Nueva Zelanda: Día 4 – Visitando el pueblo maorí de Rotorua


Después de visitar el Te Puia, decidimos visitar el pueblo para empaparnos de cultura maorí. Con sus 65.000 habitantes, está situada a la orilla del lago Rotorua y cuenta con un 35% de población maorí. Nada más llegar el olor a podrido nos llama la atención por el azufre, pero no es para tanto.  La primera parada indispensable es el Kuirau Park, un parque que está situado muy cerca del camping y donde se puede disfrutar gratis de la actividad geotermal de la zona. En el 2003, una erupción lo cubrió de barro. Hoy hay un lago en el cráter, pozas de barro hirviendo y muchos chorros de vapor humeante. Incluso podemos meter los pies en una de sus piscinas de agua calentita, cosa que nos recordó a nuestro viaje a Nagano, en Japón. 




Después nos adentramos en la ciudad a través de su eje central, Fenton Street, donde encontramos la mayoría de restaurantes (bastante caros) y negocios de la zona, y donde ponen el mercadillo nocturno. Al final de la calle nos encontramos con el i-site y con Government Gardens, una gran zona verde preciosa, donde hay campos de cricket y bolos sobre tierra, y donde están situados el Museo de Rotorua,lleno de cultura e historia maorí, y el Polinesian Spa, el más lujoso y tradicional de la zona.




Rotorua Museum, ubicado en un edificio señorial tipo Tudor. Inicialmente fue un balneario donde se practicaban técnicas tan descabelladas como los baños eléctricos.  
Precio: 18$
Horario
      De abril a septiembre: de 9'00 a 17'00
      De octubre a marzo: de 9'00 a 20'00
Dirección: Queens Dr, Government Gardens

Justo detrás del Museo aparece el camino para llegar al Lago Rotorua, el mayor de los 16 lagos de la región. Es un volcán extinto y se hacen visitas en barco. Está lleno de patos y cisnes que yo no sé cómo sobreviven en el agua sulfurosa, pero ahí están. 



Tras disfrutar del ambiente invernal de la ciudad, cogimos el coche para ver dónde viven de verdad los maoríes: Ohinemutu, un marae actual. A orillas del lago, esta aldea nos decepcionó mucho pues, aunque tenía su encanto, estaba demasiado destartalada y nos dio la impresión de que los maoríes que allí vivían eran muy marginales. Chabolas, basura, descampados, niñas mirando los coches para ver lo que robaban... nada parecido a lo que habíamos escuchado por todas partes sobre lo bien integrado que estaba este pueblo. Parecía un poblado chabolero. 

Lo más bonito es la Tama-te-Kapua, su sala de reuniones, y la St Faith's Anglican Church, una iglesia anglicana de madera llena tallas maoríes. 

El acceso a Ohinemutu se hace por Kiharoa St, Haukotuku St o Korokai St, bocacalles de Lake Street. Hay un amplio parking gratuito, pero no parecía muy seguro. Nosotros preferimos dar la vuelta, aparcar un poco más lejos e ir andando. 







Antes de que se hiciera de noche, fuimos a disfrutar de la naturaleza en estado puro: Redwood Whakarewarewa Forest, a 3km al sureste de la ciudad, en Tarawera Road. En un principio albergaba más de 170 especies de árboles plantadas desde 1899 para estudiar cuál producía mejor madera. El pino radiata fue el que triunfó, por eso está plantado por todo el país, pero el reclamo del parque son sus enormes secuoyas californianas. Los senderos comienzan al lado del párking gratuito, frente al centro de recepción de visitantes y tienda de recuerdos. El sendero más sencillito para haceros una idea rápida del bosque dura media hora y atraviesa el bosque rojo, Redwood Grove. Se puede hacer picnic y alquilar bicicletas junto a Waipa State Mill Rd. 




Al principio de los senderos hay un WC muy original, muy integrado en la naturaleza. 


Horario: de 5'30 a 20'30

Y, antes de volver al camping, a probar un poco de la comida basura del lugar: el famoso Wendy's con sus hamburguesas cuadradas. 


Compártelo

Entradas relacionadas