Qué ver en Ávila en un día (III): El Museo Oriental del Monasterio de Santo Tomás

Este monasterio es uno de los monumentos que pasa más desapercibido para los turistas por estar alejado de la muralla, pero su interior impresiona nada más entrar.



La parte más antigua del monasterio se debe a Hernán Núñez Arnalte, que fue tesorero y secretario de los Reyes Católicos. Él lo planificó pero se murió antes de empezarlo dejando a Torquemada y a Doña María Dávila este proyecto de cuya época queda el actual Claustro del Noviciado.

Tras disfrutar de la fachada de la iglesia, donde hay unas magníficas estatuas de Gil de Siloé y Diego de la Cruz, la visita comienza a la derecha. En la recepción nos dan con la entrada una audioguía bastante interesante y nada pesada.


A continuación pasamos al Claustro del Noviciado, el más antiguo de los tres que tiene el monasterio. De estilo toscano y algo sobrio, destaca su pozo, ubicado en un lateral del patio. Se dice que el arquitecto original fue Juan Guas, aunque no hay certeza de ello.



Seguidamente pasamos al Claustro del Silencio, lugar de lectura y meditación de los Dominicos. También se le llamó Claustro de los Difuntos, porque éste era el enterramiento conventual. De estilo gótico hispanoflamenco, está mucho más ornamentado. En la planta superior, las decoraciones representan yugos y flechas (símbolos de los Reyes Católicos), el escudo de los dominicos y la flor de lis.  En uno de sus laterales se encuentra el Lavabo de las Abluciones, donde los monjes se lavaban las manos antes de entrar en el Refectorio.




A través del claustro accedemos a la Sala De Profundis, llamada también la Sala del Tribunal de la Inquisición. En ella se conserva un buen artesonado y una cubierta mudéjar muy bien conservada.

El último claustro es el de los Reyes. Se supone que fue destinado como Palacio Real de Verano junto con las dependencias donde hoy está el Museo Oriental. Es el más grande de los tres y muy sobrio. También se le llamó Claustro de la Universidad ya que en 1504, Fray Vicente Bandello, Maestro General de los Dominicos, fundó un Estudio de Teología, Filosofía y Lógica que alcanzó el rango de universitario con el papa Gregorio XIII. La universidad desapareció en 1807.


Volviendo al Claustro del Silencio, por el ala oriental  se entra a la Iglesia gótica. De estilo flamígero, presenta ocho capillas y una planta de cruz latina. El altar mayor está en alto para albergar debajo la capilla funeraria del príncipe don Juan, el único hijo varón de los Reyes Católicos. Esculpido en Génova, presenta la figura del príncipe reposando vestido de guerrero. El sepulcro está adornado con virtudes, alegorías y santos. Pero lo más sorprendente es que está vacío. Los restos del príncipe desaparecieron en algún saqueo de guerra.


Además de este sepulcro, la iglesia también recoge los restos de don Juan Dávila y su mujer, doña Juana Velázquez de la Torre, del escultor Pedro de Salamanca, del comitente don Hernán Núñez Aralte y del escultor Vasco de la Zarza.

Destacan también la Capilla del Cristo de las Angustias que guarda el confesionario donde Santa Teresa tuvo una visión en el año 1561.

El retablo mayor es obra de Berruguete, cuenta con 19 pinturas juntadas en esta obra gótica de 21 metros de alto. En ellas se ven cuatro escenas de la vida de santo Tomás de Aquino y los santos Esteban, Agustín, Juan Evangelista, Mateo, Jerónimo y Sebastián en la predela.

Al fondo, tras haber pasado el sarcófago del príncipe, subimos unas escaleras para llegar al coro. Desde aquí se divisan unas vistas impresionantes de la iglesia. En el coro alto destacan las sillas reales con los blasones de los Reyes Católicos. Se cree que su autor fue el escultor Martín Sánchez de Valladolid, el mismo que realizó el coro de la cartuja de Miraflores de Burgos.


MUSEO DE ARTE ORIENTAL

Volviendo al Claustro de los Reyes disfrutamos de esta joyita que se abrió en 1964 en las antiguas dependencias del Palacio Real. Su importancia es innegable pues en la actualidad sólo existen dos museos de arte oriental en España, éste y el de los Padres Agustinos de Valladolid. La colección se divide en 10 salas:
  • El arte chino: en esta sala se encuentra la pieza más antigua del museo, una campana de bronce del siglo V a.C. También podemos tres Budas y un plato con el símbolo del ave fénix y del dragón (emperatriz y emperador).
  • La laca china: aquí podremos observar piezas de arte realizadas en laca, la savia de un árbol, y piezas que representan el Cristianismo en Oriente ya que en el siglo XVI los misioneros promovieron la producción de porcelana china para representar pasajes de la Biblia.
  • La porcelana china: celadores de la dinastía Song (960 – 1279), piezas de la dinastía Ming (1368 – 1644) y de la Qing (1644 – 1911). Sobresalen las figuras taoístas. Al fondo de la sala también hay un espacio reservado a la caligrafía y a las herramientas que utilizaban para realizarla.
  • Los bordados chinos: la pieza más reseñable es una montaña taoísta con madera lacada y dorada del siglo XVIII procedente de Hong Kong.  
  • El marfil chino: sala de obras realizadas con este material donde destaca un objeto con 16 esferas concéntricas realizado en la ciudad de Cantón. La sala termina con la foto del Padre Isaac Liquete, misionero en Vietnam y promotor de este museo.
  • Etnología china: esta pequeña sala se encuentra ya en la zona superior. En ella hay diversos inventos chinos (norias, arados, juegos de té) y maquetas de casas chinas y rituales matrimoniales y funerarios.
  • El salón del trono: El antiguo salón del trono del Palacio de Verano cuenta con un techo mudéjar de la época de Carlos V perfectamente conservado, retratos de los Reyes Católicos y de Isabel II y el Obispo Blanco, quiénes recuperaron el monasterio tras la desamortización de Mendizábal y lo convirtieron en un centro de formación para los misioneros que se iban a Filipinas.
  • El resto de la sala presenta muebles chinos, biombos y muebles vietnamitas.
  • El arte de Vietnam: los primeros dominicos llegaron al país en el 1676. La sala cuenta con diversos muebles y obras vietnamitas destacando un altar de los antepasados.
  • El arte de Japón: en ella hay tres crucifijos que sufrieron la bomba de Nagasaki en 1945, estatuas de dioses japoneses, budistas, muebles, kimonos, katanas, incensarios…
  • El arte de Filipinas: los dominicos llegaron a Filipinas en 1579 y crearon varias escuelas y la Universidad de Santo Tomás de Manila. En la sala podemos ver obras religiosas en marfil, en madera y en nácar.

En el otro ala del claustro también podemos ver un museo de ciencias naturales dedicado a la taxidermia. Cuenta con un montón de piezas de animales de un montón de países. A mí me resultó muy tétrico y muy mal conservado. 


HORARIOS:

De lunes a viernes: de 10'30 a 14'00 y de 15'30 a 19'30
Fines de semana y festivos: de 10'30 a 19'30
Del 1 de julio al 31 de agosto: de 10'30 a 21'00

Real Monasterio de Santo Tomás
Plaza Granada, 1   Ávila
Teléfonos: 617 500 582 / 689 700 660


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