Qué ver en Fuerteventura en 4 días - Itinerario I


Hay quienes sólo vienen a Fuerteventura para hacer una excursión de un día cogiendo el ferry desde Lanzarote. Pero para mí, lo mejor es alquilar un coche y dedicarle varios días a la isla. Tened en cuenta que en visitar el Islote de Lobos ya habréis echado más de medio día y otro medio si queréis ir al Faro de Jandía y a la Playa de Cofete.

Fuerteventura es mucho más que sol, playa y viento. Una isla desértica que esconde muchos lugares interesantes. Su tranquilidad y la originalidad de sus paisajes la han convertido en una de mis favoritas del archipiélago. Además, no está tan masificada, sobre todo la zona del interior, donde podréis alejaros de las hordas de autobuses turísticos y explorarla a vuestro antojo. 



Día 1 - Alrededores del hotel

El primer día lo dediqué a recoger el coche de alquiler con Hertz, ir al hotel y visitar los alrededores. Mi hotel estaba en El Castillo Caleta de Fuste, uno de los centros turísticos de la isla. Lleno de restaurantes, centros comerciales, alemanes e ingleses. No era esto lo que yo buscaba en Fuerteventura, así que sólo lo utilicé para hacer noche y poco más.


Caminando por el paseo marítimo se llega al Puerto Deportivo y al Castillo de San Buenaventura. Si seguís andando un poco más, podéis ver los hornos de cal, en la Guirra, junto a la desembocadura del Barranco de Miraflor.



Allí también hay una cafetería con unas vistas bastante buenas.


Siguiendo por el sendero se llega a Las Salinas del Carmen, datan del siglo XVIII y hoy son las únicas que funcionan en la isla. Dentro se ve en vivo el proceso de formación de la sal de espuma. El museo está abierto de martes a sábado, de 10’00 a 17’30. Pero, si vais cuando está cerrado también podéis acercaros a haceros una idea de lo que hay desde la valla.


Después de este paseo, me dirigí a conocer la capital de la isla: Puerto del Rosario. Por la carretera impresionaba ver tantos aviones pasando por encima.


Puerto del Rosario es una ciudad pequeña, llena de comercios. No tiene mucho que ver. Hasta hace apenas 50 años todavía se la llamaba Puerto Cabras. Hoy lo más llamativo es su parque escultórico, con más de cien obras al aire libre, la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario (s. XIX) y el Museo de Unamuno, a quien el dictador Primo de Rivera desterró en 1924 a Fuerteventura por sus continuos ataques verbales.


Mi cena fue en el puerto, para probar una de las especialidades de la isla: la carne de cabra.


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