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Día 14 – Disfrutando de las vistas de Hai Van Pass


Muy temprano me despedí de la señora del hotelde Hue y me monté en el coche que le había alquilado para ir a Hoi An. El precio fue de 50$ con conductor que hablaba en inglés, mucho más barato que si lo hubiera contratado a través de su página web.

El viaje en coche lo hicimos por carreteras montañosas, serpenteantes y con un buen paisaje. El conductor me paró en un llano para que me hiciera fotos con unos búfalos que estaban pastando por allí.

El acuerdo fue que me pararía en Lan Co Beach para bañarnos (algo que no hizo), Hai Van Pass y en las Montañas de Mármol de Danang.

La primera parada fue en Hai Van Pass, el Paso de la Nube sobre el Océano, un puerto de montaña, de 21 km, que se encuentra en la Carretera Nacional 1Z. su nombre proviene de la neblina que sube normalmente del mar y que se puede ver desde la montaña.

La carretera que lleva hasta allí es todo un reto para los conductores y los arcenes están llenos de flores y altares en honor a las personas que han muerto en ella. Desde el 2005 existe una alternativa mucho más rápida, más segura, pero menos atractiva desde el punto de vista del paisaje: atravesar el túnel más largo del Sudeste Asiático, cuya longitud es de 6’28 km.

El puerto emerge al oeste de la cordillera Annamita, una cadena montañosa que se extiende por Laos, Vietnam y Camboya, y se une al Mar del Sur de China, formando la Península de Hai Van y la Isla de Son Tra. En su día, sirvió de frontera natural entre Vietnam y el reino de Champa.



En la cima podemos ver los restos de un fuerte francés acribillado a balazos, que más tarde aprovecharon los ejércitos del EEUU y Vietnam del Sur. No es que merezca mucho la pena el ascenso para ver el fuerte. Éste está muy deteriorado y el camino está lleno de piedras que escurren. Pero las vistas son magníficas. El acceso es gratuito. 

En el aparcamiento hay una cafetería y unas cuantas tiendas.


Allí estuvimos un rato echando fotos hasta nuestra siguiente parada: las Montañas de Mármol. 

Qué visitar entre Hue y Hoi An


Si optamos por alquilar un coche, una minivan o una moto (con o sin conductor), no podemos dejar pasar la oportunidad de pararnos en los lugares más representativos que nos encontramos por el camino. A todos no nos va a dar tiempo, pero a dos por lo menos, sí. El recorrido es mejor que lo planifiquéis bien con la empresa o con el hotel que os va a prestar el servicio, así sabréis de buena tinta si se puede visitar todo lo que tenéis en mente.

1. Disfrutar de unas vistas de infarto en el Hai Van Pass: Es un puerto de montaña desde donde se ven unas panorámicas increíbles de las montañas, el mar, la playa y la vía del tren. En el siglo XV este puerto hacía de frontera natural entre Vietnam y el Reino de Champa. En la cima hay un antiguo fuerte francés en ruinas.


2. Darse un baño en Lang Co Beach: una playita de arena fina y blanca, muy paradisíaca. Es una franja de arena con una laguna turquesa a un lado y 10 km de playa al otro.


3. Sentirse Indiana Jones en Los templos de My Son: constituye el yacimiento con más restos Cham de todo el país. Hay 20 estructuras en pie, de las 68 que existieron y las ruinas se mezclan con la naturaleza, comiéndoselas. Hay muchos turistas siempre.


4. Subir a las Montañas de Mármol: son 5 montañas, cada una con una pagoda en su cima. En ellas hay cuevas, esculturas, budas…


5. Disfrutar del paisaje montañoso: las montañas, la naturaleza tan verde, el mar al fondo, los animales… No os durmáis por el camino, porque os perderéis mucho. 


Cómo ir de Hue a Hoi An


Hue y Hoi An son dos famosas ciudades del centro de Vietnam que no nos podemos perder si visitamos este país. La distancia que hay entre ambas es de 145 km. El principal problema es que no hay un tren que las una, así que tenemos que optar por otros medios de transporte:

1. En coche o en minivan: sin duda, es la mejor opción. Aunque, a priori, pueda parecer la más cara, nos ofrece grandes ventajas. La mayoría de los hoteles gestionan este tipo de servicios, porque son muy demandados y saben que es una necesidad que siempre tienen los viajeros. Lo mejor es esperar a llegar al hotel para contratarlo, por internet nos saldrá más caro. En este viaje, el chófer realiza paradas estratégicas para que tomemos las mejores fotos y también hace de guía improvisado. Además, podemos aprovechar para visitar otros lugares que encontremos a nuestro paso, como Las Montañas de Mármol, Hai Van Pass, My Son… basta con acordarlo de antemano.

- Precio: a mí me cobraron 50$ por un coche con conductor que hablaba inglés.  Se paró para hacer las fotos que le pedí, en Hai Van Pass y en las Montañas de Mármol de Danang (la entrada la pagué aparte en la taquilla).

- Duración del trayecto: 6 horas.


2. En autobús: es la opción más barata, pero la más incómoda. El autobús va directamente desde Hue hasta Hoi An, sin pararse en ninguna atracción turística. El ticket lo tenéis que comprar, al menos, con un día de antelación. El autobús de por la mañana es un autobús normal y el de por la tarde es uno con camas (sleeping bus). En el hotel o en cualquier agencia os pueden hacer la reserva.

- Horario:
Sale a las 8’30 am y llega a las 12’30 pm.
Sale a las 13’30 pm y llega a las 17’30 pm.

- Precio:
De octubre a abril: 6$
De mayo a septiembre: 5$


3. En moto: se hace el mismo recorrido que si alquilamos un coche y con las mismas condiciones. Podemos parar cuando queramos, incluso para fotografiar estampas como esta:

- Precio:
35$ con conductor.
25$ sin conductor.


4. En tren: el principal problema del tren es que no hay ninguno que una estas dos ciudades. Si escogemos esta opción, tenemos que ir en tren desde Hue hasta Danang (que dura 2h30’) y allí coger un autobús o un taxi. El paisaje en tren es bastante pintoresco porque va siguiendo la línea de la costa durante casi todo el camino.En esta web encontraréis los precios y los horarios de los trenes: 




Día 13 – Visitando la Ciuadela de Hue


No tenía mucho tiempo disponible en Hue, ya que mi verdadero objetivo era llegar a Hoi An al día siguiente para disfrutar de una ciudad parecida a Pingyao (o eso me habían dicho). Con ese poco tiempo, decidí visitar lo más representativo de Hue; la Ciudad Imperial. Una pena que no pudiera visitar las tumbas que hay alrededor del pueblo, pero ya quedaban alejadas y, para cuando llegara, ya estarían cerradas.

El complejo de la Ciudadela Imperial está considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, una gran fortaleza cuyo palacio perteneció a la antigua ciudad de Hue, capital de la Dinastía Nguyen durante 140 años (1805 – 1945). Llegó a convertirse en la estructura más grande jamás construida en el Vietnam moderno, contando con cientos de trabajadores y con un área de 520 hectáreas. Está comprendida en una circunferencia de 10 km de contorno, bordeada por una muralla llena de cañones y artillería, y un complicado sistema de canales que servía de protección y también como abastecimiento de agua, aprovechando que el Río de los Perfumes está a sólo 7 km.

Dentro del complejo hay un total de diez majestuosas puertas que llevan a la Ciudadela y a la Ciudad Prohibida. La primera servía para proteger los palacios y la segunda era el lugar donde vivía la familia real y la corte. Se construyó utilizando como modelo la Ciudad Prohibida de Pekín.

En 1885, el ejército francés atacó la ciudad, quemó la biblioteca y destruyó todo lo que pudo, aunque los emperadores continuaron viviendo en ella.

En1968, durante la Batalla del Tet, los norvietnamitas y el Vietcong atacaron Hue, matando a más de 2500 personas. Los estadounidenses respondieron arrasando la ciudadela y usando napalm en el palacio imperial. De los 160 edificios que había en su interior, hoy sólo quedan diez.

Dentro de la Ciudadela Imperial, podemos ver:

Puerta de Ngo Mo
Palacio de Thai Hoa
Sala de los mandarines
Sala de lectura del emperador
Teatro Real
Jardines de Co Ha
Ciudad Púrpura Prohibida.
Residencia Truong San
Residencia Dien Tho
Complejo del templo de Thai To Mieu
Nueve cañones sagrados.

La visita es muy interesante, sin embargo, hay poca información y, a veces, se siente uno muy perdido andando por allí y viendo una sucesión de edificios sin significado aparente.

En la mayoría de los pabellones cubiertos hay tiendas de recuerdos y de bebidas. No son muy caras.


Cuando me harté de ver edificios y alguna que otra reliquia en el Museo de Antigüedades (en el que había wifi gratis), volví paseando hasta el mercado de Dong Ba (atestado de gente), callejeamos un rato y llegué al hotel reventada. No había estado mucho tiempo en Hue, pero estuvo muy bien aprovechada la visita.
Dong Ba Market

Precio de la entrada a la Ciudadela Imperial de Hue: 150.000 VND




Día 13 – Opinión sobre el Hong Thien Ruby Hotel de Hue


Este hotel lo contraté a través de Agoda.com. Me costó 16€ por una noche en habitación estándar, con el desayuno incluido.

Mi tren llegó a las 8’48 a Hue, muy puntual. Para despabilarme un poco, pasé de los taxistas y conductores agobiantes de la estación de tren y decidí ir andando. Hay unos 35 minutos desde allí al hotel. Por el camino me paré en una agradable y barata cafetería con jardín.

¿Dónde está el Hong Thien Ruby Hotel?

El hotel está fuera de la ciudadela, a unos 2 km. Se puede llegar perfectamente andando. Hay que mirar con cuidado la calle en la que está, porque anda algo escondido. Y hay muchos hoteles por la zona con nombre parecido. Desde la calle principal, sale un cartel con una flecha, entre otro montón de carteles que anuncian hoteles. Se sigue por una callejuela muy estrecha y nos lo encontramos justo al final de ésta.

La zona está llena de restaurantes y tiene mucha vida por la noche, pero al estar metido en la otra callejuela, está bastante tranquilo y no llega el ruido de la calle, ni de las motos.

Para ir a la ciudadela, basta con llegar a Le Loi, seguir por el parque y atravesar el puente de Trang Tien (el primero que nos encontramos).

A menos de un kilómetro tenemos el bullicioso mercado de Dong Ba, y a 1’4 km, la pagoda Chieu Ung.

El hotel, sus servicios y su peculiar jefa

El check-in lo tenía a las 14’00, como en casi todos los hoteles de Vietnam, pero quería llegar al hotel, al menos, para dejar el equipaje y quitarme ese peso de encima. Nada más llegar me recibió la jefa, con una confianza que abrumaba. Me sentó a la entrada, delante del mostrador de recepción, que es donde están las mesas para servir el desayuno (la única comida que sirven). Mientras comprobaba mis papeles, una chica me trajo unos zumos naturales de sandía.


Una vez comprobados los papeles, la jefa vino y se sentó conmigo. Me hizo un montón de preguntas sobre mi viaje y cuando le dije que había venido en tren no paró de repetir de vez en cuando “Pobre…¡qué pena!”. Me ofreció (insistiendo tanto que asustaba) un desayuno, que luego no me cobró. Me trajeron el menú de desayuno para que escogiera lo que iba a tomar. Pedí y volvió a venir toda airada porque había pedido muy poco. Así que tuve que pedir más cosas para hacer la feliz. Estuvo genial por su parte, pero fue muy incómodo porque se volvió a sentar en mi mesa mientras observaba cómo comía. Parecía como cuando vas a casa de tu abuela y hasta que no te sale la comida por las orejas no te deja en paz.

Después de desayunar me acompañó a la habitación, aunque era súper temprano, porque me dijo que así me pudiera duchar tranquila. Descansé un poco y cuando volví a bajar para visitar la ciudad, apareció la señora de la nada y me paró en seco: que a dónde iba, que qué quería ver, que si necesitaba un chófer, un plano, comida para llevar… qué agobio. Le pedí un plano por hacerla feliz y me fui.

Cuando volví de visitar la ciudadela de Hue, apareció otra vez la señora y me dijo que no podía subir a la habitación sin beberme algo fresquito porque hacía mucho calor. Así que, aunque quería subir para ir al servicio, me tuve que quedar en recepción, sentada hasta que me bebí el zumo, mientras me miraba.

Aprovechando que vinieron unos empleados y les estaba echando la bronca por algo, empecé a irnos, pero se dio cuenta y me paró para decirme que, en vez de descansar en la habitación, que fuera a la piscina. Le dije que el hotel no tenía piscina. Me miró con cara de vacile y me dijo que ella tenía muchos hoteles y que justo el de al lado tenía una, que me esperaba en recepción mientras me ponía el bañador para llevarme al otro hotel. Por más que le dije que sólo quería descansar un poco, porque no había podido pegar ojo la noche anterior en el tren, no hubo manera. Por cojones teníaque bañarnos. Esa señora no se daba por vencida.

Estuveun rato en la piscina del hotel de al lado (para que no le diera un infarto a la señora) y volví. Respiré tranquila porque no estaba en recepción y me escabullí a mi habitación para descansar un poquito.

Por la noche, salí a tomar algo y estuvo allí para recomendarme restaurantes. Me preguntó que a dónde iba a la mañana siguiente, le dije que a Hoi An y antes de que me diera cuenta ya me había encasquetado un chófer con conductor para que me fuera parando en una playa, en un mirador y en las Montañas de Mármol de Danang. Me lo pintó todo maravilloso y el precio me pareció muy razonable: 50$

A la mañana siguiente, cuando hice el check out, me recordó mil veces que le diera buena nota en Agoda y en Tripadvisor. La tía vivía obsesionada con las puntuaciones. La recepción estaba llena de cuadros con las notas que tenía en Booking, Hostelworld…

Algunas de las excursiones que ofrece el hotel

La excursión no estuvo mal, pero llegué con una hora de antelación a Hoy An porque el chófer no me llevó a la playa. Al principio dijo que sí, que iba a poder bañarme (también me lo indicó en su momento la jefa), pero luego dijo que sólo la íbamos a ver de lejos. Cuando le pregunté, puso cara de: “¿Pero cuándo he dicho yo eso?”. Tampoco tenía muchas ganas de bañarme allí, así que lo dejé pasar.

Lo sorprendente fue que, cuando llegué al hotel de Hoi An, el chófer me dijo que, por favor, me metiera en Tripadvisor y le diera buena nota al hotel y que no se me olvidara indicar que el chófer había sido muy bueno. Si obtenía comentarios así en las redes sociales, su jefa le daba un regalo después. Asombroso.

Puntos fuertes:
  • Buena ubicación, cerca de zona de restaurantes, pero apartada de ella lo justo para que no moleste. La ciudadela está a dos kilómetros andando.
  • Cada vez que vienes de la calle, sea la hora que sea, os darán un zumo gratis.
  • Recibes recomendaciones turísticas por doquier.
  • Habitación sencilla, pero con todos los detalles. Cama cómoda.
  • Posibilidad de ir a las piscinas de hoteles cercanos.
  • Posibilidad de hacer un early check-in.
  • Amabilidad y atenciones por doquier, porque viven obsesionados con las puntuaciones en las redes sociales. 

Camino desde la Estación de trenes hasta el hotel

   HONG THIEN RUBY HOTEL - HUE   
35 lane 12 Chu Van An Street, Hue City ,Viet Nam 




Día 12 - De Hanoi a Hue en tren (Reunification Express)


El recorrido desde Hanoi hasta Hue es de 688 km. Hay 4 trenes que hacen esta ruta: SE1, SE3, SE5 Y SE7. Todos ellos forman parte del Reunification Express. Salen todos los días y tardan 12 horas en llegar a su destino, pasando por las siguientes estaciones:

    Hanoi
   Nam Dinh
   Thanh Hoa
   Vinh
   Dong Hoy
   Dong Ha
   Hue


Yo compré los billetes de tren por internet, un mes antes. La verdad es que tenía reparo de comprarlos así porque no había muchas garantías, te tenías que fiar y ya está. Pagué con tarjeta de crédito y crucé los dedos porque al llegar al hotel de Hanoi, un mes después, mis billetes estuvieran allí. Pero todo salió a la perfección. En el hotel me entregaron un sobre que había mandado mi agencia. Dentro iban los billetes.

Llegué a la estación con muy poco tiempo de antelación. El tren ya estaba en el andén. Enseñé mi billete en el control y pasé. Mi ticket eran de litera blanda, se supone que lo mejor de lo que había disponible (no quería sorpresa, como en China). Pero resultó peor de lo esperado.

El pasillo ya decía mucho del tren. Parecía sacado aún de los tiempos de la Indochina Francesa. Mi vagón estaba dividido en varios compartimentos, cada uno con dos literas a los lados y una mesita en medio, debajo de la ventana.


Nada más entrar, una música estridente (parecían cánticos de Lenin) empieza a sonar a tope por los altavoces. Y nos acompañó durante una media hora. Pese a estar el tren lleno de turistas, yo compartí la sala con unos vietnamitas mayores que no pararon de hablar a voces hasta que se montaron. Se apoderaron de la mesa, incluso se sentaron en mi cama para hablar (teniendo la suya propia vacía), y cuando se levantaron (nada más amanecer) despertaron a todo el mundo con sus voces, gritando y gritando. ¡Vaya suerte!

El pasillo estaba lleno de gente sentada en taburetes. De repente vino un revisor y los echó a todos porque tenían que estar en sus literas. ¡Menos mal! El aseo era lo único medio nuevo que había en el tren. Al final del vagón había dos espejos con sus lavabos, que era donde la gente se lavaba los dientes antes de acostarse y, justo al lado, estaba la puerta del baño.

Las camas tenían un colchón finísimo, parecían fundas en vez de colchones. En lo alto había un cojín muy blando y una colcha. En la litera de arriba también había, hechas un barullo, unas mantas viejas.


Os recomiendo que os compréis vuestros propios sacos de dormir en los mercados de Vietnam por 5$ o menos y ocupan el espacio de un monedero. Yo no usé nada de lo que había allí.

Lo peor de todo no fue nada de eso. Lo peor de todo es cuando te despiertas atemorizado porque se te ha subido algo a la rodilla. ¡Dios! Entré en pánico. ¡Había ratas! Echaron a correr cuando me levanté. Y también echaron a correr las cucarachas que había por la pared del vagón, rodeando la cabeza de uno de los vietnamitas gritones que estaba durmiendo. ¡Qué imagen!

Después de pasar casi toda la noche en vela en un tren viejo, lleno de bichos y lentísimo, por fin llegamos a Hue. Toda una hazaña. Si lo sé, hubiera comprado un ticket en asiento blando. Total, dormir no dormí. Y, al menos, allí los bichos corren alegremente y no están encerrados en ningún compartimento.