Trenes en China (I) - Impresiones: Cómo son los trenes chinos

Los trenes son la alternativa barata al avión. Están tirados de precio, pero cuidado cuando reservéis. Ya se pueden hacer las reservas todas seguidas desde cualquier estación. Así que lo mejor es que el primer día que estéis en China vayáis a cualquiera de ellas y los reservéis todos del tirón. Y lo digo con conocimiento de causa. Nosotros reservamos al llegar a Kunming y nos arrepentimos un montón. Estaban todos ocupados, tuvimos que cambiar algunos de nuestros planes y encima sólo pillamos cama en uno de ellos. Todos los demás fueron en asiento duro, la única alternativa a ir de pie.




Si tenéis la genial suerte de viajar en asiento os encontraréis con varias cosas que amenizarán vuestro viaje:
  • Los asientos son de tres en tres, o dos y tres, cara a cara, con una mesita en medio, vais supercosidos.
  • Gente que no para de hablar a voces.
  • Gente cantando, escuchando música a tope, jugando a consolas a todo volumen (los cascos parece que no les interesan).
  • Gente que se quita los zapatos y te planta los pies en tu asiento, como si nada…
  • Niños pegando botes, chillando, dándote golpes… mientras los padres pasan.
  • Gente comiendo como si no hubiera mañana y… tirándose la basura por lo alto. ¿?   En las mesitas hay una especie de cenicero para echar la basura, que no cambian nunca, sólo lo vacían, así que la roña acumulada durante años es visible y palpable, pues a la mesita mejor ni acercarse, te pegas de la roña.
  • La basura se va a cumulando porque la tiran en el suelo, cuando el cacharro de la mesita se llena, o tiran el cacharro lleno de mierda al suelo porque no les caben sus cosas en la mesita. Hay que recordar que la mayoría está descalzo con sus zapatos en el suelo, luego si tiran la basura al suelo, es más que probable que la basura caiga también dentro de sus zapatos. No pasa nada… cuando te los pongas los sacudes, les quitas los huesos de pollo que haya dentro y a andar.
  • A veces pasa un empleado con una escobita “empujando” (literalmente) la basura. La basura y lo que haya. Tienes que estar pendiente de cuando viene porque le da igual que estén tus pies por medio, él va a empujar igual por debajo de tu asiento.
  • Los vendedores se suceden a gritos, da igual la hora que sea. A gritos y con altavoces y micrófono. Parece una tómbola. Venden de todo y con demostraciones. Se suben a un asiento (con los zapatos puestos), da igual de quién sea, si has ido al baño en ese momento al volver puedes encontrarte a alguien subido, o sentado en él. Es muy común.
  • Los carritos de comida también se suceden, da igual la hora. Y les da igual qué haya por medio. Si has tenido la suerte de dormirte y tu pierna está en el pasillo… pobre de ti. Los precios son mucho más baratos que en la cafetería (a la que no me atreví ni a ir). Y los vendedores van, cómo no, a gritos.
  • A estos vendedores oficiales, añadimos los no oficiales. Son gente que se suben en una estación y venden comida sospechosa, como una especie de patatas con queso con olor vomitivo al son de “tiflún, tiflán” o algo parecido, patas de pollo en salsa que llevan en un barreño, huevos cocidos…
  • Si vais en un tren lleno de gente del campo, podréis ver perfectamente cómo escupen en el suelo cuando se les antoja, acompañado de un carraspeo que parece que se están muriendo. Añadid a esto la basura acumulada por horas, las comidas vomitivas y los eructos y tendréis un menú perfecto.
  • A la entrada de cada vagón hay un grifo con agua caliente. Es un continuo ir y venir de gente que va llenando sus termos con agua, que dejan enfriar para bebérsela, y de gente que va a preparar sus noodles (como ya he dicho, no paran de comer, como si se fuera a acabar el mundo, hay gente que lleva más bolsas de comida que de equipaje).
  • En frente del agua es donde se supone que se debe echar la basura. Hay una bolsa grande donde echarla. Cuando llevas unas horas, la bolsa ha reventado y hay basura por todos lados que se va esparciendo por los pies. Nadie la cambia.
  • Al lado de la basura tienes el servicio. Cuando lleváis muchas horas, imaginaos. TRUCO: aprovechad e id justo cuando entréis al tren si su trayecto comienza en esa estación. Si el deber os llama, por mucho que os aguantéis es algo inevitable, rezad. Yo me tuve que poner una toallita en la cara para no vomitar.
  • En toda esa zona hay gente fumando siempre.
  • En verano, es común que los hombres se remanguen la camiseta y se dejen la barriga al aire. El contacto humano sudoroso añade emoción al viaje.
  • Sois el centro de atención. Yo llegué a pensar que había gente que no había visto a un occidental de cerca en su vida. Tratarán de comunicarse con vosotros, de hacerse fotos, les interesará todo lo que habléis, todo lo que leáis, escribáis… con descaro. Os ofrecerán toda su comida y bebida para tratar de entablar conversación. Hasta ahí nada malo, el problema es echar una cabezada, abrir los ojos y ver de golpe un montón de ojos mirándote de cerca para ver cómo duermes. Qué yuyu.
  • La escala más baja después del asiento duro, es la gente sin asiento: o bien porque estaba todo vendido y tenían que viajar a la fuerza, o bien porque no tienen dinero suficiente y esta es la opción más barata. Estos billetes yo no sé si tendrán límite o no, pero al final acaba el tren abarrotado de gente tirada por el suelo, porque hacer 20 horas de trayecto de pié, no lo aguanta nadie. Así que se sientan en el suelo, o se tumban (hay que recordar TODO lo que ya hay en el suelo y seguimos añadiendo :O). Están al acecho de que alguien se levante para algo y se sientan en su sitio hasta que vuelva. Levantarse para ir a cualquier sitio es una odisea, pues el pasillo es muy estrecho y no hay más que obstáculos. Claro, cuando pasan los carritos o el de la escobita, toda esa gente se tiene que levantar y apartarse, con lo que acaban espachurrando al que va sentado…

No todos los trenes son así, pero he tenido la genial suerte de estar en algunos que tenían estas características. Durante trayecto muy largos, donde me mareaba del olor ya acumulado. Fue la peor experiencia que tuve en China. A ver, riesgos de viajar y más anécdotas para tu vida. Hay que mirar el lado positivo.

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