Visitando Barcelona en un día (y medio)


Aprovechando nuestra visita al Salón del Manga de Barcelona, nos paseamos por la ciudad para disfrutar un poquito de ella. Y me llevé una gran sorpresa. Bonita, cosmopolita, acogedora, limpia, toda de llena de turistas y donde hay más carteles en inglés que en catalán. Eso sí, las visitas son caras caras.

SAGRADA FAMILIA

Nuestra primera parada fue, cómo no, a la Sagrada Familia. No hagáis el canelo y comprad las entradas por internet. Allí es impensable. La cola daba la vuelta a la plaza y eso que eran las 9’00. Además, están limitadas. Por lo que puedes pasarte toda la mañana haciendo cola para nada. Eso sí, preparaos el bolsillo.



Con la entrada por internet en mano, se accede directamente y no hay que esperar apenas.
Si el exterior es hermoso, el interior es impresionante.
Antes de marcharos no os olvidéis de:

Visitar el museo. Está justo en la entrada principal. Antes de pasar la puerta, bajad por la rampa de la izquierda y accederéis al museo todo lleno de bocetos, maquetas, fotos y mucho material interesante sobre su construcción.

Visitar la cripta. Se puede acceder gratuitamente. Justo donde está el empleado que os permite el acceso si habéis comprado la entrada allí mismo hay unas escaleras que llevan a esta iglesia. Lo raro es que sea gratis.

Hacer las mejores fotos desde el parque de en frente.
  • Precio:
    • Con guía: 19’30€
    • Con guía y visita a torres: 23’80€
    • Con audioguía: 19’30€
    • Con audioguía y visita a torres: 23’80€
    • Sagrada Familia y visita a torres: 19’30€
    • Sagrada Familia: 14’80€
  • Horario:
    • De 9’00 a 18’00
    • Cripta: de lunes a sábado, de 9’00 a 10’00 y de 18’00 a 21’00
  • Cómo llegar:
    • Metro: L2 y L5 Sagrada Familia
    • Autobús: 19, 33, 34, 43, 44, 50, 51, B20 y B24

CASA MILÁ Y CASA BATLLÓ

Maravillas arquitectónicas, sin dudarlo. Desde la Sagrada Familia hay unos escasos 20 minutos andando. El único problema es su precio: 20’50€ CADA UNA. Obviamente lo dejamos para otra futura visita a Barcelona porque nos pareció una sangría.


Vimos sus excelentes fachadas y continuamos nuestro viaje por el Paseo de Gracia, una de las principales avenidas de la ciudad, conectando el Ensanche con la Plaza de Cataluña. Merece la pena pasear tranquilamente mirando la cantidad de edificios modernistas que hay a ambos lados del paseo. Una de las calles más caras de España.

Desviándonos un poco nos dirigimos hacia el Barrio Gótico. Nuestro objetivo era visitar la Catedral de Barcelona.



CATEDRAL DE BARCELONA

La Catedral de la santa Cruz y Santa Eulalia data del siglo XIII. Fue construida sobre una antigua catedral románica, edificada sobre una antigua iglesia visigoda y ésta sobre una basílica paleocristiana. Así que historia no le falta.

Aunque de estilo gótico, su maravillosa fachada es del siglo XIX. Se reconstruyó con motivo de la Expo de Barcelona de 1888. En su claustro siempre hay trece ocas blancas en honor a los 13 años de edad que tenía Santa Eulalia cuando la ejecutaron.



De sus cinco puertas, la más imponente es la principal. De estilo neogótico, tiene un gran arco gótico con arquivoltas, presidida por una escultura de Cristo y, en ambos lados de la puerta, las imágenes de los apóstoles. En el pórtico hay 76 esculturas de ángeles, profetas y reyes.


No dejéis de mirar hacia arriba para descubrir las gárgolas que hay por todo el tejado. Representan animales fantásticos, aunque la más llamativa es la de un elefante. Las más antiguas son las que están en la parte del ábside al lado de la puerta de San Ivo, de principios del siglo XIV. Según la tradición, las gárgolas son brujas que cuando pasaba El corpus Christi escupían y eran castigadas con quedarse petrificadas como figuras monstruosas para escupir el agua de los tejados de la catedral.
  • Precios:
    • De lunes a sábado: de 8’00 a 12’45 y de 13’00 a 17’00: GRATIS
    • Domingos y festivos: de 8’00 a 13’45 y de 17’15 a 19’30: GRATIS
    • Visita al coro: 2’80€
    • Visita a los terrados: 3€
    • Restos de horarios: se pagan 6€ pero la visita incluye todo lo que está cerrado en el horario gratuito. La entrada da acceso a:
    • Visita al museo, al coro y a los terrados.

Atravesando el barrio gótico paseando por sus calles, y haciendo una parada en la plaza de Sant Jaume, donde está el  Ayuntamiento, llegamos a nuestro próximo destino:



LA CATEDRAL DEL MAR

La Basílica Menor de Santa María del Mar es otro ejemplo de arquitectura gótica catalana. Es del siglo XIV y pocos turistas la visitaban tanto como ahora, que está de moda por el libro de Idelfonso Falcones.


La leyenda cuenta que la iglesia se construyó con el dinero y el trabajo de todos los habitantes de la Ribera, especialmente los trabajadores del puerto. Su trabajo se vio truncado en el terremoto de 1428 cuando se derrumbó el rosetón y mató a varias personas.
Su austeridad contrasta con la idea que normalmente se tiene del gótico. Es preciosa y merece la pena visitarla. Y, algo extraño, aún es GRATIS.

LAS RAMBLAS Y EL MIRADOR DE COLÓN

Dejamos atrás el Barrio Gótico para recorrer Las Ramblas hacia el puerto. Centro neurálgico de la ciudad, el bullicio es constante.

Por ella pasaba la Riera d’en Malla hasta que desembocaba cerca de la Plaza de la Merced. En el siglo XV, el agua fue desviada y se construyeron varios conventos en la zona, que acabaron siendo quemados y desamortizados en 1835.

Durante el paseo disfrutamos de edificios importantes, como el teatro del Liceo y, en una paralela, el Mercado de La Boquería, el más grande de Cataluña.




Las Ramblas desembocan en el Mirador de Colón. Obra inaugurada en 1888 para la Expo, fue dedicada a Colón porque eligió Barcelona para desembarcar de su viaje a América. En su interior hay un ascensor de 51 metros de altura, que atraviesa toda la columna de hierro hasta llegar al mirador.

Precio:
Realmente me parece una estafa. 4’5€ nos clavaron por subir. La cola se hace insufrible en un espacio tan pequeño. Hay que subir de 3 en 3, con lo cual todo es más lento. Y, una vez arriba, no se ve casi nada por culpa de los adornos de las ventanas. Hay poquísimo espacio para moverse mientras la gente no para de dar empujones para intentar hacerse una foto.




Se hace una visita incómoda.

Tras bajar del mirador y hacer una parada para comer, paseamos un poquito por la zona del puerto, atravesando el puente, en la zona del Port Vell, donde está el famoso centro comercial Maremagnum.



BARRIO CHINO

Desde allí, nuestro paseo por el Barrio Chino fue corto, tan sólo una excusa para comenzar el ascenso a Montjuïc. Lo poco que vimos del barrio nos dejó secos. Nada de lo que tradicionalmente habíamos oído. Realmente, hoy diría que la parte baja se debería empezar a llamar Barrio Moro. Eso sí, os podéis encontrar varias pastelerías árabes baratas y muy llamativas.



Dejando atrás el famoso Gato del Raval, de Botero, nos dirigimos a Montjuïc. Se puede acceder a la cima en teleférico, pero nosotros optamos por la opción más barata: andando.

MONTJUÏC – La montaña judía

Excelente mirador para contemplar la ciudad, nada que ver con el incómodo Mirador de Colón. El ascenso andando no se hace pesado.



En la antigüedad sirvió como puesto de vigilancia militar por su altura y excelentes vistas al mar. En él podéis encontrar diversos puntos de interés, para los que debéis tener el bolsillo bien lleno:
También podemos usar los cuatro tramos de escaleras mecánicas que parten de la Avenida Reina María Cristina y llegan hasta el Anillo Olímpico y una cinta transbordadora en el puente que cruza la calle Rius i Taulet.

TOTAL A GASTAR EN MONTJUÏC

Sin filigranas, recorriendo lo básico y con entradas normalitas (nada de visitas guiadas, ni audioguías): 42’5€

Si, además, queremos subir en el teleférico, añadimos 10’80€ http://www.telefericdemontjuic.cat/es/tickets;jsessionid=25A2F627BE4809323D2E1EEBDC26F146

Nuestra visita terminó, como el día anterior, viendo el espectáculo de la Fuente Mágica. Eso sí, esta vez desde un sitio mejor: las escaleras del Museo Nacional de Arte de Cataluña.



Para el día siguiente, antes de coger el tren, dejamos la visita al PARQUE GÜELL. Otra clavada: 7€. Magnífico, pero pequeño para el precio que cuesta. Las entradas, mejor comprarlas por internet para ahorrarse colas. Eso sí, son muy estrictos con el horario asignado.


Después de andar mucho, encontrarme en un paso de peatones al actor Josep María Pou (con su guión en la mano) y disfrutar de productos típicos, como los panellets, me fui con la impresión de que me quedaba taaanto que ver allí, que algún día tengo que volver para descubrir más lugares de esta bonita ciudad, tan cuidada y tan amable con los viajeros. 




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