Qué ver Guadalajara en un día (II)

Volviendo nuestros pasos, justo detrás de la Catedral, visitamos la otra torre de Guadalajara. 

TORREÓN DEL ALAMÍN

Es el otro recuerdo que nos queda de la muralla de Guadalajara. Mide 20 metros de alto. En el siglo XIII este torreón daba acceso a El Alamín, el arrabal musulmán, a través del puente de las infantas. Hoy podemos ver en su interior el centro de interpretación de la muralla a través de paneles informativos y de una maqueta en la parte superior a la que se accede por una escalera de caracol. Es muy pequeñito.


Horario:
Viernes y sábados: de 11’00 a 14’00 y de 17’00 a 19’00
Domingos y festivos: de 11’00 a 14’00
Precio: 1€    Gratis para los menores de 12, estudiantes y Guadalajara Card.

De vuelta a la Plaza de Bejanque, en esta ocasión caminamos hacia la derecha, atravesando el Parque  de San Francisco para subir al Fuerte de San Francisco.

FUERTE DE SAN FRANCISCO

En los alrededores del monumento podemos ver unas naves dedicadas a los ingenieros del ejército. Hoy toda la maquinaria sigue allí en ruinas. Podrían habilitarlo para hacer un museo en vez de dejarlo ahí.


Fotos que tomé a través de los cristales rotos de las ventanas

El fuerte es en realidad un antiguo monasterio donde estuvieron los templarios en tiempos de Doña Berenguela, después pasaría a manos de los Franciscanos y, tras un incendio, los Mendoza se harían con él y lo reconstruirían. Durante la Guerra de Independencia, este monasterio se convertiría en fuerte militar, de ahí su actual nombre. Los franceses saquearon toda la ciudad y el fuerte también. Uno a uno fueron tirando todos los sarcófagos de la cripta para ver qué había dentro. Y es que, como venían de su campaña en Egipto, se pensaban que todos los sarcófagos del mundo iban a tener tesoros dentro. Cuál fue su sorpresa cuando se encontraron a los familiares de los Duques del Infantado sepultados sólo con el traje franciscano, ni una riqueza más. Eso sí, todos los sepulcros destrozados quedaron.

La visita es guiada. Primero enseñan la iglesia gótica, de Juan Guas, sin apenas decoraciones. Destacan unos dragones o cocodrilos en el techo, muy peculiares. 

A continuación, se baja a la cripta por unas escaleras magníficas. Es un monumento  barroco impresionante. Una copia en pequeñito del Panteón de los Reyes en El Escorial, pues a Mendoza le gustaba copiar todo lo que hacía el Rey.  Recomiendo su visita porque el guía es magnífico, se nota que le gusta su trabajo y las explicaciones son muy buenas. 






Horario:
Viernes y sábados: de 11’00 a 14’00 y de 17’00 a 19’00
Domingos y festivos: de 11’00 a 14’00
Precio: 1€    Gratis para los menores de 12, estudiantes y Guadalajara Card.

Bajando del fuerte, es conveniente pasear por la calle peatonal de San Roque, llena de bares, restaurantes y cafeterías. Es la calle que más vida tiene de Guadalajara. Cuando termina, continuamos por un paseo entre el Parque de San Roque (el de los patos) y el de Adoratrices, donde dejamos de lado la Ermita de San Roque para ver al final la obra que más me gustó de toda la ciudad.


PANTEÓN DE LA CONDESA DE LA VEGA DEL POZO

El monumento se ve impresionante en lo alto de una pequeña colina. Es una pena que tan poca gente lo conozca porque la visita es genial. La Condesa de la Vega del Pozo y Duquesa de Sevillano, María Diega, realizó esta obra en honor a su padre en 1882. 



María Diega fue una figura muy importante en Guadalajara. Realizó muchas obras de caridad y, preocupada por el paro de la ciudad durante la crisis de finales del XIX, se dedicó a dar trabajo a sus habitantes. A veces, el trabajo era algo extraño, pues incluía el realizar obras para luego derribarlas y volverlas a construir   ¿?      para que no estuvieran desempleados (al menos eso nos dijo el guía). Fue tan querida que durante la Guerra Civil ningún bando se atrevió a tocar su patrimonio, pues todo el pueblo le estaba agradecida. Como murió sin descendencia, el panteón pasó a la congregación de las Hermanas Adoratrices, fundada por su tía unos años antes.



 Al edificio se accede por una gran escalinata que hace que se eleve el panteón para que la cripta subterránea en realidad esté al nivel del suelo. Parece ser que a la condesa no le hacía gracia eso de enterrarse. 

En la cripta, se pueden ver losas negras con los nombres de sus familiares y en el centro el enterramiento de María Diega. Toda la cripta está llena de coronas de flores de tela negra donadas por todos los que se sintieron agradecidos por la obra de la condesa. 

La visita es guiada y dura media hora, más o menos. Si la puerta está cerrada durante su horario de apertura se debe a que el guía ya ha comenzado. En ese caso, hay que esperar en la puerta hasta que el guía acabe la visita y abra para el siguiente turno.


Horario:
De martes a sábado: de 10'30 a 12’00 y de 15’30 a 19’00 (en invierno abre hasta las 17'00)
Precio: 3€  No entra en la Guadalajara Card por ser de gestión privada. 

No se pueden hacer fotos en el interior.


Otro de los monumentos importantes de Guadalajara es su Alcázar, pero fue tan bombardeado durante la Guerra Civil que hoy está totalmente destrozado y están trabajando para restaurarlo.

La labor que se está haciendo desde el ámbito del turismo para revalorizar y dar esta tierra a conocer es inmejorable. Hay un montón de personal especializado que hace que las visitas sean muy enriquecedoras. Además del material impreso, de gran calidad. Aunque la guía de restauración que nos dieron está algo obsoleta, pues algunos locales han desaparecido o cambiado de nombre. Aún así, os recomiendo dos bares en la Plaza de Santo Domingo donde se tapea bien y barato: Uno de ellos es El Indalo, caña y tapa por 2'50, pero con dos ya has cenado. Son enormes. El otro es un bar más de diseño que está justo al lado. De todas maneras, hay un montón de bares para tapear por la ciudad. 

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