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Cómo es la visita guiada a Numancia, la ciudad que resistió a Roma hasta la muerte



Al principio, Numancia no se encontraba en guerra con Roma. Sin embargo, el cercano pueblo de Segeda sí que lo estaba. Éstos les pidieron ayuda a los numantinos lo que dio lugar a tres años de intensos enfrentamientos. Desgraciadamente, el gran Escipión fue enviado a Numancia para acabar con ella. Construyó un cerco y la aisló durante once meses en los que sus habitantes acabaron con todas sus existencias de comida y de otros bienes necesarios para subsistir.

Finalmente, la mayoría de los numantinos acabaron suicidándose y los pocos que se quedaron con vida fueron vendidos como esclavos.

Recomiendo que reserves tu entrada online para visitar Numancia y puedas asistir a una de las completas visitas guiadas que ofrece el personal del yacimiento. La visita dura un poco más de una hora y merece mucho la pena, porque se aprende bastante de lo que aquí ocurrió y de cómo vivían los numantinos. A lo largo de ella se hacen distintas paradas para conocer más de este increíble núcleo que resistió a Roma hasta la muerte.



Qué se ve durante la visita a Numancia

1. Muralla y puerta norte: Numancia estaba fortificada con una gran muralla que tenía cuatro puertas en cada punto cardinal. Hoy se ha reconstruido un tramo en la puerta norte para que el visitante tenga referencia de los límites fronterizos que tenía.

2. Cerco de Escipión: cansados de los veinte años que llevaban en guerra con Numancia, los romanos mandaron a Escipión (quien había asolado Cartago), para acabar definitivamente con ella. Con una tropa de 60.000 soldados, cercaron la ciudad en la que quedaron aislados durante once meses 4.000 numantinos. En la visita se pueden ver las marcas donde los romanos pusieron sus campamentos, que estaban unidos por un muro de 9 kilómetros, y sus fortines.

3. Baños romanos: en el año 1842 se empezó a construir un monumento a los héroes de Numancia, que nunca se llegó a acabar. Este monumento está erigido sobre los restos de unas pequeñas termas romanas, de las que aún se pueden intuir algunas de sus partes más representativas.


4. Edificio público y desagüe: esta gran construcción romana ocupaba toda una manzana, tenía dos alturas y un patio central porticado del que se pueden ver las bases de sus columnas. A la derecha del edificio queda el desagüe que sacaba los vertidos de la ciudad.

5. Aljibe y encrucijada de calles: este aljibe de forma redonda se construyó en un cruce de caminos y era de uso comunitario. La disposición de las calles y de las casas estaba pensada para evitar el duro viento del norte. Si vas en otoño-invierno, lo sufrirás.

6. Aljibe con escaleras: este aljibe rectangular era de uso privado y se encontraba en el patio de una casa.


7. Casa romana: en esta reconstrucción se puede entrar a una casa de la época imperial de Roma. Delante tiene un patio con aljibe y un horno de pan. Dentro hay un vestíbulo con molinos manuales y un telar, una cocina, las habitaciones y un granero-almacén. También tiene un pequeño corral.



8. Muralla celtibérica: se puede subir a esta reconstrucción de un muro de la original muralla.

9. Casa celtibérica: para ver las dos etapas en las que estuvo dividida y superpuesta Numancia, la celtíbera y la romana, se han reconstruido la casa romana ya visitada, y ésta otra en la que se también se puede entrar para ver cómo vivían sus habitantes originales. Ésta es mucho más pequeña y sólo tiene tres habitaciones. Una con molino y telar, una familiar organizada en torno a un fuego central, y otra usada como almacén. También tiene un pequeño corral y una trampilla en el suelo que daba acceso a la bodega.


10. Barrio sur: era el barrio rico romano, que construyeron en el siglo I sobre uno celtíbero anterior. Hoy se pueden ver restos de estas dos etapas superpuestos.


11. Casa del médico: como ejemplo de caserón del rico barrio sur, esta casa muestra los restos de un patio porticado del que aún quedan algunas columnas y las escaleras que daban acceso a la vivienda. Posiblemente perteneció a un médico, por todos los utensilios quirúrgicos que se encontraron en ella.



➤ Si vas en invierno, abrígate tanto como puedas para protegerte del viento y del frío. Si vas en verano, gorra y crema para protegerte del abrasador sol, porque no hay sombras.

➤ A la entrada hay una gran tienda de souvenirs donde puedes comprar cualquier recuerdo de la ciudad.

➤ Precio de la entrada a Numancia: 5€

➤ La entrada incluye la visita guiada o un servicio de audioguía. Se puede reservar en esta web. http://numanciaonline.es/

➤ Duración de la visita: un poco más de una hora.

Qué ver en Calatañazor, pueblo pintoresco donde Almanzor perdió su tambor



Calatañazor no tiene ni sesenta habitantes. Sin embargo, es uno de los pueblos más visitados de la provincia en temporada alta y la oferta turística es bastante amplia.

Su nombre cuenta con reminiscencias árabes, significando “Castillo de la Águilas”. Sus orígenes podrían encontrarse en el asentamiento celtibérico arévaco de Voluce, situado en un cerro a un kilómetro del actual pueblo, ahora conocido como Los Castejones. Desde el siglo III a.C. hasta el siglo V el emplazamiento estuvo habitado, fecha en la que sus moradores optaron por abandonarlo y trasladarse al lugar en el que se encuentra ahora: la cima de una roca que domina la vega del río Abión.


Hasta la época musulmana, los visigodos habitaron este enclave, como muestran las tumbas excavadas en la base del castillo. La leyenda cuenta que aquí se libró una gran batalla entre las tropas de Almanzor y las de Sancho García, el Conde de Castilla. Batalla en la que Almanzor quedó derrotado reflejándose en el dicho popular “En la Calatañazor perdió Almanzor su tambor”. No obstante, no hay documentos que hablen de dicho acontecimiento.

Sus edificaciones son las propias de la Edad Media, con casas de dos plantas, con adobe, vigas de madera de sabina y chimeneas cónicas que se ubicaban en las cocinas. Todo ello flanqueando las calles empedradas.




Hoy sus calles medievales y su encanto lo convierten en uno de los pueblos más pintorescos de la provincia, así como en uno de los mejores lugares en el que disfrutar de unas buenas migas sorianas al calor de la lumbre.


Restaurante El Sabinar

Qué ver en Calatañazor

1. Ermita de la Soledad: a la entrada del pueblo, justo antes de emprender la cuesta , esta ermita románica saluda al visitante. Su construcción es del siglo XII y conserva de esta época el ábside y la portada norte. Aquí es donde tienes la primera oportunidad de dejar el coche. Dejarlo en el pueblo, con las calles estrechas y empedradas, no lo recomiendo mucho.


2. Ermita de San Juan Bautista: justo en frente de la Ermita de la Soledad, aparecen las ruinas de esta otra ermita de la que sólo quedan los muros y la portada. Sus alrededores se utilizan como aparcamiento también.


3. Iglesia de Santa María del Castillo: de origen románico, del que queda poco, la actual iglesia parroquial conserva más de la remodelación gótica-tardía que sufrió en el siglo XVI. En esta época se construyó su capilla mayor, aunque la nave y el coro son del XVIII. En su interior se pueden ver una pila bautismal románica, una talla del Cristo de Calatañazor del XV y un museo en el que se exhibe los privilegios que le fueron otorgados a la villa con Enrique IV, los Reyes Católicos y Carlos V.


4. Plaza Mayor: en ella destaca la picota, un rollo del siglo XV en el que se exponían los criminales a la vergüenza pública y conmemoraba el hecho de ser villa. A su lado se encuentra la Piedra del Abanico, donde se ven las huellas fosilizadas de troncos y hojas de palmera.


5. Castillo de Calatañazor: se edificó durante la época de Alfonso I el Batallador (siglo XII) remodelándose en el XIV. Hoy sólo quedan sus ruinas, algunos lienzos y parte de su torre del homenaje, a la que se puede subir para disfrutar de unas excelentes vistas del Valle de la Sangre. Precio: Gratis.





6. Muralla: Catalañazor se amuralló también en el siglo XII. El acceso se realizaba a través de dos puertas y dos portillos, del que sólo queda el arco del postigo de la fuente. Actualmente se conserva gran parte de su perímetro, que rodeaba toda la villa adaptándose al cerro en el que se asienta. Originalmente contaba con ocho torres.



7. Necrópolis Altomedieval: está bajo el castillo. Allí se encontraron tres tumbas del siglo X a las que se accede por la parte de atrás de la Ermita de la Soledad.

Para bajar el atracón de migas, puedes completar la visita con la del Sabinar de Calatañazor o llegar en coche hasta Muriel de la Sierra y emprender el corto camino hacia el Monumento Natural de La Fuentona. 



Ruta de Senderismo: La Fuentona, el Ojo de Mar de Soria



El Monumento Natural de La Fuentona se encuentra situado a medio kilómetro de Muriel de la Fuente y a 5 kilómetros de Calatañazor. El coche lo puedes dejar en el aparcamiento habilitado, justo a la entrada de la senda, previo pago de la tasa correspondiente en temporada alta. También es posible dejarlo un poco antes, en el puente del que parte la bifurcación hacia el monumento y hacia Muriel de la Fuente. Aparcar aquí es gratuito y puedes ir andando hasta la Ermita de la Virgen del Valle. Sin embargo, hay muy poco espacio porque tienes que dejar el coche en la cuneta y en temporada alta siempre está lleno. Otra opción es aparcar en el propio pueblo e ir caminando hacia la senda. Hay unos 500 metros de distancia, por lo que merece la pena.



Desde el aparcamiento sale el camino señalizado para visitar La Fuentona, que pronto se va transformando en una serie de pasarelas arropadas por un precioso bosque de sabinas y junto a las cristalinas aguas del río Abión. La senda es sencilla y está habilitada para personas de movilidad reducida.





Después de unos 800 metros se llega a este precioso Ojo de Mar con forma de embudo, 30 metros de diámetro y 9 de profundidad. Se trata de una torca, un embudo de origen kárstico que comunica con las corrientes subterráneas de las tierras calcáreas de Calatañazor. A través de sus aguas cristalinas parece que puedas ver su fondo. Sin embargo, éste da comienzo a una galería de 203 metros de largo y que desciende hasta los 54 metros. Una vez allí, aparece una gran cueva fuera del agua, con pozos y torrentes y comienza otra segunda galería de la que sólo se han podido explorar hasta los cien metros de profundidad. Así que, su fondo aún es incierto.



En la laguna y en los alrededores del río Abión, que nace en el acuífero de Cabrejas, vive la nutria, la rata de agua, el martín pescador, la lavandera blanca, el buitre leonado, el águila real… También es posible ver truchas, cangrejos de río, corzos, tejones o jabalíes.

Al volver por el mismo camino, puedes desviarte un poco hacia la Cascada de La Fuentona. Para ello hay que andar 1’4 km desde el desvío (está todo muy bien señalizado). Aquí el sabinar da paso a un espléndido encinar. El paisaje es precioso, pero la cascada no siempre lleva agua. Cuando yo fui, sólo pude ver las rocas erosionadas por el discurrir del agua… pero secas.




Precio del aparcamiento de La Fuentona

Coches: 4€                          Motos: 2€
Caravanas: 5€                        Autobuses: 10€

El ticket se tiene que comprar en la Casa del Parque o en el Punto de Observación de la Fauna.

Senderismo: Visitando Castroviejo, la Ciudad Encantada de Soria



A unos 8 km de Duruelo de la Sierra se encuentra uno de los paisajes más caprichosos de toda la provincia de Soria. Rocas con curiosas formaciones han sido creadas gracias a la erosión sufrida durante millones de años. El entorno es de una belleza tan peculiar que ha servido de escenario para películas, como Cabalgando hacia la muerte (1962), El rey de la montaña (2007) e incluso algunas escenas de Doctor Zhivago.




Para completar la visita a la Laguna Negra, que se me quedó muy corta al no poder hacer ninguna ruta debido a la nieve, continué por la comarca de Pinares hasta Castroviejo. La carretera al enclave está bien mantenida y es de fácil acceso. A la entrada, hay un amplio aparcamiento gratuito, una fuente natural y mesas de picnic.



A unos 300 metros del aparcamiento aparece el Mirador de Castroviejo, que ofrece unas magníficas vistas del Vale del Duero.

Desde el aparcamiento sale una senda de poco más de un kilómetro para llegar a Cueva Serena. Se trata de una cueva formada en las rocas por la que baja una cascada de agua.

Si quieres alargar más tu camino, este es otro de los accesos que lleva al Nacimiento del Duero. Desde la carretera que va a Castroviejo, parten las indicaciones para llegar hasta él. Aunque, si vas en invierno o cuando haya nieve, será imposible subir (ni en coche, ni andando).


➤ Precio de la entrada a Castroviejo de Duruelo de la Sierra (Soria): Gratuito.





Senderismo: Cómo es la visita a la Laguna Negra por la Senda del Bosque



La Laguna Negra se encuentra en la Comarca de Pinares, a escasos kilómetros de Vinuesa (Soria). El enclave forma parte del Parque Natural de la Laguna Negra y los Circos Glaciares de Urbión, cuenta con una extensión de más de 4600 hectáreas y es miembro de la Red Natura 2000 como Zona de Espacial Protección para las Aves (ZEPA).


La referencia más antigua que hay sobre ella se encuentra en  el Libro de grandezas y cosas memorables de España de Pedro de Medina (1548). Otros autores como Erasmo Llorente (Urbión y la Laguna Negra. Vistas de un paisaje – 1882) o Pío Baroja (El Mayorazgo de Labraz – 1903) también hablaron de ella. Pero, su gran fama le vino dada a través de Antonio Machado, quien dijo de ella que era “tan insondable como la maldad de los hombres”. Su viaje hasta las fuentes del Duero en 1910, sirvieron de inspiración al poeta para su trágico romance “La tierra de Alvargonzález”. La leyenda popular cuenta que no tiene fondo y que se comunica con el mar mediante cuevas y túneles subterráneos. Aunque realmente, su profundidad máxima no supera los 8 metros.

Para llegar a ella, una vez en Vinuesa tienes que seguir las indicaciones de los letreros. No te dejes guiar por el GPS, porque puede que acabes yendo por caminos de cabras, casi intransitables si llevas y un coche bajo (como me pasó a mí).

La carretera discurre por el Valle de Revinuesa lleno de pinos silvestres y, si vas temprano y atento, puede que te encuentres con algún que otro ciervo merodeando por la cuneta.

Al menos en temporada alta, el coche lo tienes que dejar en el aparcamiento habilitado en el Paso de la Serrá. Y allí tienes dos opciones: subir andando hasta la laguna o coger el autobús (1’20€ ida y vuelta). El autobús llega hasta el aparcamiento superior, que está a unos 200 metros de la laguna.


Si decides hacerlo andando, yo recomiendo que subas por la Senda del Bosque. Este camino discurre paralelo a la carretera por la que sube el autobús, pero enmarcado en un entorno natural increíble y más apartado del griterío de la gente. El recorrido es de 2’2 km y se inicia en el extremo occidental del aparcamiento del Paso de la Serra. Justo al lado de la carretera, verás el cartel que lo marca. El bosque es el característico de estas altitudes (1600 metros), y está dominado por el pino albar y algunas hayas. También se ve algún que otro tejo y otras especies arbóreas asociadas al cauce del arroyo, como sauces o servales. Lo mejor es subir por él temprano (cuando no haya mucha gente aún), ver la laguna y bajar por la carretera asfaltada.





Desde el aparcamiento superior sale un camino empedrado que pronto acaba en unas pasarelas de madera que llegan a la propia laguna. En sus aguas abundan la trucha y el barbo, y en sus alrededores hay una rica variedad de animales, como águilas, buitres leonados, gatos monteses, jabalíes, lobos, corzos, ciervos, zorros, reptiles, roedores…


Su color “negro” se debe a que en sus aguas se reflejan las grandes paredes rocosas que la rodean. A lo largo de las pasarelas hay varios miradores. Pero, ten en cuenta que la visita es corta, pues no se rodea entera. Entre ir y venir andando y disfrutar un poco de la vista desde los miradores, yo eché alrededor de una hora. 


Lo interesante es hacer alguna de las rutas que parten desde allí, como la que sube hasta lo alto del Pico de Urbión, la que visita la Laguna Larga o la que llega hasta el Nacimiento del Duero. Sin embargo, hay que estar muy pendientes del tiempo, porque no siempre son transitables. En invierno, la nieve lo inunda todo y en verano, te achicharras. (Bueno, no hace falta que sea invierno. Yo fui en el puente de los Santos y no se podía subir por la nieve.)


Precio del autobús que sube a la Laguna Negra 

🚍 Ida y vuelta: 1'20€

🚍 Horario: de 10’00 a 14’30 y de 16’00 a 19’30. Desde el aparcamiento sale a las horas en punto y a y media. Desde la laguna, para bajar, sale a y cuarto y a menos cuarto.

🚍 Frecuencia: cada media hora.


Precio del aparcamiento en la Laguna Negra

Coches: 4€                          Motos: 2€
Caravanas: 5€                        Autobuses: 10€

El precio incluye la visita a la Casa del Parque.

La última vez que fui lo hice en pleno puente de Todos los Santos, pero muy, muy temprano. De hecho, sólo había un coche más en el aparcamiento. Y no tuve que pagar nada. Parece ser que el ticket se cobra más tarde, cuando va todo el mundo.