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Visita y precios del Castillo de Loarre


A pocos kilómetros de Huesca, la visita al castillo de Loarre es indispensable. Este castillo abadía románico del siglo XI se alza sobre una montaña en la sierra de Loarre, a escasos minutos del municipio.

Su principal característica y por lo que siempre se ha fotografiado tanto, es porque se asienta sobre un promontorio de roca caliza que usa como cimientos. Así los muros no podrían nunca ser minados.



Cuentan que entre sus muros falleció el conde Don Julián y que enterraron al mayor traidor de la historia de España a la entrada de la iglesia, para que todos pisotearan sus restos por haber abierto las puertas de la Península a los musulmanes. También dicen que el fantasma de la abadesa doña Violante, sobrina del Papa Luna, se pasea por sus pasillos, aunque nunca se ha encontrado su tumba.



Otro de sus misterios se encuentra en las reliquias de San Demetrio, nadie sabe cómo llegaron allí. Sólo hay constancia de que Sancho Ramírez encargó la construcción de una cripta para que las albergara.

Su importancia ha sido tal, que ha aparecido en películas y series de proyección internacional, como El reino de los cielos, de Ridley Scott (protagonizada por Orlando Bloom y Jeremy Irons)  Miguel y William, (con Geraldine Chaplin) o El Ministerio del Tiempo.


Las entradas se compran en el edificio de la entrada, donde están las taquillas, una tienda de recuerdos, una cafetería y unos aseos.



Precio de las entradas al Castillo de Loarre

▪  General: 4’5€    Guiada: 6€.
▪  Reducido (estudiantes menores de 25 y jubilados): 4€     Guiada: 5€.
▪  Infantil (de 6 a 16 años): 3€    Guiada: 4€
▪  Discapacitados y menores de 6 años: Gratis.
▪  Horario y precios actualizados: www.castillodeloarre.es

El precio de la entrada incluye la visita a la Iglesia de San Esteban de Loarre, ya en el centro del municipio.

Si tenéis un coche alto, os recomiendo que visitéis el Santuario Virgen de la Peña, que está a 9 km. El único problema es que el acceso para un coche bajo se hace imposible. 


Los refollau, dulce típico de Ayerbe


A la vuelta de Riglos , nuestra visita se puede combinar con un rápido paseo por Ayerbe. Este pueblo, de unos 1100 habitantes, se llena durante los fines de semana y festivos. Su núcleo gira en torno a dos plazas entre las que se encuentran el palacio de los Marqueses de Ayerbe, del siglo XVI.

Una de las plazas está presidida por el busto de Ramón y Cajal, el orgullo del pueblo, pues este Premio Nobel estuvo viviendo aquí durante diez años. Detrás del busto, se levanta la Torre del reloj, de 1798.


Otros monumentos dignos de una visita a Ayerbe son la Torre de San Pedro (s. XII), el Hospital viejo, la Iglesia de San Pedro y los restos de un castillo musulmán en lo alto del cerro.



Pero si algo hace original este pueblo, es su repostería. Ayerbe cuenta con muchas confiterías, obradores y panaderías, en las que se vende su plato estrella: el refollau (re-doblado).



La Panadería César Ascaso de Ayerbe lleva elaborando desde hace 45 años los famosos Refollaos de Ayerbe, un dulce que se parece a un dobladillo y que tiene una forma casi octogonal. El nombre viene de “folla”, hoja en aragonés, pues es consiste en una masa de pan, aceite, azúcar, harina, levadura y sal, cuya masa se estira y se hacen los dobleces antes de hornearla. Se trata de muchas hojas dobladas varias veces.

Visitando los Mallos de Riglos, un paraíso para los escaladores


A 45 km de Huesca está la localidad de Riglos, que se ha hecho mundialmente famosa por sus mallos. Los mallos son formaciones rocosas que alcanzan los 27 metros de altura máxima y tienen unas enormes paredes verticales.

Todos los mallos de Riglos tienen nombre. Éstos proceden de algunas casas del municipio, de su forma característica, o en homenaje a personajes famosos.

El pueblo se ha convertido en un paraíso para montañeros y amantes de la escalada. Prueba de ello son todos los carteles informativos para escaladores y empresas que se dedican a esta actividad en Riglos. Incluso hay un hotel en el que la habitación está colgada de una de estas formaciones rocosas. http://rabriglossuite.com/



El pueblo, más allá de los mallos, no tiene mucho que ver. Podemos dar un corto paseo entre sus callejuelas para encontrar su iglesia y sus casas tradicionales. Pero lo más bonito está siempre mirando hacia arriba porque, además de los mallos, Riglos tiene una de las colonias más numerosas de buitres leonados de Europa.



Existen muchos senderos que recorren los mallos. Uno de los más famosos es el que los recorre desde su base. Es un itinerario circular, con un desnivel de 370 metros, una longitud de 5’5 km y que dura unas 2’15 horas.  


El coche lo podemos dejar en cualquiera de los aparcamientos que hay a la entrada del pueblo. Desde allí, buscamos la oficina de turismo, que es donde se encuentra el panel informativo con la ruta, y seguimos los carteles. Está muy bien señalizado.


Al salir de Riglos, hay un mirador precioso desde el que hacer unas espectaculares fotos de los mallos.

A la vuelta de Riglos , nuestra visita se puede combinar con un rápido paseo por Ayerbe, para comernos uno de sus refollau.

Ruta de senderismo: Cómo llegar a Las pasarelas de Montfalcó


Esta ruta atraviesa el camino natural de Montfalcó (Huesca) para llegar al Congost de Mont-rebei (Lérida).

El camino se inauguró en el verano de 2013 después de un arduo trabajo de construcción en el que muchos de los materiales fueron traídos en helicóptero. El desfiladero parte en dos el terreno, dividiendo Aragón y Cataluña. Antes de que se hiciera el embalse de Canelles, los habitantes de las dos riberas del río Noguera Ribagorza utilizaban este desfiladero para comunicarse entre ellos y comerciar. Así surgió este primer camino natural que quedó sumergido bajo el río posteriormente.

Con la construcción del embalse se perdieron los campos de cultivo, el puente que comunicaba ambas orillas y el canal de agua que transcurría por el Congost. En 1984, se abrió el nuevo sendero del Congost de Mont-rebei excavado en la roca. Y en el 2013, se hicieron las pasarelas y el nuevo puente.


Cómo llegar a la ruta de las pasarelas de Montfalcó

Hay dos posibles accesos:

Desde Huesca:

Hay que ir a Benabarre. Antes de entrar en el pueblo hay un parking y un puesto de información turística. Allí os darán toda la información necesaria sobre los accesos. Id temprano, por si los han cortado por la gran afluencia de gente.

Desde Benabarre, tenéis que seguir las indicaciones. Está todo muy señalizado. A la salida del pueblo se acaba la carretera y el resto es un camino de grava. En algunos puntos es difícil seguir adelante si vais con un coche bajo.

En unos 50 minutos, llegaréis al Albergue de Montfalcó. Allí tenéis que dejar el coche y empezar a caminar.




Desde Lérida:

Tenéis que llegar hasta La Masieta para dejar el coche allí y empezar la ruta.




Cómo es la Ruta de las Pasarelas de Montfalcó.

El camino es largo y duro, porque el desnivel se nota y hay muy pocos sitios que sean llanos. O subes, o bajas. Las piedras están tan pulidas en algunos tramos, que se escurren muchísimo. Y hay que tener mucho cuidado con las tablas del suelo porque algunas están rotas.

Desde el Albergue de Montfalcó, hay que bajar unas escaleras y un sendero de unos 600 metros que os llevarán a la fuente y al antiguo lavadero del pueblo.



Siguiendo el sendero entre los árboles, atravesaréis el barranco de la Tartera y el corral de la Viña hasta llegar a las primeras pasarelas.




Éstas están a unos 45 minutos del albergue y salvan un desnivel de 33 metros. Pueden ser difíciles de solventar si se tiene vértigo y si hay mucha gente, porque el agobio es increíble al no haber ningún tipo de regulación y todo el mundo querer subir y bajar a la vez y eternizarse haciéndose fotos.  Los escalones son pequeñísimos.


Desde arriba, seguiréis caminando unos 20 minutos hasta el siguiente tramo de escaleras. Éstas son mucho más impresionantes porque miden 55 metros.




Una vez subidas, hay que empezar a descender el barranco del Sigüe por unas piedras muy escurridizas.




Al final del barranco, aparece un puente colgante que recuerda al que había antiguamente, antes de la construcción del pantano.


Después del puente, el camino vuelve a subir entre piedras para conectar con el GR1.


El GR1 discurre por un camino excavado en la roca del desfiladero desde el que las vistas son impresionantes. Aquí habréis llegado, aproximadamente, a la mitad de la ruta. El camino por el desfiladero continúa hasta un segundo puente colgante y, desde allí, hasta el aparcamiento de La Masieta.




Como el sendero no es circular, para volver hay dos opciones: o contratar uno de los taxis que esperan en el otro extremo para volver por la carretera, o hacer el camino de vuelta andando por donde habéis venido y tomaros algo en el albergue:



Datos técnicos

▪  Inicio de la ruta: Albergue Montfalcó, en el lado de Huesca, o Parking de La Masieta, en el lado de Lérida.
▪  Tipo de ruta: la ida y la vuelta se hacen por el mismo sitio.
▪  Duración sin paradas: casi 5 horas.
▪  Desnivel: 800 metros.
▪  Altura máxima: 659 metros.
▪  Distancia: 15 km aproximadamente.

▪  No hay ninguna fuente por el camino: hay que llevarse suficiente agua.


Ruta de senderismo: Cómo llegar a Las pasarelas de Alquézar


Alquézar está considerado uno de los pueblos más bonitos de España, distinción que expone en sus calles por las que merece la pena darse un paseo y tomarse algo en la gran cantidad de bares, restaurantes y confiterías que hay desperdigados por todo el municipio. El turismo durante los fines de semana y festivos es impresionante. Todo cambia y se llena de gente. Sus aparcamientos, a las afueras, quedan abarrotados.



El casco urbano cuenta con un encanto medieval especial, que queda vigilado por su Castillo Colegiata dedicada a Santa María la Mayor, quien preside todo Alquézar. Fue construida en el siglo IX por Jalaf ibn Rasid para frenar a los reinos cristianos del norte. Precio de la entrada a la Colegiata de Alquézar: 2’5€.

Además de su castillo, podéis visitar la parroquia de San Miguel Arcángel , un museo con obras medievales y el Museo Etnológico Casa Fabián.

Pero, si os gusta la naturaleza, Alquézar cuenta con una de las mejores rutas de la zona. Para hacerla os recomiendo que vayáis muy temprano, para que no esté todo el camino saturado de turistas.

La ruta de las pasarelas de Alquézar

La ruta comienza en la Plaza Mayor. Desde allí sale una calle que va hacia la Colegiata y, justo en la esquina en la que hay una gran confitería con un montón de delicias autóctonas – como la trenza aragonesa -, parte una rampa cuesta abajo de piedra. No hay pérdida, pues hay un panel explicativo muy visible.

Al poco de caminar, encontraréis las primeras pasarelas de madera que bajan hasta el cañón del río Vero. El camino está totalmente encajonado entre las piedras de la Peña Castibián y los muros de la Colegiata.



Una vez abajo, hay un desvío hacia la Cueva de Picamartillo. No lo penséis y dirigíos hacia allí, pues sólo os llevará 5 minutos llegar a la cueva. Está situada en la margen izquierda del río, frente a la desembocadura del Barranco de la Fuente. Todo está lleno de peces.



Volved por el mismo sitio y tomar el camino hasta las pasarelas metálicas. Desde allí hay un increíble paseo sobre ellas, quedando el río justo debajo de nosotros.



A mitad del camino, las pasarelas llegan hasta la antigua central hidroeléctrica y la presa.



Desde allí, dejaréis el río a un lado para comenzar a caminar entre olivares subiendo por una cuesta hasta un precioso mirador desde el que hacer unas bonitas fotos con el pueblo de Alquézar de fondo.



Subiendo toda la cuesta, llegaremos al pueblo de nuevo.

La ruta se puede completar con la visita al puente de Fuentebaños y al molino. Sin embargo, cuando fui el acceso estaba cortado.


¿Cuánto dura la ruta de las pasarelas de Alquézar?

No es muy larga. Yo la completé en 1'20h caminando sin prisas y parándome a hacer fotos y a disfrutar del paisaje.

No tiene dificultad ninguna. La pueden hacer niños y mayores. El desnivel acumulado es de tan sólo 300 metros.

Llevad crema solar y agua (no hay ningún sitio donde llenar las botellas).

Recorrido: circular.

Distancia: 4 km.

Plano de Alquézar