400 escalones son los que hace falta subir para llegar a la cima, 150 de ellos se hacen por su exterior. Esta torre barroca ofrece constituye uno de los mejores miradores de la ciudad. Precio de la entrada: 40 DDK.


18. Hacer una visita a un lugar cercano: existen multitud de empresas que hacen viajes de un día a lugares cercanos, como a la ciudad vikinga de Roskilde, y a los castillos de Frederiksborg y Kronborg. Es una buena manera de conocer otros sitios por poco dinero y en poco tiempo para que puedas disfrutar más de tu visita.


19. Cruzar el puente hasta llegar a Suecia: una de las salidas típicas desde Copenhague es cruzar el puente para llegar a Malmo. Desde la Estación Central de Copenhague tardarás 35 minutos en llegar a la ciudad sueca en tren atravesando el puente de Oresund, que cuenta con dos líneas de tren y cuatro carriles de carretera, siendo el puente combinado tren-carretera más largo de Europa.