Nueva Zelanda: Día 3 – Llegada a Rotorua


OTOROHANGA KIWI HOUSE

Saliendo de la Cueva de las luciérnagas de Waitomo vimos un anuncio en la carretera para ver kiwis: Otorohanga Kiwi House. Seguimos las indicaciones porque decían que estaba abierto, pero cuando llegamos a la puerta vimos el cartel de cerrado. La última visita era a las 16’00 y eran las 16’30.

Cuando nos íbamos de vuelta al coche, un chico salió del recinto y nos dijo que si queríamos ver a los kiwis. Le dijimos que sí. Y nos dijo que estaba cerrado pero que de favor nos dejaba entrar al complejo y echar un vistazo rápido a los 2 kiwis que tenían. Pero teníamos que ser muy rápidos y nos lo dejaba a 18$ de precio.


Teniendo en cuenta que la entrada normal cuesta 22$ e incluye la visita a los kiwis, al centro de recuperación con explicaciones, a ver cómo les dan de comer e incluso a un recinto para ver reptiles autóctonos… obviamente, nos pareció una estafa. Nos dio la impresión de que el chico quería sacarse unos dólares extra. Y más aún cuando lo miramos como diciendo “¿Nos has visto cara de tontos?” y nos dijo: “Bueno, os lo dejo a mitad de precio”.

Nos dimos la vuelta y salimos hacia Rotorua. Ya tendríamos tiempo de ver más kiwis sin que nos tangaran.

Opinión del ROTORUA TOP 10 HOLIDAY PARK

Desde Waitomo hasta Rotorua hay 141 km, 1’50 horas. Llegamos ya casi casi de noche al camping. Les habíamos avisado por email de que íbamos a llegar tarde y no hubo ningún problema.


Sin duda, fue el mejor camping en el que estuvimos en todo el país. Nos costó 92$ para dos noches en un sitio con electricidad.


El camping era pequeño pero estaba todo muy nuevo. Las zonas con electricidad estaban embaldosadas, así que no había problema de barro.


La cocina estaba muy bien equipada y había una salita con varios sillones, sofás y una chimenea eléctrica para disfrutar de una gran tele y una biblioteca.

Los baños fueron excepcionales. Limpísimos, amplios. Con secador y calefacción. Y lámparas rojas para que no diera frío al salir de la ducha.

Pero lo más original fue la gran piscina central. Tienen una piscina para verano y dos piscinas de aguas naturales minerales abiertas todo el año. Una a 36 grados y otra a 38, rodeadas con cerca de 250 plantas autóctonas. Eran gratuitas y estuvo genial la sensación de probar las aguas termales de Rotorua cuando fuera estábamos a -1ºC. No hay problema porque los baños están cerquita, para salir corriendo con el bikini y el abrigo en lo alto :)



Usar la secadora y la lavadora nos costó 4$, y había jabón y plancha gratis.


Si volviera a Rotorua, elegiría otra vez este alojamiento.


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