Senderismo: La Senda de la Molinilla y la iglesia de San Frutos en las Hoces del Río Duratón


Tras nuestro paso por Sepúlveda y tras haber recogido información en el Centro de Interpretación, nos dirigimos a este Parque Natural, especialmente indicado para los amantes de las aves. En él se encuentra la colonia de buitres leonados más grande de Europa, pero también podéis ver halcones, águilas y otras rapaces.

Lo mejor es llegar con tiempo para disfrutar de una visión de las hoces desde abajo (senda de la Molinilla), desde arriba (mirador) y desde dentro, en una de las piraguas que las navegan.

La Senda de la Molinilla

Para empezar nuestra excursión comenzamos realizando la Senda de Molinilla para poder ver el río desde abajo. El camino comienza en el Puente de Villaseca, km 7.1 de la carretera SG-V 2418.  Allí hay un gran aparcamiento y una zona recreativa con chiringuito incluido. El recorrido es de 1’8 kilómetros hasta llegar a la presa y no presenta dificultad.



A lo largo de la senda, muy bien señalada, hay varias cuevas naturales kársticas: Cueva del Cura, Cueva de la Parra y Cueva del Santero. Podéis asomaros sin problema, no tienen vigilancia, por lo que hay que ir con cuidado.



Visitando la Iglesia de San Frutos 

Seguimos por la carretera SG-232, a la derecha sale SG-V-2323 hacia Villar de Sobrepeña, atravesamos el pueblo y llegamos a la intersección con la SG-241. Siguiendo el tramo de la derecha cruzamos el río y vemos Villaseca. A partir de ahí hay cuatro kilómetros de tierra hasta el aparcamiento. Desde el aparcamiento caminamos 900 metros hacia la ermita.



Antes de llegar a la ermita nos paramos en el mirador para disfrutar de la vista de los meandros y de las águilas y los buitres.


Esta iglesia románica del siglo XII se construyó sobre una iglesia visigoda del siglo VII. La leyenda cuenta que fue el propio San Frutos junto con sus hermanos, San Valentín y Santa Engracia, los que eligieron este lugar.




Atravesando un puente de piedra vemos los restos de un monasterio benedictino, una cruz de hierro del 1900 con las siete llaves de Sepúlveda y llegamos a la iglesia. 


De una sola nave y con una bóveda de cañón, presenta catorce capiteles con escenas mitológicas. Bajo el altar hay un sillar llamado “La piedra del santo”. Se cree que si se dan tres vueltas a éste se curan las hernias. Bajo su ábside hay varias tumbas de la Ata Edad Media.




 Al salir de la iglesia nos encontramos con un cementerio y, al lado, hay una especie de casilla donde se dice que están enterrados los tres santos, pero realmente están vacías.



Desde allí podemos ver a la derecha la presa de Burgomillodo, y justo en frente, una pared llena de buitreras.

El Monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles de la Hoz 

Al fondo del meandro de Los Ángeles están las ruinas de este monasterio de 1231. Reconstruido por los franciscanos sobre otro antiguo benedictino tras la aparición de una imagen de la Virgen al pastor Pedro. Parece ser que San fFutos escondió esta imagen en el 711 para que los musulmanes no se la llevaran.

Durante una tormenta, en 1492, el monasterio se derrumbó. Isabel la Católica empezó su reconstrucción que acabaría con Felipe II, quien le añadió una plazuela y una hostelería en la que se alojaría él mismo.

El monasterio quedó abandonado con la desamortización de Mendizábal en 1835. Sus ruinas sólo las podemos observar desde una embarcación. Es imposible llegar al monasterio de otro modo.

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